نخستین 200 خط.
Richard Cypher, eres el verdadero Buscador.
Una traducción de ebnitzz, martameiga y Rihlan Ampher.
Corrección y ajustes: Mitsybon
Si la brújula continua guiándonos al sur,
pasaremos por las Cascadas de Aldermont.
¿Es algún lugar importante?
Es considera el lugar más romántico en toda Tierra Central.
Muchos niños fueron concebidos bajo esas cascadas.
Estuve ahí una vez. Es hermoso.
¿En serio? ¿Y con quién estuviste?
Con mi hermana.
Al atardecer, cuando la luz da en la cascadas,
el agua se torna roja.
Dicen que es el reflejo de los corazones de los amantes que se han besado ahí.
Eso o el reflejo de la sangre derramada en la Batalla de Aldermont.
En ese lugar fueron asesinados 200 hombres.
El resto se arrojó a los rápidos en lugar de rendirse.
Bueno, eso suena romántico.
Si nos movemos rápido, podemos llegar a tiempo para ver el atardecer.
- Estos hombres fueron torturados. - No fue un muy buen trabajo.
Parece que murieron antes de ser colgados.
Entonces, ¿por qué los colgaron?
Quien quiera que hizo esto quería exponerlos
para enviar un mensaje.
"Cualquiera que intente alterar la justicia
tendrá el mismo destino".
Kahlan, mira esto.
Es el sello de Aydindril.
"Por orden del Altísimo Lord Regente".
- ¿Quién es? - Ese título no existe.
La única con la autoridad para otorgar este sello es la Madre Confesora.
Entonces, ¿quién ordenó matar a estos hombres?
Puedo pagarle 15 piezas de oro en este momento.
Tendré el resto pronto, lo prometo.
Por favor, Lord Regente, déme un poco más de tiempo.
Has tenido más de un mes.
Me ha sido difícil encontrar trabajo desde que cortó mi mano.
Se te despojó de tu mano como castigo por robar grano.
Después de la guerra fueron tiempos difíciles. Mi familia necesitaba comida.
Fuiste juzgado y encontrado culpable.
De acuerdo con la ley, perdiste tu mano.
- ¿No fue castigo suficiente? - Por robo.
Pero para robar ese grano, traspasaste las tierras de Olrich Larson.
¿Debería quedar impune ese crimen?
Si el Concejo y la Madre Confesora estuvieran aquí, nunca permitirían...
Pero no están aquí... ¿cierto?
Por favor.
Tenga piedad...
Te estoy teniendo piedad, Shaun.
50 piezas de oro y puedes ir a casa.
No las tengo.
Por favor, no corte mi otra mano.
No voy a cortar tu otra mano.
Mañana al amanecer... córtenle la cabeza.
¡No!
¡No! ¡Por favor no me mate!
¡No!
¡Mi familia morirá de hambre! ¡No haga esto!
- Ves por qué te pedí que vinieras. - Desearía haber llegado antes.
El ejército de Fyren ha sitiado la ciudad.
La gente tiene miedo de oponérsele.
Incluso un Mago de Segunda Orden puede terminar colgado
si intenta usar magia para detenerlo.
Necesito tu ayuda.
¿Qué hay del amuleto de Oloron?
Fyren lo tiene bajo llave en la tesorería
con una docena de hombres cuidándolo.
- Veré al próximo prisionero. - Lo conseguiré.
No quedan muchos Magos en este mundo, Silas.
Ir ahí sería... sería como firmar tu sentencia de muerte.
¿Y cuántas sentencias de muerte firmaremos
si no traemos a la Madre Confesora de regreso a Aydindril?
¡Alto!
¡Detente, mago!
Detente o disparo.
Richard, esos cuerpos tenían como mínimo 2 días.
Quien sea que mató a esos hombres se fue hace mucho.
- Silas. - ¿Lo conoces?
Es un Mago de Segunda Orden de Aydindril.
Cara.
Ya está frío. El Aliento de Vida no funcionaría.
Puedes bajar tus armas.
Quien le disparó no pudo seguirlo hasta aquí.
Usó esto.
El Amuleto de Oloron.
¿Qué es?
Un objeto mágico que es guardado en Aydindril.
Fue creado hace cientos de años como un resguardo.
Si se necesitara urgentemente a la Madre Confesora,
un mago experto podía usar el amuleto para encontrarla
en cualquier lugar del mundo y llevarlos a ambos a casa.
Debe haber sido disparado en Aydindril.
Al parecer se las arregló para recitar el encantamiento justo antes de morir.
- Vino a decirte algo. - Debe haber sido importante.
Supongo que tiene algo que ver con este
"Altísimo Lord Regente" que ordenó matar a esos hombres.
Tengo que llegar a Aydindril.
Está a cientos de leguas de aquí.
Zedd, ¿puedes usar ese amuleto para llevarnos allá?
Su magia sólo alcanza
para transportar a un mago y a una Confesora.
