نخستین 200 خط.
¿Si?
¿Buscas a mamá?
¡Mamá!
Si, cariño.
Jeanie, entra.
Quiero hablar con ella. También es hija mía.
- Ha pasado demasiado tiempo. - Sólo un minuto.
No te conoce, y no quiere conocerte.
¡Es mi hija!
No puedes hacerme esto, quiero verla.
¡No puedes hacerme esto!
- Lo siento. - ¡Mamá!
¡Puta!
¡He venido a decirle hola!
¡Hola!
- ¡A la mierda! - ¡Muy bonito!
¡A la mierda!
¿Lo recogerás tú?
Vamos, tío.
Tranquilos, chicos.
Basta, el tío está enfadado.
¿Vale, George? Estás enfadado.
- ¿De dónde han salido? - Viven aquí.
- ¿Desde cuándo? - Desde que entraste.
- ¿Tienes mi último libro? - Si.
No debía ser el conductor.
- Pues, ¿quién? - Lo deduje al empezar.
- ¿Entonces quién? - El chino de los peces.
- No lo escribiste tú. - No, no, pero si lo hubiera hecho...
¡Dios mío!
- Te lo quedaste. - Te lo guardaba.
¿Lo has cuidado?
¿Por qué me odia, Thomas?
- No te odia. - Sí me odia.
Nunca se sabe con las mujeres.
Llevan falda y se maquillan, y cuando van al cielo les dan alas.
Como los ángeles.
Como los ángeles.
Pero los ángeles son hombres.
- ¿Hombres? - Sí.
No lo sabía.
De verdad, son hombres.
¿Tiene un conejo blanco con orejas largas?
No, pero tenemos uno con orejas cortas.
- ¿Cómo se llama? - Arthur, está aquí.
Muy bien, éste.
- ¿Qué es esto? - Un conejo.
No vas a empezar otra vez, ¿no?
- ¿Eh? - Sí, ¿por qué no?
George, no entres ahí.
- ¿Por qué no? - Es diferente.
¿Mortwell es diferente?
Muy diferente.
- Ya veremos. - No entres.
- He cumplido siete años por él. - No sabes lo que hacen ahora.
Dame el conejo.
- ¿Para qué lo quieres? - Se lo regalaré.
Allá tú.
Está cerrado.
- Díselo, Terry. - Sí, está cerrado, señor.
Hola, Terry.
Lechuga para él y un Bloody Mary para mí.
- ¡George! - Sí, y este es Arthur.
¿Qué haces aquí?
Busco a Mortwell. Quiero trabajar.
- ¿Qué haces ahora? - Lo que sale.
- Pero esto es una casa de putas. - Déjalo.
- ¿Dónde está? - ¿Mortwell?
- Sí. - No está.
- Estará en alguna parte. - Pregúntaselo a Dudley.
¿Por allí?
¿Me esperabas?
- ¿Sabías que había salido? - Lo sospechaba.
Bueno, ¿dónde está?
¿Dónde está quién?
Mortwell.
No está. Se ha ido al sur de Francia.
Dijo que cuidaría de mí.
- Dijo muchas cosas. - Cuando lo veas, dale esto.
George, vamos.
- Necesitamos un chófer. - Yo soy chófer.
- ¿Sabes qué es un busca? - ¿Un qué?
No lo entiendo. ¿Cómo funciona? ¿Me avisará?
Recibe la señal de la torre de correos.
Un milagro de la tecnología moderna.
Si, pero no tiene antena.
No le hace falta, mira, te enseño.
¿Está funcionando?
- No. Compruebo que funcione. - No juegues con él.
¿Has apretado aquí?
A que te lo has cargado.
¿Qué te parece?
¿Qué haces? ¿Te comes eso?
No, son de broma.
- ¿Espaguetis de broma? - Sí.
- Creo que serán un bombazo. - ¿De dónde los sacas?
Contactos, George.
No se encuentran así como así.
No, supongo que no.
