نخستین 172 خط.
¿Por qué me gustan los comics?
Comics, comics, comics, comics, comics
Amo los cómics
Cómics, cómics
¡Amo los cómics!
Comics, comics, comics, comics, comics
Amo los cómics
Amo el medio de los cómics porque me permite contar mi historia.
“¿En serio querés saber?”
La gente sabe que hay mujeres en los cómics, cada vez más y mas.
Pero siempre hubo mujeres en los cómics. Durante décadas.
He leído historietas desde que tengo memoria.
Siempre me gustaron los cómics, no recuerdo un período en que no me hayan gustado.
La representación es vital, tenemos que buscar a las mujeres que han trabajado
en las historietas y contar sus historias para hacerlas públicas.
La historia de los cómics revela que siempre hubo una increíble diversidad de lectores
y que las mujeres siempre los leyeron.
Los cómics nacieron a principios del siglo XX, antes de los comic books, en los diarios.
Tenías que abrir el dominical y tirarlo al piso, porque era tan grande que te apoyabas arriba.
Todos leían diarios, hombres y mujeres, grandes y chicos, todos lo hacían.
Yo era una ávida lectora de historietas de los diarios cuando era chica. Me gustaban
Orphan Annie y Dick Tracy.
A principios del siglo XX había muchas mujeres dibujando historietas y nadie
decía “Oh, qué raro una mujer haciendo historietas”.
Algunas eran famosas en todo el país. Nell Brinkley era una de ellas.
Era una superestrella.
En el estudio de Jackie Ormes, una de las pocas mujeres caricaturistas,
los personajes literalmente cobran vida.
Jackie Ormes fue la primera mujer afroamericanaque tuvo una gran difusión
a través de la prensa afroamericana.
Su sola existencia permitió el nacimiento de la Ormes Society, que incluye creadores afroamericanos.
Jackie Ormes es mi heroína, ella era la posta.
En los años ´30 estaban estas tiras que podías cortar y reeditar en forma de comic book.
Los niños recibían 50 centavos por semana de sus padres y con eso compraban un comic.
Y funcionaba bien porque era una novedad. Pero los editores se dieron cuenta de que
necesitaban material original y nuevo.
En los ´40 había muchas mujeres haciendo historietas, mientras los hombres estaban en
el servicio militar en el extranjero.
Había muchas mujeres dibujando historietas. ¿Qué hacían? Personajes fuertes con
aventuras de acción, por primera vez en la historia.
No solo estaba La Mujer Maravilla. Había también chicas de la jungla, chicas detective, superheroínas…
Mujeres fuertes que no necesitaban ser rescatadas por hombres.
Realmente tenían difusión porque había muchas mujeres leyendo en ese entonces.
Durante los ´50 y los ´60 los lectores se dividían: 55% eran mujeres y 45% eran hombres.
Leer cómics era un hábito universal en Estados Unidos.
Como niña me encantaban las historietas. Mary Marvel me encantaba porque era una chica.
La Mujer Maravilla era una mujer. Pero Mary Marvel era una chica, lo que significaba que
no tenías que esperar para crecer y tener superpoderes.
Los cómics tenían muchos géneros.
Había algunos de ciencia ficción, había de horror…
Tenías westerns, romance…
Eran el equivalente a las películas de chicas de ese entonces.
Y vendían como pan caliente.
Tenías historias románticas de crímenes, de horror, de guerra, pero a fines de los ´50 y en los ´60 apareció el Código del Cómic.
El Código del Cómic fue creado en los ´50 como una censura a los cómics. Para ser editado tenías
que tener el sello del Código en la portada. No podías hablar de nada… las escenas de besos
estaban cuidadosamente reguladas. Ni siquiera podías usar la palabra “zombies”.
Los cómics se sanearon mucho y los editores descubrieron
que los superhéroes eran lo que ahora vendía.
Los superhéroes vendían tan bien que simplemente se decidieron a enfocarse en ellos.
Así que olvídate de que pusieran energía en los otros.
Cuanto más los superhéroes crecían, menos prioridad se le daba a lo demás.
En Estados Unidos se imponían ciertos valores.
y las mujeres debían ser mostradas en una forma específica.
Eso les hizo perder algunos lectores.
