نخستین 200 خط.
Alemania está orgullosa de su milagro económico.
También está orgullosa de ser la patria de Goethe y Beethoven.
Pero también es la tierra de Hitler, Eichmann
y sus muchos cómplices y simpatizantes.
Pero así como tenemos el día y la noche,
también la historia de cada pueblo
tiene su partes claras y sombrías.
Creo que la nueva generación alemana está preparada
para descubrir toda la verdad,
todo lo que a sus padres
aun les resulta difícil superar.
¿Señor Bauer?
Le traigo la compra, señor.
¿Quiere que se la guarde?
La Marina Mercante alemana. También el transporte aéreo...
Mañana tendrá el coche a las siete.
Si me necesita antes, avíseme.
Buenas noches, señor.
¿Señor?
¿Señor? ¿Señor?
¡Señor!
¡Socorro!
¡Necesito ayuda!
Seguimos investigando la escena pero no parece un atentado.
Parece que el fiscal general ha mezclado alcohol y somníferos.
¿Somníferos? ¿Cuántos?
Faltan uno o dos.
Con más se podría pensar que se quería suicidar.
- Que estaba desbordado. - Tiene razón.
Examine a fondo la vivienda.
¿Kreidler?
Investigación Criminal.
- ¿Kreidler? - Buenas noches, fiscal superior.
Su jefe casi pierde la vida esta noche.
- ¿Un atentado? - No.
Se podría interpretar como un intento de suicidio.
¿Cuál es su estado ahora?
Parece que mejora.
El tema es si nos podemos permitir un fiscal general así.
Con un poco más de presión,
su puesto quedaría libre.
Se lo agradezco, Gebhardt.
No hay de qué. Buenas noches.
Muchas gracias.
Seguimos hablando con el Sr. Eichmann sobre el asunto de los judíos.
¿Cómo debería haber acabado el tema de los judíos, señor Eichmann?
Se lo digo de corazón, camarada Sassen.
Si hubiéramos aniquilado a los 10,3 millones de judíos,
podría decir satisfecho:
"Hemos acabado con nuestro enemigo."
Habríamos cumplido nuestro deber con nuestra sangre,
nuestro pueblo y la libertad de las naciones.
Yo también soy culpable
de que mi plan de eliminación del enemigo
no se pudiera completar.
Me faltó espíritu.
De eso, soy culpable.
En realidad podría y tendría que haber hecho mucho más.
Buenos días, fiscal general.
No quiero hablar de ello, pero muchas gracias.
¡Fritz!
- Señor presidente, qué honor. - Quería hacerte una visita.
Muy amable. Pero no hacía falta.
Podrías haber llamado.
Entra, tenemos que hablar.
¿Nos dejas solos?
Corren rumores, Fritz.
¿Qué rumores?
Que has intentado quitarte la vida.
Ya hace tiempo que no puedo dormir sin pastillas.
Como autoridad superior no puedo ignorar tales rumores.
Tengo una pistola.
Si hubiera querido morir, no habría rumores.
Señor Bauer, ¡qué alegría verle bien!
Me he enterado de su percance.
No se preocupe Kreidler, estoy bien.
¿Seguro?
Está pálido. Le iría bien un poco de aire fresco.
En eso tiene razón.
¿Quiere venir a mi casa de campo?
¿Le gusta la caza?
Sí, pero no la de animales.
¿Ha entrado alguien en mi despacho?
No que yo sepa.
- ¿Vuelve a faltar algo? - El expediente Schneider.
Reúna a todos mis fiscales, por favor.
¿Ahora?
Solo necesito a los jefes de sección.
Adelante.
- Buenas tardes. - Buenas tardes, señores.
Gracias.
Señor Bauer.
Gracias por haber venido a esta reunión, tan tarde.
He estado unos días indispuesto.
¿Alguien quiere un puro?
No, gracias.
¿Cómo va la búsqueda de Bohrmann y Mengele?
Nada nuevo.
¿Y de Eichmann?
Nada de lo que informar, señor Bauer.
Señores Kügel y Vogel, ¿tienen alguna novedad?
