نخستین 200 خط.
GHOSTING
ALREDEDORES DE WASHINGTON D. C.
DRA. CLAUDIA YATES
Me has dejado plantada. Teníamos una cita.
El monte me llamaba.
Sadie, es normal que lo que pasó te afecte.
Cualquier muerte puede volvernos más impulsivos.
No es por lo que pasó.
Casi no la conocía, pero...
era igual que yo.
Misma edad, mismo trabajo...
Y cuando fui a su casa, vi que era como la mía.
Bonita, pero sin vida y vacía,
salvo por una triste planta, que ya es más de lo que yo tengo.
Murió sola.
Sadie, céntrate. Nada de cambios bruscos, no te precipites.
¿No me caso con el guía que acabo de conocer?
-Empieza por comprarte una planta. -Me la comería.
Mi casa vacía tiene también la nevera vacía.
Voy a hacer la compra.
-Hablamos mañana. -Vale.
Sin pesticidas es más nutritivo y sabe mejor.
NO TE PIQUES
Cambio de 20.
Un momentito.
VADEMÉCUM DE PLANTAS NATIVAS
CAJA
Cinco, seis y siete. Gracias.
Harás de oro a los de los rastreadores. Perderías la cabeza y la tienes pegada.
Tú tenías pegado el pelo.
Te lo he puesto a huevo.
Cole, ¿cómo lo llevas?
Eso, dicen que te ha dejado. Qué mala pata.
-Edna. -Es que me aburro y cotilleo.
Fue algo de mutuo acuerdo.
-Eso dicen todos cuando los dejan. -Es verdad.
No seas de los que buscan casito. Repelen a las chicas.
No busco casito.
Es que nos distanciamos.
Y de ese tema no quiero hablar.
¿Te apetece colocarte?
Hay material en la camioneta.
No, gracias.
Pues cuídame el puesto, voy a colocarme.
Que aproveche.
BEBEDERO CANINO
-Venga, a beber. -Solo una.
LECHE ECOLÓGICA
-Dame esta. -Me la llevo también.
Salmón, fletán... Todo fresquísimo.
¿Te ayudo?
Sí, gracias. Me llevo esta.
Una begonia. Bien elegido.
-¿Así se llama? -Pues sí.
Es bonita.
Sí.
Que ninguna mascota se coma las hojas. Es algo tóxica.
Bonita y algo tóxica.
-Nunca sé elegir compañeros de piso. -¿Compartes piso con todas mis ex?
¿Hay que regarla mucho?
Cada par de días. Las begonias necesitan algo de mimos.
Suelo estar mucho fuera por trabajo.
Bueno.
Entendido, menos mimos.
¿Una lengua de suegra? Solo hay que regarla cada dos semanas.
A veces paso fuera más tiempo. Un mes. O dos.
Ya veo.
¿Y para qué quieres plantas si nunca estás?
No es que nunca esté, es...
¿Tienes alguna que no requiera que le hagan tanto caso?
Ya. ¿Qué tal si te compras una de plástico?
-Eso es penoso. -No tanto como matar una planta.
Ahora las hay que parecen de verdad.
Y el abandono no las mata.
¿Abandono?
Mira, es igual, me llevo esta.
-Vale. -Gracias.
Lo siento, no puedo vendértela.
No tendría la conciencia tranquila.
¿La conciencia? ¿Te crees que eres el paladín de las plantas?
No puedo venderle una planta a alguien
-tan insensible con un ser vivo. -¿Insensible?
¿Tratas así a todos tus clientes? Entonces no sé cómo vendes nada.
Este ni siquiera es mi puesto.
-Pero no quiero ser cómplice. -¿Ni siquiera es tu planta?
-Eso mismo. -Cole.
-¿Qué pasa aquí? -Hola.
-¿Las plantas son suyas? -Sí.
Genial. Este payaso no me vende ninguna.
-Payaso, que no se diga. -Son diez dólares.
Edna, si...
Mira, ¿tanto quieres una plantita? Toma, un cactus.
El mínimo de atención le basta,
así que acabarás matándolo.
Debería despedirlo.