A pesar de la disminución de las lectoras, las mujeres creadoras no disminuían.
Mi nombre es Ramona Fradon y dibujé historietas por 40 años.
Nunca soñé con ser dibujante, incluso cuando los leía de chica en los diarios, no imaginaba eso.
La primera vez que dibujé supe qué hacer, dónde poner las curvas, los detalles, las líneas cinéticas.
En ese momento podías mostrar tus cosas a alguien. Así que fui a DC y el primer trabajo que me
dieron fue una historia de Shining Knight, de seis páginas.
Ramona Fradon es más conocida por su trabajo en DC, especialmente por Aquaman.
Vivíamos en el campo, donde no teníamos acceso a una biblioteca ni a Internet para investigar.
Por eso terminé por inventarme muchos de los peces. Algunos lucían muy raros y graciosos.
Ramona Fradon también creó el superhéroe/supervillano Metamorfo.
Crear a Metamorfo fue un desafío porque no era el usual personaje encapotado.
Primero lo diseñé como un personaje común, le puse la ropa común. Y eso no funcionó.
Por eso pensé que su cuerpo debía estar siempre cambiando.
¿Porqué no quitarle la ropa y dejarle solo calzas?
Era divertido. Lo más divertido que he pasado haciendo cómics.
Siempre me dijo que se sentía como un pez en el agua, en el mundo de los superhéroes.
Era muy raro que una mujer tuviera trabajo en general y más raro que una mujer como Ramona
tuviera trabajo en las historietas.
Una vez en la escuela me metí en el vestuario de los hombres. Se sintió muy raro, extraño.
Sentí que tenía que salir de ahí cuanto antes. En ese sentido me sentí muy rara en esta ocupación.
La gente siempre me pregunta si conocí a Marie Severin.
Marie Severin era una de las artistas originales en el plantel de Marvel. Era una de esas artistas
de las que las cosas se le salían de los dedos. No había esfuerzo.
Era una gran narradora, como cualquier otra. Tenía el mayor sentido del humor que he visto.
Dibujaba y reía todo el tiempo, mientras esas figuras salían de sus lápices.
Marie era la directora de arte no oficial de Marvel Comics. Solo trataba de cumplir su trabajo.
Debería haber habido 50 personas como Marie en el plantel.
Los cómics de romance, hacia los años ´70, por su forma ya no eran necesariamente el tipo
de historias que las mujeres liberadas querían leer.
El mensaje de las historietas de amor era que, sin importar quien fueras, encontrarías la felicidad
si dabas con el hombre adecuado, te asentabas y formabas una familia.
Y perdieron muchos lectores porque seguían contando las mismas historias desde los años ´50,
que ya no repercutían más en el público.
Los lectores jóvenes se sentían satisfechos con las historias que terminaban en un beso.
Los cómics underground no tenían códigos y por primera vez estos tipos podían hacer lo que querían.
“¡El placer es nuestro, muchachos!”
Los cómics under de 1972 eran reacciones a la sociedad y sus autores estaban todos en San Francisco.
Siempre te invitaban como en broma y te decían si querías contribuir con sus cómics. Me ofendía.
Era como que si querías hacer historietas under tenías que hacer historias en las que las
mujeres eran violadas y torturadas. ¡Cosas horribles!
Se reían de las mujeres de formas muy malas.
Les decía “Esto no es gracioso. No es gracioso violar ni torturar mujeres”.
Ellos me decían “No tenés sentido del humor”.
“Pensarás que esto no es gracioso, pero yo tengo un morboso sentido del humor”.
Te ofendías, pero por otra parte ahí estaba el potencial para ponerse a la par de los hombres.
Vi el primer número de “It aint me babe”, la primera revista de liberación femenina en el país.
Los llamé y les dije que quería dibujar para ellos, una historieta en la última página.
La heroína se llamaba Belinda Berkley.
Y mostraba sus revelaciones y su proceso para ser una feminista.
De repente tenía estas mujeres trabajando conmigo y como sentía su apoyo moral edité la
revista It ain´t me Comics. Fue la primera vez que hubo un cómic solo de mujeres.
Una amiga estaba buscando una artista que hiciera cómic, en lugar de un hombre, y
me pidió que dibujara algo… desagradable.
