Le prime 200 righe.
EL CANGREJO DE LAS PINZAS DE ORO
¿Lo tienes?
Sí, esto es lo que tiene que encontrar.
- Perfecto. ¿El nombre del barco? - ¡Eso no, me matarán!
Cuando se den cuenta de tu traición, lo harán.
Nos decepciones mucho, Dawes.
¡Agérrenle!
Ven, Sígueme.
Olvídate del policía. Es Dawes el que nos interesa.
Deprisa, Hernández y Fernández nos esperan.
Eso te enseñará a no meter el hocico donde no debes.
¿Acaso busco yo en el basurero?
¿Dónde pueden estar esos documentos?
¿Pero en fin?
- Tal vez en el escritorio. - Ya sé.
- Tal vez en el escritorio. - Exactamente.
¿Qué es eso?
La seguridad lo encontró en el bolsillo de un ahogado.
Al que no logramos identificar.
He visto esto antes.
Qué raro. ¿Me permite?
- Ya regreso. - Hasta luego.
Hasta ahora.
¿Qué le pasa? Le sigo.
Yo diría más, sigámosle.
Caracoles, se olvidó del bastón.
Caracoles, he olvidado el bastón.
Tiene que estar en este cubo.
Tintín, ¿pero, en fin, qué sucede?
Este trozo de etiqueta es de una lata de cangrejo
que he tirado aquí.
- Sí, aquí, sí. - Sí, aquí.
¿Y bien?
Ocurre que ya no esté.
Indudablemente.
En nombre de la ley, ¡no se mueva!
- Pero... - ¡Abra ese saco!
¿Puedo echar un vistazo en su saco?
Buscamos una lata de cangrejo vacía.
Pues revisen con confianza.
No está, muchas gracias, señor.
Disculpe la molestia.
Tan raro como extraño.
Yo diría más, extraño.
¿Puedo quedármelo?
- Si insiste, Tintín. - Quisiera examinarlo.
No. ¿Pero ha visto eso?
Esos locos buscan una lata de cangrejo vacía.
El señor Tintín no sabe los problemas que le esperan.
Hay una inscripción borrada por el agua.
Si lograra leerla.
Voy a repasar las letras con un lápiz.
K...
A, R, A...
Karaboudjan.
Es un nombre armenio, eso.
No he adelantado mucho...
- ¡Auxilio! - ¡Vas a cerrar el pico, sí!
¡Auxilio!
¡Un ladrón!
- ¡Asesinos! - Qué...
¡Oh, Dios mío!
¡Oh, caracoles!
¡Auxilio, policía!
¡Al galope!
¡Eh, usted!
Perro, me voy a ocupar de ti.
Pero primero...
Discúlpeme.
¡Bravo, Milú, buena jugada!
¡Vámonos de aquí!
¿Qué ha sucedido?
¿Nada roto, señor Tintín?
¿Ha visto? El pobre hombre.
Iba a entregarle una carta cuando le agredieron.
Pero qué historia. ¿Qué es lo que ocurre?
Lo ignoro pero voy a esclarecer el asunto.
Una lata de cangrejo, la palabra
Karaboudjan, ¿un ahogado?
Une carta, un rapto. ¿Qué significa?
- ¿Hola? - ¿Tintín?
- Yo mismo. - Hernández.
- Es usted. - ¿Cómo está?
¿Cómo estoy? He estado mejor.
Nuestro asunto progresa.
Hemos identificado al ahogado con el misterioso papel.
Es un tal Dawes, un marinero del Karaboudjan.
¿El Karaboudjan?
Amarrado en el muelle N°4.
Fernández y yo vamos a hacer algunas preguntas y...
- ¡Hola! - Ha colgado.
Ah, el Karaboudjan.
¿Es ese?
Sí, se llama Tintín.
Es reportero.
Pronto no tendrá nada más que contar.
¿Mira esas gaviotas?
¡Atención!
¡Has fallado, imbécil!
- ¿Está herido? - Una malla que ha cedido.
Por poco. Gracias.
Si no hubiéramos estado mirando las gaviotas, nos habría aplastado.
¿Cómo hacer para montar a bordo?
- Tintín, qué suerte. - ¡Oh!
Subimos a bordo del Karaboudjan, por el asunto del marinero.