-Al final va a... -Que vaya bien.
Descansa en paz, pequeñaja.
-¿Tú te crees? -No.
Creí que acabarías dándole tu teléfono.
-¿Cómo? -Sí.
Que tanta peleíta era porque estabais ligando.
-¿Estábamos ligando? -¡Venga ya!
¿Quién va colocado aquí? La tensión sexual estaba por las nubes.
Cuídame el puesto.
-Perdona. -Joder.
Hola. Qué tal.
Sí, otra vez yo.
Perdona, es que...
¿Vienes a rescatar a la planta?
No. Qué va. Muy bueno.
Es que...
No sé si te apetece...
quedar un día de estos.
-¿Va en serio? -Claro.
A ver, ya...
Ya sé que antes...
hemos discutido,
pero, en el fondo, notaba que había...
chispa.
-¿Chispa? -Sí.
Me equivoco, ¿no?
Vaya patinazo.
Perdona. Lo he entendido mal.
Un café sí me apetece.
¿Un café? ¿Quieres ir a...?
Pero ¿ahora?
Ahora, claro.
Sube.
Es que... Bueno, venga.
-Soy Cole, por cierto. -El cinturón.
Sí, perdona, voy.
Me agarro fuerte.
Vale.
Es bonito el canal. Me recuerda a Ámsterdam.
¿Los comisarios de arte viajáis mucho?
Y tanto. Nos recorremos el mundo.
Y me encanta.
Subirme a un avión a la primera de cambio
y salir a la aventura en un sitio nuevo.
Por Dios, no me digas que eres de esos tiarrones
que no salen ni a rastras del país.
Para empezar, gracias por lo de tiarrón.
Así me gusta. Y claro que viajo, mucho.
-¿De verdad? -Claro.
Y los viajes que menos se planean se disfrutan mucho más.
Eso es verdad.
Dispararon a Lincoln enfrente, murió aquí al lado.
Veo que te gusta mucho Lincoln.
Más bien la historia en general.
Aparte de Agricultura, estudié Historia, que me apasiona.
Y escribo un libro.
-¡No me digas! -Sí.
¿Historia de la agricultura?
No, trata del auge y la caída de los distintos imperios
y cómo contribuyó la agricultura...
Sí, va de agricultura.
¿Y cómo lo llevas?
Pues lo tengo aparcado por ahora.
Mi padre se lesionó hace unos años. Ahora ayudo con la granja.
Apenas tengo tiempo para escribir.
Qué pena.
Tranquila, lo terminaré.
¿No has visto El exorcista? ¡Es todo un clásico!
De las películas que más miedo dan. Y la rodaron justo aquí.
A mí no me dan miedo las pelis.
Ya, porque no has visto El exorcista.
No, porque decido no tener miedo.
Bueno. Te echo una carrera hasta arriba.
Si gano yo, me cuentas qué te da miedo.
-Esta va a ser buena. -Te veo muy confiada.
Espera. Voy a... Espera.
Venga ya. Mételo aquí.
Ah, ¿que me lo llevas tú? Bueno. Un momento.
¿Quieres darme pena?
Es justo lo que quiero.
Venga.
Ya verás tú.
-¿Lista? -Sí.
Y... ¡ya!
Veo que haces ejercicio.
¿Estás bien?
De lujo.
GALERÍA NACIONAL DE ARTE
Qué maravilla, me encanta Monet.
¿Así que decides no tener miedo?
Cuando tenía seis años, hui de mi país con mi madre...
en un bote.
Qué horror. Debió de ser...
Peor de lo que imaginas.
A pleno sol, con olas, tiburones, la gente que gritaba y lloraba...
Estaba muerta de miedo. Como todos.
Querían dar la vuelta, pero mi madre estuvo al pie del cañón.
Nos dio fuerzas para salir adelante durante cinco días.
Hasta que llegamos.
Aún recuerdo cómo la miraban todos en la playa.
Y yo... Bueno, quise ser como ella,
igual de fuerte y valiente.
Así que ese día decidí que no volvería a tener miedo nunca más.
Y así sigo.
Te creo.
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