200 baris pertama.
Me llamo Johanna Eriksson. Tengo 45 años, dos hijos y me acabo de divorciar.
Da igual cuánto rato esté en la ducha, nunca se me empaña el espejo.
Cada día, me saludan mis patas de gallo, mi papada y mis orejas de mariposa.
Joder, esto parece un zoo.
Según la revista en la que trabajo, mi vida empezó hace cinco años.
Puede que sí. Yo aún no lo he notado.
Trabajo en la revista femenina Dolce Vita.
En italiano quiere decir "vida hermosa".
También es una peli de Fellini que todos decimos haber visto.
ESTILO "DOLCE VITA"
Hola. Buenos días.
- Buenos días. - Buenos días.
¿Está?
¿Qué tal tu madre?
Mi padre dice que no puede más.
- Cree que me he metido en la mafia. - ¡Johanna!
Johanna, preferiría no tener que soportar el hedor a salami.
Es lo primero que huelo cada día al llegar aquí.
¿Crees que podrías dejar de comer esos sándwiches repugnantes?
Solo ha sido esta mañana. No…
No me ha dado tiempo a desayunar y he tenido que… Pero… sí, claro.
Bueno, está bien. Aparte de esto, ¿tienes algo?
El Inter Rail.
- Por Europa. Praga, Berlín… - ¿Berlín?
¿Ese zulo en mitad de Europa, lleno de hombres infieles y deprimentes?
¿Tailandia?
Donde va el 98 % de los suecos carentes de imaginación.
Se me ocurre… la India.
Y después me viene el Himalaya, el Tíbet, el senderismo… Me viene…
Me viene… Frida. Abba. ¡Frida, la de Abba!
¡La llamaré! Seguro que quiere ir.
Y después están esos sherpas
que siempre ayudan a la gente, tan pequeñitos y tan monos ellos.
Quedará fabuloso en la revista.
¡Es como un kit de viaje de verdad! ¿Berlín?
¡Eso es muy del 68!
Te ibas allí de Inter Rail, arrastrando tu propio equipaje por un tren atestado.
No te sigo. Esta no es esa clase de revista.
Esta revista no es para gente sucia y sudorosa
que va por ahí llevando su propio equipaje.
¿Sabes qué, Johanna? Creo que deberíamos acabar con esto.
- Buscaré el Tíbet en Google. - Me parece una idea estupenda.
Búscalo en Google.
Por cierto, la foto de tu firma…
Creo que deberías cambiártela.
- ¿Por qué? - Ya no te pareces.
¡Madre mía, es ella! ¡Vaya tela, cómo ha engordado!
Ella también debería perder un par de kilos.
¡Uf!
Pero ¿qué…?
- ¿Me parezco a esta? - Bueno, yo te reconozco.
Típico de Marie. Nunca dice lo que piensa.
Siempre da la razón a su interlocutor…
y es mi única amiga en la oficina.
¿Sabes que Louise y yo estamos haciendo una app ?
- No. ¿De qué tipo? - ¿No?
Trude. La "chica nueva en la oficina". Provocativa y encantadora.
Para el móvil.
- Una app . Aplicación. - ¿Y…?
¡Tenemos una idea buenísima!
¿Qué es lo primero que un chico quiere saber de una chica?
¿Si tiene vaginitis?
Louise. La que te hace un comentario cruel…
pero bromeando, para luego afirmar que estaba siendo sincera.
En otras palabras: una zorra.
…cuántos ex tiene.
Un momento.
¿Es solo para saber con cuánta gente se ha acostado?
Jessica. Sueña con ser corresponsal de política en Washington.
Pero en lugar de eso, trabaja aquí escribiendo sobre sexo.
Ah, sí. Y también está Erik. Lleva aquí cuatro años.
Eso solo puede significar una cosa:
es gay.
- ¿Eso no existe ya? - No.
Facebook.
- Imagínate un mundo sin… - Facebook. Imposible.
Y, por último, la jefa: Iris.
El sol alrededor del cual orbitamos.
Así lo veo todo mucho mejor.
Estoy cansada. Quizá debería irme a casa.
…es el twist .
A Louise le gusta salir con Trude. La juventud nos atrae como un imán,
y esperamos que se nos pegue, pero no. Solo consigues envejecer aún más.
- ¡Hola, Lasse! - ¡Ah! ¡Perdón!
Hola, cariño. Estoy de camino.
Trude, ven y te presento a Lasse.
Lasse, mi marido. Esta es Trude.
- Hola. - Hasta luego.
- Hola. - Trude acaba de empezar con nosotras.
- Muy bien. - Muy bien.
- Cuidaos. - ¡Hasta luego, chicas!
Mi padre está en casa con dos policías. Te llamo luego.
- Ya hablamos. - Chao.
- Chao. - Chao, Trude.
- Chao, Johanna. ¡Estás muy guapa hoy! - Gracias.
- A veces no me siento bienvenida. - ¿Qué quieres decir?
Me siento bienvenida, no es que ella sea mala ni nada.
Es que… es raro.
- Pero ¿de normal te trata bien? - Sí, es buena.
