نخستین 200 خط.
Joder, otro borracho.
Hijos de puta.
Hijos de puta.
Está muy borracho, pero es Mauro.
¡Sois unos hijos de puta!
Mauro, vete a dormir, joder.
¡No hacéis nada!
Déjalo y vete a casa.
¿A casa?
¿Y qué hago yo en casa? ¿Eh?
¿Quién me espera en casa?
¿Me espera Viruca?
No. La tenéis vosotros y no hacéis nada.
Bastante paciencia estamos teniendo, venga.
-Ya, ¿eh? -¿Ya qué?
-Ya. -¿Ya qué?
¿Ya qué, mamón?
-Se acabó. -¡Déjame en paz!
Tríncalo, venga.
¿Qué pasa? ¿Que soy un peligro público?
Qué asco me dais.
Mauro, calma.
Vamos adentro.
Tira.
-Bos días. -Bos días.
Estuve leyendo vuestros exámenes y...
son interesantes.
Algunos más que otros, pero...
bastante bien.
-¿Cuenta para la evaluación? -No.
Me sirven un poco para saber dónde estáis.
¿Y llegaste a alguna conclusión o...?
-Bueno, a alguna. -Joder,
parece raro que con un texto de Los pazos de Ulloa
te puedas hacer a la idea de cómo somos, vamos.
¿Sabes qué hizo Viruca el primer día?
No, pero cuéntamelo.
Ya sabéis que si necesitáis hablar de ella...
contad conmigo.
Nos mandó contar algo que nos doliera.
Que la literatura era eso.
Dolor que emana de la mierda
que cada escritor tiene dentro. En lo más oscuro.
De la escuela de Tom Spanbauer, por lo que veo.
¿Sabéis quién es? ¿Os habló de él?
Y para demostrarlo, hizo algo increíble.
Se puso ella de ejemplo. Nos contó algo personal.
Que le había pasado a ella.
¿Te atreverías a hacer lo mismo?
En eso tenemos métodos distintos.
-Ya. -Lo que tienes es miedo.
-¿Yo? -Sí.
¿Por qué?
De que sepamos cualquier cosa sobre ti.
Y que nos dé alguna ventaja y acabes como ella.
-¡Oh! -Ya.
Pero tranquila porque, si quisiéramos saber algo sobre ti,
con buscarlo en Internet ya estaría.
Sabríamos que tienes 107 amigos en Facebook
y que tus ideas políticas son como las de los profes que van de enrollados.
Algún comentario irónico sobre un político de derechas
-y no te mojas más. -Bien.
¿Empezamos la clase?
Y a nivel personal, la cosa está más jodida.
Roi, ya está.
Te sientes atrapada en tu matrimonio,
pero te aferras a él.
Porque sientes que, si le pierdes, te volverías loca.
Y estás aburrida de ti, estás aburrida de él...
Estás rota por dentro.
Ya está, Roi.
Ya está.
El dalái lama dijo esta frase:
"Cuando conozcas a alguien,
míralo a los ojos
y sé amable.
Porque dentro de él, siempre se libra una batalla".
Dentro de nosotros, siempre se libra una batalla.
Una batalla que muchas veces es dolorosa.
Y escribir tiene que ver con eso. Con poder contar lo que nos duele.
Aunque nos dé vergüenza.
Y por eso, cuando escribimos de verdad, pues corremos un riesgo.
El riesgo de no salir indemnes de ahí.
Hay que ser valientes
para escribir.
Porque nos asoma a un abismo.
A uno que hay en nosotros.
La literatura apela a...
a nuestros miedos...
a nuestras miserias...
a nuestro dolor...
Vamos a hacer un experimento, ¿vale?
Sacad un folio y un boli.
Va, venga.
Quiero que escribáis algo... sin red.
Algo íntimo vuestro.
Para eso os tenéis que sentir a salvo, así que todo lo que escribáis aquí
va a ser confidencial.
¿Y por qué nos íbamos a fiar de ti?
Pues tienes razón.
Vamos a hacer una cosa.
