As primeras 200 linias.
Si crecieras en el mejor lugar del mundo...
seria en nuestra Little Italy.
Nuestra niñez fue perfecta.
Alguien podría decir que no éramos tan perfectos.
Él, quizás.
Sí, definitivamente él.
¡Preparados, listos, ya!
Dios, éramos unos malvados, ¿no?
Pobre señor Ganucci.
¡Vámonos!
- ¡Vamos, Leo! ¡Nos atrapará! - ¡Nos vemos, Sr. Ganucci!
¡Los haré picadillo!
Para nosotros, Little Italy no era solo unas cuantas manzanas.
- Hola, Sr. Patelli. - Hola, niños.
Hola, Mario.
Era nuestro mundo. Conocíamos a todos.
Y todos nos conocían.
Nikki, ya entonces tenías tu reputación.
- ¿Qué? - De ser muy competitiva.
- ¿Qué dices? - Siempre quisiste ganarme.
- A ver qué sabes hacer. - Te ganaba.
- Cuando te dejaba. - ¿En serio?
- ¿Ves? Gané. - ¿Qué? ¿Una conmoción cerebral?
¿Estás bien?
Me encanta ganarte, stupido.
Sí, te conozco bien, stupida.
Vamos.
¿Una carrera?
Ser italiano consiste en tres cosas:
- Tradición... - Pasión...
Y orgullo.
Y nos criamos con todo eso.
- Leo, ¿quieres bailar conmigo? - Ni en un millón de años.
Luego de una semana de buena comida y fiestas,
mañana, por primera vez,
anunciaremos al ganador de la Mejor Pizza de Little Italy.
- Sí. - Según nuestros dos famosos jueces.
¡Nosotros!
- Hagámoslo. - ¡Vengan todos!
Y aquí está: El orgullo y la alegría de Little Italy.
- Pizza Napoli. - ¡Más despacio!
Donde nuestras familias hacían la mejor pizza del mundo.
¡Cuidado!
Siempre estaba lleno de amor y caos.
Pero un delicioso caos.
Una grande de pepperoni, dos porciones...
- Nuestros padres eran grandes amigos. - A veces.
- ¿Cómo vamos, mamá? - ¿Ven al tipo apuesto con la salsa?
Es mi padre, Salvatore Angioli, el maestro de la marinara.
¿Y el que le da vueltas? Es mi padre, Vincenzo Campoli, el capo de la masa.
- ¿El capo? Eso es un estereotipo. - No, es poético.
Vince, ¿cómo haces la masa tan fina y crujiente?
Mikey, es un secreto familiar.
El secreto es...
- Dos cucharaditas de "noteim". - ¿Qué es "noteim"?
¡No te importa, Mikey!
Oye, Mikey, ¿y la salsa especial de mi madre?
Mamma Angi, ¿cuál es tu secreto?
Cada vez que hago la salsa rezo tres avemarías.
- Amo a esa mujer. - ¿Ven? Esta salsa viene de Dios.
¡Mangi todos! ¡Mangi!
¡Para!
Hay clientes hambrientos y pizza que hacer.
- Yo tengo que hacer el amor. - Sí, déjalo para después.
- ¿Sí? - Frente a los niños no.
- ¿Cómo llegaron ellos aquí? - Yo lo sé, ellos no.
Mis padres.
Todos los días bailaban Al di la...
Y ellos también.
Ya basta.
¿Estaban jugando en un chiquero?
- Gané. - Yo la dejé.
- No es cierto. - Sí, es cierto.
Ve a lavarte.
- Mi hija es una arquera genial. - Y su padre no para de alardear.
- Cállate. - No, tú cállate.
Oye, Leo. Ve a ver al nonno hacer la masa.
- ¡Leo! Me llamó el Sr. Ganucci. - Fue Nikki.
- ¿Qué pasó? - Lávate las manos.
Está bien, nonno.
- No escatimes el queso. - Inténtalo.
Con delicadeza.
Debes tratarla como si fuera una hermosa dama.
Mi abuelo, mi nonno, está lleno de encanto.
- Me lo agradecerás. - Lástima que no lo heredaras.
Nicoletta, exprime el amor de cada tomate...
como si fuera el último...
¡No! Demasiado fuerte.
No puedes forzar el amor.
Nunca exprimas el amor del corazón de un hombre.
Si no lo da de corazón, no te sirve.
Nonna lo sabe.
- ¿Qué es "Al di la"? - Por encima de todo...
estás tú.
