पहली 200 पंक्तियाँ।
Déjame.
Vamos, Rollo. Buen perro. Aquí, Jacko.
Vamos, Jacko, salta.
- Anthony. - Hola George, ¿todo listo para la firma?
Esperamos a su tío, ¿vendrá?
Lo dudo, está enseñando a sus viejos perros nuevos trucos.
Bestias estúpidas.
¡Hacia atrás! ¡Me mordió!
¡Bestias! ¡Estúpidos y desagradecidos brutos!
Fenton, Thomas, ¿dónde están? Saquen estas bestias de aquí.
Baines, me ha mordido.
Baines, ¿puede recordarle al señor Richmond? Debemos volver a tiempo.
Lo siento, el Sr. Richmond sufrió un pequeño
incidente; uno de los perros. Debo ir por el botiquín.
Esto será otro retraso.
Temo que tienen pocas chances con el viejo hoy.
- Se necesita este borrador para la junta. - Yo me encargo de esto.
¡Maldita perra! ¿Dónde está esa nueva enfermera?
- Está en camino. - ¿Viene a pie? ¿Qué tienes ahí?
Acerca de la fusión. No quise molestarte con esto.
¿Ah, no? Dame eso.
Maldita mano sangrando, esto debería estar más apretado.
No vamos a suspender la producción. Atrasen la operación de Toronto tres semanas.
- Eliminen 7c y 8. - Pero su sobrino pensó...
No me interesa lo que piensa mi sobrino. Reescriban el borrador.
¡Suéltala, cómo me duele! Llama al Dr. Murray.
Eso es todo, caballeros. ¿Qué vas a hacer?
A llamar al doctor.
- Y rápido. ¿Por qué has llegado tarde? - Conoces Londres...
No, no lo conozco. ¿Qué te demoró? ¿Tu sastre, tu manicura, tu peluquero?
Realmente debes firmar eso hoy, tío. Tenemos una
cláusula de incumplimiento que nos costaría dinero.
- ¡Tramposos! - Puedes confiar en que lo reescribirán.
No se puede confiar en nadie.
Lo reescribiré yo mismo antes de la reunión.
Hazlo entonces.
¿Dónde está la enfermera? Necesito una enfermera.
Ya viene, tío.
Quiero una bonita, no una de esas arpías.
La anterior tenía un bigote. Comía queso de cabra todo el día y apestaba a él.
Date prisa. ¿Dónde está el doctor? Llévame a la cama. Estoy enfermo.
¡Torpe!
- Ese alfil quedó sin protección. - Para tentar a tu reina.
¡Extraordinario efecto!
Berlioz está infravalorado. El hombre de la verdadera pasión.
Jaque.
Pero no mate. Todavía no.
Hasta la mitad del partido eres pasable, pero al final, pobre. Como tu padre.
No tienes médula, no tienes estómago. Bajo presión te entregas. Estoy cansado.
¿Qué haces ahí parado? Pon otra. ¿Dónde está la
enfermera? La he esperado todo el día. ¡Maldita mano!
Fueron a buscarla a la estación. Prometió
venir el en tren de las seis treinta y cinco.
¿Prometió y le tomaste la palabra? ¡Incompetente! No lo
controlaste, esa es la enfermedad nacional, nadie controla.
- Ha llegado. - Quiero verla.
Otra con bigote y axilas sudorosas.
Tranquilo, ya he agotado las agencias.
No te arregles que es para mí. Recuerda eso.
Entre, chica.
A mi tío no le gusta que las personas se le acerquen demasiado.
¿Qué la retuvo? He esperado todo el día. Mal comienzo, malos modales.
Lo lamento, tuve que descansar. Mi paciente murió anoche.
¡Así que deja que sus pacientes mueran! ¡Pero no me matará a mí!
¿Quién te dijo de apagarlo? Vuelve a conectarlo.
Creo que tiene una mano lastimada, ¿puedo verla?
Mañana igual servirá. ¿Nombre?
María Marcello.
¡Extranjera! No me asombra, te lo dejé a ti.
Usted se lava regularmente, señorita....
Sí, Sr. Richmond. Este es un requisito en mi trabajo.
Está bien, entonces. Huele bien.
No es el olor del queso de cabra y afortunadamente sin bigote.
Dile todo lo que tenga que saber, ¡mi sobrino!
- Nos conocemos. - ¿Qué?
Fui inspeccionada esta mañana.
Pensé que te gustaría que la entrevistara, tío.
No alardees de tu gusto con las mujeres.
La llevaré a su habitación.
¡Más alto, no escucho nada!
- Caso difícil. - Paciente difícil.
- Espero que se quede. - No tengo prisa. ¿El cocinero es bueno?
Ex Savoy. Voy ver que le preparen algo.
Esta habitación está reservada para las enfermeras.
Cuando haya comido, voy a echarle otra mirada al paciente.
Ya ha oído a mi tío. Mañana está bien.
- Su fotografía no le hace justicia. - ¿Mi fotografía? ¿Es importante?
La apariencia es muy importante, en una enfermera.
Tuve que elegir con cuidado, hubo errores en el pasado.
Pero estoy seguro de que esta vez no he cometido un error.
Diez minutos en la agencia. Usted no me conoce.
Está equivocada en eso, María. Lo sé todo. Sus antecedentes, su pasado.
Mi vida privada no es de su incumbencia, Sr. Richmond.
Mi tío no es un hombre fácil. Está acostumbrado a conseguir lo que quiere.
Este trabajo requiere tacto y paciencia. Estoy seguro
de que tiene las cualidades necesarias para eso.
Como enfermera estoy acostumbrada a los pacientes difíciles.
Es todo lo que necesita saber acerca de mí. Buenas noches, Sr. Richmond.
