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Dedicamos esta película a aquellos colonizadores
que llegaron a nuestro país
convirtiéndolo en su hogar y patrimonio.
Por nosotros hicieron frente a lo desconocido.
Por nosotros sufrieron hambre y penurias.
Su sufrimiento es nuestra prosperidad. Su lucha es nuestra libertad.
Su sueño y amanecer nuestra realidad y día.
De sus cenizas se levanta una nación y al cosechar los frutos
de sus trabajos, los recordamos con gratitud y veneración.
Lago George, Florida. Abril de 1878.
Hace unos años, llegué una vez a este lago...
...en una lancha de correo que me trajo a casa...
...después de luchar contra los yanquis.
Navegué por este río, retornando a la selva.
Lejos de la civilización, buscando donde afincar...
...un sitio para vivir en el chaparral.
Cuanto más penetraba en la selva...
...más tupida era y más me gustaba.
Los árboles se disputaban el aire y el sol.
Me iba acercando más y más a la naturaleza virgen.
Alejado de poblaciones y de guerras.
Por último dejé el río, y me interné en los bosques.
Tierra tropical...
...en la que pocos moraban. Sólo pioneros.
Hallé una excelente esposa en un pueblo cercano.
Y juntos, en este mar de árboles, cultivamos...
...un pedazo de tierra semifértil que llamamos "islas", como ésta.
Eso fue hace muchos años, pero aún vivimos aquí.
Pasamos días penosos y horas felices.
Éste es nuestro hogar. La isla de Baxter.
Ése es mi nombre: Penny Baxter. Aquí vivimos.
Yo, mi mujer Ora, y nuestro pequeño hijo Jody.
¡Jody!
¡Jody!
Tejón, qué bonitas criaturas tienes.
¡Jody!
¿Buscas a Jody?
¿Dónde está ese muchacho?
Debe andar por ahí.
Siempre anda rondando donde no hay nada bueno para hacer.
Hace lo que debe hacerse.
- ¡Necesito agua! - Te la traeremos, Ma.
- ¿Cuándo volvieron de cargar? - Recién.
- Hola, Pa. - Hola, Jody.
Estará oscuro antes de que te des cuenta.
Así es abril. ¿Dónde estuviste?
En el valle. Me recosté y me quedé dormido.
Ven, César.
Había abejas mieleras, y traté de seguirlas hasta la colmena.
- ¿La hallaste? - La busqué hasta ahora.
Di la verdad, no mientas.
Lo de la colmena, ¿no fue una excusa para vagar?
Mi intención era andar por el bosque.
Me lo figuré. Al volver, me decía: "Ahí está mamá con sus faenas.
Y allá, Jody, escardando, completamente solo.
Y la azada pesa cada vez más.
Y dirá entre sí que es un lindo día para ir por el bosque".
- ¿Fue así? - Así fue, Pa.
Mamá no quiere que vagues por ahí.
La mayoría de las mujeres no entienden eso.
No dije que te habías ido. Dije: "Debe andar por ahí".
Nosotros los hombres tenemos que ayudarnos...
...para que haya paz. - Sí, Pa.
- ¿Pa? - ¿Sí, muchacho?
¿Sabes lo que vi en el bosque? Un tejón con dos pequeñitos.
- Los más lindos que jamás vi. - Los tejones son lindos.
¿Crees que podría contárselo a mamá?
Son tan lindos, que si traigo uno a casa, le va a gustar.
Mamá no quiere tejones en casa.
¿Crees que se enfadará si le hablo?
¿Tú que crees?
- ¿Llegaron al fin? - ¡Sí, Ma!
Creo que sí.
Pero me gustaría tener uno para jugar.
Dijiste que para que haya paz, debemos ayudarnos.
Así es, muchacho.
Bueno, si tú le hablaras a mamá acerca de un tejoncito...
No, muchas gracias. No quiero morirme antes de tiempo.
Ahora baja y llévale agua a tu madre.
Sí, Pa.
¡Yo te quiero mucho, mamá!
Sí, porque los alimento.
Es cuando estás más bonita. No son batatas asadas, ¿verdad, Ma?
- Sí, lo son. - Son batatas asadas.
Pa, en el remanso, mientras estaba en el valle, vi esos...
¿Cuándo fuiste?
Hoy, Ma.
¡Ahora me explico! ¡Ya podía yo gritar!
Eres escurridizo como la ardilla en la lluvia.
¡Te llevaste un chasco, Ma! Dilo, ¡te llevaste un chasco!
Sin duda me lo llevé.
- Buenas, Ma. - Y tú eres tan niño como él.
Ambos se pasan de listos. A sentarse y a comer.
Gracias, Señor, por tus mercedes. Amén.
Yo digo que ésa es una oración muy corta.
Tengo mucha hambre. El Señor me comprende.
Mamá, hoy encontré una cosa.
Bueno, ¿me lo dices o no?
- Una rana muy gorda. - Una rana muy gorda, ¿eh?
¡Una rana muy gorda!
Muy interesante.