¡Dios, estaba tan loca por ti!
- ¿Qué tenía yo de malo? - No sé. Soy irresistible.
- ¡Gané! - Gané.
- Increíble. Vamos. - Gracias.
- Te invito una cerveza en Luigi's. - No, mañana es el concurso.
¿Qué te preocupa? ¿Mi salsa, tu masa? ¡Somos imbatibles!
Qué maridos, ¿no?
- Como un matrimonio de muchos años. - ¿Quién manda?
- Nosotras. - Las escuché.
Voy a la Iglesia a encender una vela por los chicos.
Gracias, Ma'.
- Una vela ganadora. - ¿Puedo acompañarla, signora?
Si.
Grazie.
La vida era perfecta.
Y nuestras familias eran inseparables.
¿Cómo podría romperse un vínculo así de fuerte?
No tengo idea.
Pero... Eso era entonces.
Y esto es ahora.
LONDRES
Me fuí lejos.
- Sí, más bien huiste. - De ti.
- Un minuto... - Luego hablamos de eso.
Fuí a aprender cocina de cuatro estrellas Michelín...
con la Chef Corrine.
Imaginen a Gordon Ramsay, pero más bonita...
Lo único más filoso que sus cuchillos son sus sentidos.
¿Qué es algo menos que perfecto?
¡Un fracaso, Chef!
Y más aterradora.
Blando... Como mi último marido.
El aceite es un aderezo.
Usaste tanto, que si fuera petróleo, EE.UU. nos invadiría.
- ¿Qué eres? - Un sándwich de imbécil.
- No te oigo. - ¡Un sándwich de imbécil!
Patético.
Nicole, Gareth...
Recojan sus cosas y vengan a mi oficina.
Para el resto, se acabó la clase.
Que todo esté impecable en la mañana.
¡Sí, Chef!
Seré rápida. Iré directo al grano.
Creo que deben irse de aquí.
- Mejoraré, Chef. - No, Chef, ¡por favor!
¡Basta de quejarse, tontos!
Abriré un nuevo lugar en Mayfair.
Algo amigable para los millenials.
A la moda, rápido y muy caro.
El complemento ideal para su marca, Chef.
Rápido e informal. Brillante, Chef.
¡Basta de adularme!
Sé que ambos matarían por trabajar allí, así que...
Planeo contratar...
solo a uno.
Cada uno tendrá dos semanas...
para diseñar un menú completamente nuevo.
Sorpréndanme, y junto a su menú ganador, serán el éxito de Mayfair.
- No estén tan azorados. - No quedará decepcionada.
Gracias.
Nicole. Si quieres el trabajo, deberás cambiar tu Visa de estudiante...
- a una de trabajo. - Sí, Chef.
Significa que deberás volver a Canadá.
- ¿Volver a casa? - Comparto tu dolor,
pero solo será una semana o dos.
Y no te olvides de empacar tus mukluks, o como se llamen.
Probablemente el último lugar al que quería volver era...
a Little Italy.
Nuestra Little Italy.
- Hola, Carlo. - ¡Ciao!
Muy bien. ¿Están listos?
En la red. Eso es.
Chicos, debo irme. Hasta la semana que viene.
Donde nada cambia.
- Bruno, ¿qué tal, hombre? - Se ve bien este año.
Y sin embargo, todo es diferente.
Nuestros padres se pelearon.
Más bien fue una guerra.
- Sí, una guerra de pizza. - Papá mudó su tienda...
justo al lado.
Y desde entonces, nuestras familias no se han hablado.
Técnicamente, todavía se insultan con ademanes.
- Hola, Leo. - Hola.
Nosotros cumplimos.
Apuesto a que sí.
¡Disgrazia!
¿Otra vez?
¡Oye!
¿Es en serio?
Todo empezó cuando ganaron el concurso a la mejor pizza.
- Nunca dijeron por qué se pelearon. - Papá jura que morirá con el secreto.
El mío igual.
- ¿Cómo andiamo? - ¡Oye!
¡Oye!
Leo...
¿Por qué mi hijo siempre llega tarde?
Ayudé a la Srta. Rossini con unos muebles.
¿La cama, o... El sofá?
¿O quizás la mesa de la cocina?
¡Jogi!
Esa no es nuestra basura.
Toma esa basura y la tiras en el contenedor de...
el innombrable.
¡Muy bien, jefe!
Ese tipo quiere una pizza Margarita sin salsa.
¿Sin salsa? ¿Qué tiene de malo mi salsa?
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