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Bueno, puedes irte.
Venga, otro.
Vosotros, ¿qué hacéis ahí mirando?
¡A trabajar!
¡Oye, tú!
Deja ese agua, que es mía.
Cuando acabe de beber.
¡Te he dicho que ese agua es mía!
¡Socorro!
¡No sabe nadar!
¡Se ahoga! ¡Se va a ahogar!
¡Auxilio!
¡Socorro!
¡Eh! ¿Qué pasa ahí?
-¡Largo de aquí! ¡Fuera todos! Volved al trabajo.
- Llevadle a la tienda de campaña. - ¡Vamos!
Deprisa. Tú espérame aquí, Clay.
-¡A trabajar! Ya terminó el espectáculo.
¡Andando!
No le pasará nada. Tragó un poco de agua.
Noble gesto el tuyo, pero podía haberte costado caro.
No vuelvas a arriesgarte.
Tienes la vista muy mal.
Yo no seré un gran oculista, pero...
te lo advierto por última vez,
al menor golpe, puedes quedarte ciego.
Procuraré hacerle caso y no meterme en jaleos.
Lo dudo.
No es fácil pasar 20 años en un sitio como este,
sin acabar a puñetazos con alguien.
Serán menos años. ¿Qué dices?
Si intentas escapar, te atraparía en 24 horas.
Es muy alto el premio por capturar a un evadido.
Además, hay muchos que quisieran matar a Minnesota Clay,
el mejor tirador del país. No siga.
Clay, confía en mí.
Existe un hombre que puede atestiguar tu inocencia, ¿no?
No sé si vive aún.
¿Por qué crees que no se presentaría?
Él lo sabrá.
¿Quién es?
¿Para qué iba a servir?
- Para la revisión el juicio, idiota. - ¿Cree que harían eso por mí?
Está loco.
¡Maldito sinvergüenza!
Y pensar que si declarase que actuaste en legítima defensa,
quedarías en libertad.
¿Es cierto que disparas sin mirar? A veces.
Cuando estoy de buen humor.
¿Y cómo lo haces?
Intuición.
Si lo que me has contado es verdad, tú debes tener un sexto sentido.
¡Quieto, doctor!
¡Vosotros, tirad esos fusiles! ¡Vamos!
Esto es una locura, Clay.
No conseguirás salir de aquí. Lo intentaré.
¡Que nadie se mueva!
Capitán Warren, un paso nada más, y el doctor es hombre muerto.
¿No lo ha oído, capitán?
¡Quietos, no disparar!
Tira el rifle y dame tu caballo.
Que nadie intente detenerme.
¿Entendido, Warren?
Baje, doctor.
Para usted...
ya terminó el viaje.
Clay, ¿qué piensas hacer?
No pase cuidado.
Eso es Nuevo México.
Tengo buenos amigos allí.
Y ya llevo ventaja suficiente para hacer desaparecer mi rastro.
En cuanto usted, es cuestión de horas.
Los soldados llegarán pronto.
Tarde o temprano te cogerán.
Me cogerán cuando yo quiera, doctor.
Cuando haya podido demostrar mi inocencia...
o cuando haya muerto.
En ambos casos quedaré libre.
No así.
Y ahora, doctor, deme todo el dinero que lleve encima.
No tengo más que 20 dólares. La paga no da para ahorrar más.
Gracias. Es suficiente para comprarme ropa.
Tenga.
Puede serle útil.
No faltan por aquí los pumas ni los indios.
Clay, sabes de sobra que no saldrás con vida.
Ahora podría disparar contra ti.
Podría, pero no lo hará.
¡Uhm!
¡Hasta la vista, doctor!
Tu hijo se alegrará mucho de verte.
Ya no deben tardar.
-¿Estás seguro de que debemos respetar a la mujer?
¿No sería mejor que...? - No digas tonterías, Tubbs.
El jefe solo quiere apoderarse del padre de Ortiz.
Ahí están.
- ¡Jía! - ¡Jía!
