200 ensimmäistä riviä.
SUR DE ITALIA 1948.
¿Quieres pecorino?
Asegúrate siempre de que mamá tenga suficiente carbón.
Pero no le des demasiado.
Se moderado con eso, debe durar todo el invierno.
¿Y por qué, qué está pasando?
Ahora serás la cabeza de familia. Me voy por un tiempo.
Pero la guerra ha terminado.
Están buscando gente para trabajar en las minas de carbón.
En Bélgica.
¿A Bélgica?
Los países del norte son muy ricos.
El trabajo es duro, y la paga es buena.
¿No volverás a trabajar mas con el abuelo en la fragua?
Quiero tener mi propia fragua.
Podré enviarle dinero a tu mamá y cuando regrese seré rico.
Comprare una hermosa herrería y te necesitare ti.
- ¿Cuándo estarás en Bélgica? - Tres años.
Tres años no es mucho. Pasan rápido.
No hay nada más agradable que la ropa interior limpia.
En Bélgica nuestros hombres tendrán que lavarla ellos mismos.
Oye. la pistola de Salvatore está funcionando bien ahí?
Sólo cuando no la ha cargado.
Salvatore. Baila conmigo.
No veo la hora de que el mío me abandone también.
Espero que escoja un país que este muy lejos. Argentina, Brasil...
Puede uno hacer lo que quiera mientras lo espera.
50.000 italianos por 3 toneladas de carbón.
- ¿Así de sencillo, y gratis? - A mitad de precio.
¿De dónde y a quien se le ocurrió esa extraña idea Toto?
A algún ministro del carbón, un belga.
50.000 italianos...
pobres mujeres belgas.
Vas a comportarte, Toto, ¿No? Lo prometes.
- ¿No vas a miras a otras mujeres? - Lo prometo.
Vas a dejarme sola tres años
Papa, no te olvides de San Francisco de Paula.
No te preocupes por tu esposa y los niños, hermano.
Me encargare de ellos. ¿Eh, Ida?
Siempre y cuando no te excedas en hacerlo.
Wanda, cariño. ¿Qué voy a hacer sin ti?
Vigila a mamá.
Y a tu tío.
¿Me traerás algún regalo, papá?
Un acordeón. Como el tuyo.
Le enviare a mamá algo de dinero. También para el acordeón.
Pero sólo si llegas a ser el mejor en la escuela.
¿Mama necesitas más de carbón?
Rocco, ¿qué haces aquí? ¡Y tu lección de música!
¡Maldita sea!
- Otra vez tarde, Granata. - Lo siento, señor.
- Estaba ayudando a mi madre... - ¡Cállate!
La música es una disciplina.
Espera a que regrese mi padre. ¡Te arrepentirás de esto!
¿Mama, cuánto tiempo falta?
2 años...
11 meses...
y 9 días.
Mi papá está trabajando en el país más rico del mundo.
Después de los 3 años va a comprar una forja.
El mío es un gánster.
- ¡Maldición, necesito hacer pis! - Yo también.
Esto es... lo mejor de nuestra rica tierra.
- Vino de la Villa de Don Amado. - ¡Viva Don Amado!
- ¡Vicente! - ¡Oye Mamá! ¡Mamá!
¿Qué pasa, mamá?
Nos vamos a Bélgica.
Su pasaporte, por favor.
- Vicente. - Papa.
Vamos, Wanda.
Lo siento.
Pero tu lugar es aquí conmigo.
Entra.
- Buenos días, señor director. - Sí, sí.
Un nuevo alumno se unirá
a nosotros hoy, muchachos. Él es Rocco, de Italia.
Ahora es todo suyo.
Bien, sigamos adelante.
El precio del arroz...
continúa aumentando.
¡Oye Italiano!
- Hola, mi nombre es Dino. - El mío es Rocco.
- Yo soy de Calabria. - Mira.
Jacky viene aquí todos los viernes. Él no está muy bien de la cabeza.
- ¿Es retrasado? - No, es belga.
Su padre es ingeniero.
Hola, ¡Jacky!
¿No tienes nada para mí?
No, el otro.
Me quedo con este. Es para mi madre.
Dile a mama que se agotó.
Podrá comprarse su sostén la semana que viene.
¿De acuerdo?
Bien, gracias. Aquí tienes.
¿Dónde aprendiste hablar? ¿el idioma tan bien?
En realidad... me puedes dar el comic también.
Vamos.
Aquí, hay una tira cómica. Para que aprendas el idioma.
