نخستین 193 خط.
Mira quién ha decidido honrarnos con su presencia.
- Hola, Geoffrey. Siento llegar tarde. - ¿Lo sientes?
Bueno, ya sabes, es lo que se dice.
Christy, eres una buena camarera,
pero llegas tarde constantemente.
Centrémonos en la primera parte de la frase.
La antigua dirección habrá pasado por alto este tipo de cosas...
A quien nadie echa de menos, por cierto. Tal y como yo dije,
busquemos a un licenciado en ciencias gastronómicas, y aquí estás.
Sí. Mucho más tiempo que tú.
Por un atasco de tráfico al regresar de la universidad.
- Te prometo que no volverá a ocurrir. - No, no volverá a ocurrir.
Estás despedida.
No, no lo estoy.
- ¿Qué? - Ya, lo siento, en este momento
eso no me viene bien. ¿Cuál es el especial de hoy?
No te voy a decir cuál es el especial de hoy; estás despedida.
Deja que lo adivine... ¿lubina?
Sí. Pero estás despedida.
¿Qué te parece esto? Me gradúo en cinco meses,
entonces me podrás despedir.
- Esto no es una negociación. - Genial.
Hola. Me llamo Christy. Soy vuestra camarera.
Nuestro especial es la lubina,
y de guarnición, supongo que...
serán patatas asadas.
Son coles de Bruselas con vinagre balsámico.
- Gracias, Geoff. - Me llamo Geoffrey.
Lo siento. Es nuevo.
No tengo un lápiz,
así que voy a grabar vuestro pedido en mi teléfono.
Mierda. No tengo suficiente espacio.
Dejadme que borre un par de cosas.
Traducción y subtítulos: PEPPER & LALASPAIN *** SONG LIVES FOR EVER ***
- Hola. - Hola.
¿Qué tal tu día?
- Bien. Me han despedido. - ¿Qué?
No te preocupes. No lo he aceptado.
- He traído un poco de lubina. - Gracias a Dios.
- ¿Quién te ha despedido? ¿El nuevo jefe? - Sí. Geoffrey.
¿Geoffrey con "G"?
Con "G" de gilipollas.
Oye, acabo de hablar por teléfono con tu hermano.
- ¿Por qué te ha llamado a ti? - Porque soy su amigo.
- Pero yo soy su hermana. - Sí, pero yo le caigo bien.
Vale. ¿Qué quería?
Me ha pedido que no te lo dijera.
Pero a ti te gusta el sexo, así que...
Necesita que le saque del calabozo.
- No. - Pues claro que está en el calabozo.
Ha seguido bebiendo y consumiendo cocaína.
Ya te dije que iba a ocurrir esto.
Lo has vuelto a adivinar, Nostradamus.
- ¿Cuánto es su fianza? - Dos mil.
Por eso te ha llamado a ti.
Y porque somos amigos.
Veamos, dos mil dólares... ¿Embriaguez en la vía pública?
Yo digo que resistencia a la autoridad.
Quizás las dos.
El especial doble de la vieja Bonnie Plunkett.
Oye, si bebo, opongo resistencia.
- Volveré en un par de horas. - Buen intento. Vamos contigo.
No, no, no. Veréis, Ray me ha pedido específicamente
que no vengáis conmigo, o que os lo cuente siquiera...
¿Por qué sigo hablando?
No pasa nada. Ya cierro yo la puerta.
Entonces, ¿cuál es plan?
¿Dejamos que duerma la mona y le llevamos directamente a una reunión,
o le encerramos en una jaula con Marjorie?
Quizás deberías tener una pizca de compasión antes.
Ya tuve compasión la primera vez que la lió.
Esta vez, tengo un calcetín lleno de monedas para atizarle.
Ahora empiezo a entender por qué Ray no quería llamarte.
Este lugar me resulta conocido.
¿Alguna vez he sido arrestada aquí?
Yo también lo he pensado, pero luego me he dado cuenta
de que es igualito que el calabozo de Carlsbad.
- Sí. - ¿Qué hiciste en Carlsbad?
- ¿Robar en una tienda? - Eso fue en Temecula.
En Carlsbad fue embriaguez y alteración del orden público,
- semidesnuda. - ¡Semidesnuda!
Yo insisto en que pintarme los pezones con boli cuenta como llevar camiseta.
Fui a pagar su fianza,
estaban tardando mucho, así que entablé conversación
con un cazarrecompensas,
y, pim, Pam, pum, ahí estábamos los dos...
¿Sabes qué? Otro día te lo contaré.
Hijo de perra.
Lo siento, tío. Es difícil salir a hurtadillas en una silla de ruedas.
Dios mío, Ray, ¿estás bien?
Estoy bien. Solo necesitaba transporte.
- Y 2000 dólares para la fianza. - Y los devolveré.
Y los devolverás.
