نخستین 200 خط.
Me alegra verte, Dick.
A mí me alegra estar de vuelta.
Todo está preparado. Ella te está esperando.
Gracias.
Pobre hombre.
Creo... creo que me iré ahora.
Buena suerte, Dick.
Ha salido del infierno, ¿no?
Para un hombre como él, dos años preso es peor que el infierno.
¿No es ese Dick Harland? ¿El tipo que vivía en Traslaluna?
Si, creo que es él.
De los siete pecados capitales...
...los celos son lo que hacen que pierdas la cabeza.
Un café, por favor.
- Tú fuiste su abogado, ¿no? - Si, lo defendí.
Algunos dirán que yo perdí el caso.
Leí los periódicos pero nunca entendí nada del caso.
Bien...
...hay cosas que no pude contar en el tribunal.
Sí, toda la gente involucrada...
...supongo que soy el único que conoce toda la historia.
Fue gracias a mí que se conocieron.
Él había estado trabajando mucho en un nuevo libro.
Lo invité a mi casa en New Mexico para que descansara.
Se conocieron en el tren.
- Gracias. - Ha sido un placer.
Oh, lo siento.
Lo estuve mirando fijamente.
No quería hacerlo, de verdad. Es que...
...usted se parece mucho a mi padre.
Cuando era joven claro, de su edad.
Un parecido asombroso.
Por un momento creí...
...discúlpeme.
Si le soy sincero, yo también la estaba mirando.
Y le aseguro que no es porque se parezca a mi madre.
Puedo decir que no se parece a nadie que haya conocido antes.
¿Entonces por qué me miraba?
- ¿Quiere saberlo? - Si no es demasiado desagradable.
Sabe muy bien que nada de lo que yo pudiera decir de usted...
Sobre su aspecto... cualquier cosa que diga será un halago.
- Uh, si no le gustan los halagos - Pero sí que me gustan.
Aunque pensándolo bien, no sería un halago.
Sería la verdad y nada más que la verdad.
Cualquier parecido con un halago será mera coincidencia.
- ¿Puedo seguir? - Siga.
Mientras miraba, palabras exóticas fluían por el espejo de mi mente.
Como flotan las nubes de verano en el cielo.
- ¿Podría ser un poco más concreto? - Lo intentaré.
Mirándola, evoque cuentos de las Mil y Una Noches
...de mirra e incienso y...
- ¿Y pachuli? - Pachuli, exacto.
Espere un minuto.
Lo sabía. Aquí está, cito:
"Mientras miraba, palabras exóticas fluían por el espejo de su mente.
Evocaba cuentos de las Mil y Una Noches...
de mirra, incienso y pachuli" Fin de la cita.
- Así que de aquí salen. - Oh, sí, pero la verdad, yo no...
...le doy mi palabra, hace semanas que lo leí.
- Debió impresionarlo enormemente. - ¿El libro? No demasiado.
- Algo tosco, me parece. - En eso estoy de acuerdo.
¿De veras?
Próxima parada, Jacinto.
Próxima parada, Jacinto.
Oh, aquí bajo yo.
Jacinto, mi estación.
Oh, allí están. Hola.
Es un placer verte.
- Sra. Berent. - Hola.
- Hola. - Hola, ¿cómo estás?
Hola querido.
- ¿Y cómo está Louise? - Bien.
- ¿Y los niños? - Bien, muy bien.
Recoge esas valijas, por favor.
- Estoy deseando ver el rancho. - ¿Te quedarás mucho tiempo?
¡Aquí! ¡Estamos aquí!
Hola.
Hola Glenn, ¿Cómo estás? Encantado de verte.
- Encantado de verte, Dick. - Te veo muy bien.
- ¿Cómo está tu hermano? - Danny sigue en cama.
Tenía muchas ganas de venir...
...pero el médico dijo que el viaje podía ser agotador.
Lo siento.
Señoras, ¿puedo presentarles al Sr. Harland?
Señora Berent.
- Mucho gusto. - Mucho gusto.
Ruth Berent.
- Mucho gusto. - Hola.
Ellen Berent.
- Mucho gusto. - Mucho gusto.
Nos conocimos en el tren muy brevemente.
Demasiado brevemente...
Tengo el coche justo aquí, amigos. ¿Están preparados? Vamos.
- ¿Harland dijo? - Richard Harland.
Oh, Sr. Harland, lo siento mucho.
Lo dudo. Nunca podré perdonarla.
Espera a ver los nuevos potros.
Seguro que son maravillosos.
Ellen, tenemos un montón de pavos este año.
- Maravilloso. - Grandes y tercos como avestruces.
Espero que estén todos bien y hambrientos.
- Aquí estamos. - ¡Mamá! ¡Llegaron!
- Bienvenidos al Rancho Jacinto. - Gracias, Glen.
