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Crockett.
Miami antivicio.
He recorrido más de 100 km
para hablar contigo, Maroto.
Así que no me hagas perder el tiempo.
No lo pierdas, Crockett.
Tengo algo que compartir.
Si tienes algo que decirme, hazlo ya.
Y si merece la pena quizá te reduzcan la sentencia.
- Aunque no confiaría mucho en ello. - Eres un tipo duro.
Pero hay que ser muy duro para asustarme a mí.
Tienes 30 segundos antes de que me vaya.
¿Para qué querías verme?
¡Venganza!
Ahora va a caer sobre ti, Crockett.
¡No!
- El agente Sonny Crockett, por favor. - Un momento.
Está fuera cumpliendo una misión pero si quiere dejar algún recado
- haré que lo reciba. - Sí.
Es muy importante que se lo dé.
VENGANZA
Creo que ese tipo, Maroto, debía estar
en un manicomio y no en una cárcel.
Era un tío normal.
Hace un par de veranos yo seguía una pista en el Club Náutico.
Un día entró Joe Paluca diciendo que necesitaba droga.
A los tres días cogí a Maroto
con cinco kilos para consumir en fiestas.
No tiene sentido.
Cumple 14 meses de una sentencia de 8 años
y luego se vuela la cabeza.
Claro que no tiene sentido. Fue terrible.
¿Qué?
Pásate dos horas quitándote los sesos de alguien del pelo
y ya me lo dirás.
¿Quién es Reydolfo?
El que tiene pinta de tonto y lleva una camisa amarilla.
Es el segundo de Fuente.
Sólo hay una manera de llegar hasta Fuente
y es a través de ese payaso.
¿Tú crees eso de que Fuente nunca pone un pie en tierra?
¿Qué no sale del barco?
Nunca le he visto en ninguna fiesta.
Hola, Reuben, buena pesca.
Hola, Burnett. Una buena pieza, ¿eh?
- Sí, ¿quién fue la carnada? - Un extranjero ilegal.
- Reuben Reydolfo, Ricardo Cooper. - Un placer.
- Hola, señoras. - Cubano, ¿eh?
Ciudadano del estado del libre comercio.
Y deseoso de hacer negocios con usted.
- ¿De qué cantidad estamos hablando? - 80 kg para empezar.
Y si todo va bien, quizá cien kilos al mes.
- ¿Cien kilos? - Al mes.
Es una cantidad importante, ¿sabrá controlarla?
- No hay problema. - Bien, esto funciona así.
Todo está en el barco, usted trae el dinero
y se le dará la mercancía.
- Nunca hacemos excepciones. - Sabemos cómo funciona.
- ¿Cuándo veremos a Fuente? - No hablaré con ustedes.
¡Vamos, Reuben!
Quedó claro que cerraríamos el trato con Fuente.
Así todos conoceríamos nuestra posición. Vamos, Ricardo.
Sin intermediarios, pueden cometer errores.
Ven.
Ayer pesqué un tiburón con dos piernas en el estómago.
Escuchen,
todo lo que yo diga viene de Fuente.
No tienen por qué verle.
No es preciso que respiren el mismo aire que él.
No se preocupen, nadie someterá errores.
Eso mismo dijo el último payaso
y casi le entrega mi cabeza a un agente de narcóticos
con un M-16, ¿entiende?
En ese caso, vayan a hacer tratos a Cuba.
No puedo perder el tiempo a no ser que quieran ir de pesca.
- No ha habido suerte con Fuente. - Es más fácil cenar con el Papa.
Ha llegado esto de la central, no hay nombre, solo un número.
Crockett, Ricardo.
- «Sonny Crockett, por favor, llame». - Ya voy.
Lo mismo, lo mismo. Debe de ser tu novia, Switek.
Muy gracioso.
Sería más gracioso que tuvieras novia.
Kevin Cates, Earle Hodges.
Sonny Crockett.
He oído hablar de vosotros, tenéis un buen historial.
- Ricardo Tubbs. - Encantado.
Soy agente de narcóticos de Nueva Orleáns
y allí tenemos un problema llamado Mario Fuente.
¡Qué coincidencia!
Nosotros tenemos un problema que se llama igual.
¿Y no se os ha ocurrido hacer algo para solucionarlo?
Nos gustaría,
pero hablar de Fuente es como hablar de seguridad.
Se pasa la vida en un yate en medio del océano
y desde allí lo dirige todo.
Sólo él, la droga y el comprador.
Al primer signo de peligro,
los peces tienen droga para dar y vender.