De todos modos, ¿estás herido? ¿Tienes hambre? Vamos, el coche está por aquí.
¿Vas a contarnos lo que ha pasado?
No ha sido culpa mía.
Es como si no supiera con quién está hablando.
En serio.
Estaba en un bar viendo el partido,
y un imbécil se metió conmigo.
Ese fue un buen partido, ¿eh?
Perdón. Lo fue.
Vamos, Ray, cuéntanos lo que hiciste.
No quiero hablar de ello.
De acuerdo, entonces, escucha. Vamos a ir a casa,
te vas a dar una ducha, vas a tomar un poco de café
y después nos vamos directamente a una reunión.
La reunión de los martes es la mejor.
Allí hay una celebridad.
No te puedo decir quién es, pero...
una pista... es un mago de mucho éxito.
No. No necesito ninguna reunión.
Te acabamos de sacar del calabozo.
Tu teléfono aún está en una bolsa de plástico.
Mirad, sé que le he estado dando muy fuerte,
y voy a quitarme de todo eso,
- pero no voy a ir a Alcohólicos Anónimos. - ¿Por qué no?
Para empezar, no me va mucho el tema de Dios.
No tiene por qué ser Dios.
Puedes hacer que tu poder superior sea otra cosa.
Sí, el mío es Oprah. ¿Qué hay que no pueda hacer?
Sé cómo dejarlo. Lo he hecho antes.
Técnicamente, si lo habías dejado antes, no lo habías dejado.
- Solo digo eso. - Vale, me duele la cabeza.
Adam, ¿me puedo quedar a dormir en tu casa?
- Hmm... - Y con "Hmm", se refiere a que no.
Oye, sé que piensas que me tienes comiendo de la palma de tu mano,
pero puedo hablar por mí mismo.
Si la idea es que
te vas a rehabilitar, entonces, claro que te puedes quedar en mi casa.
Gracias, amigo.
El resto de este viaje
va ser muy incómodo.
Hola. Soy Christy,
y veo que aún tienen sus menús,
lo cual significa que aún no han pedido y apuesto a que tienen hambre,
así que, que empiece la fiesta.
- Christy. - Estoy un poco ocupada, Geoffrey.
Estas personas tienen un caso de hambre voraz.
Discúlpennos, Su camarera de verdad volverá ahora mismo.
Llegas tarde otra vez y estás despedida.
Lo digo en serio. Estás superdespedida.
Pensé que había dejado claro que eso no me viene bien ahora.
Bueno, ¿sabes lo que no me viene bien a mí? Tú.
Vete.
De acuerdo.
Normalmente sacaría esto a escondidas por la puerta de atrás,
pero no me dejas elección.
¿Hay algo que te preocupa, Bonnie?
Acabo de escribir a Adam para ver qué tal con Ray,
- pero no me responde. - Oye, dale tiempo.
No es así como yo funciono y él lo sabe.
Es tan frustrante... Por primera vez en mi vida,
sé de lo que estoy hablando pero nadie me escucha.
No puedes obligar a nadie a ir a las reuniones.
¿Lo ves? Justo eso, no es mi estilo.
Cualquier cosa que valga la pena, vale la pena obligar a alguien a que lo haga.
Eso no tiene ningún sentido.
Pero si fuera Marjorie quien lo dijera, te lo tatuarías en el culo.
Hola.
Hola. ¿Cómo es que no estás en el trabajo?
Se acabó esa parte de mi vida.
- ¿Qué? - Sí.
Geoffrey me ha vuelto a despedir.
Y esta vez ha sido en serio.
No, no, no, no. Esto causará estragos
en nuestro delicado ecosistema.
Yo soy depredadora y tu eres comida.
Lo sé. Me estoy volviendo loca.
Bueno, la verdad es que no hay escasez de restaurantes en Napa.
No lo entendéis, chicas.
Soy una terrible camarera pero tenía contrato indefinido.
Podía ir y venir a mi antojo,
podía abusar de los nuevos y obligarles a que me cambien el turno,
y sabía cuántos bistecs podía sacar escondidos en mis pantalones.
Entre tres y cinco, depende del corte.
¿Del corte de los bistecs o de los pantalones?
Ambos factores cuentan.
Tiene que haber una solución.
- ¿Qué tal si te tiras a tu supervisor? - Mamá.
Lo siento. Haces el amor con él.
No es una opción.
¿Cómo ha ocurrido esto?
Mi hermano es un adicto, mi novio es un permisivo,
mi hija no dura en los trabajos.
Estoy cansada de ser el apoyo de todo el mundo.
Dios mío.
Ray y Adam han ido al gimnasio,
y ahora están tomando batidos.
¿Qué demonios está ocurriendo?
¿A quién le importa mientras Ray esté sobrio?
Sí. ¿Lo ves? Es posible que haya encontrado una manera diferente.
Vaya. Sobriedad sin reuniones.
No comments yet. Be the first to leave one.