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¿Fantasmas? ¿Espíritus o duendes? No creo en ellos.
- ¿ Y usted, Sr. Foxx? - Yo tampoco, señor.
Pues lo parece, con su jerigonza metafísica.
No me refería a espíritus como fantasmas, profesor.
Nada es real excepto la experiencia,
aquello que se puede palpar, saborear o probar científicamente.
No debemos confundir hechos cualitativos
que destacan por sus similitudes con las sustancias fijas.
Sr. Snell, dado que sólo quedan unos minutos para las vacaciones,
le agradecería que permaneciese despierto hasta que termine la clase.
Lo siento, señor.
Veo que rechaza considerar seriamente la metafísica.
Como indiqué claramente en mi última disertación,
los filósofos metafísicos son demasiado débiles para aceptar el mundo como es.
Sus teorías sobre los "misterios de la vida"
son simples proyecciones de su propio desasosiego.
Más allá de este mundo no existe otra realidad.
Pero eso no explica muchas de las necesidades básicas humanas.
Lo siento, yo no he creado el cosmos, tan sólo lo explico.
¡Leopold! Enhorabuena.
Muchas gracias.
¿Tienes una foto de la afortunada?
- ¿Mañana se celebra la boda? - Pasado mañana. El domingo.
Lo celebraremos en la casa de campo de mi prima.
- Es una belleza. - Será la joya de tu corona.
¿Te importaría dedicarme tus libros?
Tienes razón, Balzac no merece tanto.
- Parece un ángel. - Y la naturaleza de uno.
Como alguien que se ha opuesto rotundamente al matrimonio,
debo admitir que me considero una persona
a quien la fortuna sonríe.
Sabrá apreciar el excelente partido que eres.
- Me halagas, Ambrose. - Que le halago.
Es un filósofo, crítico de arte, astuto teórico político, ferviente pacifista.
- Un hombre de cultura. - Y cantante de sonetos.
¿Me vais a colmar de elogios por ser un simple ser civilizado?
¿ Y después de las nupcias?
Pasaremos una semana de descanso en Londres.
Tendré la oportunidad de mostrarle la tumba de Thomas Carlyle.
Después partiremos hacia el continente,
donde daré unas conferencias sobre el arte renacentista.
Será un placer poner en perspectiva a Tintoretto para sus muchos adeptos.
- Andrew, ¿te encuentras bien? - Sí. No, estoy bien.
No logro volar con las alas,
a pesar de los excelentes resultados con la bicicleta voladora.
¿ Cómo un día tan hermoso me produce tanta tristeza?
Adrian, no quiero escuchar nada triste. Quiero que lo pasemos fenomenal.
Quiero relajarme y pasarlo bien,
pescar, trabajar en mis inventos
y no pensar en Wall Street. Estamos de vacaciones.
No me había fijado en esto antes. ¿ Qué es?
Es mi bola espectral. Si funciona, que lo dudo, mostrará el mundo oculto.
¿ Sí? ¿ Qué mundo oculto?
¿Aceptas que en la vida hay más de lo que el ojo ve? Si no, lloraré.
- ¿ Como qué? - Como el ectoplasma y algunas energías.
Quiero que ese chisme emita rayos de luz y capte el futuro y el pasado.
Acomodaré a mi primo Leopold y a su prometida en nuestra alcoba.
Nosotros dormiremos en la de los invitados para que lo disfruten.
Imagínate compartir la cama la víspera de su boda. Es un tanto depravado.
Tengo ganas de conocer a tu primo. He intentado leer sus dos libros,
pero no he conseguido acabarlos.
¿Maxwell vendrá solo o traerá alguna invitada?
¿Maxwell sin compañía femenina?
Lo conoces perfectamente. Estás preciosa.
Andrew...
No sé de dónde saca a esas mujeres.
Es médico. Esas pobres en la sala tuberculosa muestran su gratitud.
No creas que no noto cómo las miras cuando vienen los fines de semana.
Lo admito. Soy un mirón. Se me cae la baba.
Se me caía la baba el día que te conocí.
Andrew, ¿ qué haces?
- Venga, Adrian. - ¡Son las doce!
Esto te abrirá el apetito.
Maxwell.
Cariño, no podemos continuar así.
¿Por qué no?
Mi marido empieza a darse cuenta de que no estoy enferma.
Es aconsejable hacerse chequeos periódicos.
Pero no tantos. Ni el presidente recibe tanta atención médica.
- Vente conmigo este fin de semana. - No puedo.
- ¿Por qué no? Sabes lo que siento por ti. - Sabes que me gustaría,
pero es imposible.
Será el mejor fin de semana del verano.
Maxwell. Si hay más invitados, tendremos que dormir en habitaciones separadas...
No importa, dejas la puerta abierta y ya está.
- No puedo. - Nos lo pasaríamos bien.
Es imposible. No me lo pidas más.
En otra ocasión, lo prometo.
- ¿Lo juras? - Sí. Debo marcharme.
Gracias, doctor.
No es nada, Charles. Un espasmo muscular.
Vuelva el martes a las tres. Me gustaría echarle otro vistazo.
¿Por qué sonríe, Srta. Ford?
Me estaba acordando de algo que leí en Los sobrinos del capitán.
- ¿ Qué hace este fin de semana? - ¿ Yo?
Seguramente iré a Coney Island. ¿Por qué?
- Venga conmigo. - ¿Adónde?
