نخستین 200 خط.
Por fin resplandeciente
Reina de la noche
Con una caricia negra
Mata el día
Mr Chandos frecuentaba a su jardinero más que a su esposa.
Discutían de ciruelos... ad nauseam.
A su alrededor flotaba el temor a septiembre,
pues uno se atracaba de ciruelas
hasta tener las tripas bailando y el ano irritado.
Edificó la capilla de Fovant,
con los bancos de madera de ciruelo,
otro motivo para que la gente recordara a Chandos por el culo,
a causa de las astillas.
Dos caballeros volvieron a Amsterdam diciendo
que Allhevinghay era como su casa:
toda esta agua, estos depósitos de placer,
estos canales, estas cloacas, estos pilones...
Había incluso una bomba de aire.
No habían comprendido
que mi padre había hecho de su tierra una red de depósitos
por temor a los incendios.
Había incluso bajo la gran escalera
doscientos cubos almacenados,
repletos de agua.
Cuando nos apremiaba una necesidad urgente,
mis hermanos y yo nos servíamos de ellos.
Los cubos fueron rellenados antes de la muerte de mi madre,
supongo que seguirán allí,
sin duda, con el agua de hace treinta años,
mezclada con un poco de mí misma...
Orinaba como un caballo...
No he cambiado...
En Southampton, admiré una casa
por su aspecto sencillo, a simple vista.
Hecha de piedra de Portland, cubierta por el tiempo,
parecía atada al cielo.
Sobre todo por la tarde.
Pertenecía a una tal Miss Anterim, viuda.
A simple vista, Miss Anterim era también una señora
sin importancia.
También la señora - si no la casa - no tenía relaciones.
Banalidad por banalidad, Mr Neville,
mientras pintáis y dibujáis...
...podríais divertiros, me parece...
sobre todo por la tarde... de lado.
Se cuenta
que el duque de Courcy invitó a su ingeniero hidráulico
a la cúspide de una de sus cascadas
y le preguntó si sería capaz de reproducir esta maravilla.
El hombre, después de varias protestas,
admitió finalmente que hoy en día los medios ayudan.
El duque le empujó con suavidad por la espalda
y el miserable fue precipitado al fondo de las aguas.
¿Mr Noyes, no tenéis un chismorreo licencioso para mí?
Señora, estoy aquí como bufón,
y tarde o temprano encontraré algo para vos.
Estáis aquí por vuestros méritos,
lo que no se podría decir del resto de los presentes,
que sólo manifiesta confianza en el dinero de los demás.
Vos sois parte de este grupo.
Mi conducta lo merece
y la compañía de Mr Seymour ha sido mi invitación.
Yo no pertenezco a esta reunión, la tengo en propiedad.
Ya que hace las delicias de esta reunión,
ésta le otorgará sus favores.
Los míos alcanzarían
hasta dos parterres y una hilera de naranjos.
No son nada excesivos vuestros cumplidos, Mr. Noyes.
Aún no soy lo bastante rico como para ofreceros algo más.
Entre los presentes, que una criada que partió de Inglaterra
tenga dos parterres y una hilera de naranjos es un principio,
y, como dama de costumbres italianas,
apreciaréis el valor de las naranjas.
Su olor tan dulce, su sabor vigorizante...
¿Le pedirá vuestro padre a Mr Neville que dibuje la casa?
Mejorad, pues sus posibilidades y las vuestras
invitando vos misma a Mr Neville.
Es una estratagema demasiado imaginativa para mí.
Vuestro padre lo encontraría un atrevimiento fuera de lugar.
Podríais sorprenderlo
y quizás al mismo tiempo a Mr Neville.
Si esto es lo que os asusta, madre,
culparemos a Mr Neville.
Aseguro el placer o la decepción de un propietario
poniendo su casa a la sombra, o al sol.
Tengo control, incluso, sobre los celos.
o la satisfacción de un marido.
según si pinto a su esposa
vestida, o... desnuda.
Mrs Clements me pregunta si estoy casado. Una impertinencia.
¿Sabe que tengo un jardín, pero no una esposa?
Sin duda os jactáis de una cosa y no de la otra.
pero esta modestia debe ser una impertinencia
para Mrs Clements.
Vuestra madre lleva la modestia hasta una discrección extrema.
¿Por qué está enfurruñada en la sombra?
No está enfurruñada, padre,
sabéis que la causa está en vuestra indiferencia.
