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Listo, córrela.
No vean un choque de autos en una película como un acto violento.
No, estas colisiones son parte de una larga tradición
del optimismo estadounidense.
Una reafirmación de los valores y creencias tradicionales.
Una celebración.
Piensen en estos choques como si fueran Acción de Gracias y el 4 de Julio.
Esos días no lloramos a los muertos ni nos regocijamos con milagros.
No, esos son días de un optimismo laico,
de autocelebración.
Cada choque debe ser mejor que el anterior.
Hay una mejoría constante de herramientas, aptitudes, es un logro de retos.
Un cineasta estadounidense dice: "Quiero que un camión de carga
haga un salto mortal doble que produzca una bola de fuego anaranjada
de 11 metros de diámetro".
La película se libera de las complicadas pasiones humanas
para mostrarnos algo elemental, algo ruidoso y feroz sin tapujos.
Cualquier choque en cualquier película estadounidense
es un momento de entusiasmo como las acrobacias aéreas de antaño
o caminar en biplanos.
Quienes preparan estos choques son capaces de capturar un regocijo
un disfrute despreocupado
al que los choques en películas extranjeras ni ce acercan.
Tal vez piensen: "Pero ¿qué hay de tanto vidrio y sangre,
del caucho que rechina, de cuerpos aplastados,
los desmembramientos, qué optimismo es ese?".
Miren, más allá de la violencia,
hay un maravilloso espíritu rebosante de inocencia y diversión.
RUIDO DE FONDO
1. ONDAS Y RADIACIÓN
Si tienen dudas, pregúntenme.
¡Bienvenidos! ¡Ánimo, novatos!
¡Hola, muchachos! ¡Bienvenidos!
- Tenemos que irnos. Estoy en doble fila. - Te voy a extrañar mucho, mi amor.
- Hola, amigo. - Sí.
No puedo creer que le dijeras eso a mi compañero.
Ni siquiera lo conoces. No le cuentes mis cosas.
Ya hiciste el nudo tres veces.
- Es que no me gusta. - Queda igual.
Gocemos estos días sin rumbo mientras podamos.
- Debiste estar ahí. - ¿Dónde?
Hoy es el día de las camionetas.
¿Me lo volví a perder? Tú deberías recordármelo.
Fue un evento fabuloso.
La hilera se extendía más allá de la biblioteca musical
hasta la interestatal.
Sabes que hay que recordarme las cosas.
- Volverán el año que entra. - Eso espero.
Hoy me di cuenta de que fue en el 68 que inicié el programa de hitlerología.
He presenciado ese evento desde hace 16 años.
Las camionetas no me interesan. Quería ver a la gente.
¿Cómo están este año?
Las mujeres usan faldas bajo las rodillas y suéteres cerrados.
Lo sabía. ¿Y los hombres usaban chaquetas de tweed?
- ¿Qué es una chaqueta de tweed? - Se han acomodado en su dinero.
Creen verdaderamente tener derecho a él.
Cuesta imaginar la muerte a ese nivel de ingresos.
Quizá no haya muerte como la conocemos sólo documentos que cambian de manos.
- ¿Cómo flotan los astronautas? - Pesan menos que el aire.
Ahí no hay aire, no pueden pesar menos que algo que no hay.
- No es que no tengamos una camioneta. - Es pequeña y bermellón.
- Creí que el espacio era frío. - ¿El espacio?
Algunos le dicen corola, que está mal. Incluso lo dijeron mal en Teleclima.
- Creí que Corolla era un auto. - Todo lo es.
¿Dónde está Wilder?
¿Wilder?
- Wilder, ¿tienes hambre? - ¿Es frío el espacio?
¿Sigues jugando con el presidiario?
Lo tengo acorralado. ¿A quién mató?
- Estaba presionado. - ¿A cuántos disparó?
- Cinco. - ¿Cinco?
Bueno, sin contar al patrullero de después.
Este no es el almuerzo que planeaba.
Había pensado en yogur y germen de trigo.
- ¿Dónde oí eso antes? - Seguro aquí.
Siempre compras cosas que no comes.
Steffie.
Cree que si las compra tendrá que comérselas para que se acaben.
Nos encantan sus hábitos.
Si a alguien tienen que disciplinar en el tema de la dieta es a mí.
A tu favor como un negocio provechoso.
- ¿Y eso? - La alarma.
- ¿Se quema algo? - Hay un incendio o se acabó la batería.
A ver, Jack, Virgo.
Los incendios suelen empezar por cables defectuosos.
Es una frase que siempre se oye.
- Aumentaron tus posesiones. - Voy a cambiarla.
Él trata de no oírla, aunque sí quiere.
Conocido como amor-odio.
¿Conocía a los que mató?
- Desconocidos. - ¿Oía voces?
- En la tele. - ¿Qué decían?
