La unuaj 177 linioj.
Dios misericordioso. ¡Hub!
¡Hub! Por favor, que esté bien.
Ay, Dios.
Llamando a todas las unidades. Repito. Llamando a todas las unidades.
Tenemos un código 48. Repito, código 48.
Todas las unidades, respondan.
El forense está en la escena. El GBI va de camino.
Dios, por favor, Hub no.
Recibido, central.
Unidades de camino a la tienda de pesca. Llegarán en cinco minutos.
Váyanse, esta es la escena de un crimen.
- No hay nada que ver. - Disculpe.
- Lo siento. - Todos fuera. Vamos.
Creía que te habías retirado del trabajo de campo, Mamá Osa.
Venía de dejar una citación en Jasper
y he visto todo este jaleo. ¿Qué ha pasado?
Ni idea.
El GBI llegará enseguida.
Quédate, si quieres.
No era una cliente tuya, ¿verdad?
¿Qué? No. Me estoy pasando, lo sé.
Te dejaré en paz.
¿Por qué Hub te envía a Jasper a estas horas?
Creía que el juzgado estaba cerrado.
Me gusta mantenerme ocupada.
Tienen un buzón.
Bueno, creo que Maryanne y él tienen algo entre manos.
¿Han vuelto?
Qué rápido.
De ilusión también se vive.
¿Siempre entregas el correo con el chaleco, Kitty?
Ya me conoces.
Lo entiendo. Por los viejos tiempos, ¿eh?
- Sí. - Deberíamos comer algún día.
Tú, Hub y yo.
Yo invito.
Y reírnos del fugitivo de Lindelof.
¿Te acuerdas de aquel?
- Sí, me parece genial. - Vale.
¡Sheriff, vea esto!
Tengo que irme, pero pórtate bien, ¿vale?
Tú también.
Ha llamado a Fianzas Halloran. Déjenos un mensaje.
Venga, capullo, cógelo.
Leí el puto archivo y tenías razón, ¿vale?
Y es un puto problema.
No importa nada más, todos los que queremos van a morir,
es el fin del mundo. Llámame en cuanto oigas esto.
He vivido en un antro, pero...
¿una manguera para ducharme?
¿Y me estás vacilando con esa cama plegable?
¿Qué coño...? ¡Suéltame!
Te habría llevado a mi casa, pero tengo vecinos.
Quería entender cómo lograste
que un ángel como Maryanne pisara esta pocilga.
Tengo que confesar que he mirado.
Deberías verme empalmado. Enhorabuena.
Joder, Lucky, escúchame. No tienes ni idea de en dónde te metes.
¿Cómo juegas con M
lo suficiente para evitar que tenga una vida mejor sin ti?
Te da igual hacerla infeliz,
siempre y cuando no te abandone.
Eso sí que es ser posesivo y malvado.
Demonios. Demonios del infierno.
Me da pena.
Cade también, porque a pesar de tu abuso,
podría tener una oportunidad de estar bien.
¡Espera! Escucha. ¿Me estás escuchando?
"Demonios". Sí, estoy viendo uno.
Vamos a hacer un vídeo para Maryanne.
¿Crees que rompiéndome los dedos la vas a recuperar?
Claro que no.
No volverá a estar conmigo.
- ¿Y por qué coño...? - ¡Porque quiero protegerla de ti!
Está en Nashville con Cade. Están a salvo.
Mientras te quieran, nunca estarán a salvo.
Si no quieres que Cade vaya a terapia, cierra el pico mientras lo presento.
Mira esto sola, Maryanne. Es mejor que Cade no lo vea.
Última oportunidad de detenerlo.
¿Estás sola?
Vale.
Eres un puto psicópata.
Maryanne.
Me diste una oportunidad y sé que la cagué.
Así que no intento recuperarte. Sé que hemos acabado,
y me parte el corazón, porque...
cuidaros a Cade y a ti me salvaba el alma.
Así que no puedo irme sin que sepas la verdad.