Los japoneses dominan el mercado.
¿Te apetece un pastel de fibra de vidrio?
¿O un helado de poliestireno?
¿Una taza de té?
¿De qué está hecho?
De hojas.
Sr. Carrington.
Sr. Carrington.
- ¿Dónde está el bar? - Siéntese y tomaré nota.
Sr. Carrington.
Gracias, señor.
¿Trabajando?
- Querido, siento la espera. - ¿Qué?
Por favor.
¿Crees que estás de luna de miel?
¿Vienes por trabajo o puedo ayudarte en algo?
- ¿Y el coche? - Allí.
- Finge que me conoces. - No te conozco.
Pues finge que sí.
Detrás no, delante.
- ¿De dónde te han sacado? - ¡De debajo de una col!
En estos sitios el camarero hace la vista gorda pero el director, no.
- ¿Adónde quieres ir? - Al Lambert.
- ¡Dios mío! - Lo siento.
¿No te dijeron que se supone que eres mi cita y no mi chófer?
- ¿Y qué hace tu cita? - Me cuida, idiota.
Tiene ganas de verme.
- ¿Y si no es así? - Finge.
- ¿Cómo se finge? - ¿Quién te ha enviado?
- ¿Importa? Tú eres la puta. - Calla y conduce.
¿Me pone un Bloody Mary? Me siento aquí.
¿Me ha oído?
¿Estás trabajando o sólo te paseas?
¿Tomamos algo? Parece que no sirven aquí.
La he vuelto a cagar, ¿verdad? Vale, lo he entendido todo mal.
¿Qué esperabas? No suelo trabajar en sitios así.
Qué rápido.
- Estabas dormido. - ¿Sí?
¿Qué tal?
¿Disculpa?
¿Qué tal el árabe?
No es asunto tuyo.
Vale.
¿Adónde?
King's Cross.
Vamos, cariño.
Hola, ¿te apetece algo?
- Un mercado inferior, ¿no? - Cállate.
Arranca, por favor.
¿Y ahora?
Déjame aquí.
Buenas noches.
Tendrás que comprarte ropa.
¿Por qué tengo que comprarme ropa?
Si me llevas en coche...
Toma.
- No dejaré que pagues tú. - ¿Por qué no?
- Ni siquiera te caigo bien. - Ya me lo devolverás.
Buenas noches.
- ¿Son de verdad? - Pues claro.
Un regalo para ti.
- ¿Es bueno? - Buenísimo.
- ¿Sí? - Sí.
Alguien asesina a cantantes de ópera.
Y después de cada asesinato deja un percherón.
- ¿Qué es un percherón? - Un tipo de caballo.
¿Como el caballo blanco que tira del carro de la leche?
Algo así.
¿Y?
Se complica. No quiero arruinarte el final.
¡Dios mío!
¿Qué te parece?
¡Jesús!
¿No te gusta?
¿A ti sí?
- Lo he comprado yo, ¿no? - Lo has comprado tú.
- Aquí tienes el cambio. - Aquí no, ¡por Dios!
Ir contigo es como ir anunciándolo.
Sólo me falta el letrero en la espalda.
¿Medalla de oro y todo?
- ¿Tampoco te gusta? - Lo odio.
Vale.
Mira, soy vulgar. Dios me ha hecho así.
Ser vulgar es una cosa.
Parecerlo es otra, se necesita talento.
Hay mujeres putas. Hay putas negras.
Cogemos lo que nos dan.
Yo no pedí llevarte por ahí, me tocó.
Igual que a ti te he tocado yo.
La única diferencia es que tú te quejas.
- Apágala. - No.
¡Apágala!
Me pediste que me comprara ropa, y ahora no te gusta.
¿No tienes modales?
- ¿Quieres trabajar para mí? - No.
Sal.
Que salgas, joder.
Ahora dime que estoy despedido.
Estás despedido.
Perfecto, estoy despedido y tú en la calle.
¡Cállate!
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