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Marie Colvin inició su carrera como corresponsal de guerra en 1986.
Cubrió los principales conflictos desde el frente de combate...
en países como Irak, Afganistán y Siria.
HOMS, SIRIA
La última pregunta.
En 50 años, algún joven sacará este disco de la caja...
y quizá decidirá sí quiere o no ser periodista.
¿Qué te gustaría que ese joven supiera de Marie Calvin?
¿Y de la labor como corresponsal de guerra?
Qué pregunta tan difícil. Es como escribir mi propio obituario.
En retrospectiva, le diría que me importó tanto...
como para ir a esos lugares y escribir, de alguna manera,
algo para lograr que a otros les importara tanto...
como a mí en ese momento.
En parte, debes saber que nunca llegarás adonde quieres...
si reconoces el miedo.
El miedo viene después, cuando ya se acabó todo.
LONDRES, INGLATERRA - 2001
- ¿Te trabaste? - Sí.
Me cuesta el final.
El héroe siempre se queda con la chica.
Es un libro sobre las guerras navales, pero lo tendré en cuenta.
Deberíamos volver a casarnos.
La última vez no nos fue tan bien, ¿verdad?
Podemos ir a navegar.
Estaba viendo algo de Antigua. Es un lugar hermoso.
Quiero buscar un bebé otra vez.
No me parece buena idea.
¿Por qué?
Lo intentamos una vez.
Ya no tienes 35 años.
- ¿Zoe? - Sí.
- ¿Simon está en Palestina? - No.
Joder, los del Telegraph ya están ahí.
Perderemos la primicia de Arafat.
¿Quién puede ir?
Joder.
La pantalla azul de la muerte.
Déjame...
Presiona "ctrl", "alt" y luego "supr".
Y suéltalas en tres o cuatro segundos.
Ahí está.
Gracias. ¿Eres nueva?
Sí. Me llamo Kate Richardson.
Empecé la semana pasada en Internacionales.
- Bien. Yo soy Marie Colvin. - Sí, sé quién eres.
Soy tu admiradora número uno. Me encantaría que me aconsejaras.
Bueno...
Mi primer consejo es...
Que no le hagas caso a él.
¿A quién?
Oye, Marie, te necesito en Palestina, no en Sri Lanka.
Sean, allí hay una guerra oculta.
Porque hace más de seis años que no aceptan periodistas.
No puedo dejarte ir.
Hay miles de niños con hambre.
Si el Gobierno te descubre, te matará.
Tengo una entrevista con un líder rebelde de los tamil.
Busca otra persona.
Sri Lanka.
El Gobierno no permite el ingreso de la ayuda humanitaria de la ONU.
Pero niega que haya un embargo en el Vanni.
El Gobierno miente.
Usted tiene reputación de hablar con la verdad, Srta. Colvin.
La gente le presta atención.
Debe revelarle al mundo...
que los Tigres de Tamil estamos abiertos a una solución pacífica.
Sólo exigimos igualdad de derechos.
Eso se remonta al colonialismo inglés. No puedo resolverlo yo.
De todos modos, no vine para eso.
Entonces, ¿sobre qué va a escribir?
La mitad de los habitantes está muriendo de hambre,
y la otra mitad sufre enfermedades.
Sé que el Gobierno bloquea la ayuda,
pero lo poco que llega se lo roba el propio ejército de los Tigres.
Hay muertes a diario, y nadie se entera.
En las zonas de guerra, los padres se van a dormir...
sin saber si sus hijos amanecerán vivos.
Es una dimensión del miedo que jamás sentiré.
Pero cuando cubres una guerra,
tienes que ir a lugares donde pueden matarte,
o donde matan a otras personas...
Vaya para allá.
Y seguir avanzando, por más temor que sientas,
para que haya un registro de ese sufrimiento.
¿Es seguro? ¿Se puede pasar?
Sólo por este lado, de este costado.
- ¿Es la única salida? - Por aquí.
Bueno.
Marie, cuidado.
Agáchese.
¡No estoy armada!
¡Prensa! ¡Estados Unidos!
No me toquen. No veo nada.
¿Dónde estoy? No veo nada.
- No me toquen. No veo. - Calma. No pasa nada.
¿Dónde estoy? Dios mio, no veo.