Espero que esté cómoda, María. Foxhurst puede ser muy agradable.
No parece una enfermera.
Le aseguro que lo soy, pero no sé si soy lo que usted busca.
Estoy seguro que sí. Buenas noches.
Esto es más cómodo que comer en su habitación, ¿no?, señorita....
Más formal, ciertamente, Sr. Richmond.
¿Desaprueba la formalidad, señorita Marcello?
¿O usted tiene algo en contra de mis sirvientes? Le diré por qué están aquí.
Durante siglos han servido a los blancos. Está en su sangre.
Eso es pasado para nosotros. Todo el mundo
es amo. El deber y el respeto ya no existen.
Los negros ya no encuentran su lugar aquí o en los
Estados Unidos. Pero en África algunos lo hacen,
¿Verdad, Thomas?
Thomas es totalmente primitivo, sin aspiraciones, sin
formación, pero conoce su lugar. ¿Cierto, muchacho?
Como ve, Srta. Marcello, mi tío ha resuelto el problema
de la servidumbre a su propia e inimitable manera.
Trata a los criados como perros y a sus perros como criados.
Si, como él, Srta. Marecello, observe sus manos
blancas como lirios. No sirve para nada,
salvo para manejar Jaguares y seducir mujeres.
¿No te gustaría aún poder hacer ambas cosas, tío?
Claro, adelante, ríe, igual que tu padre.
Vive como él y morirás como él, implorando unos chelines.
Sr. Richmond, creo que no me necesita más. Su mano está curada.
Me permitirá que yo lo decida, Srta. Marcello. Se irá cuando yo se lo diga.
Usted no me necesita. Prefiero ir a algún lugar donde sea útil.
En algún parto difícil en los suburbios, supongo.
¿No cree que sería más productivo cuidarme a mí?
Me pagan igual por cualquiera.
No sea hipócrita, sabe que puedo pagar diez veces más que cualquier otro.
Mi tarifa habitual es suficiente.
Ya veremos. Usted se queda.
Desde la muerte de mi esposa, hace veinte años, he perdido algo.
Echo de menos la compañía femenina. Compañía femenina agradable.
No hubiera pensado que fuera difícil para un hombre como usted...
¿Encontrar alguien? ¿Realmente? ¿Dónde puede un
hombre como yo encontrar compañía femenina agradable?
¿Enviando dinero a una agencia? ¿Pidiendo a alguien que me busque una mecanógrafa?
Tan sencillo no lo es. Hay que tener cuidado.
Pero estoy muy satisfecho con usted, señorita Marcello.
Muy satisfecho, verdaderamente.
Me alegra mucho.
- La cena estuvo excelente. Buenas noches. - Claro, vaya a su habitación.
Y evite ese uniforme, asegúrese de que mañana se vea como una mujer.
Fresco, elegante y frívolo. ¿Me oye?
Lo que se ha ido, se ha ido. Todo terminado y acabado.
Pero no ha terminado completamente. ¿Verdad, tío?
- ¿Puedo hablar con usted? - Un momento.
- Le gusta. Le recuerda a su esposa. - ¿En serio? ¿Ha venido a decirme eso?
En realidad, vine a disculparme por su comportamiento.
A veces puede ser terriblemente grosero.
No era necesario que viniera.
Espero que se quede. Es un hombre enfermo.
- Hay más enfermeras. - No como usted.
Yo quiero que se quede.
¿Las mujeres siempre hcen lo que usted quiere, Sr. Richmond?
Indefectiblemente. ¿Puedo sentarme?
- No. - Gracias.
La encuentro muy interesante, María. En usted parece haber varias mujeres.
- ¿Cómo es eso? Yo sólo conozco una. - Cuéntame sobre ella.
- Es lo que usted ve. - Muy hermosa.
Y ambiciosa.
- Ya no más. - ¿Por qué se fue de Italia?
Las ciudades del sur son divertidas para los
turistas, no para sus pobres habitantes.
No tenía a nadie allí, así que vine a Inglaterra.
- Buscando una vida mejor. - Sí.
- ¿Y la encontró? - No, todavía no.
No, no quiero contarle más.
Me ha dicho mucho.
María, ¿se quedará, verdad?
Váyase, por favor, Sr. Richmond. Es un hombre atractivo, pero no estoy interesada.
Ni en usted, ni en su tío.
Es lamentable, porque estamos ambos fascinados por usted.
Fenton, Thomas, aquí.
Arriba, arriba cuando lo ordeno.
Muéstrenle a estos perros lo que quiero de ellos.
Vamos, ponte de rodillas.
¡Eso! Como si yo fuera a patearte el trasero.
Esto es infantil.
Fenton, salta por encima de tu hermano, ellos te imitarán.
Muy bien, así, eso es.
Mira, Jacko. Mira lo que están haciendo. Y ahora tú. Sobre él.
Mire a estos dos hermanos, dedicados uno al otro y a mí.
- Adelante, Fenton. - Pero esto es cruel y sin sentido.
Ahora Rollo. Muy bien. Otra vez.
Salta. Bien hecho, Jacko.
No, no te detengas. Fenton, gran idiota.
Ya he tenido suficiente, adiós Sr. Richmond.
Por favor envíe su cheque a la agencia.
¿Cómo se atreve? ¡Vuelva, estúpida chica!
¡Para eso les pago, niña tonta!
Les resulta divertido.
- ¿Qué pasa? - Me estoy yendo, ahora.
Es un monstruo, cruel. Trata a la gente como basura.
¿Viste lo que pasó?
Sí, dice que se va. ¿Quieres que la haga regresar?
No, no importa.
Encuentra a otra persona. Déjala ir.
Tráela de vuelta. Quiero que vuelva.
No comments yet. Be the first to leave one.