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Bueno, amigo, siéntate.
¿Estás listo?
Veamos ese brazo.
¿Quieres contar conmigo?
Muy bien.
Uno, dos,
tres, cuatro...
¿Tienes que ir al baño?
¿O estás siendo tu propio mejor amigo?
Buenas noches, Jonah.
Oye, ¿trajiste el inhalador de Sarah?
Sí. Y tú,
¿cepillaste a Jonah?
Sí.
Genial.
No olvides que mañana vamos a cenar en lo de mi hermano.
Craig me detesta.
No te detesta. Es un imbécil de fábrica.
¿Crees que me respetará más ahora que me ascendieron?
No.
Pero seguro que quiere mostrarnos su nuevo Mercedes.
"Una locura, amigo".
Sí.
"Es negro mate, como el de Justin Bieber".
"Y yo tengo 41".
Mamá, no encuentro mi libro.
Ve a ponerte los zapatos, Sarah.
Jonah.
No te pongas a jugar ahora, ¿sí?
Jonah, dame tu pie. Ponlo ahí.
No es una banana. Vamos.
- Así. - ¡Todavía no lo encuentro!
¡En mi cuarto, Sarah! ¡Lo dejaste en mi cama!
¡Dios! Quédate quieto.
¡Quédate quieto!
Este no es nuestro estacionamiento.
- ¿Qué? - Ve al otro estacionamiento.
No, cariño. El otro está lleno.
Hoy debemos estacionar aquí, ¿sí?
- En el otro. - No de nuevo.
En el otro.
- En el otro. - Jonah, debo hablar con la señora Bell.
- ¡El otro! - Hace como tres minutos.
- ¡El otro! - Paramos aquí.
- ¡El otro! - Por favor.
- ¡El otro! - Debo ver a la Sra. Bell,
- ¡desde hace tres minutos! - ¡No!
- ¡No! - ¡Estacionemos aquí!
- ¡Mamá, dile que pare! - ¡Vamos al otro!
- ¡Al otro! - Ya sabes cómo se pone con su rutina.
No le gusta cuando...
¡Dios mío!
¡El otro está lleno! Vamos a estacionar aquí.
- ¡No! - ¡Jonah!
¿Ahora estás conforme?
BIENVENIDOS ESCUELA PRIMARIA SAINT VITUS
Vamos.
Vamos.
Hola.
Hola, Laurie.
Perdón por llegar tarde.
No había dónde estacionar en Regent.
- Hola, Marlo. - Hola.
¿Ya estás de licencia por maternidad?
Parece que estuvieras por dar a luz.
- Sí. El viernes fue mi último día. - Vaya.
- Qué felicidad. - Sí.
Lamento sonar como un disco rayado,
pero debo hablarte de Jonah.
La señorita Marvish me dice que todavía
la pasa muy mal en clase, y ahora comenzamos
a preocuparnos por su desarrollo emocional.
El jardín de infantes es una transición difícil.
Pero llevamos más de un semestre.
- Es cierto. - Sí.
Y pronto habrá un gran trastorno en su vida.
- El... Claro, sí. - Sí.
- Sí. - Pero he pensado en todo eso.
Sí, y Jonah es un encanto.
Lo adoramos.
Pero, como sabes, es... Es un chico especial.
Es extravagante.
Hay otros 24 chicos en su curso,
y no es justo que Jonah requiera tanto tiempo de la maestra.
No. No es justo. Deberías saber
que estuvimos trabajando en casa sobre sus colapsos.
- Bien. - Está mucho mejor.
Está haciendo una nueva terapia que...
Creemos que a Jonah le vendría bien una maestra integradora.
Una que se ocupe solamente de él,
que lo cuide todo el día,
y que le dé toda la ayuda extra que necesita.
- Es fantástico. - Sí.
¿Y tú tienes una maestra así?
No, nosotros no la proveemos.
Entonces, ¿debería buscar una por mi cuenta?
Sí, deberías contratarla.
¿Pagar maestras integradoras?
