Die ersten 200 Zeilen.
No conocí la vieja Viena de antes de la guerra...
su música de Strauss, su glamour y encanto.
Constantinopla me iba más.
La llegué a conocer en el periodo del mercado negro.
Comerciábamos con cualquier cosa que se pudiera vender.
Semejante chollo era una tentación para los aficionados...
pero al final predominaban los profesionales.
Ahora la ciudad está dividida en cuatro zonas de ocupación,
la americana, la inglesa, la rusa y la francesa.
Pero el centro es internacional,
en sus patrullas hay un miembro de cada una de las potencias.
¡Qué maravilla! Tan voluntariosos, todos extraños entre sí...
y cada uno hablando una lengua distinta,
salvo una especie de rústico alemán.
Buena gente, en general. Hicieron lo que pudieron.
Viena no tiene peor aspecto que otras ciudades europeas bombardeadas.
Pero un momento. Os iba a hablar de Holly Martins,
un americano que hizo tan largo recorrido para visitar a un amigo
de nombre Lime. Harry Lime.
Martins estaba en la ruina, y Lime le ofreció un trabajillo.
Y ahí le tenemos, feliz como un pájaro y sin un chavo.
- Pasaporte, por favor. - Oh.
- ¿Motivo de su visita? - Un amigo me ofreció un trabajo.
- ¿Dónde va a alojarse? - Con él. 15 Stiffgasse.
- ¿El nombre de su amigo? - Lime. Harry Lime.
- Okay. - Creí que vendría a esperarme.
- ¿Habla inglés? - ¿Inglés?
Un poco.
Diez minutos tarde.
- Ya se fueron. - ¿Quiénes?
Mmm, sus amigos y el, mmm, no-
- Ehm, ataúd. - ¿Ataúd?
El señor Lime. Un accidente.
Atropellado por coche, aquí enfrente.
Yo lo vi. Murió en el acto.
Ya en el infierno... o en el cielo.
Siento por los enterradores. Duro trabajo. Estar helando.
Puede decirme, ¿quién es el-
Un tipollamado Lime.
¿Le llevo a la ciudad? Tengo el coche aquí.
Gracias.
- Me llamo Calloway. - Martins.
- ¿Amigo de Lime? - Sí.
- ¿Lleva mucho por aquí? - No.
¿Le ha afectado, verdad? Le sentará bien un trago.
- ¿Podría pagármelo? - Claro.
- Gracias. - Salud.
Nos conocíamos bien.
- ¿Desde cuándo? - Desde la escuela.
Me sentía muy solo hasta que él apareció.
- ¿Cuando le vió por última vez? - En septiembre del 39.
- ¿Cuando empezó el conflicto? - Mm-hmm.
- ¿Le veía mucho antes de eso? - De vez en cuando.
- Era mi mejor amigo. - Eso suena a novela barata.
Yo escribo novelas baratas.
Su nombre no me suena, ¿cómo dijo que se llama?
- Holly Martins. - No, lo siento.
¿Ha leído "El jinete solitario de Santa Fe"?
No, me temo que no.
¿Y "Muerte en el Rancho Doble X"?
No.
Harry supo que estaba en apuros y me pagó el viaje.
- Es una lástima. - ¿Qué?
Que haya muerto así.
Era lo mejor que podía pasarle.
¿Pero qué está insinuando?
Era el peor sinvergüenza de la ciudad.
- Es usted policía, ¿eh? - Vamos, tome otro trago.
No, no me gustan los policías a menos que se trate de un sheriff.
- ¿Conoce a muchos? - Un sheriff no acusaría a un muerto
cuyo único delito habrá sido vender gasolina de estraperlo.
Sólo un poli. ¿De verdad es usted poli?
- No traficaba con gasolina. - Así que no era gasolina.
Pues tal vez sacarina o quizá azúcar.
¿Por qué no se dedica a perseguir asesinos para variar?
Los asesinatos también formaban parte de su negocio.
Quieto, Paine, Paine. Sólo es un escritor que ha bebido demasiado.
Lleve al Sr. Holly Martins a su hotel.
¿Holly Martins, señor? ¿Es usted el novelista?
¿El autor de "Muerte en el Rancho Doble X"?
- Oiga, Callaghan... - Calloway. Soy inglés, no irlandés.
Usted acusa injustamente a mi amigo y voy a demostrárselo.
¿Descubriendo al verdadero culpable como en sus novelas baratas?
Cuando le deje en evidencia tendrá que irse de Viena.
Tenga, dinero del ejército. Podrá pasar la noche en el hotel Sacher
si no bebe demasiado en el bar.
Le reservaremos plaza en el avión de mañana.
Por favor, tenga cuidado. Arriba.
- ¿Ha escrito mucho? - Llévelo al Sacher.
Si se porta bien no vuelva a sacudirle.
Y procure no armar escándalo allí, es un hotel militar.
Celebro infinito conocerle, sus novelas me gustan mucho.
- Auf Wiedersehen. - Las historias del oeste me encantan.
Lo mejor es que te puedes poner a leerlas en cualquier momento.
- ¿Señor Hartman? - ¿Qué hay?
El mayor Calloway dice que alojen a este caballero por esta noche.
Pasaporte, por favor.
No conozco a todo el mundo, compréndalo.
¿Le importa rellenar esto?
- Mr. Crabbin. - ¿Qué hay, sargento?
- Es Holly Martins, el autor. - ¿Quién?
- Creí que le interesaría. - Su nombre no me suena.
