نخستین 200 خط.
TIERRA DE FARAONES
Yo, Hamar, sumo sacerdote de Egipto,
estoy componiendo la crónica del reinado de Keops,
dueño y Señor de Egipto.
Nos Ilegan noticias de que una vez más
ha vencido a nuestros enemigos.
Y ahora Egipto es la más grande y poderosa
de todas las naciones del mundo.
En el día de hoy regresa el Faraón con su ejercito.
He aquí al Faraón.
Descendiente directo del sublime amo.
Dios del sol que manda en los cielos
como el Faraón manda en la tierra.
Nuevamente trae un gran botín,
oro y preciadas joyas arrebatadas a nuestros enemigos.
Para el faraón la riqueza significa poder
y el poder es siempre deseado.
Y nuevamente también traen numerosos cautivos.
¿Acaso los esclavos no significan también riqueza
y por consiguiente mayor poderío?
Te saludo, Sumo Sacerdote.
Señor los dioses se alegran de tu feliz regreso.
Gracias, Sumo Sacerdote.
Majestad.
Mi Señor que alegría me causa tu vuelta.
La misma que yo siento.
No me atrevo a tocarte,
pues vengo cubierto de polvo de los caminos.
Quizás, mi Señor, le gustaría librarse de éI.
Una idea muy acertada.
Si mi Señor Io estima así, Io acompañaré.
Ya te avisaré, cuando esté dispuesto.
¡Cuánto celebro el feliz regreso de mi Señor!
- Gracias, ¿como te Ilamas tú? - Mebar, Gran Señor.
Ah, es verdad, ahora me acuerdo.
¿ Ya ha aprendido a hablar ese pájaro tuyo?
Sí habla, pero solo en privado.
Quizás sea Io más prudente.
Hamar, amigo mío.
Cuánto me alegra verte, te eché de menos.
Y yo a ti, Señor. Han sido seis largas lunas.
Tenemos mucho de que hablar pero antes voy a asearme.
La arena se nos incrusta en cada uno de los poros del cuerpo.
¿No se podría hallar el medio de liberarnos del desierto?
SóIo soy sacerdote, no Dios.
Aparte de sus molestias,
el desierto no a supuesto un gran obstáculo para ti
ni en Io pasado ni actualmente.
No, mis soldados pelean bien en el desierto.
He obtenido un gran triunfo, enorme.
Lo sé, 400 hombres cargados de tesoros.
Te asombrará verlos.
Ahora me encuentro mejor. Haz saber a la reina que he terminado.
- ¿Qué? ¿Me encuentras cambiado? - Realmente muy poco.
Solamente una guerra más viejo y nada más,
Envejeceré muchas otras antes de que Ilegue mi hora.
A más guerras, más tesoros. ¿Todavía no tienes bastante?
- No se resistirme al oro. - Sí, Io sé.
¿Recuerdas nuestra primera riña siendo pequeños?
Fue a causa de un anillo de oro que me había regalado mi padre.
Tú ganaste la pelea y te quedaste con éI.
Luego me engañaste con una apuesta
y Io recuperaste aquella tarde, acuérdate de eso.
Ya siempre has peleado por el oro desde aquel día.
Y es mi intención conservarlo para siempre, Hamar.
Ya te has librado de los úItimos vestigios del desierto, mi Señor.
Eres preciosa.
No recuerdo haberte visto nunca tan hermosa como ahora.
Seis lunas de ausencia es mucho tiempo, quizás sea esa la causa.
Siempre Io eres y para todo el mundo, ¿no es cierto, Hamar?
No me oyes.
Oh, se ha ido.
Siempre has asegurado que es el hombre más inteligente del reino.
El marcharse ahora Io corrobora.
Todas las mañanas y todas las noches
he rogado a nuestros dioses por tu feliz y pronto regreso.
Déjame mirarte,
¿no es una locura que te abandone a ti
mientras voy por el mundo en busca de tesoros?
No mi Señor, si son tesoros Io que tú quieres.
Es cierto que quiero tesoros, pero quiero también algo más
¿Puedo saber qué es?
Egipto es una gran nación pero el día que yo muera quien la gobernará?
Lo que ahora quiero, es un heredero. Un hijo.
Lo sé, mi Señor.
Has hecho cinco guerras durante los 6 años de nuestro matrimonio.
Esta no ha sido nunca tu casa,
solo un lugar de paso para otra guerra.
Tienes razón.
Y si yo te dijera que esta vez deseo estar aquí
y no salir a guerrear.
Yo no pretendo exigirte tanto,
sóIo que estés algún tiempo a mi lado.
Y si los dioses Io quieren, yo te daré un hijo.
- El prisionero Vashtar. - AIlí.
Busco a un prisionero que se Ilama Vashtar.
Soy yo.
Ahí te he traído comida, vino y varias cosas.
Todo ello puedes ponerlo en esa tienda.
- ¿Estas seguro de que es para mi? - Sí.
