نخستین 200 خط.
Veo a mi hijo de 16 meses, sin miedo,
solo quiere caminar hacia las olas que rompen en la orilla.
No sé, me parece que es muy interesante
verle observar el océano, ver las olas venir
y verlas romper en la orilla, y que le parezca muy entretenido.
En general, se trata de meter los pies en el agua,
sentir cómo se hunden los dedos en la arena, sentir ese magnetismo,
la llamada de la marea, la explosión del oleaje.
Y bueno, quieres ir más allá.
Podrías vivir tres meses con 100 dólares.
No pensábamos en ello como ningún tipo de cultura.
Lo veíamos como: "Qué suerte tenemos de poder hacer esto".
Había menos de 15 teleféricos en el mundo
y compré mi primer par de esquís por dos dólares.
Estábamos como desvinculados de la sociedad.
Teníamos estilos de vida muy distintos a nuestros padres.
Era obvio que esto iba a algún lado
pero éramos hippies arruinados.
Estábamos en el último peldaño de la escalera social.
Eras un criminal, una especie de marginado.
Y no había futuro en ello.
Estás 100% concentrado en lo que
estás haciendo ahora, en este instante.
Este instante es lo más importante de tu vida.
El pasado es pasado, y el futuro... Bueno, ¿quién sabe lo que nos depara?
De cualquier forma, siempre que lo haces, a cualquier nivel,
ya sea tu primer día
o lo lleves haciendo toda la vida.
De alguna forma consigue liberarte de muchas cosas de la vida
que van a intentar hundirte, que van a intentar arrastrarte,
que van a intentar hacerte infeliz o negativo.
De alguna forma te permite dejarlo todo atrás
quizá solo por un momento, pero a veces ese momento es suficiente.
Es un instinto básico del ser humano, su búsqueda de la libertad.
Y la búsqueda de la libertad está dentro de todos.
Ya seas joven o viejo, hombre o mujer, es lo mismo.
Es esa emoción de la primera vez,
y una vez se mete bajo tu piel, no puedes parar.
Creo que todos estaríamos en la cárcel.
Si eres un niño inadaptado y quieres rebelarte,
necesitas un lugar para hacerlo positivamente.
Algunos chicos tomaban monopatines y lo hacían.
Otros tomaban cuerdas de escalar y subían.
GARY FISHER, CO-INVENTOR DE LA BICICLETA DE MONTAÑA
Mi objetivo principal era cubrir la Tierra de bicis.
Va a ocurrir. Sin duda. Solo es cuestión de tiempo.
Para mí, todo consiste en estar en la naturaleza.
La naturaleza es la pila que recarga toda tu energía.
Nos da vida, inspiración.
Lo estás tocando. Sintiéndolo. Eres parte del risco.
Entiendes el poder de esto con lo que estás interactuando.
ROBBY NAISH 24 VECES CAMPEÓN MUNDIAL DE SURF
Creo que lo que me motivaba cuando era joven
y lo que me motiva ahora son básicamente las mismas cosas.
La sensación de fluir, esa sensación de ingravidez.
Ahora hay una multitud de deportes que antes no existían,
y todos tienen esa misma sensación
que es como el núcleo de la naturaleza de mucha gente.
Para mí, la aventura solo es salir de tu zona de confort
y adentrarte en lo desconocido.
Ahí es donde siento cada emoción
de la vida y donde me siento más vivo.
La mayoría de los deportes son arte. No difiere de lo que hace un artista
con un gran lienzo y un pincel.
Tener un monopatín y salir por la ciudad es similar.
Montar en monopatín es uno de esos deportes
que te permite llegar hasta un lugar creativo.
Solo quería saber qué se sentía al ir a toda máquina, suspendido,
y surcando el aire todo lo que pudiera.
Parecía una gran idea.
TABLAS DE SURF
Cuando empecé a hacer surf, quizá había,
pues no más de mil o dos mil surfistas en el mundo, seguro.
Nos sentíamos como la élite
porque sabíamos que la mayoría no sabía de su existencia.
Cuando empezó, el surf era la antítesis del comportamiento social organizado.
¿Ves a todos esos tipos en sus autos para trabajar de 9 a 5?
¿Quién lo hace bien, ellos o nosotros?
Y esa era la pregunta. Esa era la pregunta.
Un vago es alguien que no trabaja,
y yo nunca he trabajado así que encaja.
Si te gusta lo que haces no es trabajo, es diversión.
Hice mi primera película en el '49 o el '50.
Hice toda la fotografía, toda la edición, robé la música,
reservé shows, hice que se hicieran en clubs, diseñé pósteres.
Me presenté a tiempo instalé el proyector, la pantalla,
instalé el micro y los altavoces, y narré el espectáculo en directo.
En un año, 110 ciudades.
Hice películas de gente esquiando.
Y claro, preguntaban: "¿Quién va a ver esto?"
Tenían razón muchas veces, porque hubo muchas ocasiones,
no puedo decirte cuántas,
en las que me presenté en el auditorio de un instituto, con unos 1.000 asientos,
y había ocho o diez personas, nada más.
Pero a esas ocho o diez personas les cambié la vida por completo
porque al menos dos o tres empezaron a esquiar.
Intentamos averiguar algo que pudiéramos hacer
que nos permitiera vivir en la playa y vivir como queríamos.
Me refiero a que un surfista preferiría vivir
en una amplia caravana en un rompiente perfecto
antes que en una mansión en Beverly Hills
con 45 criados y ocho Rolls Royce.
