As primeras 200 linias.
BABETTE SE VA A LA GUERRA
¡La compota con calvados, Léone! ¡Rápido, que llegan los alemanes!
-Buenos días, señor. ¿Necesitaría una información? -¿Cuál?
-El número 4 de la calle Moulins. -¡Aquí tienes!
-La calle Moulins no sé dónde está. -Bueno.
¡Eh!
-Es la segunda a la derecha. -Gracias.
La señora Fernande, por favor.
-Está en el salón. -¡El mundo está al revés!
-¿Ya está lista, Sra. Fernande? -Sí. Yo me ocuparé de la caja.
-¿Qué haces tú, aquí? -¿Es usted, la Sra. Fernande?
-Sí. -Buenos días, señora. Me llamo Babette.
Vengo de Conflans de parte de Simon. ¿Conoce Vd. al sargento Simon?
No conozco a ningún sargento Simon ni tengo ahora tiempo de conocer a nadie.
-¿No quiere que le ayude? -Sí, pequeña. ¡Coge esto!
¡Vamos, Gaby! ¡Abre las persianas del todo!
-¿Para qué venías aquí? -Para trabajar.
¡Ja ja! El país esta siendo arrasado y la civilización amenazada.
-¡Y a la señorita se le ocurre venir a coquetear! -¿Coquetear?
En Conflans, ahora, no se puede ni respirar.
-¡Señora, dicen que los alemanes están a 10 km! -Y la marea es a las 5 y 20.
-El capitán montará un escándalo. -¡Ahora, no es momento para hablar!
La radio está llamando a la calma a todo el mundo.
-Y tú, ¿qué haces aquí? ¿Por qué no vuelves a tu casa? -¿A dónde?
-¿Por qué? ¿Estás sola? ¿No tienes a nadie? -A nadie.
Entonces, ¡sube! Te llevaremos.
-¡No, nade de bicis! -Gracias, señora, Es usted muy amable.
¿Amable? Soy francesa y no voy a dejar a una francesa en manos de los vencedores.
Las vencedores creen que todo les está permitido. ¡Ni hablar!
Como bien dice el señor: "Nos pasarán por encima, pero tendrán que pagar por ello".
¡Señoras, señoras, la marea es a las 5 y 22!
Y como "El Intrépido" no es un barco anfibio, les queda sólo un minuto.
-Luego, ya no respondo de nada. -¡Daos prisa, que se pone muy nervioso!
¡No, yo no me pongo nervioso! ¡Vaya, qué noticia!
¡Qué encanto de chica!
Capitán en retiro Gustave Frémont, de la marina mercante.
He recorrido el mundo entero de un confín al otro.
30 años de zozobra, pero aún en plena forma.
¡Es usted encantadora! Bienvenida a bordo.
¿Qué pasa? El tiempo apremia.
-¡Con el tiempo justo! ¡Señorita, ponga aquí sus maletas, rápido!
¡Señoritas, siéntense!
-Sr. Marcel, ¿está listo? -¡Listo, capitán!
¡Ponga el motor en marcha! ¡Suelten las amarras!
¡A toda marcha!
-¡Hasta el límite! -¿Qué pasa, Sr. Marcel?
-No lo sé. -¡No debía de haberme dejado la bici!
-¡Ya arranca! -Muy bien, hijo. Eres una maravilla.
¡A toda máquina! ¡Viento en popa y sin parar!
¡Vamos, Sr. Marcel, acelere! Usted puede ir más rápido.
-¡Con energía y valor! -Está bien, pero hay que ser prudente.
No somos capaces de controlar los caminos, pero dominamos los mares.
*Por entre las grandes olas azules
*Admiramos las estrellas
Llegaremos al puerto de Le Havre a la hora de la cena.
No conozco a nadie en Le Havre.
No te preocupes. En nuestro oficio las relaciones se hacen rápidamente.
A propósito, ¿quién te dio la idea de ir a mi casa?
Siempre he estado en una.
¡Oh, esa es una excelente manera de pensar.
Si el señor pudiera escucharte, seguro que le gustarías.
