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YO, TU Y MI MAMA
- ¿Cómo estás, Frank? - Buen día, Danny. ¡Hermoso día!
¿No?
- Gracias. - ¿Cómo estás, Clark?
Buen día, Danny.
- Aquí tienes. - Gracias.
- Buen día, Danny. - Hola, Tom.
¿Cómo va, Doc, Arty?
- Hola. - Buen día.
Oh, Danny, espera.
Hey, espera, espera.
¿Cómo va, Nick?
Bien.
Dale esto a tu madre.
Gracias.
- Buen día, Danny. - Buen día, Ma.
Te dije de no colgar tu sobretodo en la baranda. Se arruina la forma.
- Lo siento. - ¿Agarraste mi periódico?
Gracias.
¿Mi billete de lotería?
- ¿Qué es esto? - De Nick.
- Devuélvelo. - ¿Por qué?
Vamos, ma, Nick es un buen muchacho.
Típico griego. Ya sé lo que se propone.
Si lo acepto, pensará que soy fácil.
No quiero saber esto.
¿Qué es eso?
Entrecot.
¿Cuándo empezaste a comer yogurt? ¿Dónde está tu danés?
Estoy tratando de recortar gastos.
¿Tú? ¿Economizar?
Los pantalones me están quedando chicos,
así que me pareció una buena idea.
Bueno, no esperes entrar en los talles que tienen los muchachos.
Ya no eres un muchacho.
Tengo 38 años, Ma. No soy un muchacho hace 20 años.
Mi hijo, el anoréxico.
Ah, maldita sea, Fisk no va a jugar.
- ¿Vas a ir al partido? - Sí, mañana.
Sal y yo. Boston está en la ciudad, Clemens pitchea.
- Va a ser un gran juego. - Pero mañana es miércoles.
- Sí. - Y los miércoles vamos al bingo.
¿Podríamos no ir esta semana, Ma?
¿No ir, Danny? No puedo faltar al bingo, me encanta.
No he faltado nunca al bingo en 25 años.
Mira, lo cancelaría, es sólo que, ya sabes,
Sal compró estos tickets hace tres meses.
Bien, iré yo sola.
Ten mucho cuidado. Hay muchas obras en construcción alrededor de la iglesia...
y yo no quiero que te resbales y te caigas.
- Tendré cuidado. - Tus ojos no están más bien.
No empieces con eso.
Mis ojos están perfectos.
¿Entonces por qué estás echando jugo de naranja en tu café?
¡Malditos cartones!
Todas decoradas igual.
Oh, Danny.
Espero que hayas disfrutado tu partido de béisbol.
Um, Ma, mira,
no iré al partido. Iremos al bingo.
No, está bien. Vé y disfrutalo.
No, no, puedo ir al juego en cualquier momento, Ma.
El bingo sólo abre una vez a la semana.
- Gracias, Danny. - Está bien.
¿Vas a comer eso?
¿No, tú lo quieres?
Sí, empezaré mi dieta mañana.
Esa es comida para maricas, de todos modos.
Verdad, gran verdad.
La corte de distrito de Salvatore Buonarte...
y Danny Muldoon entra ahora en sesión.
De pie.
De qué se acusa al imputado...
llamado Duane Earl Tyrone?
Aparentemente él manejaba unos apartamentos de mierda...
en la zona sur de la ciudad, la mayoría ancianos, bien?
El les sacaba sus cheques mensuales de jubilación...
los cobraba, y luego los estrangulaba.
- Oh, Dios. - ¿Cómo puede haber gente así?
Un desequilibrio químico o algo así, ya sabes.
- ¿Sí? - Leí eso en algún lado.
- Sin suficientes... - ¿Algo así como algo de vitaminas?
Sí, es una deficiencia de algún tipo,
como el raquitismo. - ¿Sí?
- ¿Tomas vitaminas, Tyrone? - No.
- Voy a empezar a tomar vitaminas. - Sí, yo también.
¿Entonces, cómo está tu esposa?
- Ella me cortó, Danny. - ¿Por cuánto tiempo?
Dice ella que hasta que busque ayuda profesional.
- ¿Para qué? - Ella piensa que soy extraño en la cama.
- ¿Lo eres? - Bueno...
Hemos estado haciendolo igual por los últimos 10 años, Danny.
Una vez por semana.
Cada sábado por la noche, justo después del programa de deportes de las 9:00
La misma posición, 7 minutos de juegos previos, 12 minutos de sexo,
Y nos dejamos la parte superior del pijama puesta.
¿Bueno, estoy hartándome ya, no Danny?
¿Entonces le digo, por qué no agregamos un poco de pimienta?
¿Ya sabes, ir por tecnología de punta?
¿Tecnología de punta?
Sí, tecnología de punta. ¿Ahora es la Edad de la Computadora, no?
