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¡Basta!
Respira, respira, respira...
¿Qué pasa con la rabia?
¿Qué te pasa? ¿Te da miedo?
Sí.
Está bien, está bien.
¿Cómo sientes la rabia?
¿Cómo la experimentas?
Tengo mucha vergüenza, mucha, mucha...
Y por otro lado,
me siento como poderoso, aguantándola.
Me siento muy mal por no poder expresar la rabia.
Pero tengo mucha.
Y odio también.
Cuatro.
Te lo hemos preparado así pero también puede ser de otras maneras.
Si prefieres de otra forma lo puedes decir.
Cierra los ojos.
El acto de acorazarse
es un acto de gran inteligencia
si no pudiésemos habernos acorazado, defendido...
Posiblemente ese dolor nos hubiera destruido.
Tengo ganas de hablar.
A los 18 quise aprender a tocar la batería.
Conocí a uno de los mejores profesores de Gerona
y se creó un vínculo muy fuerte con esa persona.
Era una figura paterna a la que
podías explicarle todo.
Tenía una actitud muy progresista, muy liberal,
muy desde el cariño, desde el afecto...
Del contacto físico.
Allí se creó como un rol.
Que al principio lo vivía como algo muy guay, ¿no?
Una persona a la que puedes explicar lo que quieras.
Y tras seis meses, esta relación,
él empezó a dar pasos hacia delante en este sentido.
A nivel de afecto.
Hasta que empezó a proponer masajes.
Y los masajes acabaron en abusos sexuales.
En masturbaciones que se dieron durante...
No sé las veces que pasó.
Si me pongo en el papel del Isaac de 18 años,
de 18-19 años que tenía a cuando empecé a hacer esto.
Yo siempre lo había vivido como algo...
de una forma, una cosa muy loca ¿no?
Pero de una forma normal. “Ahora me ha pasado esto.”
Obviamente con el tiempo, con la adultez,
esta historia ha ido mucho más lejos.
Pero como lo estaba viviendo en aquel momento...
No sé.
Pero claro, esto que diré entra mucho en la culpa.
Había un punto que me había llegado a gustar ¿sabes?
A sentir placer.
Y a decir “igual hoy sí me apatece.”
En realidad, puedo decir ahora como adulto,
una necesidad de complacer a la otra persona.
Muy fuerte.
Que me llevó como a...
No sé, tío,
a satisfacer las necesidades del otro ¿sabes?
Todo esto obviamente estaba enmascarado
con una manipulación súper bestia,
súper grande, con chantajes, con presión.
Nunca era suficiente con un no.
Había un punto de violencia obviamente.
- ¿Qué edad tenía él? - Él tenía 58 años.
Y cuando hablas del abuso...
¿Qué sientes?
Se intuye como rabia cuando quieres
que lo condenen y tal.
Sí, sí, sí, hay una parte de rabia.
Ya ha pasado un poco la etapa de rabia.
Estuve una época con mucha rabia,
pero ahora...
Ahora lo que estoy intentando es como sentirlo,
porque siempre he intentado tirarlo hacia lo racional, ¿sabes?
Y estoy aquí en realidad porque...
Esto me ha provocado un bloqueo corporal importante,
y como que siento que...
Tengo que trabajar esta parte.
A mí me pasa una cosa parecida.
A mí me pasa una cosa que me recuerda a lo tuyo.
Y es que...
Tengo miedo de mí mismo.
Pero...
Un miedo en el que claro
si no pongo palabras, pues no os enteraréis de nada,
pero en el que
es casi imposible ponerle palabras.
Es una cosa que está grabada en mi cuerpo.
Y que está muy profunda.
Y que yo sé evitarla.
¿Tienes alguna idea, de qué, de dónde?
No sé...
- ¿Qué ha pasado, no? - Sí, claro que hay cosas...
No puedo ni respirar eh.
Date tiempo, hombre.
Es literal.
¿Sabes si quieres compartirlo?
Sí, si quiero, la cosa es...
Es lo que decía antes, de que...
Si os explico las cosas que me han pasado,
que al final están escritas en la autobiografía.
Me alejaré de esto.
¿De qué?
De sentir que existe un agujero negro dentro de mí.
- ¿Si nos lo compartes ahora? - Si le pongo palabras.
Isaac me ha preguntado si tengo alguna idea
de donde podía venir la herida.
Que ha generado este agujero ¿no?
¿Pero sabes la herida?
Bueno, yo lo llamo agujero no ¿no?
¿A qué hora llegas hoy?
¿Vas a estar mucho?
Cuando llegues a casa, ¿Quieres jugar conmigo?
Una vez hice una canción.
¿Por qué no juegas conmigo?
¿Por qué no juegas conmigo?
Pasan los días
y nunca me ves.
La escribí
y pensaba en otros niños y en otros papás.
Y durante estos días, me he dado cuenta que esta canción...
La escribí para ti.
¿Por qué no juegas conmigo?
Ay, papá.
Me siento como un reflejo tuyo, me siento...
Como que todo ese ser reprimido,
también lo siento yo.
Odio mi macho animal.
Porque te veo a ti en mí.
Era un inmaduro, viejo,
un niño.
Un niño que tuvo una familia.
¿Cuántas veces te he dicho Peter Pan?
Me cuesta hablarte.
No puedo entender porque no estabas.
¿Por qué no estás ahora?
No entiendo porque te fuiste.
Ni como permitiste
separarme de mis hermanos y hermanas.
¿Dónde estabas?
¿Dónde estabas?
Me abandonaste, matándote.
¡Hipócrita!
Yo era un niño pequeño.
No conozco la palabra protección contigo, no la reconozco.
No me conocíais de nada, ni sabíais lo que me pasaba por dentro.
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