Οι πρώτες 200 γραμμές.
Enfrentarse a una empresa grande como Boeing
no es algo de todos los días.
Levante la mano derecha.
¿Jura por Dios que el testimonio que dará es la verdad y solamente la verdad?
Lo juro.
Boeing peleará hasta el final.
Lo que él ordenaba era que se incumplieran normas y reglamentos,
por lo cual uno puede ser responsabilizado y acusado penalmente.
Podríamos estar poniendo en riesgo al público.
La gravedad de lo que su testimonio implicaba
me hizo frenar en seco.
John fue muy valiente al hablar.
Pero yo pensé, para mis adentros,
que esto podría matar a alguien.
Habíamos acordado que John continuaría con la declaración a la mañana siguiente.
Pero a las diez, John no había llegado.
Así que llamé al hotel
y pedí que me comunicaran con su habitación.
Pero nadie atendió.
Pedí que alguien subiera a ver si seguía durmiendo.
Me dijeron que no estaba.
Pregunté: "¿Su camioneta está afuera?".
La gerente volvió al teléfono y me dijo
que había ido a la camioneta
y lo había visto desde el lado del pasajero.
Y ahí fue cuando llamó al 911.
Boeing le dio al mundo otra razón para temer volar.
Varios de sus nuevos aviones Dreamliner se incendiaron.
Uno de los motores del Boeing 777 falló después del despegue.
Esta es la casa de mis padres después de que el motor de un 777
explotara en el cielo.
Evacuaron a 129 pasajeros. Cinco personas resultaron heridas.
…50 heridos después de que un vuelo perdiera el control.
Un pasajero murió por una explosión.
Son cosas increíblemente peligrosas que siguen ocurriendo.
Cuando ves las noticias, incidente tras incidente,
te preguntas cómo sigue operando Boeing.
CAÍDA LIBRE: TODA LA VERDAD SOBRE BOEING
Soy como un niño de los que miran al cielo cuando oyen un avión.
Sí.
Siempre me encantó la aviación.
Mi papá trabajaba en un F-14,
así que siempre iba a ver despegar los aviones.
Crecí en el área de Seattle, y siempre pensé que trabajaría en Boeing.
Boeing me reclutó al terminar mis estudios.
Boeing era una empresa fantástica.
Si llevabas el uniforme de Boeing,
la gente se acercaba a hablar contigo.
Era un orgullo.
Ignición.
Despegue.
Trabajé mucho tiempo con cohetes,
pero después quise pasarme a los aviones.
Y quería trabajar en el mejor fabricante de aviones del mundo.
Durante más de un siglo, Boeing transformó los viajes.
…la mayor empresa aeroespacial del mundo.
Estaba orgulloso de trabajar para Boeing. Todavía estoy orgulloso.
Boeing me cambió la vida.
Éramos muy pobres de niños,
pero nuestra situación financiera cambió por completo.
Trabajar en Boeing,
tener un puesto allí, era un honor.
Esto es Boeing.
Construyen aviones,
siempre guiados por una idea:
hacer todo un poco mejor de lo que realmente necesita ser.
La empresa Boeing era muy particular porque, si había una disputa,
el departamento de calidad tomaba la decisión
de aprobar o no el trabajo.
- Estamos listos, ¿no? - Sí.
Había dos o tres pares de ojos sobre todo lo que se hacía,
para asegurarse de que era preciso.
No creo que vaya a funcionar.
El área de calidad era el cuello de botella del sistema.
Ante un problema, se frenaba todo.
Y la gerencia te apoyaba.
- No avancen todavía. - Bien.
De repente, todo ese ambiente cambió.
¿Cómo es ser el director ejecutivo…? ¿Cómo fue el primer día?
¿Qué encontró al llegar a Boeing?
La idea era empezar desde cero.
La cultura necesitaba discutirse integralmente.
La decadencia de Boeing
se puede rastrear, en gran parte, a la llegada del director Jim McNerney.
Parecía el candidato perfecto.
Había hecho la licenciatura en Yale
y la maestría en Harvard.
Físicamente, Jim McNerney parecía un senador de Estados Unidos.
Jim McNerney tuvo un alto cargo en General Electric durante mucho tiempo
y fue protegido del director ejecutivo más influyente del siglo XX,
un señor llamado Jack Welch.
Soy parte, como tantos otros, del sueño americano.
Jack Welch fue el primer CEO de una gran empresa estadounidense
que se dedicó específicamente a maximizar ganancias a toda costa.
Rápidamente, implementó la tercerización,
la deslocalización, los despidos masivos.
Lo mejor que puedes hacer por un empleado, apenas notas que está en el 10 % inferior,
es decírselo.
En G. E., Jack Welch despedía cada año al 10 % inferior de los empleados.
Siempre hacía que la gente temiera por su trabajo.
Con todas estas estrategias, Jack Welch convirtió a G. E.
en la empresa más valiosa del mundo.