- Pero a veces es demasiado buena. - No puede ser "demasiado" buena.
- Es como si quisiera presumir de ello. - Entiendo.
¿Cómo? ¿Haciendo palomitas y ya está?
- ¡Constantemente! - ¿Hace palomitas constantemente?
- ¿Has saltado? - Me asusto enseguida.
- Puedo hablar con papá. - No, mamá, no lo hagas.
- ¡Hola! - ¡Hola!
- Hola, cielo. ¿Qué tal? - Bien, ¿y tú?
Como si hubiera conquistado el mundo.
- Hola. - Hola.
- Bueno, ¿estáis listos? - Tienen la mochila en la entrada.
Genial. Veréis, me ha surgido una cosa. Tengo que irme tres días al norte.
Es un trabajo genial.
¿Dónde es?
- En Kittelfjäll. - ¿"Kittelfjäll"?
Es una estación de esquí.
- ¿Dónde está la gracia? - Suena muy gracioso.
Hacen una movida de turismo de verano y necesitan fotos.
- ¿Ellos también van? - No pueden. Hay muchos mosquitos.
- ¿Muchos mosquitos? - Estaré ocupado todo el tiempo.
- ¿No te importa quedarte? - No, no.
Os podéis quedar con Nicole.
- No, puedo quedarme aquí. - Estará encantada.
Puedo quedarme aquí.
No los voy a tener con Nicole. Sería violento.
No estoy sugiriendo que se queden con Nicole, sino contigo.
Lo que digo es que, si es un problema, que doy por hecho que no
porque nunca lo es y ya no sales mucho,
pero si lo fuera, con todos los respetos, pueden estar con Nicole, y ella encantada.
¿Cuál es el problema?
Como Louise, Magnus también quería subir de nivel con una modelo.
Así que me cambió por Nicole.
Sus curvas contra mis lorzas. ¡Joder!
Y ahora va a ser la madrastra perfecta durante nueve horas.
¿Y qué tiene que hacer? Palomitas constantemente.
Mi única compañía es un herpes labial.
No lo toques. No lo toques. Duérmete.
Oye, ¿no sales con nadie?
- Eh… - ¿No?
¿No has probado las citas online ?
Ponte las pilas. No puedes seguir así.
No tener suficientes orgasmos puede provocar incontinencia prematura.
Eh, escúchame.
¿Qué?
¡Erik!
- ¿Erik? - Carne joven.
No. No.
- No es… - ¿Qué?
No le…
¿Habéis notado alguna… chispa entre él y…?
¿Cómo que no hay chispa? Pero ¿qué dices?
Bueno…
- ¿Puedes pasarlo a A4? - No, porque ya está hecho.
Erik. ¿Eres gay?
- ¿Gay, yo? - Sí. ¿Lo eres?
¿Por qué me lo preguntas?
Johanna estaba comentando que cree que quizá seas gay.
Se preguntaba si podríais tener una cita, pero luego ha dicho: "No, es gay".
¡No es verdad! ¡Yo no me preguntaba nada!
Nunca jamás he pensado en ti en esos…
¡Nunca ha pensado en ti para nada!
Esto es una equivocación.
Exacto. Johanna no quería…
Yo… Me estaban diciendo que debería tener citas…
Esto es… No sé qué decir…
- ¿Acaso parezco gay? - No.
- ¡Sí! - Para, Louise.
- Es… - ¿Por qué…?
¿Por qué no podemos ser abiertos? Yo te respeto, Erik, ya lo sabes.
¡Louise, qué importa si eres gay… o lesbiana…
o heterosexual o lo que seas!
¡Trabajamos en una revista! ¡Es muy incómodo hablar de esto!
¡Es un disparate!
- Erik, ¿lo eres? - ¡Déjalo ya, Louise! No es…
- ¡Es Erik! - Es Erik y, probablemente, gay.
- Por fin, paz y tranquilidad. - ¿Qué pasa?
- Ha sido todo un poco injusto para Erik. - Aunque es gay.
- ¡No es gay! - Sí lo es.
No creo que eso importe, pero ¿por qué estás tan segura?
No se me ha acercado nunca. Ni siquiera me mira.
¿Y por eso es gay?
Muchas gracias, Eva. Hablamos luego, chao.
¿Muchas gracias por qué?
Era de Family Travel. Han invertido en un nuevo hotel en Menorca.
Están invitando a ir a algunos periodistas y se pueden llevar a los niños.
- ¡Qué bien! - ¡Sería maravilloso!
¿Cómo? Pero vas a ir, ¿no? Que te dé un poco el sol.
Llévate a los niños, relájate…
No sé si puedo. Antes tengo que hablarlo con Iris.
Te sentará bien.
Te matas a trabajar, no descansas ni un minuto…
¡Vete, muchacha!
Eva…
Hola, Eva. Soy Johanna Eriksson, de Dolce Vita .
Escucha, sí que puedo ir.
Fantástico.
¿Me mandáis los billetes?
Y todos los detalles. Sí, mándame un correo. Gracias, chao.
¿Hola?
- ¿Hay alguien en casa? - Sí.
- ¿El colegio bien? - Sí.
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