Creemos que la única manera de cogerle es cara a cara,
pero nunca hemos podido hablar con él. Nadie puede.
Es el más inaccesible de los traficantes.
Creo que podremos ayudaros. ¿Usted qué dice, teniente?
¿Les ayudamos?
Llevan tres meses con esto y no tienen nada.
Cates trabajará con ustedes.
¿Bromea?
No, está en antivicio en South Beach.
Él os presentará a un tal Reuben Reydolfo.
Es la mano derecha de Fuente.
Sí, le conocemos muy bien.
Gracias, podemos hacerlo solos.
No quisiera ofender, teniente,
pero no creo que seamos compatibles.
Yo sí.
Ya le llamaré, teniente.
Agradezco su cooperación.
Quizá tengas razón, después de doce años en esto,
creo que he me he convertido en un paranoico.
No tiene importancia.
Un poco de descanso y todo volverá a la normalidad.
Me gustaría saber lo que se siente
cuando una mujer te pregunta tu nombre
y puedes decirle Crockett y no Burnett.
Quizá deberías tomarte unas vacaciones.
¿Ya has encontrado el lavabo?
No crees que en South Beach tengamos lavabos, ¿verdad?
- No. - No muchos pero suficientes.
Una vez incluso llegué a volar a Detroit yo solito.
Bromeas.
Dime, ¿qué harás tú que nosotros no hayamos hecho?
Cruzar la frontera de Reydolfo.
¿Cómo? ¿Apuntándole con un rifle?
Para él me llamo Lou Carlin. Soy un playboy, como vosotros.
¿Cómo nosotros?
¡Me gusta!
Vosotros no habéis conseguido nada.
Yo os entregaré a Fuente.
El chico es modesto.
Soy policía y sé cómo os sentís.
No he venido a estorbar, es vuestra ciudad y vuestra gente.
Trabajaré a vuestra manera.
Olvídalo, si tenemos que ser tres, vale.
Pero ahora me vais a disculpar, voy a relajarme un rato.
Sonny, es un placer trabajar contigo.
No, aún no le he encontrado.
No ha contestado a mis recados.
No creo que esté en la guía.
De acuerdo.
¿Oiga? ¿Podría hablar con Sonny Crockett, por favor?
¿No?
¿Es de la familia?
- No creo que tenga ninguna corbata. - ¿Seguro?
No lo sé, lo miraré.
Espera aquí.
- ¿Sonny? - ¡Vete arriba!
«¿Dónde está el dinero?».
¿Sí?
Comparte la pasta, Crockett.
¿De qué habla?
Comparte la pasta.
¿Qué te pasa?
Cuando volví anoche todo el barco estaba patas arriba.
Encontré una nota en una carta de navegación que decía:
- «¿Dónde está el dinero?». - ¿Qué dinero?
Tubbs, han usado mi nombre.
Para toda la escoria de drogadictos y traficantes soy Burnett.
Y lo que aún es más extraño
es que he recibido llamadas desde las tres.
«Comparte la pasta, Crockett».
Un tío afónico me dice que comparta la pasta.
- ¿Quién conoce tu nombre real? - ¡Y yo qué sé!
Habrá más de 100 fulanos
que me hayan visto hacer arrestos durante años.
Traficantes, ladrones, ¿cómo voy a saber quién es?
Y al señor, ¿qué le pasa? ¿Quiere que le prepare el desayuno?
Menudo caimán, no vales ni para convertirte en zapatos.
Tranquilo.
¿Por qué no avisas a Castillo y te vas a vivir a un apartamento?
Ni hablar. Yo ya vivía con Elvis en este barco
cuando tú aún pateabas las calles del Bronx.
Y si crees que voy a abandonar al bicho e irme a un apartamento
solo porque un tío raro me deje mensajes, te aseguro que...
Burnett.
Sí.
¿Ah sí?
De acuerdo, estaré allí. Era Cates.
Mr. Importante dice que ha concertado una cita con Reydolfo.
Voy a vestirme.
Desde que ese loco al que encerraste hizo su numerito
has estado con los nervios a flor de piel.
- Cállate, ¿quieres? - Sonny,
vas a escucharme.
Abre los ojos.
En este negocio no podemos permitirnos el lujo
de estar preocupados.
No me gusta ver cómo alguien juega nuestra baza.
Me encanta la mesa,
espero que la próxima vez nos pongas más cerca de los lavabos.
Creo que venderé mi barco.
Veo que lo vulgar está de moda este año.
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