El lenguaje de aquí no es fácil.
Pero lo tendrás que aprender para poder salir adelante.
Están orgullosos de él.
¿Me puedes ayudar con las cajas?
Vamos.
Vamos, ponla ahí atrás. Ponla ahí.
Oye, tu piérdete. Vete! Vamos vete!
No olvides tu mochila.
Es la hija del tendero. Puedes irte olvidando
de ella, no es para gente como nosotros.
Un año más y empezare a trabajar.
- ¿Dónde? - En la mina, que más.
Yo Volveré a mi país.
Tu no lo! Has pensado bien.
Quienes trabajaron en las minas durante la guerra.
Los prisioneros rusos. ¿Y después? Los alemanes.
¿Y quién vive ahora en las barracas? Nosotros.
Los hijos de todos los mineros Italianos
están obligados a trabajar en las minas.
Está escrito en el contrato de mi padre.
- Vamos. - Yo quiero ganar mi propio dinero.
Y tener una vespa, una radio, y una hermosa chica italiana
para follar, y una hermosa rubia flamenca
como esas de los de los catálogos.
- Aquí es donde yo vivo. Adiós. - Adiós.
¿Y eso que es?
- ¿Dónde lo conseguiste? - Alguien me lo regaló.
Escucha con atención, Rocco. No me tomes por idiota.
No quiero a un ladrón en mi casa. ¿Entiendes?
Vamos a comer.
Hay que hacer alguna compra mañana
después de la escuela, mamá?
No, no necesitamos nada.
- ¿Ni siquiera un trozo de pecorino? - Aquí no tienen eso.
¿Es cierto que voy a ser un minero, como tu papá?
¿Papá?
Irás a una mina sobre mi cadáver.
¿Me oyes? Así que no.
- Pero eso dice tu contrato. - Vas a ser un herrero.
- Quiero volver a casa. - Yo también.
Tu padre tiene que trabajar aquí dos años más.
Luego nos vamos a casa. ¿Verdad, papá?
Come.
Rocco.
Hoy no vas a ir a la escuela. Sólo por hoy.
- ¿Por qué no voy a ir a la escuela? - Tienes que hacer algo por mí.
Quédate aquí y dime si tu mamá recibe a algún visitante.
Puedo comprarle unas fresas al granjero.
¿Rocco?
Hare...
- Hare... - Macarrones.
¡Reprobado!
- Aquí, aquí. - Sí.
- Toma la pelota. - Italiano, la pelota.
Oye, Italiano.
Rechazado.
Aquí. Sí, aquí. Aquí.
¿Eso es todo?
- Disculpa - Solo llevaras eso.
Sí. solo esto. Es para ti.
- ¿Para mí? - Sí, para ti.
Gracias.
Gracias. ¿Cómo se dice gracias?
- Idiota. - Idiota.
¿Cómo te llamas?
Yo... soy Rocco.
¿Y el tuyo?
Gracias, y adiós.
¿Vas a comprar algo?
¿Vas a comprar eso?
Déjalo.
- ¿Hizo algo...? - No, papá.
Oye, ¡Italianito!
- ¿Quieres venir a jugar tenis? - De acuerdo, Rena, ya voy.
- Oye, gitano, esfúmate. - No soy gitano, soy Italiano.
No eres nada, tu eres...
Ya veras, hijo de puta cornudo, voy a darte una lección.
¡Eh, tú, no tienes nada que hacer por aquí.
Pequeño delincuente italiano!
¡Piérdete! vamos,
¡sal de aquí! vete.
Vete, vamos¡
Escoria. Espera a que te pase tu cuenta.
- Cállate, ¡tú! - Vete...
Vete a la mierda.
- ¿Te lastimó? - No, estoy bien.
Eres un chico valiente.
¿Lo viste? Te lo advertí.
Bien entonces.
Ven aquí.
- ¿Y bien? ¿Alguien visitó a mamá? - No.
Bien.
¿Papá? Quiero un acordeón.
¿Quieres un acordeón? Un acordeón cuesta una fortuna.
Tenemos que ahorrar para la fragua.
- ¿Dónde está el tuyo? - Lo vendí.
Lo vendí. Tenía que enviar dinero a casa.
Pero me lo prometiste.
Después. Cuando estemos en Italia.
Hay cosas más importantes que la música ahora. Díselo tú, Ida.
Tu querías aprender a tocar también.
A tu padre lo buscaban para tocar en las bodas.
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