Christina P: Mother Inferior

Christina P: Mother Inferior

Stáhnout Spanish titulky

Informace o verzi

christina p mother inferior 2017 1080p web x264
Komentář od badude75

Tagy

web
x264
1080
Zveřejněno: 2017-10-14
Stažení: 35
Pro sluchově postižené: No

Náhled titulků v jazyce Spanish

Prvních 200 řádků.

Damas y caballeros,

¡démosle la bienvenida a Christina P.!

UN ESPECIAL DE COMEDIA ORIGINAL DE NETFLIX

¡Ya basta! ¡Suficiente!

¡Basta! Tomen asiento. Está bien.

¡Basta ya! Saben que no puedo lidiar con tanta aprobación.

¡Dios mío! Gracias por venir, Seattle.

¡Esto es emocionante!

Ah… Me pasaron muchas cosas desde la última vez que los visité.

Así es. ¡Traje a una persona al mundo!

No sé si ustedes tienen hijos, pero un recién nacido es…

un verdadero milagro, ¿no creen?

El verdadero milagro fue que no bebí durante nueve meses.

¿No es cierto, chicas?

El problema es que tener un bebé

me destrozó a nivel emocional,

espiritual y físico.

Físicamente, mi cuerpo es mierda de perro.

Tengo las tetas como Rick Ross.

Hay muchos blancos aquí.

Jonah Hill. Sí, Jonah Hill.

Es gracioso porque hay un gran debate sobre amamantar en público.

Es un escándalo.

“No quiero ver tetas mientras como nachos en un restaurante”.

“No se preocupe por eso, señor,

porque una vez que tienes hijos, no tienes más tetas”.

Correcto. Ahora tengo pechos de mamá.

Así es.

¡Pezones húmedos, colgantes,

blandos y de color púrpura!

¡Pechos oscuros con pólipos que se parecen a la cara de Morgan Freeman!

Las tetas son para chicas jóvenes, bonitas, como tú.

¿Cuántos años tienes, cariño?

Veinticinco años.

Veinticinco.

“¿Qué sucederá mañana? No lo sé”.

“Quizá vaya a comer brunch o

quizá vea algo en Netflix. Lo que sea”.

Es fantástico. Mírate. Ves, tienes tetas.

Mírenla bien. Ella tiene tetas.

Estire el cuello, señora. Mire, sí.

Son perfectas.

Ven. Son tetas. Querrían acurrucarse y…

Y…

Ya saben. Como un helado cremoso.

Querrían aplastarlo en la cara.

Pero a las tetas de una mamá…

…las arrojarías a la basura.

Es algo complicado.

Ninguna de mis amigas me dijo lo difícil que era tener hijos.

Las mujeres no admiten la ambivalencia que se produce al criar un hijo.

En vez de eso, suavizan las palabras y dicen cosas como:

“Bueno, tener un hijo es…

…pues, un desafío”.

Yo les digo: “¡No!

Mantenerse en una dieta es un desafío.

Hacer una pose de yoga es un desafío.

Aguantar un gas durante un masaje…”.

A propósito, eso ya no lo puedo hacer.

De veras, amo a mi hijo.

Fue lo mejor que me pasó en la vida.

Es el amor de mi vida.

Se llama Ellis y tiene 18 meses.

Y lo amo profundamente.

Sí, gracias. Gracias por el amor.

Lo amo mucho y soy como una loba feroz.

Los degollaría a todos…

…para salvarle la vida a mi hijo.

Pero…

Pero, a veces, me encierro en el baño

a limpiarme los oídos

y quisiera empujar el hisopo hasta el fondo.

Es un desafío.

Nadie te lo dice. El embarazo es la parte divertida.

Estar embarazada fue divertido.

Me hacían ecografías cada semana, ya saben, una mamá mayor,

y yo bromeaba con las enfermeras.

Me introducían la sonda y les decía:

“¿Pueden ver si el anillo de mi novio de la secundaria está ahí todavía?

¿Pueden fijarse si mi hijo es gay?

¿O negro? No lo sé”.

Le mentía a mi marido.

No saben nada del cuerpo femenino.

Puedes decirle cualquier cosa.

Le decía: “Cariño, hay tantas cosas que no puedo hacer por el embarazo.

No puedo tomar vino ni comer sushi.

Ah, tampoco puedo darte una mamada.

Es que leí en internet que puede provocar autismo”.

Él me contestaba: “¿Y qué?”.

Es un desafío.

Cuando lo piensas, es una locura.

Filosóficamente, si piensas en lo que se necesita

para crear a cada uno de ustedes, a cada ser humano.

Una mujer los lleva en su vientre durante nueve meses, con todo su amor.

Luego, da a luz.

Los lleva en brazos por otros dos años,

los alimenta, los ama, les lee cuentos y les canta.

Y debo decirles la verdad.