¿De verdad? ¿Podría acompañarles?
Con gusto, querido amigo. ¿Sí, Hernández?
- Yo diría más... - Gracias, señores.
Policía. Venimos por lo del caso del sujeto Herbert Dawes.
Bienvenidos. Alan, soy el contramaestre de este barco.
Encantado, detectives, con señor Tintín.
Detective, con una
¿Me acompañan a mi camarote? Estaremos más cómodos.
Venga, Milú y yo daremos un paseo por el puente.
Nos encontramos aquí en media hora.
- Entendido, hasta luego. - Hasta luego.
Por aquí, señores, cuidado con el escalón.
Sí, ya veo.
Y la puerta es baja.
Ocúpate de él, no debe bajar de nuevo.
Qué antipático ese Alan, ¿no te parece?
¿Qué pasa, Milú?
¡Caramba, latas de cangrejos!
¿Qué contienen?
¿De nuevo tú? Esta vez te voy a tirar al agua.
¡Regresa!
¡Espera un poco!
Ahora el asunto está claro.
Estaba borracho y se ahogó por accidente.
Yo diría más, un accidente por inmersión.
Sí, un deplorable accidente.
Vaya, ¿dónde está Tintín?
Ah, sí... eh... se ha ido hace 10 minutos.
¿Sin ni siquiera decirnos adiós?
Gracias, señores. Tengan cuidado
- con el escalón. - Entendido.
¡Encantado!
¡Quiten la pasarela, suelten amarras, levemos ancla!
¡Ah, los bandidos me metieron en el fondo de la bodega!
Entonces, señor Tintín, ¿le gusta el crucero?
Mucho, perdone si no me levanto.
¡Cállate!
¿Qué sabes?
¿Esta broma va a durar mucho?
Sí y no, mi pequeño señor.
Una vez en el mar, te empujaremos al fondo, Tintín.
Encantador.
A menos que se produzca un milagro, estoy perdido.
¡Milú!
¡Qué contento de verte!
¡Buena jugada! ¡Rápido, desátame, ahora!
Una vez libres, tenemos que salir de este condenado barco.
Estamos en una verdadera ratonera.
¿Adónde vas?
¿Es usted el hombre que raptaron?
Sí, soy Bunji Kuraki, trabajo para la policía japonesa.
¿Qué sabe exactamente?
Sigo este asunto desde hace meses.
Alan utiliza las cajas de cangrejos para esconder opio.
¿Son traficantes de droga?
Iba a avisarle cuanto me raptaron.
Estamos en presencia de una organización
internacional, dispuesta a todo para defenderse. Incluso a matar.
- ¿Herbert Dawes? - Sí.
Me suministraba información.
- No puedo con estas cadenas. - Déjeme y avise a la policía.
¿Le dejo aquí?
Es necesario. Es nuestra última oportunidad.
Es inútil insistir. Se ha protegido.
El policía no se ha movido.
¿Qué hacemos con Tintín?
No hay nada de comer, se morirá de hambre.
Teniente Alan, el capitán le solicita.
Ese viejo cachalote quiere seguramente su whisky.
- Que no le falte. - De acuerdo.
Mientras esté bebiendo, seré el único jefe a bordo.
Aprovechamos la oscuridad para ejecutar mi plan.
¿Quién va?
¿Quién se atreve a meterse con el capitán Haddock?
¿Nadie? Ah, será el efecto del whisky.
Pero...
¡Ni una palabra!
¿Quién es usted?
Me han embarcado a la fuerza en este maldito cargo.
¡Maldito cargo!
¡Soy el capitán, puedo hacer que le pongan grilletes!
Gracias, acabo de liberarme de ellos.
He pasado mucho tiempo en sus bodegas llenas de opio.
¡Opio en mis bodegas!
¿Lo ignoraba?
¿Qué se cree? Soy un hombre honesto.
¿Quién ha podido hacer eso?
Su querido teniente, Alan.
No diga tonterías. Alan es buen marino, leal, abnegado.
Y generoso con el whisky.
¿No se da cuenta? Está equivocado.
Haciéndole beber, Alan hace lo que quiere.
Incluso traficar con droga.
¡Rayos y centellas! He sido engañado.
Y por mi propia tripulación, además.
No comments yet. Be the first to leave one.