Nos hemos ocupado de otros casos.
No hay ningún avance decisivo.
Además, usted ha estado una semana indispuesto.
¿Y qué quiere que pase,
si en los 12 años posteriores a la guerra no ha pasado nada?
Bien, pues muchas gracias.
Con todo el respeto, señor Bauer. ¿Eso es todo?
¿Qué quiere decir?
¿Esta reunión no podía esperar hasta el lunes?
Lamento haberles interrumpido su felicidad conyugal.
No creo tener que disculparme por querer pasar
la tarde del viernes con mis hijos pequeños.
Y yo no creo que me tenga que disculpar por nada.
Durante mi ausencia,
ha desaparecido un expediente que estaba bajo llave.
El del comandante Schneider,
que trabaja para Mercedes Benz en Stuttgart.
Mis propios hombres
son mi enemigo,
y no avanzamos nada.
Adiós.
¿Señor Bauer?
Yo tengo el expediente.
- ¿Usted? - Sí.
La semana pasada me pidió mi opinión sobre las pruebas contra Schneider.
¿Y por qué no lo ha dicho antes?
No quería ponerle en evidencia.
Eso le convierte en una extraña excepción. Gracias.
Buenas noches.
¡MUÉRETE JUDÍO!
Operadora, póngame con Copenhague.
Familia Tiefenthal.
- Tiefenthal, ¿diga? - Hola, Walter.
- ¿Sí? - Soy Fritz. ¿Molesto?
¿Fritz? Hola, ¿cómo estás?
¡Margot, tu hermano!
Gracias, muy bien. ¿Y vosotros?
Todo bien. Espera, ya viene.
¡Fritz!
Margot, querida. ¿Te molesto?
Solo...
Solo quería escuchar tu voz.
¿Pasa algo?
- ¿Otra vez las amenazas de muerte? - No, no.
Todo va bien.
Tal vez pueda ir a Copenhague para tu cumpleaños.
Sería maravilloso. Nos haría mucha ilusión.
¿Quieres que invite a tu mujer? Volveríamos a estar todos juntos.
Vale, invítala si quieres. Me parece bien.
Tengo que seguir trabajando,
Margot.
¡Hasta pronto!
Tres naranjas.
¿Nick?
¿Dónde está Nick?
Se ha ido a nadar con una chica.
¿Y por qué sonríes?
Creo que le gusta.
Mientras no la traiga.
Hasta mañana.
¡Hola!
¿Queda algo de comer?
¿Qué pasa?
Hola, señor. Creía que ya estaba en Copenhague.
Ahora voy al aeropuerto. Quería llevarme algo de trabajo.
Aproveche para relajarse.
Sería el primero
en relajarse en una fiesta familiar.
- Hola. - Gracias.
Vaya, esta parece personal.
Estimado señor Bauer, me permito escribirle esta carta
con la esperanza de recibir ayuda para detener
a un hombre buscado por múltiples asesinatos.
Tengo motivos para creer que Adolf Eichmann,
está en un suburbio de Buenos Aires, con un nombre falso.
Mi hija se ha enamorado de Nick, el hijo mayor de Eichmann.
En un diario argentino he podido leer que sus hombres siguen este caso.
Adolf Eichmann
fue responsable del transporte de millones de judíos de toda Europa,
a los campos, donde los mataron.
Si le interesa esta información, le agradecería que me respondiera.
Muy atentamente, Hermann.
Cancele mi vuelo a Copenhague
y llame a mi hermana.
¿Hola?
- ¡Fritz! - ¿Rosa Luxemburgo?
Qué atrevido. ¿Qué opina la Oficina Federal?
Aún intentan averiguar quién es.
- Pasa. - Gracias.
- Siéntate. - Gracias.
- ¿Brandi? - No, gracias.
Un hombre, Lothar Hermann,
cree haber descubierto a Adolf Eichmann en Argentina.
Teniente Coronel de las SS,
director del departamento IV, B4 romano
en las oficinas del imperio y responsable de transportarjudíos.
El expediente de investigación se redactó en 1945.
¿Y qué quieres?
Llevarlo a juicio aquí.
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