¿ Y los demás que?
Las provisiones son tuyas. Haz de ellas Io que quieras.
Las pondremos en la tienda. Mikka hazte cargo de todo.
Repártelas a los necesitados.
Sí, señor, también me haré cargo del vino.
Mikka el vino es para los enfermos.
- Sí, sí. Lo tendré en cuenta. - Senta, ve con Mikka.
Es que no has entendido, han traído comida.
- ¿Comida egipcia? - Senta.
Perdona a mi hijo capitán.
Es demasiado joven para resignarse al cautiverio.
No tiene importancia. Traigo otro encargo para ti,
esta tarde enterramos a los nuestros que murieron en la batalla.
¿No te gustaría presenciar esa ceremonia?
- Eres libre para hacerlo. - ¿Libre?
- ¿No temes que pueda escaparme? - ¿ Y dejar aquí a los tuyos?
No, no creo que te quieras fugar.
Tienes razón. Sí, me gustaría ver esa ceremonia.
Vendré a buscarte cuando sea la hora.
Gracias, capitán.
Pueblo de Egipto,
nos hemos congregado hoy aquí
para rendir homenaje a nuestros heroicos muertos.
Que sus inmóviles corazones no oigan gritos de lamentación
sino solamente de regocijo.
Su destino ha culminado ya felizmente.
Han entregado sus vidas terrenales
para que ellos y vosotros podáis disfrutar de la vida presente
y de la otra vida.
Hagamos que conozcan de que modo vivirán desde ahora.
Que hablen los dioses de Egipto,
en el nombre de nuestros dioses, escuchad.
Oíd la voz de Osiris, juez de la muerte.
La diosa Isis os ordena escuchar.
Prestad atención al dios Anubis,
el que guía a los muertos desde esta vida a la otra.
Prestad oído en nombre del dios Horus.
Dejad ahora que el Faraón, el dios viviente de Egipto, os hable.
En el nombre de los dioses escuchad.
He aquí Io que dispongo.
Los cuerpos de quienes murieron luchando con dignidad y bravura
serán entregados a la ciudad de los muertos.
Finas telas y armaduras serán sus ornamentos sepulcrales.
Reposarán en tumbas de piedra,
y para que gocen de bienestar en su segunda vida,
dispondrán todos de amplios tesoros.
A cada uno de ellos le corresponderán
3 medidas de oro y 9 medidas de plata,
una vasija hecha de ónix y alabastro
y vino y comida en abundancia.
De todo esto y de todos los honores
disfrutará cada uno de ellos en la segunda vida.
AIlá nos reuniremos todos,
para continuar eternamente unidos, unos a otros.
Hasta entonces nos despedimos de ellos.
Los dioses de Egipto han hablado.
¿No los oyes Vashtar?
Esto es un entierro, pero no están tristes.
- Se diría que están muy contentos. - Y creo que Io están, en efecto.
La vida que esperan alcanzar significa más que la presente.
Yo me pregunto si alguno habrá visto o hablado
con alguien que viva en esa otra vida.
Creo que no, Mikka.
Yo preferiría disfrutar de esto.
Aunque Io del vino en la tumba me parece bien.
Pero, ¿cómo sabría que tenía sed?
¿Capitán, qué es eso? ¿Es otra ceremonia?
Sí. Puedes Ilamarla así.
El cántico no es el mismo, esta vez no están contentos.
Es por los que fueron cobardes en la batalla.
Los que desertaron o huyeron ante el enemigo.
No serán enterrados y por tanto no tendrán segunda vida
y por eso los suyos se lamentan.
Qué extraña religión que niega la vida futura
a quien falla en la presente.
Mira, Vashtar, mira Io que hacen.
Ah, Hamar.
Mira, esta es la parte del botín de guerra que he reservado para mí.
Fíjate en esto, toca.
El contacto del oro me encanta.
No existe metal que Io iguale.
Añade todo esto a Io que ya tengo
y verás que es el tesoro más grande del mundo.
Nadie ha conseguido jamás otro mayor.
Es muy cierto, Señor.
SóIo me falta construir una tumba a donde iré a parar con mi cuerpo.
Una tumba que ningún hombre consiga violar
y donde yo pueda descansar en paz
y disfrutar de estas riquezas en la otra vida.
- ¿Recibiste mis ordenes? - Las recibí, Señor.
De acuerdo con ellas los arquitectos han trabajado día y noche,
los planos están apunto de que los veas.
¿Crees que han realizado buena labor?
Se trata de tu tumba y tu tesoro, Señor, tú debes ser el juez.
- Eso quiere decir que no te gusta. - Tú debes juzgar, Señor.
¿Esto qué es? Un laberinto que oculta el pasadizo que va a la tumba.
Esto es la entrada, mi Señor,
y esta confusión de callejas ocultará el secreto.
Así queda segura la tumba para que nadie pueda...
¿Tan segura como la úItima tumba que tenía un laberinto parecido?
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