De acuerdo, ahora voy a darme un baño,
luego al centro comercial y luego a dar mi clase de postura.
- No sabía que había Pringles. - ¿No se había bañado antes?
¿Me das una? No, mejor dos.
Steffie, voy a darte tres porque ya sé que me vas a pedir otra.
Tal vez no.
Dylar.
TOMAR UNA CADA TRES DÍAS
- ¿Qué quieres hacer? - ¿Qué quieres hacer tú?
Yo quiero lo que sea mejor para ti.
Lo mejor para mí es complacerte.
Pero me complaces dejando que te complazca.
¿Está mal que el hombre sea considerado con su pareja?
Soy tu pareja cuando jugamos tenis, cosa que deberíamos retomar, por cierto.
Cuando no, soy tu esposa.
¿Quieres que te lea algo?
De lujo.
Te pido que no escojas nada que hable de hombres dentro de mujeres
ni hombres entrando en mujeres.
- Claro. - No somos vestíbulos ni elevadores.
"Quería que estuviera dentro de mí".
Como si él pudiera metérsele por completo registrarse, dormir, comer, no sé.
No me importa qué hagan siempre y cuando no entren o se dejen entrar.
La vida es linda, Jack.
¿Y eso a qué viene?
Sólo sentí que había que decirlo.
Quiero morirme primero.
Parece que hasta lo deseas.
La vida sería insoportablemente triste sin ti.
Sobre todo, si los niños ya hubieran crecido y vivieran aparte.
Estamos a salvo.
Mientras los niños estén aquí, nos necesitan.
Es maravilloso tenerlos cerca, pero cuando sean mayores y se vayan,
quiero morirme antes que tú.
No, Jack.
Tu muerte me dejaría con un abismo en la vida.
Terminaría hablando con la almohada y la silla.
Tu muerte sería más que un abismo.
- ¿Qué es más que un abismo? - Unas grandes fauces.
Tu muerte sería una profunda cima de...
un vacío.
No seas tonto. Tu muerte dejaría un hoyo más grande en mi vida
- que mi muerte en la tuya. - Vas a estar bien. Vas a viajar
y tendrás una vida nueva y emocionante.
Yo me quedaría en esa silla para siempre con el traje que usé en tu funeral.
No es verdad. No quieres morirte primero en realidad.
No quieres estar sólo,
pero no quieres morirte más de lo que no quieres estar sólo.
Ojalá vivamos para siempre.
Chocheando, sin dientes...
con manchas por la vejez, alucinando...
¿Quién decide esas cosas?
¿Quién está ahí?
¿Quién eres?
A la gente indefensa y asustada
la atraen las figuras mágicas.
Figuras míticas.
Hombres épicos
que intimidan y se ciernen oscuros.
¿Podría hablar de la conspiración Stauffenberg del 20 de julio
para matar a Hitler?
Toda conspiración va hacia la muerte.
Esa es su naturaleza.
Conspiraciones políticas,
conspiraciones terroristas, las de amantes...
¡Álcenlos muy muy arriba!
Las conspiraciones narrativas...
Arriba hasta el cielo.
Las conspiraciones que integran los juegos de niños...
Y hagan puños.
Nos acercamos a la muerte cuando conspiramos.
Pie izquierdo, brazo...
Como un contrato que todos deben firmar.
Los conspiradores
y las víctimas de la conspiración.
Dámelo.
Observa mi lengua.
"Mañana es martes".
"Mañana es martes".
Mañana no es martes, mañana es miércoles.
Pero "mañana es martes".
"Mañana es...". Bueno...
"Como ensalada de patata".
Le agradecería que no le mencionara estas clases a nadie.
Es probable que usted no lo sepa,
pero quizá soy una de las figuras más prominentes
en cuanto a hitlerología en el país.
Soy J. A. K. Gladney.
Enseño Nazismo avanzado en la Universidad College-on-the-Hill.
Así que entenderá
que es un gran motivo de vergüenza para mí el hecho de que no hablo alemán.
Tal vez, eso explique las gafas oscuras,
pero sería mejor no analizarlo.
Como lo habrá notado,
algo me pasa entre la parte de atrás de la lengua y el paladar.
Y, sin embargo, exijo a mis alumnos que estudien, al menos, un año de alemán...
La urgencia es que el seminario de Hitler
se celebra aquí, en el College-on-the-Hill, en primavera.
Y eruditos de todas partes de Alemania estarán presentes.
¿Cree que pueda ponerme al corriente en lo básico del idioma para entonces?
También enseño navegación.
Kleenex Softique, su camión bloquea la entrada.
Eso es sensacional.
Así es en Nueva York.
El aroma del pan horneado
sumado al espectáculo de un hombre ensangrentado
aporreando tiras de ternera viva es muy emocionante.
Murray Suskind, ella es mi esposa, Babette.
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