- Buenas noches, Pa. - Buenas noches, hijo.
- Buenas noches, Ma. - Buenas noches.
¿Pa?
- ¡Pa! - ¿Qué pasa?
¿El tejón no lava todo antes de comer?
¿Lo hace, Pa?
Sí, es verdad. Ahora vete a dormir.
Si lo lava todo antes de comer...
...quiere decir que es un animal muy limpio, ¿no?
Sí, los tejones son limpios. A dormir ahora.
El tejón sabe cómo cuidarse, ¿verdad?
Como casi todos los animales. Ahora, ¡a dormir!
- ¿Qué es eso de tejones? - No sé, Ma.
¿Te dije que hoy vi un tejón, Pa?
Sí. ¡Ahora a dormir, muchacho!
¿Te dije que tenía dos pequeñitos?
También me lo contaste.
Si mamá los hubiera visto, ¡cuánto los querría!
Jody, yo no quiero tejones por la casa.
¿Y si encontrara un osito? ¿O una ardilla?
Me encantaría un cachorro de zorro o de pantera.
Yo quiero un animalito. Hay leche de sobra.
¿Cómo de sobra? No nos sobra ni una gota.
- ¡Le daría la mía! - No me digas que le das la tuya.
Estás muy flaco.
¿Cómo podemos darle comida a un animal si apenas nos alcanza para nosotros?
Pero yo necesito alguien que sea mío propio.
Un animalito sólo mío, que sea como un compañero.
No lo hallarás...
...ni entre los animales, ni entre los hombres.
¡Casi 12 años y aún con ganas de jugar!
A tu edad, papá ya trabajaba como un hombre.
Vete a la cama, si no quieres que te castigue.
Sí, señora.
Buenas noches.
- Buenas noches, Pa. - Buenas noches, hijo.
Me pareces un poco severa con el chico a veces, Ora.
Entonces que trabaje. Siempre vagando...
...tratando de traer alimañas a casa.
No será siempre un niño.
Déjalo que se divierta. Llegará el día en que no querrá hacerlo.
Ora, he visto a nuestro hijo contener el aliento...
...al contemplar las maravillas de la naturaleza. Los pájaros...
...el viento, la lluvia, el sol.
Como yo cuando era muchacho.
No tengas miedo de quererlo, Ora.
Voy a encerrar los animales.
DAVID BAXTER 1 AÑO Y 3 MESES - 1870
ORA BAXTER 2 AÑOS Y 4 MESES
¿Qué pasa, Pa?
Tu mamá fue al cementerio.
Una pareja de ciervos pasó hoy por ahí.
Yo vi los rastros. El portón estaba roto.
Las lápidas de Ora y David estaban derribadas.
- A tu mamá no le gustaría. - Tuve que arreglarlas.
Pa, una de las lápidas tenía algo escrito...
...pero está borroneado y no se puede leer.
Es la de Ezra. Él nunca vio la luz del día.
¿Murió al nacer?
Así es, hijo.
- Mamá nunca habla de ellos. - No.
¿Por eso está siempre de mal humor?
- Eso lo pensaste tú solo, ¿verdad? - Me preguntaba.
Estoy orgulloso de que empieces a buscar explicaciones y ver...
...por qué la gente obra de cierta manera, sin mala intención.
- Tú mamá es una mujer muy buena. - Sí, Pa.
Hace unos años era muy bonita...
...y llena de vida. ¡Era maravillosa!
En este sitio no había más que malezas pero para ella era hermoso.
Se puso a trabajar a mi lado con tanto afán como yo.
Convertimos el despeje en algo como un juego.
Los dos juntos, en medio de la selva.
Un hombre no podría soñar con mejor compañera.
Luego, se nos murieron los niños, uno tras otro.
Una mujer no puede soportar que sus hijos le sean arrebatados así.
Eso la alteró. Ya no es como antes.
Si volviera a suceder, es probable que se resigne.
Yo tuve suerte, ¿verdad, papá?
Tengo 11 años. Y nadie se muere a esa edad.
¿Qué están haciendo? ¡Basta ya! Es hora de dormir.
Bien. Ya va a dormir.
¡Pa!
¡Mira lo que ha sucedido!
¡El becerro y un cerdo! ¡La puerta derribada!
- Cálmate, muchacho. - ¿Qué pasó, papá?
Un oso. ¡Mira!
Le falta un dedo en la pata derecha. ¡El Osorengo!
¡El Osorengo!
Los perros no ladraron, o no los escuché.
Ninguno le ladró. Tenía el viento en la cara.
Sabía muy bien lo que hacía.
Debemos atraparlo. Es necesario, Pa.
No sé cómo decírselo a tu mamá.
¿Qué sucede? ¿Qué hacen ahí adentro?
¿Qué les pasa a los dos? ¡Los estoy llamando!
- ¿Un oso? - ¡Fue Osorengo, mamá!
¡Maldito oso ladrón!
Sólo mata y ni siquiera come lo que mata.
¡Detesto eso! El año pasado le tocó a la marrana.
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