Se trata de prioridades.
Por entonces, si decías "soy surfista", respondían "pobre chico".
En mi instituto había 3.000 niños y solo yo hacía surf.
- ¿Y dónde era? - En Long Beach.
En 1959, se estrenó Chiquilla
y el surf pasó de tener un número reducido de aficionados
a tener varios millones en el 63.
El Eterno Verano se estrenó en 1964, 1965, y abrió en Kansas City.
Y se veían chicos con autos
cuyos maleteros transportaban tablas de surf vírgenes.
Eterno Verano mostró al resto del mundo lo que de verdad era el surf
y agradó a la gente que lo conocía.
Entretuvo a un público general que no sabía nada de ese deporte.
Es una película casera. La grabas
y cuando llegas a casa, ves el metraje y la editas.
Pero eso es lo que siempre he hecho.
Grababa, editaba, narraba, no porque pensara que era bueno.
Era lo único que podía permitirme que funcionara por 50 centavos la hora.
Cada vez que se estrenaba una película, ibas al estreno
y había una reunión del clan.
Lo que los surfistas encontraban tan cautivador en ellas
era ver cómo eran otros surfistas, qué estaban haciendo.
Era la forma básica de comunicación.
Las revistas de surf aparecieron a principios de los '60
y fue el principio de la cultura de estilo de vida.
Era la primera vez que tenían un lenguaje
y un código de vestimenta y un comportamiento que te dejaban
e iban al colegio o a dónde fueras.
Y lo gracioso del surf es que engendró el ir en monopatín.
Y entonces ir en monopatín se urbanizó y volvió para influenciar al surf.
Hay todo tipo de polinización cultural.
La industria textil se sumó a principios de los '70
y perdió los estribos.
Si me hubieses preguntado entonces si íbamos a tener
la compañía de surf-skate-snow más grande,
te habría dicho que no, ni de broma, para nada.
Realmente no se trata de una persona, nunca ha sido así.
Siempre me autodenomino un humilde fabricante de tablas.
- Hablemos un poco de ti. - De acuerdo.
Vivía en una pequeña casa en Newport. No teníamos dinero.
Tenía una furgo Volkswagen. El bien más preciado de la empresa.
Al menos podíamos movernos y hacer que pasaran cosas.
Yo no sabía nada de los negocios. No tenía ni idea de cómo empezar algo.
Creía que mi experiencia empresarial sería ir a trabajar para alguien,
conseguir un cheque y aprender.
Así que teníamos que inventar según avanzábamos,
conduciendo por la ciudad todo el día en busca de tela, velero, cierres.
Todos los días fabricábamos unos 24 pares.
Ponía los cierres en todos los pares.
Los metíamos en mi Volkswagen y los llevábamos a un cliente
que se quedaba con todos los que lleváramos.
Pensaba: "De acuerdo, parece divertido".
Puedo quedar en la playa. Puedo seguir haciendo surf.
Tengo este pequeño proyecto, lo voy a hacer un año o dos,
y luego me voy a graduar, ese era mi plan.
Cuando era joven, escalar salvó nuestras vidas.
No teníamos nada que ver con la América empresarial.
Eran los '60. Le dijimos que no a muchas cosas.
Teníamos un estilo de vida contracultura y era a nuestro estilo.
Estábamos muy orgullosos del hecho
de que escalar no tenía valor económico en la sociedad.
Era genial.
Cuando hacíamos grandes paredes en Yosemite,
no se había hecho casi nada, así que no se repetían rutas.
¿Para qué repetir una ruta cuando podías ir a hacer una nueva?
Creo que el curioso lazo común que todos teníamos
era una pasión por hacer algo sin motivación exterior.
Era algo desde dentro. No te ibas a hacer famoso por eso.
No te iban a pagar por ello, ni de broma.
Cuando empezabas a venir a este sitio
era fascinante ver el estilo de vida y a los personajes.
Parecía un despliegue de personajes. Eran principios de los '70.
Estaba ocurriendo una absoluta revolución en la sociedad convencional,
protestar por la guerra, la generación hippie, y todo eso.
Parecía que todo era una aventura.
Cada paso que dabas tenía una inspiración de lo desconocido
y la emoción de estar aquí.
GARY FISHER, CO-INVENTOR DE LA BICICLETA DE MONTAÑA
Si te remontas a la historia de las bicicletas
unos cien años, la gente montaba en caminos sin asfaltar.
Así que se podría decir:
"Bueno, las todoterreno empezaron cuando se inventaron las bicicletas,"
que ahora todo el mundo da por sentado.
Pero en los '60, en los '70, hubo una proposición radical.
Había un lugar enorme adonde la gente iba, este santuario
que estaba tan cerca de una ciudad importante, San Francisco,
aunque al mismo tiempo podías ir muy lejos.
La llave maestra era esa bici llamada de rueda balloon
que originalmente estaba en objetos encontrados.
Había bicis que se encontraban en tiendas de segunda mano
en Goodwill o en vertederos.
Lo que teníamos ahí era una bici mestiza.
La mitad de la gente lo despreciaba,
y decía: "Esto es una basura. ¿Te has vuelto loco?"
Y la otra mitad decía: "¡Eso es lo que quiero! Lo necesito".
Tuve suerte de conocer a algunos de los primeros surfistas de Hawái en 1974.
No era lo suficiente grande o fuerte para sacar la vela del agua.
Tenía 11 años, pesaba menos de 35 kilos.
No comments yet. Be the first to leave one.