- Madre, ¿no es maravilloso? - Es hermoso.
Ruth.
Querida.
Margaret.
Quería ir a recibirte...
...pero pensé que era mejor que me quedara a vigilar la comida.
- ¿Cómo estás Ellen? - ¿Cómo estás?
Dick, qué alegría verte. ¿Pero dónde está Danny?
- No pudo venir, Louise. - Oh, lo siento.
- ¿Está todavía en Warm Springs? - Si, está haciendo grandes progresos.
Bien. Seguramente se querrán cambiar de ropa.
Vamos, te mostraré tu habitación.
Estas truchas estaban en el arroyo hace unas horas.
- Esto en Boston no se consigue. - Quizás no, pero nuestra merluza...
Yo nací y crecí en Boston.
No tengo rival en mi pasión por la merluza.
- Odio la merluza. - Yo también.
- Niños, es verdadera deslealtad. - Es traición.
Sr. Harland, ¿qué dice usted?
Sra. Robie, soy fanático del salmón
La verdad es que a mamá no le gusta New Mexico.
Es mi primera visita; no sé cómo puedes decir algo así.
Da igual; es la verdad.
Papá y yo veníamos aquí cada primavera, año tras año.
A veces venia Ruth, pero mamá nunca.
Lástima que el Sr. Berent no vino. Me ha dicho que me parezco a él.
- ¿Quién le dijo eso Sr. Harland? - Fui yo.
Louise, ¿no lo crees tú también?
Bien, si, ahora que lo mencionas.
- ¿Glen? - Bien, en cierto modo.
En cualquier modo.
Lo noté en cuanto lo vi en el vagón restaurante.
Su cara, su voz, sus modales. Es asombroso.
Debo admitir que ha despertado mi curiosidad.
Si tengo alguna oportunidad de conocer a su padre...
Eso no será posible, Sr. Hardland.
- Mi marido... - Venimos al funeral de mi padre.
Dios mío, hay un parecido.
Un parecido realmente impresionante.
Dime, ¿qué querían decir con que han venido aquí para el funeral?
Sólo era una manera de hablar.
Lo cierto es que el profesor Berent murió hace algún tiempo en el Este.
...y su cadáver fue incinerado. Han traído aquí sus cenizas.
La ceremonia será por la mañana.
- ¿Dónde? - Arriba, en las montañas...
...sobre un altiplano. Una de sus vistas favoritas.
Solía ir mucho allí con Ellen.
Si me disculpa, veré que los niños se hayan ido a la cama.
Hola.
Hola.
Ellen ha salido a dar un paseo.
- ¿Cómo sabias que yo...? - Soy casi telépata.
¿Y tu hermana es telépata también?
Si, mucho más que yo. Pero no soy su hermana.
- ¿No lo eres? - No, soy su prima.
He vivido con la familia desde que era una niña.
La Sra. Berent me adoptó.
Buenas tardes Sr. Hardland.
Buenas tardes.
Honestamente debo confesar que las noches aquí...
...son más bonitas que en Beacon Hill.
Infinitamente. Creo que todo es más hermoso aquí.
Ellen ha salido a dar un paseo.
Gracias.
Hola.
Hola.
- ¿Molesto? - En absoluto.
Yo...
Me temo que le debo una disculpa.
He sido muy torpe en la mesa al hablar de su padre.
No se preocupe. No podía saberlo.
Estaba muy unida a su padre, ¿no?
Si, éramos inseparables.
Desde el momento en que di mis primeros pasos...
...éramos felices cuando estábamos juntos.
¿Anillo de compromiso?
Si.
Creo que será mejor que me vaya.
Tenemos que levantarnos a las cinco de la mañana.
- Buenas noches. - Buenas noches.
¿No crees que alguien debería ir a buscar a Ellen?
- ¿Por qué? - Esas montañas son salvajes.
- A lo mejor se ha perdido. - Ellen conoce el camino a casa.
Lo sé, pero lleva fuera 12 horas. Supón que le ha pasado algo.
A Ellen nunca le pasa nada.
Creo que daré una vuelta antes de irme a dormir.
- ¿Estás bien? - Si, perfectamente.
Sólo quería estar sola un rato.
Gracias por venir al funeral.
- ¿Sabías que estaba allí? - Si, te vi mientras cabalgaba.
Espero que no creas que fui sólo por curiosidad.
No, lo entiendo.
- Me alegro de que estuvieses allí. - Yo también. Nunca lo olvidaré.
Papá solía decir que era como cruzar a caballo los prados del cielo.
Hicimos un pacto para traer aquí nuestras cenizas cuando muriésemos.
"Si mueres primero", le dije, "Traeré aquí tus cenizas".
"Si yo muero antes, tu traerás mis cenizas"
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