Le prime 200 righe.
Cartas.
Ya no escribes muchas, ¿verdad?
Pero seguro que hay una que nunca olvidas.
Se la mandas a un tío gordito vestido de rojo
y, siempre que hayas sido bueno,
más o menos,
él te deja algún juguete.
Pero nadie se pregunta cómo empezó esta historia
en un principio.
Esta es una historia sobre cartas. Y empezó...
...con esta.
REAL ACADEMIA POSTAL
...75, 76,
77, 78, 79,
-¡80! -¡Sargento de instrucción!
¡Mensaje del director! ¡Para uno de sus cadetes!
Es para él, señor.
¡Cadete Johansen!
Quieto.
No me lo diga. Deje que adivine.
Me rindo. ¿Quién es?
¡Sargento!
¡Sargento de instrucción! Siéntese. ¿Quiere tomar algo?
¿Un expreso, un capuchino?
¿No debería estar haciendo su formación ecuestre?
No se preocupe. Me he buscado un sustituto.
¡Mensaje de la Oficina del Director General!
¿Qué?
Sargento, ¿en serio?
No me tome el pelo.
Tenga, coja esto.
Esperaba que llegara antes,
pero sí, me han llamado a la guarida del dragón.
Cancele el expreso del sargento de instrucción.
¿Por qué no se acaba el mío? Ya no lo necesito.
Echaré un último vistazo para poder olvidarlo todo.
Ya está. Muy bien, vámonos.
REAL SERVICIO DE CORREOS
Nueve meses.
Hace nueve meses
que usé toda mi influencia
para que entrases en la Real Academia Postal.
Han sido nueve meses y seis días,
pero no llevo la cuenta.
¿Qué? ¿No hay picatostes?
¡Por favor!
¿Repasamos tu progreso, entonces?
Desde luego.
-Sargento. -¡Sí, señor!
Clasificación y archivo...
...fracaso absoluto.
Cuidado de palomas mensajeras...
...resultados catastróficos.
Transporte de mercancías frágiles:
el peor que se recuerda.
Ahí lo tienes.
Pero oye, hemos probado lo de estudiar, ¿no?
Tendré que hacer las maletas y volver a casa. Qué pena.
Qué lástima.
-Quieto ahí. -¡No, papá!
Tienes razón. ¿Cuándo maduraré?
¿Cuándo dejaré de malgastar todas estas oportunidades
que tan amablemente me has impuesto,
y me haré independiente?
Tendré que sentarme a reflexionar y replantearme mis prioridades.
Envuelto en mis sábanas de seda
con caviar y jerez. Es el de siempre, ¿no?
¿Crees que toleraré tus fracasos intencionados
y dejaré que vuelvas sin más
a una vida de privilegios vacía de todo sentido?
Bueno, sí. ¿Cómo si no...?
Enhorabuena. Ya eres cartero.
¿Cómo has dicho?
Debes montar un puesto de correos operativo en...
...Smeerensburg.
Te doy un año.
¿Qué? ¿Un año? ¿Dónde? ¿Smeerensburg?
¿Qué está pasando aquí? ¿Papá?
Seis mil cartas bastarán.
Selladas por ti.
Y escúchame bien, Jesper.
Si no consigues esas cartas,
te cierro el grifo.
Se acabaron las casas de lujo,
los carruajes, la ropa, los bailes...
Despídete de todo.
Puedes buscarte un sitio cómodo en la calle.
-Pero... -Seis mil cartas, un año.
No puedes hacer trampas, sobornar o escaquearte de esta.
¡Papá! ¡Vamos!
¡Soy yo! ¡Vamos a hablarlo!
¡Soy tu hijo! ¡Jesper! ¡El pequeño Jespie!
¿Recuerdas? "Papi, ¿puedo ayudarte a mandar las cartas?
¿Puedo ayudarte a poner las medallas en las cartas
y poner un sello con el...?".
¡Espera!
¿Sabes cuánto cuesta planchar este uniforme?
Yo tampoco, pero a alguien le ha costado mucho.
¿Hola? ¡Burghard!
Por fin una cara conocida. ¿Sabes lo que...?