-¿Quién te colocó la primera vez? -La asistencia social, a los 14 años.
-¿Eh? -¡Qué frescos son en la Administración!
Era una casa muy buena: la de un notario de Nîmes.
¿Por qué os reís?
Creo que no nos referíamos al mismo tipo de casas.
-¿Era amable tu notario? -Demasiado.
Me tuve que ir al día siguiente y me dieron la dirección de Conflans:
...al café bar "Lion d'Or", donde estuve muy tranquila,
...porque a los 30 años, el dueño había tenido paperas.
-¡Qué fastidio! -Sólo se interesaba por el dominó...
-..y la pesca con caña. -¡Qué bueno! Y entonces, ¿por qué te fuiste?
No fui yo. Se fueron ellos, porque tenían miedo de los alemanes.
-¡Tenían que haberte llevado consigo! -No tenían sitio en su coche.
-Debían elegir entre llevarse la plata o a mí. -¿Y qué?
¡Imagínese! Toda la plata llevaba grabada su nombre.
¡Escucha, Babette! Eres una chica guapa y de buen corazón.
No se puede tener todo en la vida. ¡Debes tener cuidado!
-¿De qué? -En primer lugar...
-¡Sr. Marcel, mire lo que pasa! -Ya me lo esperaba.
-¿Qué pasa? -¡Nada! -Sólo que el motor ha reventado.
Es una simple avería, que se puede reparar.
-Demasiado viejo. -¡Una avería!
-¡Nos iremos a pique! -¡Enseñadme a nadar, por favor!
¡Silencio! ¡Que se siente todo el mundo!
Todo va bien y controlamos la situación.
Esto es lo que hay que hacer: Izar las señales de alarma.
Y ahora, es un asunto a resolver entre la mecánica y el espíritu humano.
Se advierte a todo el personal que deben presentarse al puesto de control,
...al final del muelle.
En nombre del gobierno de su Majestad Británica,
..rogamos que pongan su embarcación a disposición de los Aliados.
Yo no voy a hacerlo. Hemos tenido una avería y nos han remolcado hasta aquí.
La flota de su Majestad Británica es muy amable y ha cumplido con su deber,
...pero una vez reparado, yo voy a volver a Francia.
¡Imposible!
-Su barco queda requisado. -¡Vaya mierda!
Cualquier embarcación flotante participa en estos momentos,
..en el salvamento del ejército de Dunkerque.
Nos encargaremos de que su motor sea reparado.
Señoras, si tienen la bondad de seguirme.
¡Señor, yo quiero regresar a Conflans!
¡Hagan el favor de bajar!
Lo siento, pero no puede haber mujeres en un barco de guerra.
-¿Un barco de guerra? -¡Señoras, hagan el favor de bajar del barco!
¡Perdona! ¿No estarás molesta conmigo?
-Nos obligan a desembarcar. -Es el reglamento.
-¡Eres un imbécil! -¿Qué quieres? Es una embarcación de recreo...
...y lo convierten en un barco de guerra. -¿Cuál? -Éste.
Está claro que la guerra es una cosa de locos.
¡Adiós, pequeña! Adiós.
-¡Adiós! -¡Adiós, chicas!
¡Vamos!
¡Daos un poco de prisa !
¡Alto! ¡Alto!
¡Alto!
¡Venga, vamos!
¡Bajen, rápido
¡Vamos, chico, sigue adelante!
¿Qué sucede?
-Ha comenzado la invasión. -¡Da miedo!
-Hitler está en todas partes. -¡Qué fastidio! Voy a ver lo que pasa.
-¿Te has vuelto loca? -¡Una vez que tenemos un distracción!
¿Dónde está el piloto?
-¡Mira dentro! -Se ha ido.
¡Señorita!
¡Señorita, no tenga miedo! Somos amigos.
¡Esperen! No les vamos a hacer ningún daño.
Pero, ¿son franceses?
¿Usted, también?
-Sí, de Conflans. ¡Un abrazo! -¡Claro, un abrazo!
¿Y a mí?
¡Arriba las manos!