- Descanse, Srta. Colvin. - Necesito mi cuaderno.
Las...
Las palabras conciliadoras le cuestan a Thamilselvan,
el segundo de los Tigres de Tamil.
El bastón que lleva...
es legado de las tres veces que le dispararon en combate...
desde que empezó la sangrienta guerra por la independencia.
David. La puerta.
Ya voy.
Me miraba con una cara de ternura y preocupación...
que yo no aguantaba más, y me dijo:
"Podemos tratar de salvar el ojo".
Y le dije: "Primero apaga de una vez esa música de mierda de las ballenas".
Déjame a mí.
No me ayuden. Que ni se les ocurra ayudarme.
Bueno, pero es la última botella. Embócalo.
Le serviste más vino a la mesa que a mí.
Sigue.
Oigan esta.
"Los tamiles estamos orgullosos de Marie Colvin, su valiente corresponsal.
"Agradecemos su visita a la zona del Vanni...
"para llevar al mundo nuestras noticias...
"y le deseamos una pronta recuperación".
- Vaya. - Sting y Trudie te desean lo mismo...
y dicen que mucha gente famosa no ve de un ojo.
Como Sammy Davis Junior.
El tipo de Radiohead.
- James Joyce. - Moshe Dayan.
Moshe Dayan.
Todos usaban un parche en el ojo.
Un parche. Qué buena idea.
Es la peor idea del mundo.
- Linda. - Joder, no soy un pirata.
Te quedaría genial.
Te quedaría muy sensual.
- Por mí, cariño. - Lo vamos a hacer.
Aquí está Amy.
Estás hermosa, Marie. Increíble.
- Qué bueno verte. - Igualmente.
Felicitaciones. En nombre del periódico, muchísimas gracias.
CORRESPONSAL INTERNACIONAL DEL AÑO
- Hola. - Hola.
- ¿Les traigo otra copa? - No, voy yo.
Los dejo, así hablan de trabajo.
Gracias.
- No te quedes ahí, no te veo. - Perdón.
- ¿Ahí está mejor? - Sí.
¿Es la mejor que tenías?
Sí.
- Dicen que fue una estupidez. - ¿Usar esa foto?
No, que vayas allí.
Una estupidez es escribir una nota...
sobre la cena a la que fuiste anoche.
El diario hará lo que le pidas. Lo sabes, ¿no?
¿Lo que sea?
Sí, eras nuestra mejor corresponsal.
¿Era?
No pienso colgar el chaleco antibalas, Sean.
Bien. Menos mal que lo aclaramos.
PREMIOS A LA PRENSA BRITÁNICA - 2001
Damas y caballeros, la corresponsal del año,
conocida por generar la cuenta telefónica...
más jugosa en la historia del Sunday Times...
y por ser una leyenda viva,
Marie Colvin.
¿Tú tienes pesadillas?
- ¿Qué? - Pesadillas.
De cuando estabas en el frente.
Sí.
De Bosnia.
Los soldados serbios posaban con cabezas de personas decapitadas.
Se los veía de lo más orgullosos.
A veces sueño con eso.
¿Cuándo la ibas a llamar?
¿A quién?
A la chica.
Imagino que le pediste el teléfono.
Gracias. Quédese con el cambio.
Sí, está bien, le pedí el teléfono.
La iba a llamar mañana.
O tal vez pasado mañana. O no.
Así me respetas.
Tú vives yéndote lejos y me dejas solo.
A pesar de eso, nunca te abandoné.
Nunca te pedí que te quedaras.
No tendrías que haber ido a Sri Lanka.
Te dije hace mucho que pararas con todo esto,
pero vas como el cántaro a la fuente.
Mira cómo quedaste.
Eras tan hermosa.
Vete a la mierda.
Sí, vete a la mierda. Vuelve a tus novelas.
No me toquen. Sin tocarme.
FRONTERA DE IRAK - 2003
Srta. Mary.
Mourad.
- ¡Vino en el camión de patatas! - Sí, en el de patatas.
- Bien. Lindo parche. - Gracias, Mourad.
¿Cómo estás tú?
Llegué entero al mediodía, así que doy las gracias.
Joder. Vamos a llegar tarde.
Quiero recoger algo en la zona verde antes de ir a Faluya.
Bueno.
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