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1863. Con su heroico presidente Benito Juárez, la República Mexicana
había defendido su existencia durante dos años contra la poderosa
maquinaria de guerra de Napoleón III Emperador y Dictador de Francia.
Yo, Louis Napoleón, Emperador de Francia empeño riqueza,
y lo mejor del ejército, no pensando en la conquista
sino en una cruzada para devolver a nuestro redil
y al resto del mundo civilizado, nuestra antigua fuerza y prestigio.
Que el mundo sepa que la conquista de México es sólo el comienzo
del cumplimiento de una santa misión.
El Ejército Confederado del General Lee ha sido derrotado
definitivamente en Gettysburg el 3 de julio,
y se halla en franca retirada.
¿Qué significa esta carta para nosotros, Louis?
¿Qué significa? La guerra civil americana puede acabar pronto.
Y el norte será el vencedor. ¿Qué crees que significa?
Emprendimos la conquista de México confiando en la victoria del sur.
Y que una América dividida no podría imponer la doctrina Monroe.
Tú... eres el responsable, Randon.
Nos convenciste de que sin duda el sur triunfaría.
La batalla de Gettysburg es incomprensible.
Es tu deber como Ministro de Guerra saber quién va a ganar una batalla.
Majestad Imperial... Reconozco mi error, pero...
¿Tu error? ¿Lo llamas error?
No puedo permitirme el lujo de cometer errores.
Eso es para las Repúblicas Constitucionales, Presidentes y demás.
No para un Monarca Supremo.
He empleado millones en la conquista de México. Millones de francos,
más hombres, naves, municiones...
...hubiese conquistado media Europa con menos gasto.
Tú y tus amigos banqueros me metieron en esto.
Su Majestad es injusto.
El cobro de las deudas mexicanas no tenía gran importancia.
Intervino en México para evitar que se propagara la democracia americana.
¡Democracia! Un ganado conducido por el ganado y para el ganado.
Abraham Lincoln. Parlamentos, plebiscitos, proletarios
y una masa intoxicada con ideas de igualdad. ¡Ganado!
¿Voy a dejarme destruir por tal cosa? ¿Lo crees?
¿Qué me aconsejas ahora?
¿Evacuamos México?
¿Admito la derrota del Imperio Francés a manos de Benito Juárez,
un sucio indio bandolero y sufrimos una revolución aquí mismo?
¿O esperamos a que los yankis acaben con nosotros en Río Grande?
Si evacuamos México es seguro que tendremos problemas aquí.
Según lo veo, se perdería todo con una inmediata retirada.
No dudo que sea tu forma de verlo, De Morny
Cálmate, Louis. No tenemos grandes problemas en este asunto.
¿Insinúa Madame que ve una solución?
Toma una lección de tu tío.
¿Cómo logró el primer Napoleón retener Holanda?
Colocando allí un monarca.
¿Cómo retuvo Suecia? Dando a los suecos un monarca.
¿Por qué no has de retener México de la misma forma?
Dándole a México un monarca que sea suyo.
Pero Eugenia, has olvidado la doctrina Monroe.
Habla de la expropiación de tierras americanas por las potencias europeas.
No de los asuntos internos de aquellas naciones.
Por lo tanto, EE.UU. no tendría derecho para quejarse
si México tuviese un emperador que favoreciera los intereses de Francia.
Los miembros del Partido Conservador mexicano, que representa
el sr. Montares, se alegrarían ante la perspectiva de un monarca.
¿Un monarca que nos devolviera las tierras requisadas por Benito Juárez?
Qué espléndida idea.
Excelente. Y puesto que la idea ha partido de madame,
le concederemos el privilegio de nombrar al futuro Emperador de México.
Hay que estudiarlo.
Está el príncipe Albert de Hamserv. Pero es protestante. No sirve.
No, es muy viejo.
El Archiduque Maximiliano de Austria.
Pero es un Habsburgo y claro, no podría aceptar.
¿Ni aunque el mismo pueblo mexicano le ofreciera el trono... por plebiscito?
