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¿Aún no está lista?
¡Que se dé prisa, por el amor de Dios!
¡El autobús no va a esperar todo el día!
Esta vez has batido el récord, Katrin.
Sí. Veintiún minutos justos.
Katrin es mi única hija.
Tengo que echarle un buen sermón antes de que se vaya.
No sé qué decirte. Yo casi pierdo el tren cuando me reclutaron.
- Sí, ya me acuerdo. - Yo también.
- Su padre siempre es igual. - Sí, es verdad...
...pero tú eras el más joven. Por eso me preocupaba por ti.
- Por favor, no te preocupes por mí. - No.
Sí lo estoy, Katrin. No me gusta que te marches.
Katrin no hará nada que no nos haga sentirnos orgullosos.
Gracias, papá.
- Katrin. - ¿Qué?
- Procura beber mucha leche. - Sí.
A un caballo no hace falta recordarle que coma.
- Tienes que beber un litro diario. - Lo haré, papá.
Tenemos que marcharnos o perderás el autobús.
Sí, Dr. Matthew.
Adiós, mamá. Cuídate mucho.
Que Dios te bendiga.
Querida mamá.
- Adiós, papá. - Adiós.
- ¡Venga, chicos, arriba con ella! - ¡No!
Y, ahora, celebremos tu despedida, vayas donde vayas.
Adiós. Adiós.
Te deseamos lo mejor.
- ¡Adiós! - ¡Adiós!
Gracias por todo, Sr. Holstrom. Hasta dentro de dos años.
Adiós, Adolph. Es usted un buen pintor.
Toma, la carta de recomendación para el hospital sueco.
Les digo que eres una buena estudiante y que te esforzarás.
Gracias, Dr. Matthew.
Y cuando te gradúes, vendrás a mi hospital como enfermera.
Sí.
Es bueno que los jóvenes vuelvan al lugar donde nacieron.
Pero si tienes algún problema, sólo tienes que decírmelo.
No, Dr. Matthew.
Mi padre dice que debemos ser independientes.
Si tengo algún problema, lo resolveré yo misma.
Bien.
El autobús llega tarde.
Me quedaría contigo, pero tengo muchas llamadas que hacer.
Claro. Adiós, doctor.
- Adiós. Feliz viaje. - Mil gracias.
¿Quiere que la lleve?
No, gracias, Adolph. Estoy esperando el autobús.
Yo puedo llevarla a Capital City.
Se ahorraría dos dólares y cincuenta y tres centavos.
Está bien.
¿Ha estado alguna vez en Capital City, Katie?
Estuve cuando tenía tres años. Hace dos años pude volver...
...pero mis hermanos se fueron al Ejército.
Tenía que ayudar en la granja.
- Ahora se divertirá más. - Eso espero.
- Tome un trago, tengo de sobra. - No, gracias.
Sólo bebo "glyk", y en la Navidad.
- Eso no le basta a un pintor. - ¿No?
Verá, a los pintores se nos mete pintura en la boca...
...y si no nos la quitamos, se seca y se endurece.
Eso no es bueno para nadie, sea pintor o no lo sea.
EL MEJOR DESCANSO APARCAMIENTO
No arranca.
¡Cuidado!
- Veinte, cuarenta y cincuenta. - Veinte, cuarenta y cincuenta.
Veinte, cuarenta y cincuenta. Está bien.
Tenga más cuidado la próxima vez. Le saldrá más barato.
Pues yo le partiría la nariz gratis.
Adolph, no sea tan agresivo con mi dinero.
Se cree muy listo.
Hay que hacer una soldadura que le costará veinticinco pavos.
Pero la grúa no puede venir hasta mañana.
- ¿Hasta mañana? - Eso con suerte.
Pero no puedo quedarme aquí toda la noche.
No nos enfademos. Es mi coche el que se ha estropeado.
Sí, el coche es suyo, pero el dinero es mío.
Tendrá que adelantarme otros veinticinco dólares.
Usted iba a ahorrarme dos dólares y cincuenta y tres centavos...
...y ahora me va a costar todo lo que tenía.
¿Qué va a pasar con mi curso de enfermería?
Se lo devolveré todo cuando hable con mi jefe de Capital City.
No lo sé.
Podría ir esta noche haciendo autoestop, pero sería peligroso.
Será mejor que vaya conmigo por la mañana.
Estamos perdiendo el tiempo. ¿Empiezo o no?
- Sí. Buenas noches. - Buenas noches.
Buenos días. ¿Ha visto usted al...?
¿Al hombre que estaba con usted anoche?
- Sí. - No, querida.
Hace más de una hora que se marchó.
- ¿Se ha ido? - Sí. ¿No se lo dijo?
No. No le he visto desde que fui a mi habitación...
...anoche. - ¡Ajá!
Gracias. ¿Cuánto hay desde aquí a Capital City?
Ciento cinco kilómetros.
Sabía que iba a pasarme esto.
Muchas gracias.
¡Un piso más! ¡La puerta de enfrente!
Adelante.
