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- (Narrador): Hay cosas que uno esperaría encontrar
en medio del océano Atlántico:
un horizonte infinito,
grupos de ballenas,
bancos de niebla y olas enormes.
Lo que uno no esperaría
es a un hombre de 70 años de Oldham.
- ¿Crees que estoy muy viejo para eso?
Eso podría ayudar.
Me pongo sentimental, ¿verdad?
¡Más rápido!
¡Vamos!
Me llamo Frank Rothwell.
¡Guau!
Este año voy a cumplir 70 años.
Al revés.
Y para celebrarlo,
voy a remar 3,000 millas
a través del océano Atlántico…
solo.
¿Me puedo quitar los lentes?
Porque no creo que deban entrevistarme
con los lentes puestos.
Un día en el que no se aprende nada es un día perdido.
Conocí a una chica en el bar,
y me dijo que quería que conociera
porque su amiga iba a cruzar el Atlántico remando.
Le dije: "No inventes. ¿Lo va a hacer ella sola?".
Dije: "Está chiflada".
Llego a casa. No puedo dormir.
Solo pienso en cruzar el Atlántico remando,
y empiezo a investigar.
¿De qué se trata?
¿Cuál es la mejor época para hacerlo?
¿Quién lo hace?
¿Se hace en solitario?
¿Es parte de una carrera?
Todo ese tipo de cosas.
Y ya está. Quedé enganchado.
-- (Narrador): Frank siempre ha tenido un espíritu aventurero,
pero en la etapa de la vida
en la que la mayoría baja el ritmo,
él se lanzó de lleno a la aventura.
En el 2000 conocí a un tipo
que acababa de cruzar el Atlántico en velero.
Pensé: "¡Guau!".
Creía que había que ser muy listo para hacer cosas así.
No pensaba que alguien como yo pudiera lograrlo.
Y eso fue todo.
Fuimos a Baltimore, zarpamos, navegamos
a través del Atlántico y seguimos dándole la vuelta al mundo.
-- (Narrador): Pero Frank, fiel a su estilo,
-tenía que darle la vuelta al mundo a su manera.
- Solo 10 hombres en el mundo lo han logrado.
Pero solo un hombre lo ha hecho
en forma de ocho, y ese soy yo.
-- (Narrador): Hasta compartió unas palabras de sabiduría
con Bear Grylls
en "The Island" de Channel 4.
- En la vida, siempre son las mismas personas
las que se quedan paradas en la puerta.
Siempre son ellas las que se caen.
Siempre son ellas las que chocan el coche,
las que salen con sus amigos un viernes sin un peso.
Siempre es la misma maldita gente.
Pero también en la vida,
siempre son las mismas personas las que hacen cosas.
Oye, dame un abrazo, grandulón.
¿Lo volvería a hacer?
Claro que lo volvería a hacer.
Pero no le digan a mi esposa.
¡Judith!
¡Judith!
Cuando conocí a Frank,
que fue en 1967,
tenía un solo par de calzones.
Yo era el mayor de cinco hijos
de una familia de clase trabajadora.
Sabemos lo que es tener que arreglárselas sin nada.
- Porque sus papás no tenían ni un centavo.
- (Narrador): Frank no tenía dinero,
-y como dejó la escuela a los 14 años,
tampoco tenía estudios.
Pero lo que sí tenía, y de sobra,
-era un espíritu incansable de que todo se puede.
-Armado con conocimientos de ingeniería autodidactas
-y una mente que rara vez se quedaba quieta,
-construyó una serie de negocios exitosos,
-desde cabinas para dormir en obras de construcción
-hasta estacionamientos provisionales.
Durante los años 80 y 90,
-Frank puso el corazón, el alma y cada hora libre
en su trabajo.
Pero al cumplir 50 años,
algo empezó a cambiar.
- Había cuatro amigos que corrieron el Maratón de Londres.
De esos cuatro amigos,
a Frank le diagnosticaron cáncer de próstata.
Un amigo nuestro murió de cáncer,
tenemos un amigo con leucemia,
que ahora también tiene demencia,
y de los cuatro,
solo hay uno que no se ha enfermado.