¡Malditos asesinos!
¡Imbécil, el jefe lo quería vivo! - Iba a dispararme.
-Podías tirarle al brazo. ¿Qué diremos ahora?
¡Eh! ¡Mirad allá!
Parece que viene desarmado.
Ocúpate de él.
Vamos, Tubbs.
Tú mismo le dirás al jefe que mataste al viejo.
- ¡Jía! - ¡Jía!
No parece muy hospitalario Nuevo México.
Bueno, recoge los caballos.
Y marchaos. Pueden volver.
¿Has entendido? Es mudo.
Sí, pero me habrá oído.
Solo obedece órdenes mías.
Le doy las gracias.
¿Por qué?
Me ha salvado la vida.
También he salvado la mía.
¿Quién era?
El padre de Domingo Ortiz.
Está usted con los mexicanos.
Soy la mujer de Domingo.
¿Y usted? Yo no intereso.
Quiero decir...
¿De qué parte está?
De la mía.
De momento.
¿Y luego?
Ya veremos.
Diré en el pueblo que venga alguien a recogerlos.
Yo en su lugar...
no me acercaría a Mesa Encantada.
Allí está Fox Cinco Ases,
el amo del pueblo.
Es muy peligroso. Me gusta el peligro.
El que ha matado usted es uno de los hombres de Fox.
¿Cree que no se lo merecía?
¡Por mil diablos! - ¿Quién es?
¿Quién es ese? - Minnesota Clay,
un hombre que podría hacer que cambiarán las cosas aquí.
Jack, por favor, ¿quieres acabar de servirme?
Sí, Nancy, enseguida.
Dame un vaso de leche.
Lo siento, de eso no tenemos, amigo.
Busco a un tal Fox, llamado Cinco Ases.
¿Dónde está?
Oye, hermano,
por esa pregunta se ve que acabas de llegar al pueblo, ¿no?
¿Y tú?
Eres sordo, por lo visto.
Te he preguntado dónde está un hombre llamado Fox.
Quieres saber demasiadas cosas.
Y aquí manejamos bien el revólver.
Yo tampoco lo hago mal.
Es una lástima que el bandido de esta mañana
ya no pueda hablar.
Por cierto, creo que era de vuestra cuadrilla.
¡Conque eres tú el que ha matado a mi hermano!
¿Qué estáis mirando?
Es solo un revólver.
Sí, es solo un revólver, pero distinto a todos
cuando el que lo maneja es... Minnesota Clay.
Hola, Fox.
Creo que tenéis suerte de estar todavía vivos.
¡Largo de aquí!
¡Fuera todos!
Hacía mucho que no nos veíamos. Sí, Fox, desde que tuve que matar
a los hermanos Lucky. Tú estabas allí.
Sí, es verdad.
Pero no te presentaste a declarar que yo actué en legítima defensa.
No pude.
Me estaban buscando para colgarme.
Los hermanos Lucky...
fueron comprados para matarte.
Los pagaron.
¿Por qué lo hiciste, Fox?
Esa es una pregunta infantil.
Además, ¿cómo explicar el odio?
¿Lo ves?
Eres más rápido que yo.
Esa podría ser muy bien una razón.
Pero no dispararás contra mí, no te conviene.
El que mata a un sheriff no escapa de la horca.
Dime la verdad, amigo Clay,
¿no te ha sorprendido?
Fox Cinco Ases,
tu compañero de otros tiempos, es ahora representante de la ley.
¿A que es muy divertido?
Piénsalo, no te precipites, Clay.
Ten mucho cuidado con eso.
No te voy a matar ahora, Fox.
No temas.
Te necesito vivo.
Escucha, voy a hacerte una proposición.
Ponte de mi parte.
No, gracias.
Yo lucho solo.
Y no quiero traicionarte.
¡Señor Clay!
¡Hola, señor Clay! ¡Clay!
Sin "señor".
Todo el mundo habla de usted. Ya estoy enterado de su vida.
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