Die ersten 200 Zeilen.
by Eng.Ali Almansouri
Los EE.UU., la democracia más grande del mundo
y en su corazón el voto, la voluntad del pueblo.
Pero ¿cómo sabes si el voto es contado correctamente?
Y si no lo sabes, ¿qué es lo que tienes?
¿Democracia?
Esta es la historia de un pequeño grupo de ciudadanos
encabezados por una abuela de Seattle.
Ellos intentaron hacer un viaje para hacer una simple pregunta:
¿Cómo cuenta EE.UU. su votos?
Lo que encontraron fue secreto,
votos en la basura y cómo cambiar el curso de la historia.
—Cuando la gente vea lo que realmente está sucediendo,
de ningún modo permitiremos que esto continúe.
Allá por el año 2000,
Al Gore perdió las elecciones presidenciales en Florida,
entre el caos y las discusiones sobre la forma de recontar los votos.
Pero nadie pensaba que alguien preguntaría:
¿Cómo son contados los resultados originalmente en las computadoras?
Cuando el cayó la noche en el día de las elecciones,
un funcionario notó algo muy extraño,
una señal de que el corazón de la democracia estadounidense estaba en peligro.
En el condado de Volusia, Florida,
una computadora electoral contó los totales de Al Gore al revés.
Tuvo votos negativos.
—Se muestra un signo menos delante de los votos
y esto habría restado votos a Gore.
Quiero decir que no parecía que trataran de ocultarlo,
decía que había -16.022 votos.
¿Cómo puede una computadora que se supone debe proteger nuestros votos,
contar los votos al revés para dar votos negativos a un candidato?
O bien se trata de un error,
o de que alguien había tratado de manipular la elección.
Hubo una investigación de los votos negativos
y se estableció que el problema no se podría haber debido
a un fallo de la máquina, porque sólo las cifras totales
correspondientes a la carrera presidencial se vieron afectadas.
Parecía que una segunda tarjeta de memoria
podría haber sido cargada en la computadora.
Las tarjetas de memoria contienen los votos,
pero ésta segunda tarjeta había desaparecido
por lo que no se pudo verificar.
El origen de los votos negativos nunca fue demostrado,
pero algunos ingenieros pensaron
que esto podría haber sido una tentativa de manipular las elecciones.
Pero nadie sabrá nunca con certeza.
El software que contó los votos era propiedad de Global Election Systems.
En 2002 fueron comprados por la empresa Diebold.
El software es un secreto comercial,
va contra la ley federal y estadual
mirar dentro de una de las máquinas de votación Diebold.
—Yo era asesor técnico en jefe de la Secretaría de Estado
del estado más grande en los EE.UU.
y no se me permitió examinar el software de Diebold
o de cualquier otro vendedor de los sistemas de votación.
Hasta el día de hoy no se me ha permitido ver el software.
Software como este está instalado en más de 30 estados.
Si alguien lo altera, o si simplemente falla
las personas equivocadas pueden ganar las elecciones.
Si eso ocurre, cientos de representantes,
jueces y otros funcionarios, podrían ocupar cargos
para los que no han sido elegidos.
Demócratas o Republicanos, nos afecta a todos.
Bev Harris vive en Seattle con su familia.
Es escritora, publicista y abuela.
No sabía nada sobre programación o sistemas electorales,
pero cuando su condado compró un nuevo sistema de pantalla táctil
comenzó a hacer preguntas.
Las respuestas que obtuvo revelan un sistema en crisis.
—Sabes, yo tenía una vida antes de hacer esto,
y realmente nunca imaginé convertirme en una especie de activista o defensora,
pero a veces algo llega a tu vida y sabes que si tú no lo haces
quizás nadie más lo haga, y quizás no quiera dejar este legado a mis hijos.
Puse tres palabras en un motor de búsqueda de noticias:
"máquinas de votación" y "error".
Y encontré docenas y docenas de elecciones que
fueron mal escrutadas por las máquinas
y en aquel momento pensé: "realmente tenemos un problema".
Lo que Bev había encontrado
era que no se podría depender de los resultados electorales
producidos por las máquinas de votación.
En Louisiana, Susan Bernecker, candidata republicana
filmó la prueba cuando fue a comprobar sus resultados
en una máquina de votación con pantalla táctil.
—Aquí es donde vine el día que los depósitos están abiertos
para que los inspeccionen los candidatos.
Así que vine aquí con un viejo amigo del colegio que trajo su cámara,
le pedí que me mostrara cómo funcionaba la máquina.
Así que acababa de empezar a experimentar con la máquina,
y fue entonces cuando pulsé el botón al lado de mi nombre
y vi que aparecía el nombre del señor Giambalucca
en la pantalla, cuando había presionado "Susan Bernecker".
¿Lo hacemos otra vez?
Hazlo de nuevo.
—OK, otra vez. Estoy pulsando sobre Bernecker,
¡y muestra a Giambalucca!
Así que nos pusimos en la fila,
debemos haber testeado unas 15 máquinas,
y entonces dije: sabes que no tenemos que testear ninguna más.
Y ahí es cuando dije: ¡Oh Dios mío, esto es terrible,
no podemos contar nuestros votos!