Al campo. El primo de la mujer de mi mejor amigo se casa.
- Vamos a celebrarlo. - ¿En serio?
- ¿Puedo llamarte Dulcy? - Sí, pero me sorprende.
¿ Sabías que llevo dos semanas observándote?
Sólo llevo aquí cinco días.
Pierdo la cuenta. Pareces tan tímida cuando me acerco.
Las enfermeras dicen que es usted muy atrevido.
- ¿ Yo? - A mí me parece encantador.
Vente conmigo. Tomaremos el sol, nadaremos y beberemos cerveza.
Me aseguraré de que nos den alcobas separadas.
No hará falta.
Siento lo de esta tarde.
- No es culpa tuya. Seguramente sea yo. - No sé qué me ocurre.
Ocurre que nuestra vida sexual no funciona.
- Pero, ¿por qué? - Porque no hacemos el amor.
- ¿En qué hemos fallado? - No me preguntes.
Todo iba perfectamente hasta hace un año y, de repente, te enfriaste.
Me he disculpado cientos de veces.
No deberías. Habré hecho algo para que te sientas así.
No. No sé cómo explicarlo. Empecé a sentirme rara.
Lo peor de todo es que me pongo tenso y se fastidia todo.
Lo sé. Ya es una obsesión.
Exacto. No deberíamos mortificarnos pensando
en qué pasará cuando nos acostemos.
- No te lo mereces. - Ni tú.
Por eso hoy en el granero intenté hacerlo rápido y acabar de una vez...
No quería insultarte con lo de "acabar de una vez".
No sé qué más puedo hacer.
Adrian, lo siento.
- Lo siento. - No importa.
¿Puedes traerme una aspirina?
Deberíamos preguntarle a Maxwell. Es médico.
No quiero que se entere de nuestros problemas.
¿ Y tu primo? Es filósofo.
¿Tendrán los genios problemas sexuales?
Por favor, no lo preguntes.
Estoy bromeando.
¿ Con quién se casa?
¿Es también filósofa, astrónoma o qué?
No trabaja. Creo que es de una familia de políticos.
Creo que se llama Ariel Weymouth.
¿ Se te ha caído algo?
Sí, un vaso.
Voy a por la escoba para barrer los cristales.
¡Hola, Maxwell!
¡Andrew, válgame Dios! ¿ Cómo estás? Ten cuidado. Te presento a Dulcy.
- No te mates, acabamos de llegar. - Hola.
Le encanta hacer inventos inútiles...
- ¡Adrian! - Hola.
- Te presento a Dulcy. - ¿ Cómo estás?
Encantada.
- Ya se ha estrellado. - No te preocupes, traigo el botiquín.
Estaréis cansados. ¿ Os llevo a vuestra habitación... habitaciones?
- Decide él. - Una será suficiente.
- ¡Maxwell! - Andrew, ¿estás bien?
- Me he roto la única nariz que me queda. - No deberías volar, eres un mamífero.
Gracias. Sólo un médico diría algo así.
Siempre me insulta, pero cuando enferma...
- ¿ Quién me cobra de más? - Pero te pones bien, ¿ verdad?
Lo haría incluso sin tus sanguijuelas.
- Saluda a Dulcy. - Hola, Dulcy.
- Maxwell, te ayudaré con eso. - Te enseñaré la casa.
- Es preciosa. - Gracias.
Era de Andrew antes de casarnos.
Qué aire más puro.
Una hamaca. Me trae recuerdos.
La perdí en una.
- ¿ Cómo? - Es preciso mantener el equilibrio.
Dulcy es muy mona. ¿ Qué edad tiene, 12, 13 años?
El doble. Tiene experiencia. No me ha quitado las manos de encima.
¿ Cuándo vas a madurar? Eres como el hombre-cabra de la mitología griega.
- Sólo se vive una vez. - Conozco tu teoría.
Las cosas que pasan en el hospital. He tenido una semana de perros.
Tumores, repentinos paros cardíacos...
Gente joven. Les decimos que van a morir.
Han desperdiciado sus vidas. No hagas tú lo mismo, Andrew.
¿No vas a casarte nunca?
Mis relaciones no duran lo suficiente como para enamorarme.
El matrimonio mata la esperanza.
Además, no encuentro mi alma gemela.
¿ Qué pasa, Andrew? ¿ Qué te ocurre?
Maxwell.
Las cosas no van bien entre Adrian y yo.
- ¡No! - Ya no hacemos el amor.
- Será algo transitorio. - Llevamos así seis meses.
- No sé qué hacer. - Es mucho tiempo.
- Debería tomarte el pulso. - Por Dios... Es horrible.
Antes no era así. Ocurrió de repente.
- ¿La engañas? - Por supuesto que no.
Pongo toda mi energía en mis inventos.
Debido a nuestros problemas, ahora puedo volar. Es horrible.
Tal vez esté anémica, si bien parece algo psicológico.
En Europa hacen cosas increíbles con la hipnosis.
¿En serio? ¿Hipnosis?
¡Hola! ¡Maxwell, sube!
Es una jovencita muy mona, ¿ verdad?
- ¿ Quién? - Dulcy, la invitada de Maxwell.
¿Por qué? ¿En quién pensabas?
Sí, es encantadora, creo. Lo es.
¿En qué estabas pensando?
En nada. ¿Por qué?
Anoche, cuando rompiste el vaso y vine a barrerlo,
estabas sentado en la bañera mirando al vacío.
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