Le prime 200 righe.
¡No tan fuerte!
- Todos están durmiendo la siesta. - Es muy temprano para la siesta.
- Ya váyanse. Vuelvan después. - Oye, tu bote es muy bonito.
No es mi bote, solo trabajo aquí.
Basta de música, por favor. Como dije, solo trabajo aquí.
Si despierta a mi jefe, no seguiré trabajando aquí por mucho tiempo.
Vaya jefe. Es un gringo escurridizo.
¡No tan fuerte!
¡Silencio!
Despertarán a todos.
Ya es hora de levantarse. Son las 6:30.
Les compraré un trago luego si ahora se van, ¿sí?
Nos vamos ahora y nos paga después. Buena idea.
- ¿Tenemos un trato? - De acuerdo.
- Hoy en El Torito's a las 6:00. - ¿Dónde queda?
Pregúntale a cualquiera. Oye, amigo, ¿cómo te llamas?
- Mike. - Mike, soy Armando, él es Pedro,
él es Pablo y él es Sam. Nos vemos luego, Mike.
Esta mañana los nativos están inquietos.
- También tú. - Yo siempre estoy inquieta.
- ¿Por qué no vuelves a la cama? - Prefiero estar contigo.
Vuelve cuando hayas crecido.
Entonces, ¿crees que creceré más que esto?
¿Cuántos años crees que tengo?
No lo sé, pero sé que tengo corbatas
- más viejas que tú. - Nadie entiende
que las mujeres ahora maduran más temprano.
La naturaleza hace su trabajo.
La naturaleza no hace mi trabajo, así que sé buena chica
y mejor... ya vete.
Es el barco de mi padre, ¿sabes?
Podría hacer que te despidan.
¿Por qué no lo haces?
Vuelve con tus muñecas.
¿Por qué? ¿Para que tú vuelvas con las tuyas?
- Quédate con el cambio. - Muchas gracias.
- Señor, ¿quiere ir a bailar? - Lo siento, voy a El Torito's.
Es allí. Dígales que yo lo envié.
¿Le gustaría comprar unas bellas joyas?
- No, gracias. - ¿Un hermoso anillo?
¿Un brazalete para su novia?
No lo quiero. No tengo a nadie a quién comprárselo. Lo siento.
- ¿Un baile por un peso? - No, gracias, ahora no.
- Oye, amigo, ¡nos recuerdas! - Claro que los recuerdo, Sam.
- No, él es Sam. Hola, Sam. - Soy Sam. Bienvenido.
- Es el capitán de un bote. - No lo soy.
No, cuatro tequilas y una cerveza.
Vamos a cantar una canción para los amantes del tequila... nosotros.
Y ahora, por la Srta. Dolores.
Señorita, ¿baila por un peso?
No, ¿usted sí?
Soy un estúpido. Perdóneme, por favor.
No hablo español y estoy algo confundido.
- ¿Quiere algo? - ¿Por qué bebe cerveza?
Un hombre como usted debería beber tequila.
¿Eso es lo que distingue a hombres de niños?
Espere aquí, vuelvo en un momentito
y luego nos acompañará a beber un trago.
¿Por qué no?
- Eres un muchacho con suerte. - Es una hermosa chica.
- Es Dolores Gómez. - ¿La conocen?
- Todo el mundo la conoce. - Sí.
Pues no seré la excepción.
Cantaremos una canción para ti.
Señor, ¿quiere acompañarnos?
Eso es.
Delicioso.
- Soy José García. - Mike Windgren.
Rico...
Julio, Juan, Pepe...
y, por supuesto, ya conoces a Dolores.
Dime, ¿por qué todos brindan por ti?
¿No estuviste en las corridas de toros
- esta tarde? - No.
¿No la viste matar al toro más grande?
No, pero ya sé dónde me estoy metiendo.
¿No te gustan las toreras?
Bueno, pensé que todos los toreros eran hombres.
Si Dolores te parece un hombre,
necesitas anteojos, amigo, y bien gruesos.
- ¿Quieres que lo eche? - No, aún no.
Estos hombres son buenos matadores
y son valientes, pero se espera que los hombres sean valientes.
Pero si una chica hermosa como Dolores es quien torea...
Ya basta, José.
¿Sigue en pie la oferta de un baile por un peso?
Claro.
No, gracias, no quiero perder mi estatus de aficionado.
Bailemos igual.
- ¿Quién guiará? - Nos turnaremos.
Disculpen, caballeros.
- José habla mucho. - Demasiado.
- ¿Es tu esposo? - No, trabaja para mí.
¿Nada más?
Tú... ¿cómo se dice?
Te metes mucho.
Problemas. ¿Me disculpas un momento, por favor?
- ¿Es tu esposa? - Tú... ¿cómo se dice?
Te metes mucho. Ni cerca. Ya vuelvo.
