Le prime 188 righe.
No.
Olvidar lo que vi era imposible. Mi padre, ese héroe superpoderoso que
mi vida de un instante para el otro, se convirtió en un villano despiadado.
Lo amaba y quería protegerlo, pero al mismo tiempo le temía y odiaba lo que
hacía. Esa confusión me acompañaría el resto de mi vida.
Ay, ¿yo desde cuándo tengo un niño tan dormilón? Casi que no te he despertado.
¡Mamá! Estaba buscando mi camiseta de thriller.
¿La has visto?
No, pero buscamos otra.
Acuérdate que tenemos invitados. Ponete otra, ¿sí?
Bueno. ¿Pues qué tenés?
Nada, hambre. Me preparas el desayuno.
Opulencia, excentricidad, derroche.
En ese mundo me tocó crecer en fiestas de parientes y amigos en las que se
sorteaban cuadros de artistas reconocidos, en donde se traían las
avión privado desde Bogotá, los chocolates desde Suiza, los champanes de
los manteles bordados desde Venecia.
Ni se te vaya a ocurrir, por Dios bendito, hablarle a Pablo de ese tema.
Yo te conozco, no es el mundo.
Estoy igual de inclinada que vos y que Pablo con el señor Lara que me va a ser
el señor Calumbia. Si hay alguien en este mundo que sepa qué hacer al
de ese tema, ese es Pablo.
Y lo que él decida estará perfecto.
Mi amor, andate con los primos.
Anda que van a ir a jugar un partido, no quiero que estés acá solo.
¿No quieres que todos ellos son unos troncos?
Es porque eso es así con Pablo, qué pereza.
Juanpi, puedes trabajar, vení conmigo.
La política lo volvió a mi padre un personaje público.
La lupa se posó sobre él, sobre su familia y su fortuna. El ministro de
justicia, Lara Bonilla, insistía en denunciarlo por sus vínculos con el
narcotráfico.
Vivíamos en el paraíso, sin saber que nos preparábamos para la guerra.
Bueno, ¿pero no se habrán olvidado lo más importante o qué?
No, patrón, se viene con Jerry.
Este hijo de puta está grande.
Ahí le trae el gringo contra los pelados.
Bienvenido a Nápoles.
Mucho gusto, señor Escobar. Le presento a mi muchacho Juan Pablo, que ya se me
creció.
A ver, huevones.
Aquí hay tierra, condiciones, billete y actitud. Pero lo que me falta...
Es que me organice un ejército.
Es que usted ya no confía en nosotros.
Nosotros somos sus mercenarios. Damos la vida por usted, patrón. Bueno, que les
quede bien claro. Si les pongo armas en las manos, lo que quiero son soldados.
A ver, maricas.
¡Muévase, rápido!
¡Muévete!
¡Ey, tú, señorita!
¡Mariquita, muévete!
¿Cómo vamos?
¡No! ¡No! ¡No!
¡Excelente, Angie!
¡Buen trabajo!
¡Eres la única que sabe disparar!
¿Contenta? Ya lo tienes arrodillado muy jodido.
¿Te gusta o qué?
Pregúntamelo sin llorar.
¿Te arregluda?
Arregludita. ¡No más!
¡No más!
Ok, dispara.
Ay, marica.
No, no puede ser, piro.
¿Es que este hijo de puta es el favorito del profe o qué? Sí, allí.
Déjame decirte, parcera, que ese man salió mejor que vos, weón. Las dos en la
diana, weón. Nah, eso seguro que se encomendó a la virgen de los
Intenta otra vez.
Ey, denle otra vez. Si le vuelve a dar, no es chiripa, weón. Vamos a apostar.
Hácele pues.
Hácele pues, weón. Voy cinco mil a que falla, weón.
No, no, no. Vamos a apostar un millón de dólares, parce.
A ver, pues te la hizo. Se cagó. Se cagó. Se cagó.
Para darle hay que abrir los dos ojos, papi, los dos, por lo menos uno, weón.
Atención, noticias de desarrollo.
Para dejarle a mis compatriotas una idea clara de quiénes son los detractores,
de cómo la mafia ha llegado a extremos inconcebibles... Luego de las
declaraciones del ministro Lara, Pablo Escobar también respondió.
Quiero informar.
A la opinión pública, el señor ministro de Justicia tiene un plazo de 24 horas
para que presenta las pruebas concretas de la sindicación que me hizo en el día
de ayer.
¿Y las tareas?
¿Ya acabaste? Todo eso que dicen de Pablo son puras calumnias y embustes.
Yo prefiero que al niño no se le diga nada a las cosas. El muchacho tiene que
saber. Yo nunca le oculté nada a Pablo.
Por eso es que es lo que es. Es que Juan Pablo es un niño de 7 años.
Niño, quiero que se quede por ahora.
Pero tú tienes que saber, mi amor, que todo eso que dicen de tu papá es por
envidia. En este país abunda.