La mayoría de ustedes no se lo merecen.

Hay un montón de perdedores en el mundo.

Si nos fijamos en la genética, hay millones de Snooki…

…una sola Beyoncé.

La mayoría no ganará un premio Pulitzer

ni la sorpresa de la caja de dulces.

Es imposible.

Mi parte favorita es que te dicen que necesitas un plan de parto.

Un maldito plan.

Como si no estuvieras ya ocupada con el embarazo.

Eso es algo entre Dios y el bebé. No te incumbe.

Esas lunáticas en Los Ángeles

me dicen: “Christina, debes tener el bebé naturalmente.

Debes tener un parto natural.

Debes dar a luz desnuda en un arroyo.

Si te duele, puedes morder una rama.

Así han dado a luz las mujeres durante miles de años”.

Claro, antes de que inventaran las drogas.

Me preguntan cuál es mi plan.

“Puta madre, planeo no sentir absolutamente nada”.

Quiero un parto de los años 50.

Duérmanme y despiértenme tres días después con un bebé y un martini.

Démosle el bebé a una encantadora señora gorda de color, vestida de criada.

Que Maisy lo críe.

El joven de color se ríe.

Está bien. Pueden relajarse.

Puedo sentir cómo aprietan sus traseros.

“Estamos en Seattle. No hacemos ese tipo de chistes”.

Me dijeron:

“Christina, te haremos una cesárea”.

La programamos.

Me dicen que la cabeza del bebé es grande y yo soy muy pequeña.

“Tu…

‘cosita’ es muy pequeñita”.

Fantástico. Entonces me harán una cesárea.

¿Qué creen que pasó el día programado?

¿Madres?

Por supuesto.

Empecé el trabajo de parto.

Y exprimí a un ser humano por mi pequeña y frágil “cosita”.

Me hicieron una episiotomía.

¡No!

Para aquellos que no lo saben:

me hicieron una incisión en el perineo.

El área entre los huevos y el ano.

¡Guau!

Creen que el parto es espantoso.

No tanto como la primera vez que vas a cagar después de esa episiotomía.

Dios mío. Eso sí que asusta, ¿no creen?

Ahí abajo parece un sándwich de carne al estilo de Frankenstein.

¿Conocen los sándwiches de Arby’s?

De esos que metes en la salsa y luego…

Nadie te habla de eso. Nadie.

Hay algo más que no te dicen.

No les gustará.

No quiero asustarlos, muchachos, pero cuando tienes un bebé…

…odias a tu esposo.

Apenas… bastante. Realmente lo odias.

Solo al principio.

Estás llenas de hormonas. Es traumático y todo es extraño.

Podrías estar casada con Gandhi e igual… lo odiarías.

Recuerdo una noche, mientras le daba de mamar a nuestro hijo,

eran las 4:00 de la mañana, lo mecía, y murmuraba en la oscuridad.

“Maldito hijo de puta.

Tu carrera sigue.

Yo estoy atascada aquí amamantando a este bebé.

Pásalo bien en Nueva York. Será divertido”.

“¿Puedo ayudarte?”.

“Sí, implántate un par de tetas. ¿Qué te parece eso?”.

Pero todo pasa y vuelves a la normalidad.

En realidad, me gusta mi esposo. Lo quiero. Lo amo.

No entiendo a los que se casan con alguien que odian.

Puedes elegir con quién casarte. No estamos en India.

Amo a mi esposo. Me río de sus chistes. Es una persona maravillosa.

Pero todo el día, todos los días, quisiera golpearlo en la cara.

No es que quieras matar a tu esposo por cosas importantes.

Son las cosas pequeñas.

Los detalles.

¿Por qué tiene que preguntarme dónde está cada cosa…

…todo el tiempo…

…en su propia casa?

Como si yo fuera Carson, el mayordomo, y viviéramos en Downton Abbey.

Todos los días lo mismo: “¿Dónde están las llaves, el perro, el garaje?”.

Cuando nos casamos, éramos tan pobres que vivíamos en un monoambiente.

Un monoambiente.

Igual se atrevía a preguntarme dónde estaba cada cosa.

“¿Dónde está la espátula?”.

Yo le contestaba: “Hijo de puta”.

Todo lo que tenemos…

…está a la vista.

¡No seas tan perezoso!

Pero no me quejo.

No se quejen. Nadie les hará caso.

Hagan como yo:

usen refuerzo positivo.

Positivo. Como César Millán.

“Uso una actitud calma y asertiva.

Soy el líder de la manada”.

Si quiero que se repita, aliento esa conducta.

Si veo que está haciendo algo, me acerco y le digo: “Ay, sí.

¿Estás cargando el lavavajillas?

Sabes que si los platos están limpios me dan ganas de chupar algo”.

Komentáře

No comments yet. Be the first to leave one.

Keep it about this subtitle — sync, quality, typos.500 characters left