- Entonces, nos reuniremos allá. - Eso podría tomar semanas.
Cada día que la misión se atrasa, el Custodio se hace más fuerte.
Cara y tú continúen con la búsqueda de la Piedra de Lágrimas
mientras Kahlan y yo vamos a Aydindril.
El Buscador necesita a su Mago y a su Confesora a su lado.
- Si lo dejamos de nuevo... - Después que matamos a Rahl,
deberías haber regresado a Aydindril para entonces,
pero en cambio, viniste conmigo.
- La misión era más importante. - La misión es mi carga.
Te he alejado de tu hogar demasiado tiempo.
- Mi hogar es contigo. - Hemos estado separados antes.
Siempre encontramos el camino para regresar el uno al otro.
Desearía no tener que ir.
¿Kahlan?
¿Qué...? ¿Qué sucedió?
¿Por qué aún estoy aquí?
¿Y dónde está Zedd?
¿Cómo te sientes?
En una sola pieza.
Desearía poder decir lo mismo del amuleto.
Al menos nos trajo aquí a salvo.
Es bueno estar en casa.
Si Zedd fue a Aydindril y se diera que no fui con él,
- regresaría por mí. - Tal vez no puede.
Tengo el presentimiento que Zedd llegó a Aydindril con la otra mitad de esto.
Incluso si llegó, mira lo que le pasó a Silas.
Zedd pudo haber caído en una trampa.
El Mago no está precisamente indefenso.
Si consigo un caballo puedo estar allí en menos de una semana.
No puedes ir sola. Es demasiado peligroso.
Cara y yo iremos contigo.
Pero la brújula está marcando la dirección opuesta.
Y seguiremos por ese camino una vez que sepamos que Zedd está a salvo.
Vamos.
Silas sabía que robar el amuleto podía costarle la vida.
Pocos hombres harían ese sacrificio.
- ¿Quiénes son esos guardias? - Hombres del Príncipe Fyren.
¿El Príncipe Fyren...? ¿De Kelton?
Cuando Rahl fue derrotado,
Fyren expulsó a los D'Haranianos fuera de Kelton y de Aydindril.
Después encarceló a los miembros del Concejo
y se proclamó a sí mismo "Altísimo Lord Regente".
En un bosque cercano a Gallimar,
encontramos dos cuerpos colgando de un árbol,
que portaban el sello de Aydindril alrededor del cuello.
Es obra de Fyren.
Ha dado a las bandas de matones la autoridad de hacer valer sus leyes,
la mayoría multas muy exigentes, arcaicas o inventadas.
Cuando la gente no puede pagar, o no quiere, los convierte en ejemplos.
He oído suficiente.
¿Dónde puedo encontrar al Príncipe Fyren?
Bueno.
¿Qué crimen puede haber cometido esta preciosa jovencita?
Es un tema privado.
Acércate más.
Dime qué puedo hacer por ti.
Puedes levantarte de mi silla.
Ordéneme, Confesora.
Ordena a tus hombres que bajen las armas.
¡Muerte a cualquiera que le haga daño!
La Madre Confesora ha regresado a Aydindril.
Todos responderán ante mí o sufrirán la misma suerte que el Príncipe Fyren.
Todos sus edictos estarán sujetos a mi revisión.
No habrá más multas ni ejecuciones injustas.
El Estado de Derecho volverá a las Tierras Medias.
- ¿De qué te ríes? - De nada. Sólo estaba pensando.
¿En qué?
Aunque estoy preocupada por Zedd, he de admitir,
que una parte de mí se alegra de que el amuleto no funcionara.
Siempre soñé que iríamos juntos a Aydindril.
Por favor, no lo volveremos a hacer.
Han violado el código de Aydindril.
Si no pagan la multa, serán llevados a la muerte.
- ¿Por besarla? - ¡Déjalos ir!
Esto no te concierne, Buscador.
Estamos aquí bajo la autoridad del Altísimo Lord Regente de Aydindril.
Suéltalos. Ahora.
¿O qué?
¡Salgan de aquí!
Tú no eres la Confesora.
¿Qué pasó? ¿Por qué no lo confesaste?
- No pude. - ¿Qué?
Mi poder...
ha desaparecido.
Sabía que no me sentía bien.
Ahora ya sé por qué.
Debe haber sido el accidente con el amuleto.
Richard, esto nunca ha sucedido antes.
A ninguna Confesora. Jamás.
Tiene que haber una manera de arreglarlo.
La Magia de las Confesoras no es algo que se pueda arreglar.
Sin ella, no soy una Confesora.
Oye.
Llegaremos a Aydindril, encontraremos a Zedd...
Ni siquiera sabemos si Zedd está vivo.
Se necesita más que la magia de un amuleto roto para matar a Zedd.
Confía en mí.
Le pregunté a nuestros amigos si podíamos tomar prestados sus caballos.
No protestaron.
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