De første 200 linjer.
Nací, pero cómo, cuándo o dónde no puedo decirlo.
Así que lo dejo a vuestra imaginación…
…si os parece bien.
“Observaréis que no soy una pulga común.”
“Y si os preguntáis cómo me legó a pasar esto en la vida…”
(o quizás debería haber dicho “en mi salto”)
“…voy describir los hechos que estoy a punto de revelar.”
“Os recuerdo que hay inteligencias cuya existencia aún no se conoce…”
“…aunque sean bien conocidas por el mundo científico.”
Aún no he dicho a qué me dedico: me gano la vida chupando sangre.
Pero no estoy en el eslabón más bajo en la fraternidad de los chupasangres.
Yo, al menos, advierto al cuerpo del que me alimento.
Cosa que rara vez ocurre en mi ámbito.
Respecto a mi historia…
Era una belleza de solo 14 años…
Era joven, sí…
…pero sus pechos ya florecían en proporciones deliciosas.
Su rostro era encantador, irradiaba franqueza.
Su aliento, tan dulce como los perfumes de Arabia.
Y como siempre he dicho, su piel tan suave como el terciopelo.
Por supuesto, ella era consciente de su exquisita belleza…
…y se mostraba orgullosa y coqueta como una reina.
Aunque una pulga no pueda sonrojarse, sí puede observar.
Ya lo he asumido y me comprometo con la pluma y la tinta.
Todos esos pasajes amatorios que podrían interesar…
…están ahora al servicio de la verdad.
Observaba muy de cerca esos muslos hinchados que acaban ahí arriba…
…justo hasta donde las pulgas se atreven a llegar.
Mi curiosidad se despertó.
Y mis ganas por saber más acerca de esta jovencita…
…con quien el azar me conectó de forma tan agradable…
…me impulsó a permanecer escondida húmeda y cómodamente.
Créeme si te digo que mis intenciones eran estrictamente profesionales…
…conectando con las carnes henchidas de esta joven de 14 años de edad…
…el sabor de cuya sangre recuerdo perfectamente.
Ah, Belle, qué suculenta…
Pe… pero estoy divagando.
Siempre estaba con su tía.
La intimidad ni se podía soñar.
Yo no suelo leer la correspondencia ajena…
…pero mi curiosidad estaba muy despierta.
Así que, en un momento dado, me tomé la libertad de leer:
"Estaré esperándote en el antiguo sitio tras la iglesia.”
No sabes cómo te amo, Belle…
Claro que lo sé, Charlie, siempre me lo estás diciendo.
Pronto me cansaré de oírlo.
¿Cuándo me enseñarás aquello, esas cosas de las que me hablaste?
Ahora mismo, querida Belle…
…mientras podamos estar solos.
Ya sabes, Belle, ya no somos críos…
Hay cosas que los críos no saben.
Cosas necesarias para saber cómo ser buenos amantes…
…y poder practicarlas. - Pobre de mí…
Cosas secretas que hacen los amantes felices, y que disfrutan haciéndolas…
…si están enamorados.
¡Jesús, que cursi que te has vuelto, Charlie!
Recuerdo cuando decías que todo era “una patraña”.
Es que entonces lo pensaba…
…pero después te amé. - Chorradas.
Pero continúa…
Háblame sobre esas cosas que me prometiste…
Es que no puedo hablar de ello sin mostrártelo…
Bueno… pues muéstramelo.
¡Charlie!
¡Charlie! ¿Qué estás haciendo?
¿Me estás tocando?
Enseguida, Belle agarró el nuevo y delicioso “objeto” de Charlie.
Seguro que alguno entenderá fácilmente su mirada de sorpresa.
Por primera vez en su vida, Belle vio el miembro de un hombre.
Aunque no fuera la mejor de las situaciones.
¡Eres un desvergonzado!
¿Qué estás haciendo?
¿Hasta dónde te ha llevado esa pasión salvaje?
En cuanto a ti… ¡Niña pecadora!
Has olvidado los preceptos de la Santa Madre Iglesia prohibiendo esto…
¡Sucia presuntuosa!
Te ha arrancado el fruto prohibido.
¿Qué será de ti, ahora?
Hija de la lujuria, pecadora de Satán…
Por favor, tenga piedad de mí, me confesaré, padre…
Confesarse ya no servirá de nada…
Te has humillado y nos has ofendido.
Mi mente…
…duda ahora sobre mi deber.
Si tuviera que obedecer las reglas…
…debería contarlo todo a tus tutores…
…y familiarizarlos con este infame descubrimiento.
- Haré lo que sea… - ¡Sí, haremos lo que sea!
¡Basta!
Necesito tiempo…
Ahora debo rezar a la Virgen Santísima, la cual no conoció el pecado…
…y que aun así, ajena a las delicias de la cópula…
…dio a luz al bebé de los bebés en el pesebre de Belén.
Amén…
Te espero mañana a las 2.
Arrojaré luz divina sobre tus voluntades y transgresiones.
