200 baris pertama.
Tengo en mi mente la imagen de un lugar.
Una casa, una mujer.
No sé si sea real.
Pero me provoca cierta emoción.
Y esa emoción sí es real.
Dicha
Sí, lo comunico. Un momento.
LA PENÍNSULA
EL OBSERVATORIO
HOTEL PLÉYADES
CASA SOÑADA
Maldita sea. Wittle no contesta el teléfono otra vez.
EMILY WITTLE CONTESTAR
- Hola, mi amor. - Hola.
Qué bueno que me devuelvas la llamada.
¿Cómo está tu hombro?
Mi hombro está bien. Me duele un poco la pierna,
pero estoy tomando el medicamento. Ya basta de mí. ¿Cómo estás tú?
Estoy bien.
Quería hablar contigo sobre mi graduación.
No puedo creer que ya te gradúes.
¿En serio no puedes creerlo?
Perdí la noción del tiempo. Pero estoy...
Estoy muy orgulloso de ti.
Mamá hará una reservación en Cliff's Edge.
Bien. Será agradable.
Bueno, quiero que vengas.
¿Ella quiere que vaya?
Yo quiero que vengas, papá.
¿Qué te parece si salimos al día siguiente con tu hermano y...?
¿No vendrás a la ceremonia?
Por supuesto que iré. Estaré en las gradas.
Te veré con tu birrete y tu toga en tu caminata, y te estaré animando.
Es que no quiero complicar las cosas con tu madre.
Sé que me equivoqué y quiero que esto sea...
Que el enfoque...
- Papá... - ¿Sí?
Tengo tantas ideas que desearía que pudieras ver.
¿Estás seguro de que estás bien, papi?
Sí, estoy mejor que nunca. Estoy genial. Sólo...
Tengo que...
- ¿Te llamo luego? - Está bien.
- Te quiero. Adiós. - Está bien. Yo también te quiero. Adiós.
Greg Wittle.
Bjorn quiere verte.
Bien, ahora voy.
- ¡Hola, Wittle! - Hola.
¿Te tomas el día libre?
No, recién termino una llamada.
El jefe quiere verlo.
Sí. Voy para allá. Estaba hablando...
¿Qué es eso?
No, nada. Nada.
- Es privado. Es como... - Claro.
Vaya. Perdón.
Está bien.
- Atenderé esta llamada. Disculpa. - Date esa...
- Ahora, Sr. Wittle. - Bien. Voy en un momento.
¿Podrías cerrar la puerta, por favor?
Para reabastecer su receta, presione ocho. Para el...
Introduzca el número de receta y los cinco números después del guion.
Introdujo el número de receta ocho, nueve, siete, nueve,
siete, ocho, cuatro, cuatro, cinco,
cinco, nueve, cero, uno, uno, dos.
Si es correcto, presione uno.
No tenemos registro del número de receta
ocho, nueve, siete, nueve,
siete, ocho, cuatro, cuatro...
- Lo siento. - Tiene una agenda ocupada.
Bajo ahora mismo. Estoy terminando una llamada. Gracias.
Número, presione ocho. Para la farmacia, presione uno.
- Farmacia. - Hola, soy Greg Wittle
y tengo un problema para reabastecer una receta.
Puede reabastecerla cinco veces. Debe presentar una nueva.
Entiendo, pero sólo la reabastecí cuatro veces.
La primera vez cuenta como una, señor.
Pero ¿por qué...? La primera no fue reabastecimiento.
¿Puede esperar un segundo? Espere un momento.
- ¡Sr. Wittle! - Ya voy saliendo
Entendido. Lo siento. Adiós. Gracias.
¿Cree que podría...? ¿Hola?
BIENVENIDOS A LA CLÍNICA DE REHABILITACIÓN PUERTO SEGURO
PROBLEMAS TÉCNICOS
Lamento que tenga problemas técnicos.
¿Qué problema tiene?
- Hola, Doris. Lo siento. - Sígame.
Debe haber salido. Puede sentarse ahí.
- Greg Wittle. ¿Cómo estás, amigo? - Bien, Bjorn.
Gracias.
Mira, voy a ir al grano.
La competencia india nos está matando, la robótica nos está jodiendo,
- y, en parte, es por tu culpa. - ¿Qué?
¿Dónde tienes la cabeza?
¿Estuviste dibujando la casa de tus sueños en lugar
de atender el teléfono?
- ¿Es...? - ¿Qué hora es?
¿Perdón?