Aquí la gente se muere más de envidia que de cáncer.
Las declaraciones de los principales referentes de la sociedad anticipan un
clima de celebración en el país ante este episodio que podría significar el
de una época de violencia y horror.
Papá, no, mamá. Mi papá no puede estar muerto.
Déjalo.
Déjalo.
Yo no soy capaz de verlo así.
Es humillante.
Déjalo que sea esto lo que nos enfrentamos ahora.
Mamá, no llores.
No llores, no me ayudes así.
En Medellín se comenta que ahora sí los van a matar, que ya no tienen respaldo.
Por favor, vuelve a casa.
Es que esta es mi familia ya.
Andrea, sos muy joven para destruir tu vida.
No, no puedo hablar ahora.
Pensalo.
Te vas a ir para sufrir nomás.
Juan Pablo.
Siento mucho lo que pasó.
Ustedes dijeron que lo querían agarrar vivo, ¿no?
Tengo entendido que se presentó un tiroteo y, por lo tanto, hubo una
inevitable.
Pero, desde la Fiscalía General de la Nación... No quiero escuchar mi mierda.
No quiero escuchar tu psicoeputa, Sofía.
De verdad que no.
Porque si mi papá está muerto es porque nos usaron.
Porque caímos en su trampa.
Porque nos usaron para llegar a él.
De ahora en adelante nadie nos va a decir qué hacer. Nadie.
Si tomamos decisiones, la tomamos y luego vemos si le comentamos al Estado
colombiano o qué.
¿Aló? Juan Pablo, estamos en vivo para el noticiero central.
Vea, no queremos hablar en estos momentos.
Pero eso sí, al que lo mató los voy a matar, a esos hijueputas yo solo mato a
esos malparidos.
Mi papá está muerto, pero quedé yo vivo.
Yo estoy aquí.
Ese día toda Colombia conoció mi voz.
Por puro impulso estaba cometiendo el error más grande de mi vida.
Acababa de amenazar a los enemigos de mi padre y a un país entero sin saber que
eso tendría las peores consecuencias.
Este cruce es muy serio y le voy a decir una cosa.
Dios nos dio una oportunidad a la berraca hermosa de estar al lado del
Miren dónde estamos.
En el paraíso.
Si no fuera por él, estaríamos en el hijo de puta infierno.
Dios se manifestó en el cuerpo del patrón. Pablo es el Jesús de nosotros.
Amén. Amén. Me haría muy bonito el discurso, pues, padre, pero... ¿Qué
yo? Que no vaya yo.
¿Estás loca como ella, arañada todo el tiempo y nos vas a hacer matar?
Hueputa, papi.
¿Por qué no se ve marica?
¿Por qué no se ve maricón? ¿Entonces qué? ¿Qué estoy hablando? ¿Qué? ¿Qué
a hacer?
¿No te das cuenta, huevón? Apenas hagamos esta vuelta nos van a percibir
cielo y por tierra, huevón. Nos vamos a meter un problema en el huevuto de
grande. Y ahí sí vamos a ver que la vida no es igual para todos. Igual es lo
mismo, huevón.
Igual es lo mismo, huevón.
¿Qué pasó esto?
¿Qué pasa?
Fíjate, qué niño.
Vengo. ¿Qué cuentas, patroncito? No, papi. Ahorita no podemos jugar.
Es que estamos tapados de tragos hasta el culo.
Muchacho, llévese el niño para la casa de una vez. ¿Pero qué va a haber?
Ah, pero es que ustedes son muy aburridos.
Ah, pero primero voy al baño.
¿Crees que soy el pendejo?
¿Eh?
¿Crees que soy el pendejo?
¿Querías que te responda de verdad? Sí.
Sí.
¿Qué tan pendejo?
¡Hijo de puta!
¡Malparido! ¡Hijo de puta!
¡Pegame como un hombre!
Rodri, vos me prometiste que no le ibas a contar a nadie lo que vi esa noche.
Vos no estarás siendo de sapo.
Usted puede confiar en mí.
Eso es un secreto entre usted y yo.
Pero vos eres un mentiroso.
Vos cerraste el tiro cuando le ibas a dar al blanco. Vea, pelado.
A veces en la vida uno tiene que hacerse el pendejo para conseguir un lugar en
la vida. ¿Sí me entiende?
Sí, Ave María, ya se levanta, tiende la cama.
Es de milagro.
Ah, es que como yo quería probar, como dice Tina,
uno sabe dónde se acuesta, pero no dónde se levanta. ¿Vos sabes que a mí no me
gusta que estés repitiendo todo lo que yo te hice?
¿Vos qué tenés?
Nada, mamá.
Pablo, no quiero que el niño tenga ningún contacto con armas.
Tampoco que se esté juntando tanto con esos nanos.
¿Traves con eso?
¿No cuidan a él y te cuidan a vos?
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