Y en cuanto a ti, joven idiota…
…te esperaré al dia siguiente…
…para revelar la voluntad divina y reprocharte las transgresiones.
Hasta entonces, vuestro secreto está a salvo conmigo.
La paz sea con vosotros.
Mis ansias de conocimiento me mantuvieron junto a ella.
Quería conocer el final de esta aventura…
…y procuré no molestarla con algún ataque inoportuno.
No abundaré en detalles acerca de todo lo ocurrido a mi joven protegida…
…entre el impactante descubrimiento del Santo padre Ambrose…
…y la hora asignada para la entrevista en la sacristía.
Aquella que iba a decidir el destino de la desafortunada Belle.
Has hecho bien, hija mía, siendo tan puntual.
He pensado y rezado mucho por todo este asunto.
Y he resuelto que no puedo absolver mi conciencia…
…yendo directamente ante tu tío para exponerle tu terrible secreto.
Además, me duele pensar en las consecuencias resultantes.
He invocado la presencia de la Santísima Virgen…
…y me ha transmitido su deseo de evitar…
…servir escrupulosamente con el mandato de la Santa Madre Iglesia…
…y evitar así la ofensa a tu propio tío.
No es necesario llegar a tal extremo.
Y a Ella le debemos obediencia total.
Los asuntos de los siervos de Dios no deben airearse…
…aunque éstos tengan necesidades que satisfacer.
Existen unos pocos elegidos…
…para calmar los deseos terrenales de nuestra comunidad religiosa.
A ti, Belle, te confiero ese santo oficio.
No solo se te perdonarán los pecados…
…sino que nadarás en un mar de placeres…
…sin incurrir en los males de tus intensas emociones.
Jamás soñé que me elegiríais para tal honor…
Dulce inocente, servirá para instruirte.
Va siendo hora de desenmascarar al auténtico personaje.
Y lo hago con respeto… pero la verdad tiene que saberse.
El padre Ambrose era la viva imagen… de la lujuria.
Él planeó el encuentro entre los dos amantes…
…mientras acechaba en la penumbra.
Qué “cosa” más bonita… y grande.
¡Espera un momento!
Si continúas así me vaciaré…
¿“Vaciarse”? ¿Qué es eso, padre?
Vaciarse es cuando completas el acto de amar…
…descargando un fluido espeso y blanco que expulsa la “cosa”…
…que tienes en la mano.
¿No es lo que desea, padre?
Sin duda, mi amor…
¿Cómo se llama ese fluido?
Tiene varios nombres, según los participantes…
Pero, entre tú y yo, simplemente lo llamaremos “coraje”.
¿“Coraje”?
Es la palabra que debes conocer.
Pronto recibirás una buena cantidad.
¿Dónde debo recibirla, padre?
El lugar sería sobre tu pequeño y henchido vientre…
…usando tu pequeña grieta, para reclamarla abundantemente.
Empieza utilizando esos dedos obedientes.
Y cuando sientas los espasmos…
…rodea la cabeza lo máximo posible entre tus labios…
…y entonces te azotaré con mi furia espesa hasta la última gota.
Pero ha dicho que mi pequeña grieta servía para eso…
…y que me llenaría el vientre…
…para expulsar todo el “coraje” sobre mí.
Ya basta Belle… debo poseerte.
Quítate todo lo que moleste…
Finalmente, Belle fue suya, y solo suya.
La gran belleza de la joven avivó el fervor del sacerdote.
Pese a su vocación, el padre culminó sus deseos más lascivos.
Sus instintos animales y su vigor fusionaron cuerpo y espíritu…
…para la incursión final.
Enseguida, el clérigo se enterró dentro de Belle…
…hasta que los propios pubis se encontraran.
Te rodeo con los brazos… mi arma está lista.
Estoy muy adentro…
Entrégueme toda esa delicia lo más profundo que pueda…
Qué maravilla…
¡Padre Ambrose!
¡Esto va contra todas las reglas y mandamientos!
Sabes que estas cosas se comparten.
Exacto, y os hemos visto a través de la cerradura.
Tú no te preocupes, cariño… no te haremos daño.
Aquí todos somos iguales.
Os cuento lo que tengo…
Quizás esta rosa sea demasiado dulce para ti, amigo mío…
¡Estate quieto!
Si vas a poseerla, al menos que se desnude sin romperle la ropa.
Querida… debo compartirte.
Disfrutemos en comunión de este instrumento para el placer.
Oh, padre…
¡Qué profundo, padre!
Se me hincha dentro…
Muéstreme su “coraje”…
Lo verás enseguida…
- Hasta el fondo… - Qué profundo y caliente.
Qué caliente…
Es hora de confesar que…
…cuando te vi quise estar en lo más profundo de ti.
¡Aquí viene!
Las pulgas somos malas midiendo tamaños y espacios…
…así que evitaré dar cualquier referencia exacta del “arma”…
…en el que Belle clavó sus ojos ahora.
Baste con decir que era enorme.
¿Podré asumir tal cosa en mi pobre personita?
No te preocupes, querida, iré con cuidado.
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