Ang unang 200 linya.
Esta mañana muy tempranico
salí del pueblo con el hatico,
y como entonces la aurora venía
yo la recibía
cantando como un pajarico.
Esta mañana muy tempranico.
Por los carriles de los rastrojos,
soy la hormiguita de los despojos.
Y como tiene muy buenos ojos
espiga a veces de los manojos.
¡Ay, ay, ay, ay,
qué trabajo nos manda el Señor!
Levantarse y volverse a agachar...
Échale piedras al jarrón, que se cae, Paula.
...todo el día a los aires y al sol.
¡Viento de los cojones!
Dale bien a las letras, que brillen.
¡Qué de viudas hay aquí!
Las mujeres de aquí viven más que los hombres. Menos la pobre mamá.
Mamá tuvo suerte.
¡Raimunda, no digas eso!
¡Murió abrazada a papá, que era lo que más quería en el mundo!
Morir en un incendio... Yo no creo que haya muerte peor.
Estaban dormidos.
Ellos ni se enteraron.
De todos modos, ¡qué cosas se te ocurren, Raimunda!
Hola, Agustina.
Hasta luego, Agustina.
Buenos días, Manola.
¿Vas a meter algo más, mamá?
Ya lo cojo yo.
¡Huy, qué alegría mas grande!
¡Pero bueno!
¿Esta es la Paula?
¡Claro!
¡Pero si está hecha una mociquilla!
Dale un beso.
No lo puede ocultar, ha sacado los mismos ojos de tu padre.
¿Cómo estás?
No estoy buena.
No digas eso.
Que he venido a darleuna vuelta a mi tumba.
Con este airazo no hay manera de tenerla limpia.
La tienes muy hermosa.
Me da como paz cuidarla.
Muchos días me vengo sola, me siento y se me pasan las horas muertas.
Nosotras nos vamos, que hay que ver a la tía Paula.
Oye, pasaros después a verme.
Claro.
Oye, ¿y Paco?
Bien. En Madrid se ha quedado, trabajando.
Mamá, ¿es verdad que la Agustina viene a arreglar su propia tumba?
Sí, aquí es costumbre.
Se compran primero su terrenico y lo cuidan en vida,
como si fuera un chalé.
¡Lo flipo, tía!
Son costumbres.
Conduzco yo.
Sí, sí.
¡Tía Paula!
¿Quién es?
¡La Raimunda!
No te eternices.
Y tú no empieces con las prisas.
No quiero que se nos eche la noche encima.
Tú sé cariñosa con ella y no te rías en su cara.
Vale.
Esta casa sigue oliéndome a mamá.
¿Cómo está, tía?
¡Qué delgada estás! ¿Es que ya has dado a luz?
¡Hace 14 años!
¡Cómo pasa el tiempo!
¿Y éstas quiénes son?
¿Quiénes van a ser? ¡La Sole y mi Paula!
Anda, igual que yo.
Y la Sole.
¿Vamos al comedor?
¡Qué cara de sota tiene la Sole!
¡Tía, por Dios!
El viento arrastra las brasas hasta el matorral.
A esa hora comienza el incendio más trágico de los últimos 13 años.
¿No le importa que la quite?
No, si yo no la veo.
¡Qué pena, los incendios! Así murieron tus abuelos, hija mía.
¿Y yo a qué he venido aquí?
No sé, tía.
¿A hablar?
No.
¿A por algo de comer?
Sí. Mira en el aparador.
Estoy fatal de los remos.
Mira, los barquillos.
Igualicos que los de mamá. Coged.
Bueno, ¿qué tal en el cementerio?
Vuestra madre se ha puesto tan contenta.
¿Habéis fregoteado bien la lápida?
Claro, tía.
A ella le gusta que esté muy limpia.
Si pudiera, ella misma la limpiaría,
pero claro, la pobre no puede.
Claro, ella no puede.
¿No se siente Ud. sola en una casa tan grande?
No.
Estaría mejor en una residencia, atendida como Dios manda.
Yo estoy muy bien como estoy.