Se asombró y me dijo “Estás contratada”.
Nosotros lidiábamos con temas que los hombres no tocaban: menstruación, lesbianismo…
Nadie había mostrado cuerpos femeninos desde el punto de vista de una mujer.
Definitivamente trajimos controversia e incomodidad. Después de un tiempo me
sentí bien con la incomodidad que producía, sentía que era mi trabajo.
Nos divertíamos. ¿Qué podía salir mal? No era ilegal.
En 1973 casi fuimos arrestadas por nuestras historietas.
Lynn tenía miedo de perder la custodia de sus hijos. Yo tuve miedo de cada auto
que pasaba por la calle durante el año antes de que las autoridades retiraran los cargos.
Fueron convencidos de que no había un caso contra nosotras.
Fue como una alerta. Nunca me había dado cuenta de qué tan obscenas nos consideraban los
lectores, porque yo pensaba que solo éramos honestas con los temas femeninos.
Los cómics under realmente creaban un público equivocado.
Mientras tanto las convenciones estaban apareciendo y los fanáticos se conectaban ahí
a través del material más mainstream.
En los ´60 y ´70 apareció un fandom que dio pie a una industria multimillonaria.
En 1970 vi un anuncio de una convención de cómics en San Diego.
“¿Convención de cómics? Tengo que ir”
Era una convención chiquita, varios cientos de personas, artistas y unas pocas celebridades de la industria.
¿Qué era lo malo en poder interactuar con tus héroes y conocerlos en persona para
comprobar lo maravilloso que eran?
La pasión, la rareza, todo estaba ahí.
Empezabas a ver una comunidad de fanáticos, que se convirtió en algo incomnensurable.
Las primeras convenciones de cómics eran probablemente de 9 hombres a 1 mujer.
Y las mujeres que iban probablemente se dividían entre las que les gustaban los cómics y
las que acompañaban a los hombres.
Una chica en ciencia ficción en los ´60 y ´70: algo muy raro.
Se referían a mí como la chica que una vez había dibujado cómics. Era fácil identificarme.
Parte de las convenciones era lo que ahora llamamos Cosplay. La gente siempre se disfrazó
de sus personajes y se reunió, y las convenciones eran un gran lugar para hacerlo.
Cuando descubrí el fandom también descubrí los disfraces y las mascaradas, como les decían.
Y empecé a inventar disfraces para mostrarlos en estos eventos.
Si sos una chica geek, una de las formas de expresarlo es disfrazarte como tu personaje.
Si Jean Grey es tu personaje favorito, entonces quieres ser Jean Grey.
Nos invitó Frank Ford, un apasionado, a entrar a un concurso de parecidos con Red Sonja.
Fue una de las primeras mascaradas y concursos asociados al cómic.
Cuando aceptó la invitación hubo que hacer el traje para que fuera correcto.
Richard fue a un almacén y compró 500 discos de acero y los uní a un respaldo de cuero.
La armadura que creamos, incluida la espada, pesaba como 9 kilos.
Y cuando entraba a la sala, hacía ruido metálico. No te metías con ella.
Cuando te ves por primera vez en el disfraz del personaje que querés, te miras al espejo.
Fue el traje de bodas en el desfile. Me convertí en Red Sonja e hicimos un show
llamado “Red Sonja y el hechicero”
“No está mal, podría tomar más y sostener mi espada”.
Considerando que usaba este bikini metálico y que hacía esta actuación de guerrera,
pienso que era una buena representación de Red Sonja.
Me gustan los disfraces. Creo que te hacen sentir más poderosa.
Era un gran personaje con el que te podías relacionar. Cuando sos chica se te dice que
no podés ser esto o lo otro. Los profesores te dicen que no, sos rara, que dibujes otra cosa.
Y poder exteriorizar esa ira. Oh, fue liberador. A su modo fue autobiográfico.
¿Quién se atreve a decir cómo una mujer debe caminar por la vida? ¿Quién dijo que cuando
el mundo se creó se dictó que los hombres serían duros y las mujeres blandas y débiles?
Cuantas más mujeres se vestían de Red Sonja, aparecían más mujeres como otros personajes.
Creció lentamente, pero creo que lo de Sonja fue lo que inspiró a otras mujeres a hacer eso.
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