La vida es muy corta, así que hazlo mientras puedas.
Yo te conocí cuando tenías 50 años.
Obviamente corrió el Maratón de Londres
cuando tenía 60.
Navegó alrededor del mundo, etcétera,
y sabía que estaba buscando algo
para cuando cumpliera 70,
así que esto no me sorprende.
- Pero aunque sus logros anteriores
son sin duda impresionantes,
cruzar un océano remando
es un reto completamente distinto.
-Nadie siquiera lo creía posible hasta 1966,
-cuando dos paracaidistas del ejército sorprendieron al mundo.
- Lo había logrado.
-El English Rose III había llevado a dos paracaidistas temerarios
-sanos y salvos a través de 3,000 millas de océano,
-desde Cape Cod hasta la isla de Inishmore,
frente a la costa de Galway.
-Cuando, tras 92 días de luchar contra el gris Atlántico,
-a su tripulación la esperaba un recibimiento de héroes:
-el capitán John Ridgway y el sargento Shea Blyth.
-Para los dos hombres que cruzaron el Atlántico en un bote de remos,
sin duda fue una larga travesía.
-Pero las primeras palabras de los audaces gemelos
al pisar tierra fueron:
"¡Vaya, qué viaje!"
-- (Narrador): Para entender la verdadera magnitud del reto de Frank,
-desde aquella histórica travesía hace 60 años,
menos de 800 personas
-han logrado cruzar el Atlántico remando,
-muchas menos de las que han escalado el monte Everest.
-Cada año, a partir de principios de diciembre,
remeros en solitario,
o en equipos de dos, tres y cuatro,
parten de las Canarias
-en lo que hoy se conoce como la travesía a remo más dura del mundo
-y avanzan 3,000 millas hacia el oeste rumbo a Antigua,
en el Caribe,
-una prueba de fuerza y resistencia casi inimaginable.
-Los participantes competirán por lograr
-la travesía más rápida en su categoría
-y, si las condiciones les son favorables,
un nuevo récord mundial.
Yo quiero estar en la contienda.
Si logro ser el hombre más viejo
en remar en un océano,
con eso me conformo.
No estoy ahí para ganar.
Solo quiero completarlo, no competir.
-- (Narrador): Pero antes de que Frank piense en remar a algún lado,
necesitará un bote.
- Descubrí que hay un verdadero fabricante
de botes de remo oceánicos llamado Rannoch.
- Frank tocó la puerta y dijo: "Quiero un bote".
Llegó en su motocicleta de tres ruedas
con su esposa atrás, y fue graciosísimo.
- Vino y nos dijo cómo construir el bote.
Me di cuenta de que esto iba a ser
algo bueno que hacer.
A veces es muy directo.
"Quiero esto, quiero aquello".
- Si no estás acostumbrado a la mentalidad norteña,
podría tomarse a mal.
Es una persona con mucha seguridad.
Sabe de lo que habla.
- Frank definitivamente tiene ese ADN que teníamos Charlie y yo.
Y loco, loco de remate.
Algunas de las cosas que decía
sin duda eran relevantes para él,
pero yo nunca las haría.
- Los botes están diseñados como planeadores,
no como botes de remo.
La parte de abajo es tan lisa como la piel de un bebé,
y es sumamente ligero.
El bote terminado pesa menos de media tonelada.
Son confiables y son rápidos.
Por eso me decidí por este.
-- (Narrador): Mientras arman su bote,
-hay algo más que Frank necesita poner en forma:
él mismo.
- Me presentaron a un tipo llamado Gus Barton,
en Londres,
y él me armó un plan de entrenamiento.
Me dice: "Te estás moviendo todo el tiempo".
"No dejas de moverte".
"Bueno, hay que fortalecer tu core".
Así que hago de todo: estiramientos,
todo tipo de ejercicios en cuatro puntos.
Si duele y cuesta trabajo hacerlo,
es buena señal.
Quiero bajar un poco de grasa y ganar músculo.
Les voy a decir lo que ya noto.
Es cuando llego a un cruce de calles
y tienes que voltearte por completo.
Ahora ya alcanzo a ver el tráfico,
así que estoy muy, muy contento con mi progreso.
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