Inténtalo.
¡AVISO! Viernes 4 de diciembre de 1863
PLEBISCITO NACIONAL para decidir si la Nación Mexicana
deberá adoptar una forma de gobierno monárquica, ofreciendo la corona
a Su Alteza Serenísima, el Archiduque Maximiliano de Habsburgo.
- ¿Cómo te llamas? - José de la Cruz.
- ¿Sabes escribir? - No.
Pon aquí una marca.
- ¿Cómo te llamas? - Juan Molina.
¿Sabes escribir?
No le den sus nombres, compañeros. Nos engañan.
No queremos un emperador. Tenemos un Presidente.
Benito Juárez, que nos dio las tierras.
Si viene un emperador, nos las quitarán otra vez.
Pasaremos hambre y seremos esclavos de nuevo.
- ¿Cómo te llamas? - Antonio Rosales.
- Firma ahí. - ¡No firmaré!
¡Viva Juárez! ¡No firmaré!
¡Es un engaño! ¡No queremos un emperador!
A su excelencia, Benito Juárez, Presidente de la República Mexicana.
Apreciado Sr. Presidente. Permítame expresar mi profunda
admiración por el valor y dedicación con que usted y sus compatriotas
republicanos han defendido los principios democráticos.
Dios mediante, nuestra propia guerra civil terminará pronto,
y cuando esto ocurra, le prometo que haré todo cuanto esté en mi mano
para ayudarle en su lucha. Suyo sinceramente, Abraham Lincoln.
"El Presidente Constitucional de la República, al pueblo de México.
"mexicanos, el delito de Napoleón III, cuya avaricia de conquista
"ha destruido a miles de mexicanos, el delito de los traidores que
"nos venden, entregándose en manos de extranjeros, por el privilegio
"de explotar a sus compatriotas, el delito de los que han conspirado
"para cometer el mayor crimen contra la civilización,
"como despojarnos de la libertad de un pueblo libre,
"toma cuerpo ahora en la persona del usurpador Maximiliano de Habsburgo.
"Hagamos que cuando venga a nuestras costas para gobernarnos como un tirano,
"sepa que la causa de la democracia no ha muerto ni nunca morirá.
"Que sepa que para nosotros, la defensa de la democracia es un deber imperativo
"ya que es la defensa de nuestro honor, de la dignidad de nuestras mujeres
"e hijos, de la dignidad de todos los hombres.
"Que sepa que la lucha del derecho contra el poder no cesará en México
"hasta que el último patriota caiga entre los miles que han caído,
"inmolando sus vidas en aras de la verdad, la libertad y la justicia.
"Dado en Saltillo, el uno de mayo de 1864".
Mariscal Bazaine, le confirmo la más absoluta confianza de su majestad.
Durante mi estancia en París, expresó su alegría por tenerle al mando
- de sus tropas aquí, en México. - Agradezco mucho su confianza.
- Bien, ¿qué tal? - Éxito total del plebiscito.
A favor de la monarquía, 6,020,758. Contra la monarquía, 60,420.
- Siendo una mayoría de 5,960,346. - Es decir el 99% de los votos.
Una mayoría abrumadora para su amigo el Archiduque.
Gracias por su colaboración. Sólo falta esperar a su Majestad Imperial,
Maximiliano de Habsburgo.
por la gracia de Dios y el deseo del pueblo, Emperador de México.
En este momento histórico, cuando Vuestras Majestades pisan por
primera vez esta tierra, el ansioso corazón de México está demasiado
lleno de orgullo y gratitud para decir algo más que esto.
Bienvenidos.
Con un sentimiento de profundo respeto ponemos el pie en esta tierra, señor.
Somos conscientes de nuestra obligación.
Con ella y con aquellos que han puesto su destino en nuestras manos.
Con el permiso de Su Majestad, el libertador de México,
Mariscal Achille Bazaine.
Majestad Imperial,
es un honor para mí transmitir la felicitación del ejército francés.
