पहली 200 पंक्तियाँ।
Saludos, caballeros.
Supongo que no les acompañan sus esposas,
ya que el título de la película basta para aterrorizarlas
y hacer que se queden en la cocina, donde deben estar.
En cualquier caso, caballeros, esta noche han venido a aprender.
Y aprenderán. Vaya si aprenderán.
Empezaremos por estudiar el caso del Sr. Stanley Ford.
Al contrario que ustedes, pobres diablos, él fue lo bastante listo para no casarse.
Por lo tanto, es un hombre totalmente feliz.
Ésta es la ciudad del Sr. Ford.
Y ésta, la casa del Sr. Ford.
Ésta es la terraza de la casa del Sr. Ford.
Fíjense. Somos el último reducto de la buena vida en un mundo loco.
¡Loco!
Ah, por cierto.
Me llamo Charles y soy el asistente del Sr. Ford.
Además, presumo de ser su confidente y amigo.
Como todo el mundo en Nueva York,
el Sr. Ford tiene una pequeña obra al lado.
En realidad, no está tan mal.
Ya casi nos agradan las voces de los trabajadores
y el glopeta-glopeta que emite
la máquina que hace glopeta-glopeta.
Está ahí mismo.
CEMENTO COLONIAL
De todos modos, el interior de la casa está insonorizado,
así que la vida sigue sin más.
Éste es el salón del Sr. Ford.
Fíjense en la total ausencia del llamado "toque femenino".
Nada de tejidos alegres ni lámparas aparatosas.
Aquí todo es masculino.
Y perfecto.
Es el tipo de casa que usted podría haber tenido...
si hubiese sido sensato y no se hubiese casado.
Usted dirá: "Pobre hombre. Es un solitario.
"¿Qué hará por las noches?".
Imagino que la joven, después de...
bailar toda la noche,
salió de aquí literalmente en las nubes.
Éste es el centro neurálgico de toda la organización:
Mis aposentos.
Si tuviese la suerte de disponer de una habitación así,
no dude de que su esposa dispondría de ella
para que viviese su anciana y desagradable madre.
Ésta es la copa de martini del Sr. Ford.
Estará fría esta tarde a las siete.
Ésta es la ducha del Sr. Ford.
Un termostato la regula
a la temperatura corporal del señor Ford: 36,6 grados.
Ha llegado el momento de presentarles al Sr. Ford.
¿Sr. Ford?
Sr. Ford, son las 10.30 y hace un sol magnífico.
Por favor, Sr. Ford. No intente hablar antes de ducharse.
Vamos, arriba.
Eso es.
Muy bien, muy bien. 73 kilos exactos.
No sé cómo lo consigue. Bueno, claro que lo sé.
Con un control exhaustivo de sus calorías.
¿Sabe que hace seis meses que no hay mantequilla en esta casa?
Charles, ¿sabes qué día es hoy?
Claro, señor. Por supuesto que lo sé.
Exactamente a las 12.22, el diamante Fabergé será nuestro.
Ha sido una aventura emocionante, pero me alegraré cuando acabe
y podamos pasar al siguiente plan.
Un momento.
Espera.
¡Ahora!
"Splunk"
Adelante, Charles.
Disculpe, señor.
Ha telefoneado el Sr. Lampson.
Las autoridades portuarias y la tripulación están furiosas,
y el Sr. Lampson muy disgustado.
Es abogado. Cobra por disgustarse.
De todos modos, voilà. Con una portentosa hazaña,
Bash Brannigan ha cerrado el caso del Ombligo Fabergé.
BASH BRANNIGAN AGENTE SECRETO
Absolutamente brillante, señor.
Lo que más me gusta es lo de "splunk".
¿Cuál va a ser nuestro siguiente caso?
Lo tengo todo prácticamente calculado.
Es la historia de un hombre al que asesinan
mientras contempla la azotea del Empire State Building.
Creo que lo llamaré: "El caso de la azotea del rascacielos".
Suena muy emocionante, señor.
Harás la mayoría de las fotos desde un helicóptero,
y habrá que cortar la Quinta Avenida desde la calle 34 hasta la 59.
¿No sería genial volar uno de esos edificios de oficinas?
¿Qué te pasa? ¿No te gusta?
¡Me encanta, señor! Pensaba en el Sr. Lampson.
El pobre Sr. Lampson.
Stanley, ¿quieres parar un momento?
¡No te hablo como abogado, sino como amigo!
Eres un hombre hecho y derecho. ¡A tu edad no se puede ir por ahí
sembrando el terror en las calles de Nueva York en compañía...
¿Quieres parar un momento?
De mujeres desnudas!
No estaba desnuda. Llevaba un diamante en el ombligo.
