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La India, una tierra antigua...
...cuya historia está entretejida con maravillosas historias.
Les contaré una de esas historias...
...sobre un grupo de grandes sabios...
...que meditaban en el Himalaya...
...y a cambio recibieron una bendición...
...una luz divina, el Brahma Shakti.
Al tocar esa luz la montaña, se forjaron los astras, unas armas poderosas...
...con el poder de Agnyastra, Jalāstra, Pawanāstra...
...y los poderes de diversos animales y plantas.
Los sabios habían logrado su cometido.
Pero entonces se oyó un grito del universo.
Pues dentro de esa luz...
...estaba naciendo otro astra...
...uno como el tercer ojo del dios Shiva.
Tenía el poder de crear, pero también el de destruir.
Los sabios entendieron que habría que controlar a este astra.
Finalmente, con esfuerzo y sacrificio, pudieron calmar la luz.
Entonces, en la cumbre de la montaña, apareció el más poderoso de todos.
El amo de todos los astras...
...el Brahmāstra.
Los sabios se arrodillaron ante el Brahmāstra...
...y se autodenominaron "los Brahmānsh."
Transmitieron los astras de generación en generación...
...y permanecieron en secreto en la sociedad...
...protegiéndolos y usando su energía para el bien común.
Pasó el tiempo...
...se sucedieron varias eras, el mundo fue evolucionando...
...y entre tantos cambios, los astras quedaron en el olvido.
BOMBAY - ACTUALIDAD
Ahora, adelantémonos a la India moderna...
...y conozcamos a un joven que aún no sabe...
...que el fuego que duerme en su interior iluminará al mundo de los astras.
El Dussehra celebra el triunfo del bien sobre el mal...
...y marca el comienzo de una nueva batalla por el Brahmāstra...
...y el destino de este joven héroe será estar en primera línea.
Se llama Shiva.
SHIVA
Me llevaré eso.
Bien hecho, guepardo.
Me sorprendiste.
Soy Mohan.
¿Tú quién eres?
Cállese y deme la pieza.
¿Qué gracia tiene una cacería sin un poco de caos?
No quieras hacerte el héroe, científico.
Otro perseguidor. A ti tampoco te vi venir.
¿Saben?
Debo estar poniéndome viejo. No, esperen.
Toma, cariño.
Que lo disfrutes.
Nada mal, ¿eh?
Tú, cazador número dos.
No eres ningún guepardo.
Eres un elefante.
¡No hace falta romper todo, animal!
No, no eres un elefante. Ellos son maravillosos.
Tienes el espíritu de un hipopótamo.
Sí, Zor. Ese nombre te queda bien.
Escríbelo o te lo olvidarás, hipopótamo torpe.
Vamos, viejo, ¿por qué estás tan enojado?
- No encuentro la pieza. - Pero la arrojó aquí.
Sí, pero no está.
Bueno, a ti también te pondré nombre.
No estás muy apurado ni cazas con prisa.
Debería llamarte...
- Raftaar. - ¿Dónde está la pieza, científico?
Dinos y te perdonaremos la vida.
Raftaar y Zor, el hipopótamo y el guepardo.
Son un fuerte equipo de cazadores.
Pero el animal que vinieron a cazar…
...es el más listo de toda la selva.
- ¿Qué le pasa? - Tiene un poder nuevo.
Adivinen cuál es.
El de un mono.
- ¡La tobillera! - ¡Adiós, amigos!
¡Vamos, Raftaar, es tu turno!
¡Vamos!
Nada mal, guepardo.
A ver, esperen.
Ya saben que no podrán atraparme, ¿no?
Basta de este juego.
Ahora debo cumplir mi deber...
...para con los Brahmansh.
Así que ¡adiós!
Ni siquiera tu tobillera puede llevarte tan alto, mono.
Sigues sin entenderlo, Zor.
Esto no es una tobillera.
Es…
¡Detenlo!
…el Vānarāstra.
Rayos, lo perdimos.
El Brahm-Dev.
¿Fuego?
Podrás superar la velocidad de Raftaar y la fuerza de Zor...
...pero no puedes escapar de la obsesión de Junoon.
Hola, científico.
Cazadora.
Tú eres la verdadera cazadora.
¿Quién eres?
Ya te lo dije.
Junoon.
Y ahora...
...la pieza.
¿Qué vas a hacer, Junoon?
¿Siquiera comprendes el poder de este astra?
Comprendo este gran astra mucho mejor que tú, científico.
Es mi único propósito.
Traes oscuridad contigo, Junoon.
Pero ya viene la luz.
Y en cada batalla del Brahmāstra…
...siempre ganará…
...la luz.
- Hola, amigo. - ¡Viva la diosa Durga!
¡Viva la diosa Durga!
Shiva.
FESTIVAL DUSSEHRA
¡Viva el dios Rama!
¡Viva el dios Rama!
¡Oye, Shiva!
Oye, ¿qué pasó? ¡Oye!
Qué espectáculo. Estamos para clubes de primera.
Sigue soñando, pobretón.
- Tu espectáculo fue excelente. - Fue una locura.
Qué divertido que estuvo.
Estuvo fabuloso.
Sí, pero fue rarísimo cómo explotó la estatua de Ravana.
Quizá tenía demasiada pólvora.
Más que Dussehra, lo de hoy pareció el Diwali.
El fuego es una cosa rara.
Jo, jo, jo, señor Shiva. Buenos días, señor.
- ¿Cómo estás? - Amigo, ¿por qué te desmayaste así?
Me esforcé demasiado bailando.
De ahora en más, haré bailar al público y me contendré.
Hermano, estás bien, ¿no?
Sí, todo bien. Vámonos.
Es muy tarde.
- Y tenemos el evento mañana. - Sí. Vamos.
¿Qué te pasa?
¿Me cuentas qué piensas?
Había una chica...
...y me robó el corazón.
- Pero ¿qué dices? - ¡Oigan!
- Noticia de última hora. - Ve a una mujer y se desmaya.
Pero ¡qué mujer!
Sea quien haya sido, se fue. No volverás a encontrarla.
Sí que la encontraré.
¡Vamos, Shiva! Vámonos.
¡La encontraré!
UNOS DÍAS DESPUÉS…
Se acabó el tiempo. Guarden sus cosas.
¡Vamos!
Shiva, ¿qué estás haciendo?
¡Arrey, pongan música!
Shiva, ¿qué haces? Vámonos.
- ¡Shiva! - ¡Shiva!
- Vamos, Tigre. - ¿Adónde va?
¡Shiva! ¡Oye, espera!
¡Shiva!
¿Adónde vas, viejo?
¡No cierren!
Disculpen, ¿podemos subir?
Está abarrotado.
Disculpe, señorita.
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