Una sola. Sólo necesita una.
Bueno. Veré cómo hacer.
Generalmente no hacemos este tipo de cosas
para los alumnos de Saint Vitus, pero queremos mucho a tu familia, y...
Muchas gracias.
De nada.
- Será genial. - Sí.
- Sí. - Que tengas un muy buen día.
- Gracias. Igualmente. - De nada.
- Bueno, adiós. - Adiós.
El siguiente.
Puedo...
Un descafeinado con nata.
¿Sabes que hay rastros de cafeína incluso en el descafeinado?
Ah, por esto. Sí.
Sólo para que lo sepas.
¿Lo quieres igual?
Sí.
Y un bocadillo.
¿Marlo?
¿Vi?
Hola.
¿Qué haces aquí?
Vine para un funeral de un amigo.
- Su padre falleció. - Lo siento.
No. Es un idiota.
¿Qué haces tú? ¿Ahora vives aquí?
Sí.
Dos hijos.
Nada ha cambiado.
Así es.
Bueno, debo irme. Llevaré el café a casa
antes de que esté tan frío y tan negro como mi vientre.
¿Tienes mi número?
Tengo un número viejo.
Sí, es el mismo.
Aún estoy en Bushwick.
¿Aún vives en el loft?
Sí. Llámame alguna vez.
- Sí. - ¿De acuerdo?
¿Están emocionados de ver a sus primos?
- Sí. - ¿El perro estará afuera?
Jonah. Ese perro no te puede hacer daño, debe pesar un kilo.
¿Me repites el nombre del perro?
Prosecco.
Me quiero matar.
¿Qué?
No. Mamá bromea, cariño, como un payaso.
¿Están bien?
¿Es el auto nuevo del tío Craig?
Sí, un Mercedes Benz G.
- ¿Podemos comprar uno? - No.
No lo querrías. Siempre se incendian.
Mamá bromea de nuevo.
Sí, por eso es todo negro.
- Probablemente ya se incendió. - Mientes.
No te acerques mucho.
¡Hola!
- ¡Hola! - Sarah, voy a robarte esas botas
de los pies, son preciosas.
- Hola, Elyse. - Hola.
Hola. Hicimos una pista de obstáculos
en la sala de juegos, si quieren verla.
Ella es Shasta, la niñera.
- Hola. - Tenemos karaoke.
Sí. Una máquina de karaoke.
- ¡Genial! - Muy bien.
Shasta es fabulosa.
Tiene un máster en educación de la primera infancia.
Creo que ella debería decirme a mí qué hacer.
Marlo, estás resplandeciente.
¿De verdad? Porque me siento como un tacho de basura abandonado.
En los 80, había un barco gigante
lleno de basura, que sólo...
Iba y venía por la Costa Este durante semanas.
No sabían dónde vaciarlo,
así que al fin anclaron en Brooklyn,
y quemaron toda la basura.
El noveno mes es difícil.
Recuerdo que apenas llegaba al gimnasio.
¡Sí!
- Déjame tomar esto. - ¡Sí! Llegaron los Moreau.
Será una noche genial.
- ¿Cómo estás, Drew? - Craig. ¿Cómo te va?
Qué bueno verte. Marlo.
Sí, ahora soy un amortiguador de abrazos.
Sí. Es lo que siempre quisiste.
Eso es más o menos cierto.
¿Cuándo tienes fecha?
- El lunes. - Dios, no lo tengas aquí.
Puede tenerlo en el ofuro.
Tenemos una bañera japonesa.
- El jefe de Craig nos la regaló. - Vaya.
Mi jefe una vez me dio la gripe.
¿Qué pensamos, es niño o niña?
- ¿Qué pasa ahí? - Sabes, siento
- que es sin duda un niño. - Marlo no quería
saberlo esta vez, pero yo sí querría.
Tenemos más de 40, ¿quién necesita sorpresas?
Bueno, ya lo sabrás en estos días, así que...
Emocionante.
Sí.
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