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Esta historia de una familia inglesa de clase media...
...empieza en el verano de 1939, cuando el sol brillaba...
...sobre la feliz gente que trabajaba y jugaba...
...criaba a sus hijos y cuidaba de sus jardines...
...en una feliz Inglaterra que pronto se vería...
...luchando desesperadamente por ese estilo de vida y por la vida en sí.
Autobús de East Hill.
- Señora, o se sube o no, por favor. - Ah, sí.
- Ya está. ¡Siguiente autobús! - Billetes, por favor.
- ¿Beverly Crescent? - ¿Quién?
- Beverly Crescent. - Bájese en la siguiente, tome el 19.
- Billetes, por favor. - Lo siento, conductor.
- ¿Podría parar? - ¿Ya nos deja?
Es en dirección contraria.
Es el único sitio al que no vamos, señora. Billetes, por favor.
- Hola, Sra. Miniver. - ¿Sabe...?
No me diga que se lo han llevado.
Un momento.
Temía que lo hubiera vendido.
No. Sabíamos que iba a volver.
Sé que es algo imprudente y un gran derroche...
...pero ha de ser mío.
Sí, envuélvanlo rápido, no me den tiempo para pensar.
Cuidado, cuidado.
Hola, párroco. Qué agradable sorpresa.
- Para mí. Deje que ponga esto arriba. - Gracias.
No, ésta no. Puede que se me olvide y es muy valiosa.
Sí, sé cómo se siente.
Adivine qué es esto.
- Oporto. - Peor que eso.
- Puros. - Mi marido también los fuma.
- Se los puede permitir. - No estoy segura.
- Tiene una esposa muy derrochadora. - Tonterías.
Es cierto. No lo puedo evitar. Me gustan las cosas bonitas.
A veces, cosas más allá de mi alcance. Ropa bonita...
...cosas para la escuela de los niños, el coche, el jardín, ya sabe.
Sí, ya sé.
¿Le da un agradable sentimiento de culpabilidad?
- Muy agradable. - ¡Oh, párroco!
Compañeros pecadores. ¿Qué dirían en el pueblo?
En el pueblo saben que es usted muy comprensivo.
- Por eso hace tanto bien. - Bueno, eso espero.
Espero poder cuando me necesiten.
¿Cree que van a haber problemas?
Creo que es aquí.
- Buenas tardes, Lady Beldon. - Buenas tardes, párroco.
Buenas tardes.
Comprar es algo imposible hoy en día. Una no se puede acercar al mostrador...
...y cuando lo consigue, no lo tienen y ha de pagar el doble por ello.
- Qué maravillosa descripción. - Siéntese. ¡Y no sorba por la nariz!
Me han estado empujando mujeres de clase media que compran cosas...
...que no pueden permitirse. - Yo soy una de ellas.
No, mucho peor. La Sra. Mannering, ¿verdad?
- Miniver. - Ah, sí. La esposa del abogado.
- Mi esposo es un arquitecto. - Sabía que era algo así.
No sé en qué se está convirtiendo este país.
Todos intentan ser mejores que los mejores.
No me extraña que Alemania se esté armando.
- Buenas tardes, señora. - Buenas tardes, Ballard.
- Buenas tardes, señora. - Buenas tardes, Sr. Ballard.
Vaya con esta bolsa. Párroco, siga usted, por favor.
- Muy bien. Adiós. - Adiós.
Gracias.
- Le esperaba en el de las 5:00. - Lo perdí por dos minutos.
- ¿No es una lástima? - El tiempo y las mareas no esperan.
Y los trenes tampoco.
¿Tiene mucha prisa como para dedicarme un momento?
- Quiero enseñarle algo. - Bueno, yo...
Es algo muy especial.
Por supuesto, Sr. Ballard. Enséñemelo.
Por aquí, señora.
Gracias.
Sr. Ballard.
Es mi obra maestra.
Es preciosa.
¿Le gusta, señora?
Creo que es la rosa más bonita que he visto.
- Su forma. - Y su perfume.
Divina. Y el color...
Adoro las rosas rojas.
Mientras Cupido bailaba entre los dioses, dejó caer su néctar...
...que, al caer sobre la rosa blanca, la hizo roja para siempre jamás.
- ¿De dónde ha sacado eso? - Del catálogo de semillas de Hutter.
Es bonito, pero no es cierto.
Lo que hace falta para hacer una rosa es buena casta...
...hacerla brotar y excremento de caballo, si me perdona la expresión.
- Y ahora es cuando la necesito a usted. - ¿A mí?
Necesito darle un nombre.
- Quiere que le dé un nombre. - No, señora, ya tengo un nombre...
...si es que me da su permiso. - Por supuesto. Pero no entiendo...
Quiero llamarla "Sra. Miniver".
Si me disculpa, señora...
...la he visto pasar durante años...
...y siempre ha tenido un momento para parar y hablar conmigo...
...siempre he esperado a que usted llegase a casa...
...porque me recuerda a la flor.
He pensado que sería un buen nombre para mi rosa.
Es un precioso cumplido, Sr. Ballard.
Me hará muy feliz que le dé mi nombre a su rosa.
Bueno...
...me tengo que ir. Voy a llegar muy tarde. Adiós, Sr. Ballard...
...y gracias. Muchas gracias. - No, no, no. Gracias a usted.