¿Qué haces aquí? Aquí no venden malteadas
- ni hamburguesas. - Tú estás aquí.
Tiene que ser respetable.
Y espero que estés tomando gaseosa,
o tu papá se pondrá furioso.
De vuelta al convento.
¿Qué haces aquí? ¿Cómo encontraste un lugar así?
Fabricas colesterol de a litros, papi.
¡Respóndeme la pregunta!
- Él nos trajo. - Aguarda un momento, monstruo.
Y también nos pidió los tragos.
- Es gaseosa, ¿no, papi? - Debería darte vergüenza
traer a mi hija aquí y comprarle alcohol.
Yo no la traje, ella ideó todo esto
- por su cuenta. - Por supuesto que fuimos los dos.
¿Cómo podríamos encontrar un lugar así sin su ayuda?
Eso es lo que pensé. ¡Estás despedido!
Y tienes suerte de que no te arresten
por contribuir con la delincuencia de una menor.
Ella era delincuente mucho antes de que alguien contribuyera.
Oiga, señor, ¿qué va a hacer ahora?
Oye, ¿por qué está enojado conmigo?
¿Por qué no eres un buen chico y te vas a casa?
- ¿Le lustro los zapatos? - No, no quiero eso,
ni quiero brazaletes, fotos ni nada.
- Vete a casa. - No tengo madre.
- Pues ve con tu padre. - No tengo padre. No tengo a nadie.
- Lo siento, niño. - Está bien.
Canta bastante bien para ser gringo.
Con mi ayuda, estará bien.
- Seré su representante. - No necesito un representante.
Me meto en suficientes problemas sin tu ayuda, créeme.
Entonces seré su amigo... gratis.
Bueno, un amigo sí me vendría bien.
- Me llamo Raoul. - Mike Windgren.
Bien, ¿qué haremos ahora?
Bueno, amigo, no tengo dinero para volver a casa.
Así que mejor busquemos trabajo.
- Es inútil. - ¿Por qué?
Para trabajar en México, hay que ser inmigrante.
- ¿Qué es un inmigrante? - El que tiene permiso para trabajar.
Pero eso toma mucho tiempo.
¿Y cómo se supone que comeré mientras espero?
Tengo otro amigo que quizá nos ayude mañana.
Bueno, preocupémonos por eso mañana.
Bien, amigo, te veré mañana a las 10:00
frente a la iglesia que está en la plaza.
- Iré a rezar por ti. - Puedo rezar por mí mismo.
Necesitamos toda la ayuda posible.
No puede entrar aquí.
Tú... mi primo... ¿vas a detenerme?
Por 50 centavos, tu primo mirará para otro lado.
Ponlo en mi cuenta.
PRESENTA EL TROVADOR
No se permiten lustradores de zapatos en la recepción.
- Tengo algo que hacer aquí. - ¿Qué quieres?
- Ver al gerente. - ¿Al gerente?
- Pregúntale, anda. - Tengo que saber de qué se trata.
Se trata de que quiero ver al gerente.
- Es mi amigo. - Ya veremos.
Lamento molestarlo, señor,
pero hay un niño que insiste en verlo.
- ¿Cómo te llamas? - Raoul Almeido.
Raoul Almeido.
Sí, señor. Ya mismo, señor.
Puedes pasar.
¿Qué puedo hacer por ti, amigo?
Para ser mi primo, me pides muchos favores.
El Trovador te está dando problemas de nuevo, ¿no?
El Trovador, la plomería, los huéspedes...
Un grupo se queja de que la música en la piscina está muy alta.
Bajo el volumen.
Otro grupo se queja de que la música está demasiado baja.
Pues apágala.
Así todos estarán disconformes.
Eso hice.
¿Cómo sabías que El Trovador me estaba dando problemas?
No eres el único primo que tengo que trabaja aquí.
Cada vez que cree que debería recibir un aumento, se enferma.
Debería cerrar el salón grande,
porque le dará un leve dolor de cabeza.
Tengo un amigo que es mejor cantante que El Trovador.
Y goza de buena salud.
- ¿Lo conozco? - No, pero lo harás.
- Te lo presentaré. - No puedo contratarlo.
El Trovador se enojará conmigo.
¿El Trovador es quien dirige este hotel?
- Claro que no. - Si usted lo dice, señor.
Está bien, Raoul, me reuniré con él.
Ven, ya nos vamos.
Pensé que ibas a entrar a rezar.
Hoy recé afuera.
Está bien. ¿Ahora a dónde vamos?
Creo que te conseguí un trabajo en el Acapulco Hilton.
- ¿Trabajo de qué? - Tienen un gran salón
con unas cortinas y unas mesas bellas
con mucha gente bella y bella música.
Pero la gente viene a ver y escuchar
a un cantante nada bello. Es El Trovador.
Nunca escuché una historia tan larga y triste.
Cuando canta, a veces El Trovador tiene dolor de cabeza.
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