¡Mira, ese! No dispare que son franceses.
-¿Oh, franceses? -Sí, desde luego.
Señores, su avión no parece ser muy francés.
-Se lo robamos. -Así, claro.
Estábamos presos en un aeródromo. Y dijimos: "Nada de salchichas, viva la sopa de cebolla".
¿Y qué han venido a hacer aquí?
-Ponernos a las órdenes del general de Gaulle. -¿Quién es?
Es quien da los billetes de regreso a Francia.
-Pues es a él a quien estoy buscando! -¿Usted, también?
¡Bajen y quédense aquí!
¡Ve delante!
Si los militares te atacan, haz como en Waterloo: ¡defiéndete!
Voy a ver si puedo enredarles un poco. ¡Vamos!
¡No, por aquí!
-Tengo un desgarrón en mi media. -¡Por favor, baje!
Estamos en medio de la calle. 12... 13.
-¿Qué es lo que busca? -¡Oh!
-¿Qué tal? -Buenos días.
Vengo a ver al General, porque quiero regresar a Conflans.
-¡Oh, qué buena idea! -Y usted, ¿a dónde va a ir?
-Yo estoy con la policía. -¿Y su amigo, el teniente?
-Él también se queda. Está arriba. -Está bien. Buena suerte.
Lo mismo le deseo.
Todo eso que me dice esta muy bien, pero me gustaría saber qué va a hacer conmigo.
-Me gustaría que se quede aquí. -¿Haciendo informes? ¡Oh, no!
No he venido para escuchar detrás de las puertas y mirar por las cerraduras;
...he venido para ir a combatir.
¿Contra quién? Porque, por el momento, no tenemos armas ni equipos.
A no ser que quiera que luchemos el uno contra el otro.
El General necesita información de lo que está pasando en Francia...
...y, por el momento, es lo único que podemos hacer aquí.
-Pero si no sé nada del servicio secreto. -Perfecto, yo tampoco.
-Lo único que domino son las Bellas Artes. -Mata Hari era bailarina...
Son las Artes las que manejan todo. ¿Diga?
¿Quién, el teniente?
¿Diga? Le escucho.
-¿Quién es? -¡Adivínelo!
-Soy yo. -Anonimato, misterio y discreción.
-Sin duda, uno de sus agentes. -¡Diga!
-¿Quién es, usted? -¡Babette, caramba!
¡Qué gracia cómo cambia Vd. de voz! Ahora, parece que sea un viejo.
Estoy abajo. ¿Qué he de hacer?
¡Haga lo que le dé la gana! Y a mí, ¿qué me importa?
Bueno, ¿quiere decirme por quién pregunta?
¿No... por ese? ¡Yo soy Gérard!
¡Es la jovencita francesa! ¿Oiga? Pero, venga rápido; la estamos esperando.
De acuerdo. ¡Lo ve: me estaban esperando!
-¿Dónde es? -Arriba.
Gérard, ¿no decía que me estaba esperando?
Un momento, Babette, debo ir a ver al General.
No te olvides de decirle que estoy aquí y que debo volver a Francia con las demás.
-Será mejor que yo misma se lo diga. -El General está muy ocupado.
-¿Hasta cuándo? -Hasta que podamos volver a Francia.
-¡Oh! -No se ponga así que hay para rato.
¡Ah, bueno! Pero no se van a ir sin mi, ¿me lo prometen?
Se lo juramos. ¡Teniente, en marcha !
Gracias. Gracias, señor.
A fin de evitar malentendidos le digo que aquí no hay ni "señor" ni "Babette".
Hay un general, oficiales y la tropa. Yo soy el capitán Darcy.
¡Soldado, le doy la bienvenida!
-Buenos días, capitán. -Buenos días.
-Buenos días, Babette. -Buenos días. ¡Toma tus cigarrillos!
-Gracias. -¿Y los míos?
-¿No tienes rapé para inhalar? -Ni hablar.
-Mis respetos, mi teniente. -Mi saludo, soldado.
-¡Dime, Babette! -¡Mi teniente!
Cada día encuentro flores en mi despacho.
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