Así debiste empezar. Sin dar excusas, amigo.
En Problemas Técnicos, siempre empezamos pidiendo disculpas.
Mira, no hay una manera fácil de decirte esto, pero...
estás despedido.
Estás despedido.
¿Greg?
El interior de tu cerebro debe ser impresionante.
Este es el comienzo de tu nueva vida.
¿Bjorn?
BAÑO
¡Oye! ¡Enseguida salgo!
- ¿No llegó? - Aún no.
El baño es todo tuyo.
Iré a almorzar, dile que me llame
cuando regrese.
Lamento que tenga problemas técnicos.
Lamento que tenga problemas técnicos.
¿Cuál es el problema?
Lamento que tenga problemas técnicos.
Sírveme un whisky doble, sin hielo.
Enseguida, Greggo.
Ahora regreso.
- Te abriré una cuenta. - Perfecto.
Eres real.
¿Disculpa?
Sabes que eres real, ¿verdad?
Estoy esperando... Perdón, ¿te conozco?
- Desviaste mis poderes. - ¿Perdón?
Deja de disculparte.
No me disculpo. No te escucho.
No entiendo lo que dices.
No te reconozco.
No te conozco.
Siempre es confuso al principio.
Me llamo Isabel. Siéntate conmigo.
Estoy bien. Sólo tomaré mi bebida, gracias.
Necesitas una coartada, ¿no es cierto?
¿Qué?
¿Vista interesante?
Tu próximo paso es sumamente importante.
No quieres pasar esta vida en prisión.
Sería algo muy, muy malo. Mírame.
Te voy a ayudar,
porque me siento un poco responsable por tu situación.
¿Por qué te sientes responsable?
Digamos que es mi culpa que este mundo exista.
No te preocupes. Todo va a estar bien. Voy a arreglarlo.
Pero, primero, tienes que hacerme un favor.
Tengo un novio, un ex.
Es un verdadero imbécil y está en el baño.
Está bien.
Tiene algo que me pertenece. ¿Me estás escuchando?
- ¡Sí! Me hablabas de tu novio. - Ex.
Tiene mi collar de la suerte, y lo necesito de vuelta.
¿Por qué no usas tus poderes con él?
Porque él es real, como tú y yo.
Sigues diciendo real. ¿A qué te refieres?
¿Qué es lo que queremos?
¿Ves toda esa gente afuera? No es real.
¿El camarero? No es real.
Nada de esto es real. Nosotros somos muy pocos.
- Creo que necesitas ayuda. - No. Tú necesitas ayuda.
Recupera mi collar, y arreglaré tu problema, Greg.
¿Cómo sabes mi nombre?
Lo tomé de tu mente.
Estoy bromeando. El camarero lo dijo hace un minuto.
Vamos, Greg.
¿Qué tienes que perder?
¿Por qué es tan importante ese collar?
Tiene cristales amarillos especiales
con el poder de manipular este mundo falso.
Excelente. Lo hiciste rápido. ¿Te dio problemas?
- No, estaba desmayado. - ¿En serio? Genial.
Regresa y toma su billetera.
Que pague las bebidas.
No, yo tengo dinero.
Me lo debe.
Está bien, guapo, es hora de solucionar tu problema.
Te mereces un nuevo comienzo.
- Está bien. - Voy a arreglarlo.
Oye, ¿ves esto?
El mundo es sólo luz que rebota en tus neuronas.
Es algo fabricado y maleable.
Eres libre.
¡Saltó! ¡Acaba de saltar por la ventana!
¡Ahí! Se acaba de suicidar, a plena luz del día.
- ¿Qué hacías? - Fui a comer algo.
Vamos.
- ¿Tú hiciste eso? - ¿Qué cosa?
Varios testigos lo vieron saltar por la ventana
y, luego, te vieron salir del bar de enfrente.
¿Ya estás convencido?
- Olvidé mi billetera. - Olvídate de eso.
No. Puedo volver. Soy inocente, ¿no?
No puedes regresar. Pasa desapercibido hasta que cierren el caso.
Pero los testigos me vieron en el bar.
Exactamente. Deja que ellos hablen.
Lo último que necesitas es estar en un cuarto oscuro,
con una luz en la cara, y que la policía te haga trastabillar,
porque seguro arruinarías todo.
- Pasa desapercibido. ¿Tienes teléfono? - Sí, ¿por qué?
La desigualdad de ingresos y riqueza surgida en los últimos años...
La ciencia salva la política.
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