De første 200 linjer.
Aquí lo tienes.
Conoci a Dean poco tiempo después de que murió mi padre.
Me estaba recuperando de una grave enfermedad
relacionada con la muerte de mi padre
y con ese sentimiento horrible de que todo está muerto.
"Vayamos por un trago", dijo mi amigo Sal.
Pero cuando llegué, ¿adivinen qué?
Sal Paradise se había ido.
En su lugar, había dejado un silencio triste y aburrido.
¿De qué quieres hablar?
¿Del libro que aún no escribo?
¿O de la inspiración que no tengo?
Es verdad, pero son preocupaciones pasajeras.
La vida es larga, maravillosa y rara.
Mírame, Sal.
Estoy lleno de inspiración.
Mi cabeza es un auténtico tambor en donde resuenan las ideas.
Escucha.
"El aire es oscuro.
La noche es triste.
Tengo insomnio y mis quejidos".
Te traeré otra cerveza.
- Bravo. Muy bien, Carlo. - Chad.
Los busqué por todo el pueblo.
¿Cómo estás, amigo?
¿Recuerdan a mi amigo de Denver que estaba preso?
¿El que robó 500 autos?
¿Del que siempre les hablo?
No pensará que le creímos, ¿verdad?
Las primeras historias de Dean me las contó Chad King,
y nos mostró a Carlo y a mí algunas de las cartas
que le escribió desde el reformatorio en Colorado.
Vamos, hombre.
Vámonos.
El gran Dean nos espera.
Dean había llegado a Nueva York.
Acababa de casarse con una muchacha de 16 años
que se llamaba Marylou.
Vamos, caballeros, uno más.
Miren quién está aquí.
¡El viejo Chad King!
¿Cómo estás, vaquero?
Me llamo Sal.
Sal.
Qué fuerza tienes.
Sí, sí, sí.
Sal y Carlo, los amigos escritores...
Me hablaron mucho de ustedes, amigos.
Vamos a mostrarte el laberinto Nietzscheriano
de esta gran ciudad del pecado.
Y fumaremos tu hierba, por supuesto.
Claro que sí. Tenemos bastante.
Marylou, ¿por qué note levantas
y nos preparas café?
Llegaron mis amigos escritores.
Entren.
¿Sí?
Nunca adivinarás esta.
Ésa no es una canción.
Slim Gaillard.
Si, sí, sí. El mismo.
Dean, algunos necesitamos una seca para sobrevivir.
Una "seca"...
Amo a esta chica.
Levántate.
Chad King.
Gracias.
Nunca conocí a una chica que supiera armar cigarrillos.
¿De verdad?
Él me enseñó.
Te enseñó bien.
Un día antes de morir,
mi padre tomó mi mano, la miró
y dijo:
"No tienes callosidades, Sal".
"Es porque no haces ningún maldito trabajo".
¿Sí?
Si
Mi padre sigue perdido,
deambulando con vagabundos por las calles de Denver...
como un pedazo de mierda.
Por nuestros padres.
Si
Por los hombres buenos,
viejos, muertos
y dementes que amamos.
Y por el Oeste.
No solo por ser escritor
y querer vivir experiencias nuevas
fue que quise conocer mejor a Dean,
sino porque, de algún modo, me recordaba
a un hermano que hacía tiempo había perdido.
En el Oeste, pasó un tercio de su tiempo
en la sala de billar,
otro tercio, en prisión
y otro tercio, en la biblioteca.
Y si bien era un estafador,
estafaba porque tenía muchas ganas de vivir
y de involucrarse con personas
que, de otro modo, no se hubieran fijado en él.
Me estaba engañando y yo lo sabía.
Y él sabía que yo lo sabía.
Ésta fue una de las bases de nuestra amistad.
Empecé a aprender de él
tanto como él quizás aprendía de mí.
¿Tienes idea de lo que vimos, Sal?
Ese tenor tiene "eso".
¿Lo ves?
Comienza con el primer coro,
ordena sus ideas,
se eleva a su destino y luego, de pronto,
en algún momento del coro, lo logra.
Todos miran y se dan cuenta.
El tiempo se detiene.
Tiene que arrasar con todo
y volver con tanto sentimiento,
que todos entienden que lo importante no es la melodía
sino "eso".
¿Puedo invitarle un trago al hombre que tiene "eso"?
Que sean tres.
Te invitaré uno.
De acuerdo.
Gracias.
¿Cómo te llamas?
Quieren saber mi nombre.
Hola, cariño.
Traje a un par de amigos del trabajo.
Hola, amigos del trabajo.
Hola.
Bien...
¿dónde estaba?
En el prostíbulo...
hay un mono en la puerta.
Colocas tu apuesta en la jaula,
el mono la gira y los dados ruedan.
Si ganas, puedes estar con una chica gratis,
pero si el mono gana
él te rompe el trasero.
Eso es evolución.
"Sodoma y Gorila".
Es verdad.
Es genial.
Vamos, hombre.
¿Cómo estás, ma?
Hola.
Te ves igual a ella.
Vamos.
¿Dónde está Marylou?
No preguntes.
Tuvimos una discusión y llamó a la policía.
Juntó un poco de dinero para regresar a Denver.
¿De verdad?
Si
Yo también estoy pensando en volver.
¿Cuándo?
Pronto, con Carlo.
De todas maneras, antes de irme quiero aprender
a escribir como tú.
De verdad me halagas, pero...
Dime cómo, ¿sí?
Quiero aprender.
Enséñame.
Estaba caminando por la calle 125
y de pronto me detuve.
Estaba maravillado,
como si despertara de un sueño
que había durado toda mi vida;
y me di cuenta de que Dios no está en el cielo.
Está justo aguí.
- Sí. - En la mugre.
Es un simio, como nosotros.
Luego seguí, como lo hice toda mi vida,
detrás de las personas que me interesaban
porque las únicas personas que me interesan
son los locos,
los que están locos por vivir,
locos por hablar,
los que desean todo al mismo tiempo.
Las personas que nunca bostezan ni dicen trivialidades
sino que arden, arden y arden
como las velas romanas por la noche.
Autobús número 21:
servicio desde Albania y Poughkeepsie
con paradas intermedias
arribará por la puerta número tres.
Autobús número 847: Abordará
en el ala sur de la terminal...
Veamos.
Para ti.
Yo guardaré esta.
Sal, Sal, Sal.
Por los recuerdos del Oeste.
Por los recuerdos del Oeste.
No olvides escribir, Carlo.
No hagas nada que yo no haría.
"Ay, Sal, Sal.
No soy yo. Estoy borracho,
pero mi alma habla el idioma del alma.
A mi hermano de sangre, mi loco sagrado.
Ése eres tú.
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