Yo os cuento algo íntimo mío
y así entiendo que me puedo fiar de vosotros
y así vosotros...
podéis confiar en mí.
Mauro.
Mauro, ven.
Vinieron a por ti.
La próxima lo habláis con el juez.
Hola, hombre.
¿Un café?
No hacen nada, Abel.
Tienen su cuerpo desde hace dos semanas y para qué.
Mañana os entregan el cuerpo de tu exmujer.
Ayer me llamaron del juzgado.
-Te llamé, pero ni me lo cogiste. -¿Cómo?
Me dijeron lo que ya sabíamos. Tu mujer se suicidó.
¿Lo que ya sabíamos?
Por mucho que insistas y presiones al fiscal, al juez,
-es lo que hay. -¿Tú de qué lado estás?
Del tuyo, coño. Del tuyo.
¿Sabes dónde busca la policía a los culpables de un asesinato?
En el entorno más cercano. En su familia.
En un exmarido que no aceptaba el divorcio.
¿Qué carallo dices? ¿Sospechan de mí?
Si deciden que fue un asesinato, van a empezar por ti. ¿Es lo que quieres?
Los últimos meses teníais una relación de mierda.
Lo sabe todo el pueblo. Gritos, amenazas...
Viruca llamó a la Guardia Civil para que te fueras.
Estábamos separándonos, claro que discutíamos.
Ya la conocías. Sabía volverme loco.
Pues por eso mismo.
Da las gracias de que murió ahogándose en el río.
No de un golpe en casa.
Entiérrala, Mauro. Entiérrala.
Y no lo remuevas más.
Bien.
Me acaba de pasar una cosa muy fuerte en clase.
Que un chaval me definió como si me leyera la mente.
Hizo un retrato de mí que es imposible
que lo pudiera deducir de mi perfil de Facebook.
Llámame al escuchar esto.
Joder.
Eh...
Mira, que... que me acabo de acordar de algo.
Todo lo que me dijo el chaval, yo lo escribí en un e-mail.
Pero yo sé que lo borré.
Por si lo descubría Germán. ¿Pudo acceder a él?
Y si pudo acceder a él, ¿pudo acceder a todo lo demás?
Me estoy volviendo loca. Por favor, llámame.
Un beso.
Joder.
¿Se puede saber qué te pasa?
Perdona, profe. Se nos fue el balón. Lo siento. De verdad.
-¿Puedo hablar contigo? -¿Qué pasa, hombre?
¿Te asustaste?
Fue sin querer. ¿O no te lo crees?
Vámonos antes de que se ponga a llorar.
Chao.
Ya.
Mijaíl, cobra aquí.
¿Ya están pudiendo contigo?
Eh... No, es...
Es por el... por el frío.
Cuidado con ellos.
¿Cómo te llamabas?
Mauro.
Mauro, perdona. Eh...
Una cosa.
¿A tu mujer los alumnos la odiaban
o la adoraban?
Lo único que hacen es compararme con ella y ya te digo yo que salgo perdiendo.
Ya. Todos salimos perdiendo en la comparación.
Entonces, ¿no la acosaron?
¿Que si la acosaron hasta que se suicidó?
No.
Mi mujer no se quitó la vida. Era fuerte como una roca.
A mi mujer la mataron.
Y tú le das clase a quien lo hizo.
Pero...
¿Quién? ¿Roi?
Este hombre está fatal, ¿no?
A ver, miña nena.
Viruca no tenía pinta de suicida,
pero qué sabré yo.
Concha, así no ayudas.
¿Tú la conocías mucho?
¿A Viruca?
Su familia es del pueblo.
¿Y cómo era?
Lista, guapa, el ojito derecho de sus padres.
No veas lo que presumieron cuando sacó la mejor nota de la oposición
y pudo elegir este destino.
Que pudiendo elegir cualquiera, ya son ganas de enterrarse aquí.
¿Era buena profesora?
Eso, miña nena, se lo tendrás que preguntar a quien sepa.
Yo solo te puedo decir que, al principio,
tenía la misma mirada que tú.
Y las mismas ganas.
Estaréis de acuerdo
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