Estamos agradecidos al ejército y a usted personalmente, Mariscal.
¡Está vivo!
Es uno de los servidores más valiosos de Su Majestad.
Los buitres de México están protegidos por la ley.
Son los barrenderos. Consumen la basura y mantienen las calles limpias.
Coronel López, al mando de la escolta de seguridad de Su Majestad.
Una escolta numerosa, Coronel. ¿Posibilidades de que puedan atacarnos?
Ninguna, Sire. Sólo deseamos proteger a Sus Majestades.
Nos sentiremos muy seguros a su cargo, Coronel López.
Viajarán por la misma ruta que siguió Hernán Cortés en su conquista.
¡Qué extraño, Maxi! Muchas banderas, muchos soldados...
...pero ni un solo mexicano.
Coronel López, las calles parecen vacías, salvo por los soldados.
¿Por qué no ha salido el pueblo a recibirnos?
- Por culpa de la plaga, Majestad. - ¿Qué plaga?
La peste negra, Majestad.
Hay una epidemia en la ciudad y las aglomeraciones están prohibidas.
- ¿Qué tienes? - Nada.
Desde que bajamos del barco, me siento como rodeado de misterio.
Como si todo lo que miramos tuviese un significado oculto.
Yo también lo siento, Maxi.
Y me hace arrepentirme de haberte animado a aceptar este compromiso.
No debes dejar nunca que mis opiniones influyan en tu propio deseo.
Siempre he confiado en tu influencia, amor mío.
Tienes una comprensión que llega al corazón de las cosas.
Hiciste bien, situándome en la ruta de mi evidente destino.
Maxi, está empezando a refrescar. Dame la manta.
¿Qué es esto?
"Si Vuestra Serenísima Alteza es un hombre honorable,
"le diré que está siendo víctima de un fraude,
"tramado para hacerle creer que el pueblo de México desea un monarca.
"Y le aconsejo que salga de México y no vuelva nunca en el papel de Emperador.
"Pero si Vuestra Serenísima Alteza no tiene honor
"y forma parte de este fraude, le encomiendo a su propia conciencia
"y al inapelable juicio de la historia. Benito Juárez".
Habíamos salido de San Vicente y empezábamos a subir la montaña
cuando encontraron su carta, Señor Presidente.
Maximiliano y Carlota se quedaron en silencio mucho tiempo tras leerla.
- ¿Lleva un uniforme muy brillante? - Sí, señor. Es un hombre magnífico.
Alto y robusto. De ojos azules y barba rubia como la paja.
Los indios pensaban al verle pasar que era el dios Queztacoatl, que volvía.
El dios rubio de los aztecas que prometió volver algún día.
No lo tendrán por un dios cuando les quite sus tierras.
Si hubieran visto su entrada en la Ciudad de México,
fue muy distinta a la recepción que tuvieron a su llegada.
Todos los aclamaban, incluso aquellos que odian a los franceses.
Sangre debería brotar de tanta magnificencia.
Los criados de palacio dicen que Maximiliano se cambia de ropa,
de arriba a abajo, cuatro veces al día.
Una por la mañana, cuando monta a caballo.
Otra cuando se reúne con sus ministros.
Otra cuando pasea con Carlota al estanque del parque.
Y otra antes de sentarse a cenar.
¿Has dicho que pasean junto al estanque del parque?
¿Tienen guardas cuando pasean por allí?
Muy bien, Manuel. Vete y procura averiguar todo lo que puedas.
Hay macizos junto a ese estanque... muy espesos.
Donde un hombre puede esperar con un cuchillo.
No, Carvajal. No somos asesinos.
Ni somos lo que Napoleón quiere hacer creer al mundo.
Un puñado de bandidos salvajes.
Un gobierno responsable no apuñala a un hombre por la espalda.
Su delito debe ser juzgado de acuerdo con la ley de la nación.
Es el pueblo mexicano quien castigará al hombre
que se llama a sí mismo su Emperador.
Tiene razón, Señor Presidente.
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