Die ersten 200 Zeilen.
- Dime que me quieres. - Te quiero.
- Otra vez. - Te quiero.
No te corras dentro.
Te quiero. Cuidaré de ti.
No lo hagas...
Sam.
¿Te has corrido dentro?
No, qué va.
No mientas.
Solo un poquito...
No te preocupes.
Cuidaré de ti.
Debo irme.
¿Adónde?
Tengo trabajo.
Pero si acabas de llegar. Siempre tienes que marcharte.
Te lo dije.
Estoy de guardia.
Debo estar cuando llegan entregas.
Quédate.
¿Necesitas dinero?
¿Necesitas dinero?
No, solo quédate.
No puedo. Tengo que irme.
Te quiero.
Te quiero.
Yo también.
¿Qué tal, Raúl? Ponme lo de siempre.
¿Y para beber?
Una cola y café con tanto azúcar como para endulzar el aliento del diablo.
Muy bien.
¿Eres religioso?
¿De qué habla?
Habla de la ira de Dios.
¿Y el amor de Dios?
Dios te ama si eres bueno.
- Pero si eres malo... - Te da una patada en el culo.
EL MAL QUE HACEN LOS HOMBRES
¿Oíste lo que pasó en el Vaticano?
Encontraron cuerpos enterrados en una capilla.
Ah, ¿sí?
Adolescentes.
- ¡En la misma casa de Dios! - ¿Dios?
¿A qué cártel pertenece?
No es que crea en Dios, pero...
millones de creyentes acuden al Vaticano
en busca de sentido para sus vidas.
¿Quién?
Los cristianos.
Que se jodan.
Son unos hipócritas.
Los curas abusan de los niños y ¿qué hacen?
Siguen poniendo dinero en la cestita.
Tienen lo que se merecen.
Sí, no lo quieren ver.
Sí.
¿Ver el qué?
Para tener fe en Dios deben fingir que no ven los pecados de los curas.
Sin la fe no son nadie.
Lo que digo es que
hay crueldades y crueldades.
Por ejemplo, nosotros nos hacemos responsables de lo que hacemos.
Hacemos lo que Lucho nos ordena.
- Entonces es nuestro Dios. - Desde luego.
La crueldad debe tener un límite.
No, lo que el patrón diga es nuestro límite.
Algo habrá que no harías.
Un perro.
¿Qué?
Nunca dañaría a un perro.
Ese es mi límite.
Vale.
Y en inglés, "perro" escrito al revés es "Dios".
Cierto.
- ¿Cómo va todo en casa? - Genial.
Sharon cambió la cerradura y pidió una orden de alejamiento.
- ¿Por qué? - Dice que la maltrataba.
- ¿Y es verdad? - Claro que no.
Pero no es tonta y sabe que no puedo decirle al juez:
"Señoría, soy médico pero estoy en excedencia criminal."
"Excedencia criminal", tiene gracia.
- ¿No ibais, a terapia juntos? - Íbamos.
¿Y?
La terapia reforzó su odio hacia mí.
Me culpa del vacío de su vida.
Las mujeres nos culpan de todo.
Quiere el divorcio.
Lo mejor que te podría pasar.
- ¿Qué? - No volveré a vera mi hijo.
¿Porqué?
Dice que soy una mala influencia.
¿Cómo puede decir eso?
Ni idea...
Benny, deberías hacer como yo.
Búscate una mujer oriental.
Son maravillosas.
Siempre están contentas y nunca se quejan.
Siempre hacen lo que les dices.
La mujer ideal.
¿Otra vez a la alcaldía?
A la policía.
- Llévate esa también. - Sí.
Benny.
¿Si?
Mira en los arbustos del sector B.
Recibido.
Manos arriba.
Ponlas donde pueda verlas.
¿Qué haces aquí?
¿Qué pasa aquí?
Solo es un vagabundo. Que se largue.
¿Qué coño...?
¿Qué has hecho? ¿Era eso necesario?
¿Necesario como saltar de un avión en llamas?
No.
Ese desgraciado no era ninguna amenaza.
¡Joder!
¿Vas a ayudarme?
¿Sabes, Benny?
En mi barrio había un tipo llamado "Papi Moreno".
Era mi héroe.
- Lo llamábamos "El manco". - ¿Le faltaba una mano?
No, era muy bueno con la mano izquierda.
Solía decirme:
"Ante la duda,
dispara al cabrón."
- Ah, ¿sí? - Sí.
Pues yo no me crié en tu barrio.
¿Me ayudas o no?
Hay que joderse.
- ¿Quién eres? - Soy Martín.
Traigo un paquete de Lucho.
¿Quién es Lucho?
Perdona.
Las instrucciones.
Codificadas por Lucho.
¿Y el paquete?
En el maletero.
Éntralo.
Ve con él.
Ponlo donde quieras.
Qué pequeño...
¿es un enano?
Gracias, ya puedes irte.
¿Sigues ahí?
Sí.
Te he dicho que te vayas.
Debo quedarme hasta que el trabajo esté hecho.
Es muy generoso de tu parte, pero Benny y yo trabajamos solos.
Pero Lucho lo quiere así.
Son sus órdenes.
El enano se despertó.
Sam.
No tengo máscara.
No tengo máscara.
Ya tienes una.
¿Papá?
¿Está aquí mi Papá?
¿Y mi papá?
¿Dónde está?
Estará en casa.
No llores.
¿Quiénes sois?
Por ahora tus guardianes.
Benny, llévala a la "sala de espera".
¿Por qué hacéis esto?
¡No, para'.!
- Escucha. - ¡No, por favor!
Escúchame, pequeña.
Cálmate.
Pórtate como la niña buena que eres...
y todo irá bien.
¿Entiendes?
Sí.
Vamos.
Quieta ahí.
¡Mierda!
¡Suéltame!
Vamos.
No.
Vamos.
¿Dónde estoy?
Siéntate y cálmate. Todo irá bien.
No hablo español.
Llama a mi mamá.
- Calla. - Llámala.
- Cállate. - Por favor.
¡Ayúdame!
Ayúdame, por favor.
¡Ayuda!
Siéntate.
¿Sabes quién soy?
Sí.
Bien. Ahora dime quién eres tú.
Ya te lo dije. Trabajo para Lucho.
Creo que no me has oído.
Te lo repetiré.
¿E¡qué!?
¿Quién eres?
El sobrino de Lucho.
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