200 baris pertama.
¿Tienes miedo?
Escoge.
COCA CHICAS. ATRAPADAS EN EL CARIBE
Ni puta idea de jugar.
Me tenéis harta hace rato.
Está como una cabra.
Me dejo la piel
y no saben ni coger una pelota.
Y a esa me la voy a cargar ahora mismo.
¡Venga, vamos!
Espera, ven aquí.
Tú sigue. Vuelve a hacerlo, ya verás.
Ya está, no juego más.
Tenías futuro en esto.
- Estos indigentes no saben jugar. - ¿Por qué te enfadas?
No saben ni darle a una pelota.
Te ha dado la bienvenida.
Es un sitio increíble, Sarah.
Os dije que os iba a traer al paraíso.
Algún día traeré a Kylian aquí.
Tu madre podrá descansar.
- Qué graciosa. - No te pases.
Oye, los tíos de aquí están desesperados, ¿no?
No me quitan el ojo de encima.
Estamos de vacaciones. Se liarían hasta conmigo.
Aquí soy Kim Kardashian.
Espera, ¿qué has dicho?
Que soy Kim Kardashian.
Puedo ligarme a cualquiera con una sonrisa.
Sí que confías en ti.
- Venga, ¿qué nos apostamos? - 100 euros.
¿100 euros a qué?
A que a Jessica le dan calabazas.
Conque esas tenemos.
- Dos contra una. - Sí.
Vale, muy bien.
Voy a hacerlo ya.
- Elígeme a un tío. - Vale.
Qué creída, la tía.
Vamos a ver.
¿Ves a aquel chico?
Aquel.
El que parece caído del cielo.
Elijo a ese.
Adelante.
Eres una inmadura.
No sé por qué.
Lo sabes perfectamente.
- Ve, lo has dicho. - Ve.
Sí, voy a ir, pero sois unas inmaduras.
100 euros. No se me olvida.
Yo puedo.
Hola, guapo.
¿Qué tal?
Muy bien, gracias.
Qué calor hace aquí, ¿eh?
El restaurante voy a elegirlo yo, así que...
Bueno, nos vemos luego.
Sabía como a fresas. ¿Os vale o no?
- ¿Has visto qué bonito? - Precioso.
Oye, ¿y si ponemos algo así en nuestro salón de manicura?
Sé que le ha pasado algo.
- ¿Vale? - Lo entiendo.
Pero ya se lo he dicho, no puedo hacer nada más...
No me diga que no.
Coja el teléfono y llame a la policía.
Estoy esperando a que me llamen, no puedo hacer más.
Lo siento.
Ella la ayudará.
- ¿Quién es? - Diego.
¿Diego?
¿Puedo besarle yo también?
¿Es en serio?
Mi amor, te presento a Jessica y a Chanel.
Encantado.
Lo digo en serio, Diego.
¿Cómo que nosotros dos?
Ya, seguro.
Dame mi móvil. ¿Qué haces?
¿Qué pasa, Jess?
Me ha quitado el móvil, ¿es imbécil o qué?
Dale la clave.
Ni hablar. No te tengo miedo.
Dame mi móvil. Que me lo des.
¿Está loco o qué?
- Borra el vídeo, Jess. - Espera.
- Hazme caso, bórralo. - Sí, ya lo borro.
Ya lo estoy borrando.
A tu Torre Eiffel le falta una pata. Mira.
- Se la comprarías en Clignancourt. - No.
¿«Clignancourt»?
Cli-gnan-court.
Clignancourt está en el 93, nene.
Te explico lo que es.
Es París, pero sin las luces.
Incluso sin luces, me vale.
- ¿Qué haces? - Me voy con Diego.
- ¿Cómo? ¿Es en serio? - ¿En serio?
Sí, me quedo con mi chico.
Mirad qué carita. ¿A qué es un bombón?
- Sarah, baja. - ¿Qué haces?
Nada, me voy. Hasta luego.
¿A qué hora vuelves?
- ¿Todo bien? - Sí, ¿y tú? ¿Lo has pasado bien?
Sí, pero lo hablamos mañana. Ahora estoy cansada.
No, mañana es tarde. Vamos a hablar ya.
¿De qué quieres hablar?
Tus amigos son unos cerdos.
Deja ya la paranoia, Chanel.
Y se burla de mí.
Sé cómo son esos tíos.
Ahora estás feliz porque ha habido buen rollo.
Pero si se tuerce, acabarás en una bolsa de basura.
¿Qué quieres decir?
No lo voy a hacer.
¿Lo dice en serio?
¿Para qué hemos venido?
¿Por los mojitos y la bachata?
¿Y tú, Jessica?
No sé, no sé.
No, no.
Déjate de tonterías.
Di lo que quieras.
Chanel tiene razón.
- Es complicado. - A buenas horas.
Haberlo pensado en París.
- Ya no hay vuelta atrás. - ¿Qué?
En París, no conocía a tus amiguitos.
¿Has oído lo que te he dicho?
No. ¿Me has oído tú?
¿Nos quedamos sin nada?
Sin futuro, sin salón de manicura, sin proyecto.
¿Le digo a Karima que no?
Ya he venido tres veces, y nunca me han pillado.
Chicas, en serio.
¿No estáis hartas de ser pobres?
¿No estáis hartas de mendigar, de sufrir y de no disfrutar nunca?
¿No queréis salir de ese puto barrio?
Chanel, dejaste el ejército, ¿y qué?
¿Recepcionista los lunes? ¿Camarera los martes?
Hasta te metiste a albañil.
Y tú, Jess...
Les sirves comidas a yupis por mil euros al mes.
Mejor que servirles shishas a viejos borrachos.
Exacto.
Quiero que cambiemos de vida.
Que salgamos de allí.
Chicas, ese salón de manicura es para nosotras.
Para tener algo que nadie pueda quitarnos.
Para ser unas tías forradas.
Mujeres de negocios.
Ya está bien.
Mañana se acabará todo, cambiaremos de vida.
Somos capaces, ¿no?
Vale.
Vale, yo voy a hacer ese viaje.
Con o sin vosotras.
Quedaos con vuestra vida de mierda, si queréis.
- Dijimos que la caja aquí. - No, eso lo dijiste tú.
Si la pones ahí, los clientes tendrán que pasar por en medio.
No tiene sentido. Hay que cambiarlo.
O sea, que tengo que volver a empezar. Genial.
¿Y tú, Sarah, qué opinas?
- ¿De qué? - ¿Dónde ponemos la caja?
Podemos ponerla allí.
¿Estás segura?
Ya sé lo que podemos hacer.
La mesa de mármol la ponemos delante.
Y los baños, al fondo a la izquierda.
Quiero un baño grande.
Me encantan los baños grandes con techos altos.
Te echaré de menos.
Madre mía.
¿Cuántas hay?
Dese la vuelta.
Levante los brazos.
De acuerdo, adelante.
Dese la vuelta.
Que tenga buen viaje.
Gracias.
Vamos, vamos...
¡Bien!
Señora,
se ha dejado el pasaporte.
No me lo puedo creer.
Pero ¿qué haces, tía?
He cogido un peluche para Kylian.
- Esperadme. - Tranquila.
Coloquen las maletas a su derecha.
Todos.
Usted.
Salga de la fila.
- ¿Yo? - Sí.
¿Por qué?
No voy a repetírselo.
Salga de la fila, señora.
Salga de la fila.
Y mis cosas...
¿Qué pasa?
Ven.
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