Die ersten 200 Zeilen.
El Califa acaba de regresar de otro de sus viajes.
Debe venir harto de oro y sangre.
Ojalá que él y sus soldados descuiden la guardia.
Ojalá.
Del acervo de leyendas de la España romántica
está sacada esta historia.
Hay en ella algo de realidad y mucho de imaginación,
El cuento se forja en el espíritu quijote de los íberos
en el ansia de aventuras de los viejos españoles,
que los llevó a realizar las gestas más grandes de la historia.
La religión, el amor, la ambición y el romanticismo
los impulsaron a emprender las más inverosímiles aventuras,
sobre el romanticismo, la religión, el amor y la ambición
está trazada esta fantasía que situamos en la hermosa etapa hispana
que comienza con Don Pelayo en Cobadonga,
y acaba en Granada, con la expulsión de los moros
por los reyes católicos.
¡Mira! Ahí está el roble.
Gracias a Dios los moros no lo destruyeron.
Debemos estar en línea recta con él.
Esta es la posición exacta.
Esperemos que el mapa sea correcto.
¿Lo dudas?
No.
Cuatro palmos de la primera piedra.
Aquí.
La primera baldosa pegada a la fuente,
en línea con la puerta secreta.
Es aquí.
La muerte es una buscona insistente.
No tema, viviremos sus encantos.
¿Arrastrándonos hasta su tocador?
No sería la primera vez que usted lo hace.
Vamos.
Y pensar que apenas empezamos nuestra aventura.
Te previne de los peligros que encontraríamos.
No me quejo.
Si logro lo que deseo, me importa mil demonios.
Ah, para llegar aquí he tenido que pasar
entre mil demonios.
Abajo su espada.
¡Suéltelo!
- ¡Lolita! - ¡No se confunda
con lo que hay debajo de esta ropa,
porque en un abrir y cerrar de ojos puedo acribillarlos.
Perdónenos, padre.
Padre, no podíamos saber.
No confíen en ellos, padre Angélico, esto es una trampa.
El que sirve a los moros no se postra ante un ministros del Señor.
Guarda tu espada, Lolita.
No puedo hacerle caso.
Usted y sus palabras han estado prisioneras en este castillo
durante 20 años.
¿Quién es usted?
Mire, jovenzuela, terminemos ya con esta mascarada.
Soy una mujer, pero mi espada actúa
como la de un caballero.
¡Veamos quién es usted!
Don Pedro de Rivera.
¿Qué quiere aquí?
La vida del califa y a este castillo.
¿Para qué?
Los moros mataron a mis antepasados,
y tomaron posesión de lo que por derecho es mío.
Mi deber es reconquistar el castillo y liberar a los españoles
que viven a su sombra.
¿Y usted qué quiere aquí?
La rosa de Granada.
¿La rosa de Granada?
¿Qué significa esa broma?
No sea tonta.
Es la joya más valiosa que tiene el califa.
El tesoro más grande de la tierra.
¿Qué?
¿Es de oro y diamantes?
Ah, no sé de qué está hecha ni me importa.
Lo único que sé es que la rosa de Granada
contiene una esencia mágica, que quien la aspire
será eternamente joven.
Rosa...
Venganzas.
Palabras de poeta.
¡En guardia!
Veo que son unos valientes.
Basta de palabras.
Ahora que hablen las espadas.
Únanse a mi causa.
Se dice que el califa acaba de regresar con un alquimista
que ha encontrado la fórmula para hacer oro con los más bellos metales.
Ayúdenme a conseguir la fórmula.
Yo les daré un ejército para invadir este castillo.
Así podrán vengarse.
Y usted, olvídese de la rosa de Granada.
Esa es solo una leyenda.
Yo le daré el oro que todo lo puede.
¿Una leyenda?
La rosa de Granada es un hecho.
La fabricación del oro es el sueño de un loco,
y todos sabemos que los alquimistas son unos farsantes.
¿Farsantes? ¡Miente!
Y ojalá usted nunca pueda arriesgarse.
No necesita molestarse, me serviré yo mismo.
Tres corazones con tan distintos pensamientos.
Sin embargo, golpea al enemigo, y ustedes piensan lo mismo.
Así debería ser siempre.
Únanse, y seremos un ejército de cuatro.
- ¿Cuatro? - Sí.
Yo también tengo un sueño, restituir la cruz donde debe estar,
en lo alto de la torre.