Burghard, aún no he subido. ¿Burghard?
Señor, estoy a favor de la disciplina, pero Smeerensburg...
¿No es un poco exagerado?
Ese chico necesita espabilar, sargento. Y, ¿quién sabe?
Puede que algún día me lo agradezca.
¡Gracias, papá!
Esto es maravilloso, padre. Muchísimas gracias.
Esto es genial, papá.
Genial de verdad.
¡Gracias, papá!
¡Gracias!
Me encanta este espantoso viaje.
¡Muchas gracias!
Gracias...
Vuelva al cruce,
gire a la izquierda en el árbol muerto. De nada.
¿Qué? No. No estoy perdido.
Créame, lo está.
Muy gracioso. Qué barco más chulo.
¿Hay alguna posibilidad de zarpar hoy?
¿Cómo dice?
Nuevo cartero. Smeerensburg.
Que está en una isla rodeada de agua,
y necesito un barco, como el suyo.
¿Ya va atando los cabos?
¿El tiempo aquí siempre es así?
Estamos en plena ola de calor.
Ahí lo tiene. Smeerensburg.
Encantador, ¿verdad? Deberías verlo en primavera.
Entonces los grises cobran vida.
¿Qué ha pasado aquí?
La pintoresca tradición local.
El folclore singular, todo eso.
Forma parte de la vibrante cultura de este pueblo.
¡No!
¡Alimañas carroñeras!
¿Dónde están todos?
¿Todos?
Creía que habría algún tipo de bienvenida.
Claro. La bienvenida, por supuesto.
Gracias por recordármelo. Toque esa campana,
y empezará la bienvenida.
-¿La campana? -Sí.
Dele. Y saldrán con una banda de música,
aperitivos y la llave de la ciudad.
Una bienvenida completita.
¿En serio?
-¿Aquí? -¡Por supuesto!
No todos los días les llega un cartero nuevecito
de la gran ciudad.
¿Qué está pasando?
¡Mío!
¡Me están mordiendo! ¡Fuera!
¿No es estupendo?
Y creía que le habían olvidado.
¡Sáqueme de aquí!
¿Qué está pasando aquí?
-¿Qué hacéis ahí quietos? -¡Vaya!
¡Mirad quién ha tirado la toalla por fin!
¿Tirado...? ¿Nosotros?
¡Es el colmo!
¡Reconócelo! Te has asustado y tocado la campana.
¿Un Ellingboe? ¡Jamás!
-¡No me levantes la voz! -Ha sido una de tus criaturas.
-¡Ya estamos! -¡Tú la has tocado!
Sabes que has...
Te acobardas y quieres colocárnoslo a nosotros.
-¡Es increíble! -Estábamos...
¿Qué tenéis ahí, niños?
Mío.
Bollito, enséñale a papá lo que has encontrado.
Mío.
¡Esta no es manera de tratar a una persona!
¡Desde luego no a esta persona!
Un segundo. Dejad que...
¿Un cartero?
-No fastidies. -¿Cuándo aprenderán?
¡Nos han mandado otro cartero!
Está bien.
No sabéis quién soy, no os lo tendré en cuenta.
¿Vale? Pero digamos que en realidad no soy cartero.
Bueno, lo soy porque es el negocio familiar.
-Mi padre es... -¿Por dónde íbamos?
-...es un lío. -Sí, campana, por favor.
La vida es demasiado corta para los detalles, pero...
ESCUELA
Acérquese al mostrador.
Ahora mismo salgo.
Escuche. Quienquiera que sea, le aviso.
No le conviene meterse conmigo. ¿Vale?
¡Por todas las sardinas! ¡Qué olor!
No nos quedan sardinas. Solo arenque y rodaballo.
Uniforme, sudores fríos, muerto de miedo,
no te llega la camisa al cuello.
A ver si lo adivino.
Eres el nuevo cartero
y el barquero te ha engañado para que toques la campana de batalla.
¿Qué clase de pueblo tiene una campana de batalla?
¿Podemos abrir una ventana? No puedo fingir...
Bienvenido a Smeerensburg,
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