Así que ¿cómo sabemos que está bien?
Ya que la emisión del voto es secreta, es poco frecuente
conseguir evidencias documentadas de errores de conteo en máquinas,
pero la experiencia de Susan no es un problema aislado.
Las computadoras cuentan alrededor del 80% de los votos de los EE.UU.
Son los condados quienes llevan a cabo las elecciones
y compran las máquinas de votación.
Así que la marca y modelo varían según el lugar.
Pero hay dos tipos principales.
En una máquina de pantalla táctil el programa cuenta
las selecciones que haces en la pantalla.
Las máquinas de escáner óptico leen la boleta en la que has votado.
¡7 en punto, la votación está cerrada!
Los votos en sí, son almacenados en la tarjeta de memoria de la máquina.
Este es el cartucho de los votos.
Este cartucho es muy importante y va dentro de nuestra bolsa.
Estas tarjetas de memoria son llevadas a una computadora central,
también llamada "tabulador central", la cual lee los votos,
los suma y entonces declara el vencedor.
El problema es que no puedes ver cómo la computadora va sumando los votos.
Entonces, ¿cómo sabes que son contados correctamente?
—Suponiendo que no tuviéramos computadoras, y cuando fueras a votar
el cuarto oscuro estuviera separado por una cortina
y hubiera un tipo tras la cortina que anotara tu voto.
Así que tú sólo se lo dictarías, él lo anotaría,
y una vez hecho te irías sin poder mirar la boleta.
La mayoría de la gente en sus cabales no confiaría en este proceso.
El tipo tras la cortina podría ser incompetente,
oír mal tu voto y registrarlo erróneamente,
o podría ocurrir que no le gustara tu afiliación política
y prefiriera que tu voto fuera a parar a otro.
Dentro de una máquina electrónica de votación
no hay un hombrecito dentro de la máquina anotando
pero hay un montón de gente involucrada en escribir el software
y un montón de gente que podría haber tenido contacto
con ese software antes de introducirlo en la máquina.
Si una de esas personas pone algo malicioso en el software
y lo distribuye, entonces esa persona podría ser responsable
del cambio de decenas de miles de votos,
quizá hasta cientos de miles a lo largo de todo el país.
Esa es una situación muy peligrosa.
—Sabes, empecé a mirar esas máquinas de votación
y la razón por la que tenía tanta curiosidad
era porque es un secreto cómo funcionan.
Las empresas que las fabricaron lo mantuvieron en secreto,
ninguno de los cientistas de la computación
podían siquiera mirar el código,
porque el código se suponía que era un secreto.
Los laboratorios de certificación que las examinaron
mantuvieron el proceso de lo que hicieron en secreto
e incluso los funcionarios electorales que compraron los equipos
tienen prohibido por contrato mirarlos y ver cómo funcionan.
Lo que paso después realmente cambio mi vida.
Yo estaba buscando técnicos que quizás pudieran responderme
a algunas preguntas. Y mientras buscaba a los técnicos
me tope con una página web escondida.
Esa página web era una versión vieja
de la página de Diebold Election Systems.
Hice clic en un enlace, y ese enlace me llevó a un sitio
que no era una página web, era más como una biblioteca
o un sistema de archivos en línea,
y contenía una serie de archivos,
como los que ves en una computadora, y dentro de estos había más archivos,
y adentro había aún más archivos y…
Los archivos eran increíbles, eran como especificaciones de software,
el software completo, los dibujos de hardware,
los manuales de uso, las contraseñas en algunos casos.
Era como las joyas de la corona de Diebold Election Systems.
Bev no lo sabía, pero lo que había encontrado
era un programa informático llamado GEMS.
GEMS, hecho por la corporación Diebold,
cuenta alrededor del 40% de los votos estadounidenses.
Entonces empecé a descargarme esos archivos,
durante toda la noche continué descargándolos,
durante el fin de semana continué descargándolos.
Había muchísimos archivos, me llevó como 40 horas
descargar todos los archivos que había.
Y entonces supe que estaría trabajando
en este proyecto por mucho tiempo.
Hasta ese momento sólo las empresas de máquinas de votación
sabían cómo eran escrutadas realmente las elecciones de los EE.UU.
Cuando Bev se descargo el software de Diebold,
el muro de secretismo comenzó a derrumbarse.
La corporación Diebold reclamó que Bev
había robado el software de su sitio de FTP en Internet.
—Lo del sitio FTP fue una situación desafortunada, lo admito.
Fue una situación donde esa información estuvo expuesta,
fue capturada y fue nuestra culpa, cometimos un error.
Y nosotros lo admitimos. ¿Pasará otra vez? No, no pasará.
—Nunca había visto código de software en mi vida,
pero como escritora algo que aprendes
es a hacer un montón de preguntas
y aprender todo lo que puedas de las cosas.
Yo diría que no quería meterme en eso, pensé,
quizás pueda descubrir esta historia sin tener que aprender cómo funciona,
pero no fue así, tuve que aprender cómo funcionaba.
Después de encontrar los archivos,
decidí juntar a varios cientistas de la computación,
o programadores informáticos que pudieran ayudarme a entenderlo.
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