Era una compañía que admiraban casi todas las empresas estadounidenses.
Y la junta de Boeing no era la excepción.
Sabía que quería dirigir algo. No sabía qué.
Cuando McNerney tomó el mando,
Boeing se empezó a enfocar
solamente en las ganancias, al estilo de Jack Welch.
También fue el momento de desarrollar un nuevo avión.
El nuevo 787 aún no se ha construido,
pero Boeing está tan seguro de su comodidad, que lo llaman Dreamliner.
Diseñar y construir el 787
iba a costar unos diez mil millones de dólares.
Pero la junta de Boeing no quería gastar eso.
Una fuente me dio documentos donde decía que el plan de Boeing
era construir este avión por cinco mil millones,
la mitad de lo que costaría normalmente.
BOEING CAMBIARÁ LA FORMA DE CONSTRUIR AVIONES
Boeing siempre fue conocida por su gran ingeniería
y buena construcción de sus aviones.
El gran cambio se hizo con el 787.
Descubrimos que iban a tercerizar
grandes secciones del avión para ahorrar dinero.
La sección del medio se construyó en Italia.
Las alas y las baterías, en Japón.
En Corea del Sur, las puntas de las alas y el fuselaje trasero.
Tercerizaron casi todo el avión.
Sabíamos que eso afectaría la seguridad y la calidad.
No teníamos el control inmediato sobre la seguridad de esas piezas.
Teníamos que aceptar lo que nos daban y ponerlo en un avión.
PLANTA DE MONTAJE DE BOEING
Las piezas empezaron a llegar de los proveedores.
El plan era que el avión se ensamblara en tres días.
La primera vez que Boeing unió los dos barriles del fuselaje,
me enviaron una foto.
Había un espacio enorme entre los dos.
LAS PIEZAS DEL 787 NO ENCAJAN
El problema era que algunas empresas
no podían hacer lo que Boeing les pidió.
No podían producir las piezas que debían producir.
Salió muy mal.
Demasiadas partes del avión se tercerizaron.
Nada encajaba.
Y nos atrasábamos todo el tiempo.
RETRASOS EN EL DREAMLINER
Boeing quería construir una segunda línea de ensamblaje del 787
para aumentar la producción.
Boeing había nacido en Seattle y nunca había construido en otro lugar.
Allí, Boeing tenía, posiblemente, a los mejores trabajadores del mundo
en fabricación de aviones.
SINDICATO DE MAQUINISTAS
Pero la mayoría estaba sindicalizado.
Y McNerney odiaba los sindicatos.
Le costaban más dinero a Boeing.
Y, en 2009, dijo:
"Vamos a construir una segunda línea de ensamblaje en Carolina del Sur".
Me enorgullece decir que no hay sindicatos en Carolina del Sur,
porque no los necesitamos.
Una vez más, la dirigencia de Boeing estaba tomando decisiones
no para aumentar la seguridad,
sino para ahorrarse dinero, para maximizar las ganancias.
¿Qué habló con sus ingenieros
sobre recuperar y reconstruir el viejo Boeing, con el que crecimos?
Bueno, no volveremos al viejo Boeing.
Cinco, cuatro, tres,
dos, uno.
¡Corte!
Boeing abrió las plantas en Carolina del Sur,
donde no había industria aeronáutica.
Así que, por supuesto, no tenían trabajadores experimentados.
Todo el tiempo enviaban expertos del área de Seattle.
John Barnett era uno de ellos.
Cuando empecé a trabajar en Boeing,
mis compañeros y yo nos preguntamos de dónde era cada uno.
Les dije que yo era de Luisiana.
Uno de mis amigos dijo:
"Vienes del pantano de Luisiana, ¿no?".
Así que me apodaron "Swampy", por "pantano".
Fui supervisor de calidad en Seattle durante 15 años.
Fui uno de los primeros
en ser trasladado a Charleston para ayudar en la nueva planta de Dreamliner.
Como supervisor de calidad,
debo asegurarme de que el avión esté bien construido.
John era un gran hombre, con mucho conocimiento de aviones.
Ambos éramos supervisores de calidad. Y éramos buenos amigos.
Yo le compraba cola de caimán, porque él venía de Luisiana.
Como soy del sur,
Carolina del Sur era mi oportunidad de estar cerca de mi familia.
Decíamos que era ruidoso y orgulloso.
Sabías cuándo llegaba, porque hacía ruido.
Sí, querido Swampy.
Cuando me mudé a Charleston y conocí a John Barnett,
vi que estábamos cortados por la misma tijera.
La calidad nos parecía más importante que todo.
John y yo nos conocimos muy bien en nuestros viajes de reclutamiento.
Entrevistábamos a más de 100 personas en una semana.
Nos dijeron desde el principio
que no querían la influencia del sindicato en Charleston.
Y parte del acuerdo que Boeing hizo con Carolina del Sur
fue que contratarían mayoría de empleados locales.
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