La unuaj 200 linioj.
Asado a la perfección.
Déjame probar.
Está caliente.
No, gracias.
Léo, no seas torpe.
Es adorable.
Seré breve, pero sincero.
Gracias, Mona, por haberte casado conmigo.
Disculpen que les moleste.
Vine para felicitarles
y también para traer un regalo
que espero que les guste.
Es muy amable.
Son una pareja realmente admirable.
Mi exmarido huyó antes de la mitad de los 20 años.
No es de extrañar.
Léo.
Puedes comer con nosotros.
Sí, con mucho gusto.
Vamos, ábrelo.
Las bodas de porcelana.
Es a la vez frágil y valioso.
Qué bonitas.
Muchas gracias, Carla.
Y muchas gracias a ustedes dos por esta bella sorpresa y ahora...
Querida Mona,
todas las flores que vi terminaron marchitándose,
pero tú no has cambiado.
Papá.
Pero Léo...
Estás tan fresca como una gota de rocío en primavera.
AMOR SIN FIN
Señor Specia, tenemos un nuevo sacerdote.
Qué buena noticia, señor vicario general.
Por fin.
Sí, y resulta que es alemán.
De acuerdo.
En estos tiempos, no podemos hacernos los difíciles.
Sí, tiene razón, claro.
Informe a los parroquianos y mande a alguien a la estación.
De acuerdo, entendido.
Por fin tenemos un nuevo párroco.
-Hola. -Hola, Mona.
Qué pastel tan bonito.
Sí, es magnífico.
Que todo esté listo a tiempo.
Y ustedes no lleguen tarde a recogerlo.
¿Te has bañado en chocolate?
No sé qué quieres decir.
No eres de aquí.
Vamos, vengan.
¿Quién es usted, señor?
Seguramente se ha perdido.
No, sé muy bien adónde voy, chicos.
Seguro que va a Ilanz.
Vamos a seguirlo. ¿Adónde irá?
Miren.
¿Quién es ese?
¿Dónde están Gieri y Silvio?
No tiene aspecto de alemán.
Quizá sea un refugiado.
Buenos días.
Me llamo Sharma, soy el nuevo párroco.
Bienvenido a nuestro pueblo, padre.
¿Entiende el idioma?
Sí, no hay problema.
Mi última parroquia estaba en el sur del país.
¿No debía llegar en tren?
Llegué con adelanto. Y tomé un autobús.
Entre, por favor.
He preparado una especialidad.
Mona hace las mejores tartas de nuez de los Grisones.
Es muy amable.
¿Habla romanche, padre?
No, solo unas palabras.
Muy rica.
Qué buena pastelera.
Tu tarta de nuez es una maravilla.
Aquí están.
Buenos días.
Yo soy Silvio Specia, el presidente de la parroquia
y este es Gieri Candrian,
miembro del consejo de la iglesia y secretario comunal.
Encantado, señor.
¿Así que es alemán, padre?
No, soy indio.
Me mandaron a Alemania porque hay una gran escasez de sacerdotes.
¿En India tenía una parroquia?
Por supuesto.
Hay más de 19 000 000 de católicos.
Más del doble de habitantes de Suiza.
Chicos, parece que el nuevo sacerdote es chino.
-No es chino. -Es indio.
Un cura indio, eso promete buenas sorpresas.
Lo siento.
No podemos ser exigentes.
Sí.
Un disparo excelente, Gieri. Hoy, te defiendes bien.
Esto solo pasa una vez en la vida.
Sabemos que tienes autorización para el íbice.
El íbice de mi vida sin tener edad para cazar.
¿A quién llevarás para encontrarlo?
A lo mejorcito.
Sí, por supuesto.
Tengo hambre.
-Tengo hambre. -Para.
-Tengo hambre. -Para.
Nada de teléfono en la mesa.
¿Dónde está el jefe?
Entrenándose al tiro.
-Hola. -Hola.