Sí, intenté matar a Hub.
Pero él lo intentó conmigo primero.
¡Eres un puto mentiroso!
Ninguno de los dos somos dignos de ti, Maryanne.
Sé que no te lo creerás viniendo de mí.
Tienes que oír la verdad de Hub.
Sé lo que hiciste esa noche.
¿Por qué no le cuentas lo que le pasó a Cheryl?
Que te jodan.
Tú decides, no yo.
UN MES ANTES
Hub Halloran.
Hola, Tiny. ¿Lucky está en su despacho?
No quiere que le molesten.
Los Red Sox están jugando.
- Joder. - Lo sé, pero firma mis cheques.
¿Qué entrada?
No sé, ¿al final de la octava?
Dile que lo espero en el bar.
Vamos, Cheryl. Demuéstrame que me quieres.
Eres de la familia, Hub.
Pero Lucky marca las botellas.
Así que no es solo un capullo yanqui, también es un cutre.
¿No es lo mismo? Aunque yo no lo echaría de mi cama.
Pues adelante, quítaselo a Maryanne.
Sí, te gustaría, ¿no?
Sí, me ayudarías. Incluso te daría buenas referencias.
Sabes que todos lo odiábamos cuando llegó.
Muy sensato.
Sí, pero nos está ganando.
Si Maryanne le ha dado una oportunidad, ¿por qué no nosotros?
M siempre ha tenido mal gusto con los hombres.
Hola, Hub.
Te agradezco que hayas venido.
¿Qué tal el partido?
Siguen jugando.
¿Y estás aquí hablando conmigo?
Es un honor.
Los Sox son mi religión, pero Maryanne y Cade son más importantes.
No podría estar más de acuerdo.
- ¿Puedo hablarte claro? - Solo así te escucharé.
Bueno.
Empezamos con mal pie y...
quiero arreglarlo, si estás dispuesto.
Por M y por Cade.
¿Ahora la llamas M?
Te diré algo, Lucky. Si los quisieras de verdad,
te meterías en tu flamante Cadillac
y saldrías de sus vidas echando ostias.
Le enseñaste mis antecedentes
y has estado llamando a Boston,
buscando cómo pillarme.
Pero ahora ya no llevo esa vida.
Dejé a mi equipo en buenos términos.
Estoy en paz con la ley.
Es reconfortante saber que te libraste de esas acusaciones de asesinato
antes de acostarte con mi mujer.
Exmujer, que conoce mi pasado
porque nunca la he mentido,
y nunca lo haré. Es nuestra norma.
¿Tienes normas? ¿Hay normas para tirarte a tu madrina de Alcohólicos Anónimos?
No juzga al hombre que era. Ve al hombre que puedo ser.
Me está haciendo mejor persona, Hub.
Créeme cuando te lo digo.
Nadie habría pensado que fuera posible, y menos yo.
Pero estoy sobrio por primera vez desde que tenía 12 años.
He encontrado a Jesús. Solo intento enmendarme.
¿Conoces a Maryanne desde hace nueve meses?
Nueve meses, 11 días y unas seis horas. Pero ¿quién lo cuenta?
No es un ángel.
Para mí sí.
Pero ya está comprometida.
Sí. Conmigo.
Porque puedo darles a ella y a tu hijo la vida que tú nunca podrás.
M y yo estamos pasando una mala racha
y un capullo de ciudad con un pico de oro aparece como si necesitara ser salvado.
Esto es porque M tiene un gran corazón.
Pero te diré una cosa, Lucky. La gente no cambia.
Y al final, verá
que sigues siendo la misma mierda de siempre.
Uno, dos, tres...
Eso es.
Sí, controla tu enfado mientras te digo cómo va a ser esto.
- Haré lo que sea por ellos. - Siete, ocho...
- Así que apártate. - Nueve...
- O juro por Dios que te mato. - Diez...
M me advirtió de que eras cabezota.
Pero, Señor, ¿me amenazas con matarme?
No tienes huevos.
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