Vaya, si es el pequeño ruiseñor. ¿Cómo está, encanto?
Le llevo buscando toda la mañana.
- No vengo en la guía. - Fui a la asociación de pintores.
Estaba deseando volver a verme.
- Desde luego. - Estará cansada, ¿verdad?
Pues aquí tengo el mejor remedio.
Adolph, mis setenta y cinco dólares. Los quiero.
Lo siento, querida. No se lo había dicho.
He decidido que los deduzca de su declaración de la renta.
Es lo más sencillo, ¿entiende?
No. No lo entiendo.
Necesito ese dinero para pagar mis estudios.
Se viene conmigo a ver a su jefe...
No se ponga así, preciosa.
Tenemos mucho tiempo para hablar de dinero.
- Voy a avisar a un policía. - Sí, hágalo.
- Lo haré. - Y de paso llame a su familia.
Sí, y no olvide llamar al hospital sueco.
- Cuénteselo todo. - ¿Cómo?
Que el coche sufrió una avería. Les parecerá muy interesante.
Sobre todo lo de que tuvimos que pasar la noche en un motel.
Debería darle vergüenza.
VOTE AQUÍ, HOY
Se necesita doncella. 125 dólares al mes.
Pase. Pase.
Yuju, usted. Enseguida salgo.
- ¿Es usted Katrin Holstrom? - ¿Me conoce?
Me lo dijeron en la agencia. ¿Ha traído uniforme?
- No, Sr. Clancy. - ¿Me conoce usted?
- Sí. Me lo dijeron en la agencia. - ¿Qué más le dijeron?
Bueno, me dijeron que usted era el mayordomo...
...y que si podía trabajar un día con usted...
...podría trabajar en cualquier sitio.
Puede ponerse un uniforme de Lina.
La cocinera. Está enferma.
¡Y vaya momento ha elegido! Almuerzos, cócteles...
- Puede cambiarse ahí dentro. - Gracias.
No sea tan amable conmigo.
Lina es una mujer muy grande.
Puede tomar un delantal.
Gracias.
- ¿Está mejor así? - Sí.
Aquí caben dos como yo.
¡Estas cafeteras modernas! ¿Cómo va a salir buen café?
Lo que tengo que aguantar en esta casa.
Aquí asustan a los niños diciéndoles que tienen que...
...tomar café de Clancy.
¿Tiene una cafetera de verdad?
Sí. Gracias.
En opinión de la prensa, los electores irán a las urnas...
...y votarán exactamente lo que les dicte el sistema.
No, no creo que los votantes...
...se crean las mentiras que los políticos les están...
Espera, Virginia, un brandy.
Mata el sabor del café del Sr. Clancy.
Se me olvidaba.
- ¿Van? - No, gracias.
Yo llevo dos décadas en el Ayuntamiento, Glenn...
...y me gustaría ver algún cambio. Gracias.
Ha visto tanta corrupción que se ha vuelto un cínico.
Lleva tres años escribiendo una columna en el periódico...
...y ya se cree que es Sam Graaf. No, gracias.
De acuerdo, señores, ustedes son los expertos.
- Pero ¿no di la cara...? - Dirá su preciosa cara.
¿No di mi preciosa cara hace tres semanas y dije que...
...Glenn Morley sería elegido congresista? No, gracias.
- ¿Lo dije o no lo dije? - Vaya un mérito.
Eso es como apostar a que nevará en febrero.
Pero su opinión no cuenta. Está enamorada de él.
Todo el mundo lo sabe menos Glenn.
Sr. Clancy...
...usted no lo ha hecho. - Katie lo hizo.
- Muy bueno. - Por supuesto.
- ¿Qué decía, Glenn? - Sí.
Que el cambio en la actitud de los votantes no es una revolución...
...ni nada por el estilo, pero ¿recuerdan a un tal Otto K...?
- Schmiztlap. - Schmiztlap.
- Sí, era de Mineral County. - De Red Wing County.
De Red Wing County, sí. Estuvo dos legislaturas en el Congreso.
O quizá estuvo tres.
- Fueron tres, Sr. Morley. - Tres veces.
¿Adónde quieres llegar, Glenn?
Glenn, si lo que quiere decir es que Schmiztlap...
...era el caso del político fiel a su partido por...
.. encima de todo, no estoy de acuerdo.
Su amigo Schmiztlap era de segunda categoría.
No, señor. El Sr. Schmiztlap no era de segunda categoría.
Era un político de primera con un partido de segunda.
¿Y qué la convierte a usted en una autoridad sobre Otto K.?
Era vecino nuestro en Red Wing County.
Era un buen vecino, un buen granjero y un buen hombre.
Como mi padre.
¿Diga? ¡Sweeney! ¿Cómo va todo?
Estupendo, se lo diré al congresista.
Ganamos por seiscientos votos en el distrito más difícil.
¡Bien! Le felicito, Sr. Morley.
- Gracias. - No estaría preocupado, ¿verdad?
Sólo es mi tercera legislatura en el Congreso.
Sigo teniendo los nervios del principiante, Sr. Clancy.
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