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El Conquistador sigue siendo el Héroe de Héroes.
Pero la Guerra, que alguna vez fue el único campo del Héroe,
ahora da lugar a una campaña todavía más grandiosa...
la conquista del último y poderoso secreto de la Naturaleza.
Contraalmirante Richard E. Byrd Marina de los EE.UU.
Conquistador de los Polos Norte y Sur,
el único hombre que ha sobrevolado la parte superior e inferior del mundo.
Damas y caballeros,
mis camaradas y yo estamos contentos de estar en casa,
durante casi dos años, hemos extrañado nuestro entorno familiar.
Todo aquello que aquí tenemos: tierra, hierba, árboles verdes,
las voces distintas a la nuestra o los cálidos rayos del sol.
Casi todo aquello que hace que la vida valga la pena,
pero por fin hemos regresado.
Queremos expresar nuestro profundo agradecimiento
al pueblo norteamericano,
por haber hecho posible nuestro éxito.
Su calurosa bienvenida ha significado mucho para nosotros.
Su generoso apoyo nos permitió
equipar adecuadamente nuestra expedición.
Sus buenos deseos y continua fe
en nuestro éxito nos sostuvo a lo largo de la travesía.
Quiero decirles que estamos muy agradecidos.
Nos adentramos al fondo del mundo para el avance de la ciencia,
y añadir nuevo territorio a las áreas conocidas
de la superficie de la tierra.
La región del Polo Sur es tan grande
como los EE.UU. y México combinados
y la mayor parte es desconocido,
y el hombre no estará satisfecho
hasta que conozca el globo en el que vive.
En cuanto a los logros definitivos de la expedición,
hay que dejar el veredicto al futuro y a la ciencia.
Basta decir que por buena fortuna logramos
incluso más de lo que nos propusimos hacer.
Sin embargo, todavía tenemos una gran prueba por delante,
que es la compilación de nuestros datos científicos.
Las película que están a punto de ver,
llegó a los EE.UU. por un esquema rápido antes de nuestro arribo,
fue condensada y arreglada por Paramount,
de un total de 30 millas de película.
El gran continente de la Antártida es blanco, silencioso y mortal.
Es un lugar sombrío, solitario y sobre todo
de una permanente monotonía.
Mis hombres tuvieron siempre un buen sentido del humor,
aceptaron todos los peligros y retos como algo natural.
Tuvieron sus errores y limitaciones,
pero aguantaron todo gracias a su determinación
para que la expedición fuera un éxito y así fue.
Y todo mi reconocimiento es para ellos.
Los valores morales fueron vitales en su travesía por la Antártida,
pues la fama, la riqueza o la posición social no contaron para nada.
Cada hombre tenía que ponerse de pie por si mismo
a lo largo de toda la expedición
para dar lo mejor de si mismo a sus camaradas.
Yo también fui uno de ellos y estoy muy orgulloso.
Quiero enfatizar de forma muy particular,
que estos diversos valores convirtieron
al trabajo por mas humilde que haya sido
en lo más importante en ese momento.
Otras expediciones de otros países
han soportado las mismas penurias
y han salido también adelante.
Tenemos una gran deuda con ellos
pues nos aportaron su conocimiento a través
de los sacrificios que hicieron.
Me refiero particularmente a Scott Shackleton y Amundsen
quienes perdieron la vida en las regiones polares.
Aprovechando sus experiencias, en la actualidad nos ayudaron mucho,
pero incluso con estas ventajas,
la exploración del Polo Sur, siempre será peligrosa.
El hombre contra los elementos en su estado primitivo.
Me enorgullece que hayamos logrado todo lo que nos propusimos.
Y por mi parte, quiero agradecer enormemente
a todos mis compañeros,
que han regresado sanos y salvos con su familia,
sin la pérdida de un solo hombre.
Y por todo eso le doy gracias a la Providencia.
Desafiando la última frontera, descubriendo 220,000 millas cuadradas de tierra,
encontrando nuevas cadenas montañosas, haciendo el primer vuelo sobre el Polo Sur,
el mundo saluda los logros de la Expedición Antártica de Byrd.
Paramount presenta aquí su propia historia de esta gran aventura humana.
Envió a dos camarógrafos expertos, Williard Van der Veer...
...y Joseph T. Rucker.
Del registro de los camarógrafos: Zarpando de New York el 25 de agosto de 1928,
el "Leviatán" escolta al barco, "The City of New York", a mar adentro.
Quince mil millas por recorrer... un día templado siguió a otro,
bajo los cielos soleados del cálido océano del sur.
A sesenta grados al sur, "los chirriantes sesenta",
el océano desafía a cualquiera que pretenda entrar a este mundo prohibido.
El barco de suministros auxiliar, Eleanor Bolling,
demuestra ser una buena marinera, y los perros sufren como los humanos.
¡El primer centinela de la Antártida!
A mil quinientas millas del Polo,
es un guardián marino, tranquilo pero amenazante.
No hay camino a través de la banquisa. Cuatrocientas millas,
el barco traza un curso peligroso por iniciativa propia.
El día de Navidad trae un poco de alegría cuando se avista el puerto,
la Barrera Ross, misteriosa muralla del Continente Antártico.
Si llevas cuatro meses flotando, cualquier tierra es bienvenida, aunque sea sólo hielo.
La majestuosa barrera, cientos de kilómetros de hielo eterno,
sobre aguas a dos mil pies de profundidad.
Tal es la sombría superficie que deben aprender a llamar hogar.