Voy al lavabo.
Pues vete.
Usted no está para vivir sola. Y yo no me voy tranquila.
A ver, ¿cómo se las arregla para las comidas?
Muy bien.
La Agustina me trae el pan, vuestra madre me hace la comida.
Y si necesito algo, llamo a la tienda y me lo traen...
pues... ¡muy bien!
¡Ay, qué detalles tiene, tía!
Mira,
con tu nombre y todo.
¿Nos vamos?
Sí.
Que nos vamos a ir, tía.
¡Ay, qué mal estoy de los remos!
No se levante.
¡Cómo no me voy a levantar!
Yo no me voy tranquila, ¿eh? La próxima vez, me la llevo.
Eso, la próxima vez.
Lo importante es que vuelvas, Raimund
Es que la veo muy torpona, tía.
Cuídese, tía.
Sí.
¡Que tengáis cuidaíco!
Que sí tía, que la quiero mucho.
Sí.
¿Vamos donde la Agustina?
Sí.
¡Entrad, entrad!
Bueno, ¿cómo habéis encontrado a la tía?
Mal.
Fatal.
Está muy torpe. Yo no sé cómo se las apaña.
Pues se organiza muy bien sin salir a la calle.
Se come todos los días su barra de pa Cuando llego tiene su dinerico prepar
Vamos al patio.
Está hecha una pena, una pena, hija mía.
¡No sabe en qué año vive!
¡Habla de nuestra madre como si siguiera viva!
Sí.
Es que para ella no ha muerto y no se hace a la idea.
Sentaos un poquito, anda.
Pensaba pagarte cada mes, para que le echaras un ojo todos los días.
No tienes que darme nada. ¡Lo hago con muchísimo gusto!
Yo me la llevaría a casa,
pero como no eche a mi marido, a ver dónde la meto.
Pero algo tenemos que hacer.
Todas las mañanas, antes de hacer la compra, le toco la ventana
y hasta que no la oigo darme los buenos días, no me voy.
Estoy pendiente de ella.
No sabes cómo te lo agradezco, Agusti
Pienso que ojalá
hagan lo mismo con mi madre...
esté donde esté.
¿Ves qué moderna era?
La única hippy del pueblo.
Mira lasjoyas de plástico.
¡Son una pasada!
Un plástico buenísimo.
Cada vez que me fumo un porro me acuerdo de ella.
Anda, que menudo ejemplo le estás dando a la Paula.
¿Seguís sin noticias?
Nada. Ni que se la hubiera tragado la tierr
¿Y tu hermana Brígida?
¿Esa? Sigue en Madrid, triunfando en la telebasura.
Mamá, se me ha acabado el saldo.
¡Mejor, así descansamos un poquito del teléfono!
Si quieres, usa el mío.
No, que te arruina.
Entonces, no.
Lo que os contaba: a la Brígida le han salido tantos programas
que va a dar la entrada para un piso en Madrid.
Y ahora creo que va a grabar un disco.
Atu hermana siempre le gustó cantar.
¡Y a ésta! ¿Te acuerdas cuando las dos
tú tendrías trece años, ¿no?
Os presentasteis a un casting de niñas cantantes?
¡Anda, mírala! ¡A mí eso no me lo habías contado!
Cosas de tu abuela, que era muy laborintera.
Y hablando de madres, ¿no crees que la tuya no aparece
para no estropearle el negocio a tu hermana?
No. A ella le encantaría salir en televisión. ¡Huy!
¡Se volvía loca!
¿Queréis un poquito?
No, no, no, no.
La maría es mía. ¡Mirad qué hermosas están las plantas
No, no, no.
Niña, nos tenemos que ir.
Sí. Oye, ¿y habéis denunciado la desaparición a la policía?
No. La Brígida no cree que haga falta
como lo ha dicho tantas veces en la televisión...
Pero en la policía es donde tenéis que denunciarlo, no en la TV.
¡Chica, y yo qué sé!
De todos modos, no es la primera vez que tu madre se va de casa.
Ya, pero nunca durante tanto tiempo.
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