Creo que es maravilloso tener una flor con tu nombre.
- Adiós. - Adiós.
¡Gracias!
Ésa es mi esposa.
- Está como nuevo, ¿verdad? - Casi, señor.
Es un buen coche, pero me temo que es más de lo que puedo permitirme.
Lo siento, señor.
Tenemos buenos coches algo más baratos.
Pero me gusta éste.
Bueno, me lo quedo.
- Es mejor que lo piense un poco. - No, lo voy a comprar.
- ¿Me lo podrá traer esta noche? - Sí, señor.
Que mi mujer no se entere de lo que cuesta.
- ¡Hola, Judy! - ¡Papá!
Buenas tardes.
Sr. Miniver, llega a tiempo para oír a Judy tocar.
- Me temo que... - La estimulará mucho.
- Nos estimulará a ambas. - Llego tarde. Otra vez será.
- Hasta luego, Judy. - Adiós, papá.
- ¿Por qué esa prisa, Toby? - No puedo parar, papá.
- Napoleón quiere vomitar. - ¿De veras?
No me atrevo a decirte el precio. Me siento muy culpable por ello.
Estaba de camino a casa cuando algo me envolvió...
...como un trance, bajé del autobús... - Hola, cariño.
- Clem. - ¿Cómo estás?
Es Clem, querida. Como te decía, bajé del autobús...
...y de repente recordé que Vin llega mañana de Oxford.
Sí, Vin, querida, mañana. ¿No es emocionante?
Vamos a ir a la estación para verle.
¿No es maravilloso?
Sophie, tonta, Clem estaba a mi lado.
Por supuesto que no se lo he dicho.
A un hombre no se le puede decir algo como eso.
No tenía nada que ver, tenía que decir algo.
A lo mejor se lo digo después de la cena.
Suele estar más dócil cuando toma su café.
¿Podremos ir mañana a la estación para ver a Vin?
Claro, cariño, si te portas bien.
¿Vin sigue siendo vege...? "Vegetanario", ¿mamá?
Lo dudo, cariño. Tendrá alguna nueva idea.
Sólo era una etapa que estaba pasando.
- ¿Qué es una etapa? - Es algo por lo que pasa la gente.
- ¿Yo la he de pasar? - Tú estás pasando una ahora mismo.
¿Sí? ¡Estoy pasando por una etapa! ¡Estoy pasando por una etapa!
Para de mover los brazos y termina la cena.
- ¿Por qué fase estará pasando ahora? - Habrá que esperar para verlo.
Cariño, no quiero hacer esperar a papá.
Buenas noches, cariño. Sé buena.
¿Puedo ir a la oficina de correos? La cocinera dice que limpiará ella.
Por supuesto, Gladys, pero no dejes que Horace te entretenga hasta tarde.
Un chico gallardo, el joven Horace Perkins, ¿eh, Gladys?
¡Señor!
- ¿Sabes, Kay...? - ¿Sabes, Clem...?
- Lo siento. Tú primera. - No, ¿qué ibas a decir?
Nada importante. Me preguntaba si te lo habías pasado bien en la ciudad.
Muy bien. No hice más que comprar y comprar.
Cosillas, ya sabes.
Hoy he pinchado una rueda.
Oh, no, qué lástima.
A ese viejo trasto se le están gastando las ruedas.
- Clem, ¿sabes qué? - ¿Qué?
Creo que tendrías que comprarte una rueda nueva.
¿Una rueda nueva?
Sí, creo que no es mala idea.
No son muy caras, ¿verdad?
- Supongo que nos lo podemos permitir. - Una rueda nueva no puede costar...
...más que un sombrero nuevo. - ¿Un sombrero?
Como ejemplo. Podría haber dicho zapatos, pantalones o lo que sea.
- ¿Más café, cariño? - Ya tengo, gracias, querida.
Sí.
Ese trasto viejo. Muy triste.
Últimamente no ha dado más que problemas.
- ¿Sí? No me he dado cuenta. - Es el peligro con los coches viejos.
Uno no nota nada, y en cuanto lo pones a 100 por hora...
- No con nuestro coche, cariño. - Ésa es otra. Es muy lento.
- Ese coche es muy lento. - Clem, ¿qué has estado haciendo?
Vamos. Ponte el abrigo y el sombrero. Quiero enseñarte algo.
¿A que va suave?
- ¿Estás bien, querida? - Sí.
Temía que pensaras que he sido demasiado derrochador.
Todos derrochamos de vez en cuando, ¿no crees?
Claro. Es divertido. No sirve de nada tener algo de dinero...
...si no se hace alguna imprudencia con él para comprar algo que te gusta.
¿Adónde vas?
Al fin y al cabo, ¿qué es el dinero?
Es el poder de comprarnos algo que puede hacernos más felices.
Pero no debes ser su esclavo.
¿Qué estás haciendo?
- ¿Qué diablos es eso? - ¿Te gusta?
¿Y a ti?
Lo he comprado hoy.
¿No es precioso?
No está mal.
Creo que me queda muy bien, ¿no crees?
- Sí, te hace parecer bien ridícula. - Clem.
A lo mejor es este vestido. No hace juego.
Mira sólo el sombrero. Si me hubiera arreglado el pelo...
...quedaría diferente. - Sí, quedaría muy diferente.
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