¡Y encima, mayordomos dementes y criminales con cuchillos!
¡No puedes seguir comportándote como si te hubieses fugado del manicomio!
Bash Brannigan, Agente Secreto se publica en 463 periódicos.
- ¿Sabes por qué? - Sí, lo sé.
¡Porque es pornografía dura suavizada un poco, sólo un poco,
por un exceso de violencia y sadismo!
Bash Brannigan gusta a millones de lectores porque saben que es auténtico.
Jamás le pediría que hiciese algo que yo no haya hecho.
Y...
¿Stan? ¿Stan?
Quiero recordarte, muchacho, que ya has cumplido 37 años.
Francamente, ya va siendo hora de que sientes la cabeza.
Anoche lo comenté con Edna. Ella opina...
y sinceramente, estoy de acuerdo, que es algo casi inmoral
que un hombre de tu edad no esté casado,
no vaya a una oficina, se pase el día dibujando una tira cómica infantiloide
que sólo les gusta a los idiotas, Stanley.
¿Stanley? Stanley, ¿me escuchas?
- Oye, Stan. - ¿Sí?
Les he dicho a los niños
que iba a verte esta tarde,
y tenemos una discusión familiar que nos gustaría que solucionases.
Resulta que Hal y Tommy creen
que el microfilm está escondido en el diamante del ombligo de la chica.
Por supuesto, yo les digo que están locos.
De hecho, me he aventurado un poco.
Les he dicho que yo soy tu abogado,
y que sé muy bien que el microfilm no está en el diamante del ombligo de la chica.
Por cierto, los he dejado de piedra.
He de decir que he quedado muy bien,
con eso de ser tu abogado y saber qué iba a pasar en el cómic.
Por un momento, se sintieron...
orgullosos de su padre.
Oye, Stan.
La chica no lleva el microfilm en el diamante del ombligo, ¿verdad?
Por Dios bendito, Stan. Tienes que centrarte de una vez.
¡Vives en las nubes!
¿Sabes lo que deberías hacer?
Edna y yo lo comentamos la otra noche.
¡Deberías sentar la cabeza! ¡Buscarte una buena chica y casarte!
¡Sí!
Entonces sabrías lo que vale un peine.
- Charles, pareces disgustado. - En absoluto, señor.
Disculpe, señor.
Parece que me domina una especie de aprensión.
- ¿Aprensión? - Como si sintiese...
¿Cómo explicarlo?
Un desastre inminente.
- ¿Desastre? Ya lo hago yo. - Gracias.
Descuide, no es nada. Será mi reacción natural
ante la índole desdichada de la celebración de esta noche.
- Ah, vale. - Sólo el hecho de pensarlo.
Cena de despedida de soltero del pobre Sr. Rawlins.
¿De verdad va a casarse mañana, señor?
Me temo que sí. El viejo Tobey... Jamás pensé que lo cazarían.
Me siento culpable. Yo fui el que los presenté.
No cargue con la culpa. Él es una persona adulta.
- Sí, eso es cierto. - Y la Srta. James es una dama preciosa.
Eso también es cierto.
¿Cree usted que le harán falta sus zapatos dorados para la boda?
Creo que no.
¿Le importaría transmitirle al Sr. Rawlins mi más sincera felicitación?
Claro. No me esperes levantado. Ya sabes cómo son estas cosas.
Lo sé, señor.
Vaya si lo sé.
Buenas noches, juez Blackstone.
Me temo que es un día aciago.
En absoluto, muchacho. En absoluto.
Llevo casado 38 años y no me arrepiento de un solo día.
El único día del que no me arrepiento
fue el 2 de agosto de 1936.
Cuando se fue a visitar a su madre enferma.
¡Caballeros, presten atención, por favor!
Por la Srta. Valerie James.
Una chica maravillosa, por cierto.
- Bien dicho. - Gracias.
La Srta. Valerie James
ha decidido no casarse conmigo.
Me ha devuelto el anillo.
Los días son felices otra vez
El cielo está despejado otra vez
Cantemos alegremente otra vez
Los días son felices otra vez
Gritemos todos juntos ahora
Nadie puede dudarlo ahora
Contémoslo al mundo ahora
Los días son felices otra vez
Preocupaciones y problemas se han borrado
Desde ahora, se han acabado
Los días son felices otra vez
El cielo está despejado otra vez
Cantemos alegremente otra vez
¡Los días son felices otra vez!
Señoría...
Será mejor que...
Será mejor que se siente, lleva una cogorza brutal.
¿Cogorza? Tonterías, muchacho.
No hay nadie más sobrio que un juez.
¿No dice eso la gente?
¡No, no! ¡No lo haga, señor! ¡No lo haga!
Buenos días, Charles.
Buenos días, señor.
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