Separados somos un blanco, unidos un valuarte.
Tiene razón.
Poco a poco los españoles estamos recobrando las tierras
que nos arrebataron los moros. ¿Saben por qué?
Porque los moros están luchando entre sí, en todas las ciudadelas.
Una vez que muere el jefe moro, su ejército huye,
y aquí será igual.
¿Y qué si no huye?
Una buena pregunta, pero todo ha sido previsto.
En cuanto matemos al califa, tocaré las campanas a rebate.
Seré la alerta para los aldeanos que ya están prevenidos.
A la primera campanada se levantarán, asaltando el castillo.
Con un pueblo luchando por su vida, no podemos fallar.
Te juro, Lolita, que si la fórmula del oro es cierta,
será suya.
¿Por qué no nos ocupamos de esta fierecilla?
Es una egoísta y además está loca.
Sigan ustedes su camino, yo seguiré el mío.
Aquí vine sola, y sola seguiré.
Y si la capturan, ¿qué hará?
Entonces todos estaremos en apuros.
Ella habrá dado la voz de alerta a los guardias.
Sigan mi consejo y librémonos de ella.
Usted no sería capaz de matar a una mujer.
En la guerra todo está permitido.
¿Lo ven, hijos míos?
No se necesita del enemigo para derramar sangre.
El único enemigo es la desunión.
Por la torre reconquistada y la muerte del califa.
Y la rosa de Granada.
Y no se olviden del oro.
No se olvide usted, se quedará aquí
hasta que hayamos triunfado.
Hasta entonces, quedará en libertad para hacer lo que quiera.
No me quedaré.
¡Le digo que se quedará!
¿Dónde está la princesa Esmeri?
Está en sus aposentos.
¡No te quedes ahí parado! ¡Ve por ella!
¡Espera!
Si lo hubieras dejado caer, te mando a cortar las orejas.
Llévaselo a la princesa, y dile que es un regalo de su prometido,
el califa de Córdoba.
No solamente quiere las más bellas rosas para ella,
sino que tenga su aroma.
¿Ven esta habitación? En el segundo piso,
en la pared norte, hay una puerta secreta
cubierta con un tapiz.
Lleva directamente a los aposentos del califa en la torre.
Una vez que penetremos en este corredor, nadie nos para.
Lolita tiene dos únicos pensamientos, la comida y el oro.
¿Y qué otra cosa hay en este mundo? Con el oro se puede comprar comida,
y con la comida se puede esperar hasta conseguir oro.
Todo el oro del mundo no le hubiera salvado la vida
si en mi lugar hubiera sido un moro quien la sorprendió anoche en el jardín.
Su cabeza se estaría pudriendo en una lanza.
Muy bien. Una vez que haya salido de todo esto,
prenderé diez velas.
¿A dónde irá a parar el mundo?
Cuando una mujer se permite vestirse de hombre
y asaltar por sí sola un castillo.
¡Un momento!
Quiero que escuchen antes de seguir adelante.
Quiero que sepan cuál ha sido mi vida.
Mi madre fue una pecadora, y mi padre un espadachín borracho.
Jamás supe lo que fueron ni amor ni comodidades ni dinero.
Por eso estoy dispuesta a ser la mujer más rica del mundo.
Me servirán manjares en platos de oro
y me cortejarán en carrozas de plata.
¿Pueden ustedes imaginarse una vida más envidiable para una mujer
que nunca tuvo nada?
¿Y cree usted que con riquezas podrá comprar hasta el amor?
¿Y por qué no?
¿Acaso los hombres no lo compran todo?
Un anillo, una pulsera, un collar.
Ustedes a eso le llaman una prueba de afecto.
Yo digo que es el precio de un amor.
Los desvaríos de esta loca no harán más que causarnos dificultades.
Ya de por sí sin ella nuestra empresa es bastante peligrosa.
Déjela en paz, se quedará aquí.
Está claro, ¿no?
Lo pensaré.
Yo pensaré, usted obedecerá.
Ahora, el problema es cómo llegamos al segundo piso.
¿Quién ocupa esta habitación?
La princesa Esmeri, la sobrina del califa.
Llegar allí es asunto fácil para mí, pero no para ustedes.
Lo corredores están muy vigilados.
Mañana tenía que llevar este retrato a la princesa Esmeri.
Es un retrato de su futuro marido, el califa de Córdoba.
Y nosotros lo hemos echado a perder.
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