¿Electronica y eso?
¿Entonces me dije, iré a un negocio grande, bien?
Agarro algo.
Compré uno de estos...
esos consejeros matrimoniales digitales, sí?
¿Qué es eso?
Es un gran, ya sabes, es como un...
realzador de amor. ¿Es como un dispositivo, sabes?
Ah, bien.
Entonces llevo esta cosa al dormitorio el sábado por la noche.
¿Lo saco, lo pongo en su almohada, ya sabes, una sorpresita?
Se sorprendió hasta la mierda. Ella enloquece...
ella trata de matarlo. Piensa que es un ciempiés gigante.
¡Estás jodiendo!
Entonces he sido carne de diván desde entonces.
Aw, lamento escuchar eso.
- Te envidio a pesar de todo. - ¿A mí?
Sí, no tienes que cargar con estas mierdas y penas del corazón.
Puedes meterte en la cama de la chica que quieras.
No te gusta del todo, y te mueves a la que sigue.
Ha sido un poco lento últimamente.
Ya sabes, la cosa más exasperante que tienes.
No tomas ventajas del buen lugar que Dios te dio en la vida.
¿Cuándo fue la última vez que tuviste una cita?
Dos, tres meses atrás.
- Nueve. Digamos nueve, Danny. - ¿Hey, quién los cuenta?
¿Cuándo fue la última vez que tuviste sexo?
¡Sal!
- ¿Vamos, cuándo? - ¡Sal!
- Ha sido hace tanto que ni lo recuerdas. - Hey, sí lo recuerdo.
- ¿Entonces, cuándo? - ¡Eso es personal!
¿Oh, sí? Por qué no tratamos 5 años personal, Danny.
¿Por qué no te callas y te metes en tus propios asuntos, sí?
Muy bien.
- Buenas noches, hijo. - Buenas noches. Ma.
¡15, hut!
¡Vamos! ¡Gira!
El entrenador me dice que es un dotado.
¿Para qué?
Para jugar de receptor.
Quizás suba un poco de peso.
Podría ser un jockey.
¡Estoy bromeando!
O proteger o tacklear, quizás, es lo mismo.
Bien, bien, bien.
¡A la una, set! ¡35, hut!
- ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! - ¡Bien, Billy, Billy allá!
- ¡Atrapa la bola, Billy! - ¡Odio este juego!
¡Billy! ¿Podrías volver y practicar?
¿Para qué tiene que practicar? Es un dotado.
Vayamos por unas cervezas.
- ¿Cómo va el trabajo? - Bien.
¿No estás cansado de él?
No, Sal y yo, nos divertimos bastante.
Aún así, Danny, has estado manejando ese furgón por cuánto, 15 años...
cargando cosas, trasladando criminales,
mereces algo mejor.
No quiero algo mejor.
Soy amigo íntimo de John Burroughs, tu superintendente.
Jugamos al golf cada domingo.
Sólo dímelo, y puedo hacerte transferir a Florida.
- No, no quiero ir allí. - Vamos, Danny.
Tú y mamá pueden tener ese condominio frente al mar del que hablabas.
No quiero ir a Florida.
¿No estoy listo para jubilarme aún, vale?
Bien.
- Dí la palabra. - Bien, gracias.
Esto no tiene ninguna gracia para ti.
Oh, le da dolores de cabeza a Patrick.
El nunca tenía dolores de cabeza cuándo vivía conmigo.
¿Entonces, cómo está mamá? Se ve cansada.
¿Ella necesita un cambio, sabes?
Un ambiente diferente.
Susan y yo deberíamos llevarla por un tiempo.
¿Lo harían?
- Sí, pero ella lo odiaría. - Quizás no.
Pienso que ella es feliz en su casa.
Ya sabes, donde crecimos,
donde ella y papá vivieron, donde ella conocía a todos.
¿Y dónde yo pueda cuidarla, sí?
¿Bueno, sí, eso también, entonces qué?
Quiero decir, tú la haces feliz, Dan.
- Eres su hijo favorito. - No me vengas con eso.
Además tienes tus comidas preparadas, la ropa lavada y la cama hecha.
Créeme, nunca encontrarás una esposa que haga todo eso.
Eres un buen abogado, Patrick.
Un muy buen abogado.
Ya sabes, quizás una gimnasta.
Buenas tardes, Tom.
Buenas tardes, Rose. Buenas tardes, Danny.
Ah, dos bocas sedientas más.
¿Lo de siempre, no?
- ¿Qué supones? - ¿Cuál es el marcador?
Boston gana por tres.
- Aw, Dios. - No te perdiste mucho.
Tres dobles.
Lo siento, muchachos, pero no puedo servirles más.
- ¿Por qué? - Ya han tenido un poco bastante...
y su amigo allá está muy borracho.
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