Pierwsze 200 wierszy.
¡Tanguy!
¿Conocen la historia de Tanguy?
¿Tanguy y los chicos salvajes?
Capitán... Capitán.
Tanguy no había sido siempre así.
Un chico con un seno en una isla perdida.
Antes de ser un chico-casi-chica, era un chico.
Un chico salvaje y violento.
Formaba parte de una pandilla,
unidos para el bien, pero sobre todo para el mal.
Sapo, bajo fría piedra...
Eran ricos,
desafiantes,
desinhibidos,
y estaban enamorados de su profesora de literatura,
creían ingenuamente que era recíproco.
Todos queríamos ser actores.
Un domingo fatal, dimos un espectáculo sorpresa.
Bebieron
para tener valor,
demasiado.
Rueda de víbora,
hiervan y cósanse en la cazuela...
Los invoco, por lo que profesan,
a que me respondan.
Hable.
Pregunte.
Diga si prefiere oírlo de nuestra boca o de nuestros maestros.
Llámenlos, quiero verlos.
Refrésquese con sangre de mono,
la decocción estuvo bien.
Refrésquese con sangre de mono,
la decocción
estuvo bien...
¡Así no!
¡Arruinaron todo!
Están fuera de control.
Detengámonos.
Siguiente escena...
¡Suéltenme!
En ese momento, todo salió mal.
Queríamos terminar nuestra escena sin pensar en las consecuencias,
queríamos impresionarla.
Ya conocíamos ese estado de trance,
como si fuéramos uno solo con nuestras máscaras.
Un ser violento, impredecible.
Era imposible resistirnos a ese impulso,
al que llamábamos
Trevor.
¡El abismo, el abismo!
¿La matamos?
Trevor lo hizo.
No nosotros.
Ella nos pidió que la atáramos.
¿Entendido?
Una cosa es segura.
Estaban tristes y avergonzados de verdad.
Fue un accidente.
Hubo un simulacro de un juicio donde mentimos maravillosamente.
Con remordimiento, por supuesto.
De casualidad, Romuald habló primero.
Era el menos convincente de la pandilla.
Ella nos invitó a actuar una escena de Macbeth.
Al principio,
nos hizo tomar
mucho ron.
Dijo que...
era para mejorar nuestra actuación,
para relajarnos.
Entonces...
hicimos lo que nos ordenó.
Luego fue el turno de Hubert,
el más callado de todos.
Nos llamaba a una habitación uno tras otro.
Yo fui primero.
Estaba ebrio, la cabeza me daba vueltas.
Me preguntó si estaba bien.
Y puso su mano entre mis piernas.
Me dijo: "Cómo creciste".
Me hizo beber más.
Sloan era joven, y era el más dulce del grupo.
Me pidió que la siguiera
y me desvistió en la habitación.
Quería ver mi cuerpo desnudo.
Estaba muy ebrio para resistirme.
Es difícil decirlo.
Ella me masturbó
por mucho tiempo.
Después,
abrió la boca...
Me dijo: "Dame de beber, querido. Estoy sedienta de juventud".
Jean-Louis era profundamente cruel.
Una curiosa mezcla de ácido y leche.
Luego me dio una bofetada.
Por nada, porque...
no quise atarla al caballo.
Nos humilló. Dijo que éramos unos buenos para nada.
Finalmente...
la atamos.
Recuerdo...
que se reía a carcajadas
mientras orinaba.
Caía
por sus piernas hasta el caballo.
Fue horrible.
El caballo se asustó
y huyó.
Despareció.
Y eso fue todo.
En cuanto a Tanguy,
se libró del lío huyendo, como siempre.
No me acuerdo de nada.
Estaba muy ebrio.
Solo me acuerdo de que nos obligó a beber.
Los demás me contaron el resto.
Honestamente, es todo lo que puedo decir.
Deben creerme.
¡Creer!
¿Creer?
La historia es muy convincente, de hecho,
y condenatoria para la Sra. Lorna Debougainville.
Desafortunadamente, no hay más testigos.
Debemos conformarnos con esta escabrosa versión de los hechos.
Cinco chicos engañados por una mujer perversa
con poca decencia y valor moral.
Con su permiso,
mencionaré las hazañas anteriores de estos actores inocentes
antes de que deliberen.
Ebriedad en la vía pública,
grafiti blasfemo,
insultos a profesores, peleas,
reiteradas idas a burdeles,
numerosas expulsiones de varias escuelas por abuso verbal,
etcétera.
Dejaré pasar el abuso del personal doméstico
y los gestos inapropiados.
Pero claro, nada de esto importa.
Por eso creo
que debemos terminar con este grupo de individuos,
o disciplinarlos de la forma más estricta,
ya que no son para nada inocentes.
Fueron separados
para encontrar una solución eficaz y ejemplar.
Fueron reunidos el día en que sus familias ricas
recurrieron a un holandés
llamado el Capitán.
Esta vez es en serio, chicos.
¿Quién es ese tipo?
El Capitán estaba acompañado de un chico con una correa,
una chica seductora,
un perro gruñón y un montón de frutas peludas.
Sea como sea, si la chica está incluida...
Nunca olvidarán la primera vez que lo vieron.
Los chicos fueron obligados a comer la fruta,
sin explicación alguna.
Quién se imaginaría
que este chico, quien violó salvajemente a tres jóvenes
e incendió una escuela,
se convertiría en un cordero dócil que canta.
El Capitán te tiene en la mira.
Pronto estarás cantando como un pequeño ruiseñor.
Que traigan al Capitán.
¿Qué es? ¿Un pervertido?
El Capitán es duro pero justo.
Tú dinos, ¿es una actuación?
No, para nada.
Me enseñó a ser amable,
no violento.
Un esclavo con una correa, como un perro.
Antes era un perro.
¿Quieres un poco?
No bebo.
Eso es un error, señor.
¿Ningún vicio entonces?
Sí. Las artes.
Como nosotros.
Fieles al placer y a las artes.
¿Quién es la chica esa?
La hija del Capitán.
¿Vendrá con nosotros?
Sí.
Me voy enseguida.
Yo también.
Me imagino que te defiendes si te atacan.
No.
¿Eres cobarde entonces?
No.
Basta, Jean-Louis.
¿Qué tienes que probar?
Lame.
Demuéstranos que eres un buen chico.
No puedo hacer eso.
Basta. Él no hizo nada.
Lame.
Te demostraré que es mentira.
Ustedes no entienden. Soy un ser civilizado.
¿Civilizado? Eres una basura.
Se volvió loco.
¡Deja de reírte, cretino!
Puedo transformar a cualquier chico violento en un ser dócil y civilizado.
No comments yet. Be the first to leave one.