Papá, si fallas al disparar, tendrás que esconderte.
-Todo el pueblo se burlará de ti. -Está claro.
Sería la peor vergüenza de mi vida,
pero no sucederá, soy muy bueno.
El domingo, el nuevo sacerdote da la primera misa.
Si un día una mujer hace la homilía, volveré a ir a misa.
Olvídalo.
Dale una oportunidad.
Gieri,
por nuestro aniversario de boda, podríamos hacer un viaje los dos.
¿En qué piensas? ¿Tienes una idea?
Antaño, soñábamos con recorrer Sudamérica en autocaravana
y subir al Chimborazo.
Nada nos impide hacer ese viaje hoy.
No sé. Todo eso está tan lejos.
Eran sueños de juventud, es mejor olvidarlos.
¿No te parece?
No tienes ganas de viajar conmigo.
Te duermes la noche de nuestro aniversario de boda.
No.
¿Recuerdas cuándo fue la última vez? Hace siglos.
-Fue en Pascuas. -¿Lo tienes anotado?
Ya no te gusto, ¿es eso?
Claro que sí, eres genial.
No te hagas tantas preguntas.
El único problema es que ya no somos tan jóvenes como antes.
No estaría mal vernos en una cabaña.
Fuera nos congelamos, hace frío.
Yo tengo más bien calor.
Y por aquí, nunca pasa nadie.
Espera.
Ayer, Urs los vio haciendo un pícnic.
¿Juegas a la familia feliz? ¿A la pareja armoniosa?
Pero ya sabes cómo es.
Mona y yo se acabó, ya no nos acostamos.
Acabamos de pasar un buen momento, ¿no?
Es raro que Giulia se pasee tan a menudo en el bosque.
Va a sacarse el permiso de caza.
Empiezan a hartarme esas historias de emancipación.
Hola.
Hola, Mona.
¿Qué haces?
No, gracias, pronto es la hora de mi clase de yoga.
¿Por qué no vienes tú también?
Esas cosas de bienestar y zen de estilo indio
no me convencen.
No tengo ganas de dar volteretas acrobáticas.
No damos volteretas ni hacemos acrobacias.
Intentamos abrirnos.
¿Cómo estuvo su pícnic de aniversario?
Bien.
¿Pasó algo?
No, y ese es el problema.
Hace meses que Gieri no quiere.
Eso es normal.
No dice por qué.
¿Sabes lo que leí el otro día en una revista?
Que, al cabo de diez años,
más del 50 % de las parejas hacen poco o nada el amor.
Él hacía tan bien el amor.
Deberías encontrarte una actividad que te apasione.
Siempre quisiste abrir un café.
Sí, es verdad,
pero Gieri no estará de acuerdo.
Dime, ¿tú sigues acostándote con tu marido?
Sí, claro.
Siempre el domingo y siempre igual, para morirse de aburrimiento,
y estamos casados desde hace solo 11 años.
Me alegra que sean tan numerosos.
Les deseo la bienvenida.
A algunos les extrañará ver a un indio en el púlpito.
Uds. nos trajeron la palabra de Dios y ahora nos toca a nosotros.
Va a ser gracioso.
Hoy, mucha gente viene a la iglesia por tradición.
La fe sincera y profunda es cada vez más escasa.
Por eso, quiero hablarles de la esencia de la fe.
Quiero hablar de amor.
Se dice que es lo más importante,
y es verdad.
No hablo del amor que conocemos, el amor entre personas.
Hablo de un sentimiento más grande,
que es el amor del Señor.
Pero ¿cómo vivir ese amor?
Y bien, empieza por el amor de sí mismo.
No hay que confundirlo con el egoísmo o el narcisismo.
Significa más bien aceptar lo que forma parte de uno mismo.
-Qué tonterías dice. -Las decepciones,
la alegría, todo lo que podemos sentir.
Sin olvidar amar nuestro cuerpo que nos es tan valioso.
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