Es un buen escritor. He leído la mayoría de sus novelas.
¿Autor? ¿Martins? Gracias, sargento.
¿El señor Martins? Mi nombre es Crabbin.
Represento al D.C.A. del Cuartel General.
- ¿Ah, sí? - Sí, el Departamento de Cultura Aliado.
Propaganda. Muy importante en un sitio como éste.
Presentamos un espectáculo semanal. La semana pasada fue "Hamlet."
y la semana anterior fue... algo.
- El striptease, señor. - Sí, las danzarinas hindúes. Gracias.
Ésta es nuestra primera oportunidad de presentar a un escritor americano.
- ¿Presentar? - Verá, señor Martins.
El miércoles noche habrá una lectura sobre novela contemporánea.
- Pensé que le gustaría participar. - Ni siquiera sabrán quién soy.
¡Tonterías! Sus novelas son muy populares aquí. ¿Verdad, sargento?
- Muy populares. - ¿Cuánto tiempo se quedará?
El tiempo que me dure este dinero del ejército.
Oiga, señor Martins, si no tiene inconveniente,
nos encantaría que fuese nuestro invitado.
- ¿De veras? - Todo el tiempo que quiera.
- Tiene que marcharse mañana. - ¿Tiene dolor de muelas?
- Habitación 8, Sr. Martins. - Suba un momento.
Conozco un buen dentista.
No lo necesito, me golpearon, eso es todo.
Vaya, convendría avisar a la policía, ¿intentaron robarle?
Fue un soldado cuando yo iba a atizarle a su mayor en un ojo.
- ¿A un mayor? No me diga... - ¿Conoció a Harry Lime?
- He oído hablar de él, pero no llegué a conocerlo.
- Vine a visitarle, pero murió el jueves. - Vaya, es un contratiempo.
¿Dice eso después de morirse alguien, "vaya, es un contratiempo"?
- Sr. Martins, disculpe, al teléfono. - ¿Quién es?
- El barón Kurtz. - Debe de ser un error. ¿Diga?
Soy un amigo de Harry Lime.
Me gustaría hablar con usted, barón, venga a verme.
A los austriacos no nos permiten entrar en su hotel.
- ¿Podríamos vernos en el café Mozart? - ¿Dónde está?
- A la vuelta de la esquina. - ¿Cómo le reconoceré?
Llevaré en la mano una de sus novelas. Harry me la regaló.
Ahora mismo voy. Espere un momento.
Si accedo a dar esa charla, ¿pagarán mi estancia aquí?
- Desde luego. - Trato hecho.
¿Ha leído "El jinete solitario de Santa Fe"?
No, ésa no.
Trata de un hombre que defiende a su mejor amigo del acoso del sheriff.
- Parece interesante. - Lo es.
Y yo haré lo mismo aunque le pese a su mayor Callaghan.
Eso suena antibritánico, señor.
- ¿Barón Kurtz? - ¿Señor Martins?
Encantado de conocerle. Sentémonos aquí..
- ¿Qué prefiere, té o café? - Café.
Es maravilloso cómo mantiene la tensión.
- ¿La tensión? - El suspense.
- ¿De verdad le gustó? - A cada capítulo se queda uno en ascuas.
Así que usted era amigo de Harry.
Su mejor amigo. Después de usted, claro.
La policía supone que traficaba en el mercado negro.
En Viena todo el mundo lo hace. Cigarrillos y cosas por el estilo.
Yo he hecho cosas inadmisibles para mí antes de la guerra.
En momentos de apuro vendí neumáticos en el mercado negro.
No quiero pensar lo que mi padre habría dicho.
La policía insinuaba mucho más que eso.
A veces se les ocurren ideas absurdas.
Donde él está ahora nada de eso le importará.
Da igual, esto no va a quedar así. ¿Quiere ayudarme?
Ya lo creo. Pero no olvide que soy austriaco.
Debo evitar a la policía aliada.
Me temo que no podré hacerlo.
Salvo con mis consejos, claro.
Consejos.
Habíamos salido él y yo de su casa...
y caminábamos en esta dirección.
Un amigo le llamó desde la acera de enfrente...
Harry fue a su encuentro, y bruscamente llegó el camión.
Fué por aquí.
- ¿Aquí? - Sí.
Entre su amigo y yo...
transportamos el cuerpo hasta la otra acera.
Fue un horrible accidente. Horrible.
Tendimos el cuerpo de Harry aquí...
y aquí fue donde murió.
Sus últimas palabras fueron para usted.
¿Qué fue lo que dijo?
Las palabras exactas no las recuerdo, Holly.
¿Me permite que le llame Holly? Así es como le llamaba él.
Quería que a su llegada a Viena yo me ocupara de usted...
y le facilitara su vuelta a casa, el pasaje de avión y demás.
Pero él dice que murió en el acto.
Murió antes de que llegase la ambulancia.
Estaban presentes usted y el amigo de Harry, ¿quién es?
Un rumano, el señor Popescu.
- ¿Dónde puedo encontrarle? - E... Está ausente de Viena.
- Un momento. - ¿Sí?
- ¿Conocía usted bien al señor Lime? - ¡Al señor Lime! ¡Sí!
- ¿Me recuerda? Nos vimos en la escalera. - Sí, le recuerdo.
¿Quién solía visitar al señor Lime?
¿Visitar? Eh-
- ¿Qué dice? - Que no los conoce a todos.
Con permiso.
¿Quién fue al entierro además de usted?
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