Byrd está más interesado en las grietas,
esas profundas gargantas en la Barrera que se abren sin previo aviso.
Igloo, su amigo, con quien ha compartido todas sus aventuras durante cinco años.
Mientras tanto, se ha comprobado la presencia de viejos residentes.
"Mira si esos inmigrantes son parientes nuestros. Uno de ellos se llama Byrd"
¡Ni siquiera un pingüino por matrimonio! ¡No habrá llaves de la ciudad para él!
Byrd intenta una ligera diplomacia.
Pero Igloo declara la guerra.
El primer día en tierra trajo otra advertencia de los peligros de la Barrera.
Una ruptura en el muro de la barrera, pero afortunadamente, no hubo víctimas.
La descarga comienza en serio. Todos los hombres ayudan.
Cuando la tripulación domina esta clase de transporte improvisado,
Byrd extrae la carga más preciada, el gran avión para el vuelo Polar.
Las lonas delgadas y el aire libre de la Antártida sirven como primer refugio.
El sol está en lo alto las veinticuatro horas del día.
Las cabañas permanentes están improvisadas,
pero bien hundidas en la nieve, con paredes forradas de tela.
Se construye un túnel de conexión entre las dos casas principales,
de seiscientos pies de largo y bordeado de cajas de comida.
Pero antes de que las cabañas estén terminadas...
¡La Antártida da su primer golpe!
Veintidós bajo cero... los huskies lo toman como verdaderos hombres del Norte.
¿Cuánto tiempo va a durar? ¿Seguirá así de intenso?
Los hombres continúan, hay que excavar lo más rápido posible.
La ventisca se va tan rápido como llegó.
La primera ciudad de la Antártida, con sus altas torres de radio
y sus casas semienterradas, ¡Little America!
El "verano" termina...
"The City of New York", está cubierta de hielo,
ya es momento de levar anclas.
La despedida... ¡Buen viaje a New Zeland!
Abandonados...
No hay escapatoria para cuarenta y dos hombres,
hasta que "The City of New York" pueda regresar el próximo año.
Segundo al mando de Byrd. - Dr. Laurence Gould.
Tercero al mando. - Capitán Ashley McKinley.
Antes de que tengan tiempo para sentirse solos, encuentran
vecinos inesperados, a trescientas yardas de la puerta principal.
El interés del comandante se transforma en preocupación.
¡Las ballenas juegan debajo de su misma casa!
En otra fisura del patio delantero, otro vecino se asomó, mucho más tímido.
Ni siquiera un bebé de Park Avenue tiene un abrigo
de piel de foca cuando solo tiene tres semanas.
Justo como en algunas otras familias.
El perdedor tiene mentalidad de avestruz.
En la Antártida el viento sopla fuerte.
Gould, el Geólogo de la Expedición, había despegado para inspeccionar
las Montañas Rockefeller, previamente descubiertas por Byrd.
El avión descansa tranquilamente en un valle,
mientras Gould procede a estudiar las formaciones rocosas.
Cuando la ventisca llega con la rapidez y la furia de un tornado,
su primer pensamiento es salvar su avión.
A la mañana siguiente... el avión fue arrancado
de sus amarres, y lanzado media milla...
Con el avión completamente destrozado,
June intenta comunicarse por radio a la base para darles su ubicación.
"Bueno... tenemos comida para siete días."
La ventisca arreciaba en "Little América"...
pasaban los días... la ansiedad se elevaba al máximo.
Cuando mejoró el clima,
Byrd encabezó el grupo de búsqueda.
En las montañas, Gould raciona la comida.
Al undécimo día después del desastre,
un avión aparece en el cielo desolado.
La radio ubicada en el avión de rescate envía
las buenas noticias a "Little America".
Advertido por este desastre, el avión gigante para el vuelo Polar
se refugió apresuradamente para salvarlo de un destino similar.
El hangar está construido con el "suelo" sobre el que se encuentra.
La larga noche ha llegado... el vuelo debe cesar...
deben pasar seis meses antes de que se pueda intentar el vuelo Polar.
Oscuridad total las veinticuatro horas del día.
El sol se puso el 19 de abril
y no se volverá a ver en ciento veinticinco días.
La temperatura exterior cae constantemente en una "noche".
Al final de la calle, en la tienda de comestibles.
Qué vestirá el perro Polar para esta nueva temporada.
"¿Están tratando de convertirme en un Dandy?"
Noche tras noche, a medida que avanza el reloj,
se trabaja en los problemas que se avecinan.
Se construyen trineos ligeros para el vuelo Polar,
en caso de aterrizaje forzoso.
El alimento concentrado, pemmican, se envasa
en raciones medidas para los cuatro tripulantes del avión.
Mientras tanto, ¿qué cambios se están produciendo en la barrera de hielo?
A los pocos días, un grupo debe salir a investigar.
Cada viaje revela extrañas colinas cristalinas y abismos sin fondo.
En todas partes, tremendas fuerzas están trabajando continuamente.
Y en la oscuridad impenetrable, solo hay una guía infalible
de regreso al calor y a los camaradas, el faro de luz de "Little America".
En una noche de cuatro meses, los recuerdos vagan miles de kilómetros.
Hanson tiene un bebé que nunca ha visto, nacido justo después de navegar.
El bebé está sano, aquí tenemos días muy soleados,
vamos a tener pavo para navidad. Con todo mi amor.
Y Ganahl no ha visto a su hijo en dieciséis meses.
Se pregunta ¿qué tan grande será ahora?
El vuelo Polar es lo mas importante. Byrd organiza cada detalle.
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