Casa, jardín, caballo, esposa, ese es el orden de preferencia.
Ridículo.
Deseo que dibujéis la hacienda de mi marido.
¿Por qué, señora?
Mi marido es orgulloso,
le encanta ser asociado a cada ladrillo
y a cada árbol suyo en todos los momentos del día
hasta en sus sueños,
y conozco sus sueños desde hace...
Cuando alguien se identifica tanto con su propiedad,
el original basta, no se necesitan copias.
No aprecio a estos jóvenes vanidosos.
Su vanidad sobrepasa sus hazañas.
A Mr. Neville no le faltan hazañas,
para fascinar, donde no puede impresionar.
Encanta e impresiona a las esposas ricas.
Eso no tiene nada de extraño, Mr Seymour.
Venid mañana conmigo a Southampton,
y aprenderéis a impresionar a una dama con un dibujo.
La propiedad de mi padre
es más rimbombante que humilde,
¿ cómo podré persuadiros para que dibujéis su casa,
si os gustan los edificios sencillos?
La misma oferta desde otro prisma.
Un esfuerzo común que no deja de intrigarme,
pero las cosas son como son, y me atrevería,
a suponer que ni su madre ni vos
podéis pagar mis servicios.
¿Por qué no gozar de nuestra clientela?
Venid mañana a ver el jardín...
Me encantará hacerlo...
Pero a pesar de vuestra insistencia,
tengo trabajo más allá de la estación de las manzanas,
después estaré al servicio de Lord Charborough
hasta que las manzanas del próximo año se hayan bebido.
Vuestra madre está demasiado ansiosa
por plasmar esta casa en papel.
¿O sosi vos quien lo desea,
y ella vuestra aliada?
Reconozco que os lo pido de parte de mi madre,
pero no es por ella, sino por su marido.
La súplica tiene un precio, entonces, un largo y oculto camino.
Me siento halagado.
¿Pero no puede Mr Herbert pedirlo por sí mismo?
Es precisamente lo que se pretende evitar.
Vos debéi ser el instrumento
de una anhelada reconciliación.
¿Cómo puedo persuadiros de que seáis nuestro huésped?
Es imposible, señora.
Pero vos pódeis ser comprado.
¿Cuál es vuestro precio?
Más del que podéis pagar.
Pero mi primera razón es la indolencia.
Mi precio está en razón del placer que espero.
No espero allí un gran placer.
Parto muy temprano para Southampton,
he venido a despedirme.
No arméis jaleo,
no dejéis la hacienda, ni os bebáis mi clarete
y no me esperéis
antes de 14 días, por lo menos.
He decidido
que es de absoluta importancia que os quedéis
para hacer doce dibujos de la hacienda de mi marido.
Estará fuera doce días, por lo menos.
¿Os bastará?
Primero: Vuestra demanda
hace suponer que no hemos discutido sobre ello esta noche.
Segundo: La multiplicáis por doce.
Tercero: Fijáis un plazo para ello. Y por fin,
cuarto: Queréis que empiece en el campo.
Cuatro factores que,
me han convencido de vuestra capacidad.
Vuestras condiciones son desorbitadas,
es preciso que las mías, lo sean también.
EL CONTRATO DEL DIBUJANTE
Las condiciones del acuerdo, Mr Noyes, son
mis servicios durante doce días
para la confección de doce dibujos
de la hacienda y los jardines, de los parques y las dependencias
de la propiedad de Mr Herbert.
Los lugares de los dibujos serán escogidos según mi criterio,
pero con el consejo de Mrs Herbert.
Por ello estoy dispuesta a pagar 8 libras por dibujo,
a alojar y alimentar a Mr Neville y a su criado...
y a...
Y a encontrarme con Mr Neville en privado y acceder a sus demandas
satisfaciendo su placer conmigo.
Programa para la ejecución
de los dibujos de Compton Anstey.
Para el dibujo n°1:
desde las 7 de la mañana a las 9
toda la parte trasera de la casa, desde las caballerizas al lavadero,
permanecerá despejado.
Nadie
utilizará las puertas de la gran caballeriza,
nadie utilizará la puerta trasera
ni tocará las ventanas de la parte de atrás de la casa.
Para el dibujo n°2:
desde las 9 de la mañana a las 11,
las entradas inferiores y el jardín de ceremonias
serán despejados.
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